“La memoria del primer mártir llega así, inmediatamente, a disolver una falsa imagen de la Navidad: ¡la imagen dulce y de fábula, que no existe en el Evangelio! La liturgia nos reconduce al sentido auténtico de la encarnación, uniendo Belén al Calvario y recordándonos que la salvación divina implica la lucha contra el pecado, pasa a través de la puerta estrecha de la Cruz”
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