«'Pero, por favor, ¡tened un corazón libre!', nos dice Jesús. Nos habla de la libertad del corazón. Y tener un corazón libre solamente se puede tener con los tesoros del cielo: el amor, la paciencia, el servicio a los otros, la adoración a Dios. Estas son las verdaderas riquezas que no son robadas»
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