«Decidí ponerlo todo en manos de Dios sabiendo que Él actuaría. Y así fue. Fue Él quien quitó ese falso amor que obstaculizaba nuestra unión y después de un dolor que purificó mi alma, volvió la paz a mi vida por la amistad con Dios. Entonces me di cuenta de que toda mi vida debía ordenarla cara a Dios, incluyendo las amistades que encontré en la parroquia»
No hay comentarios:
Publicar un comentario