* «¿Nuestras almas buscan seguridad sólo en el Señor o buscan otras seguridades que no gustan al Señor? En estos últimos días del Año Litúrgico nos hará bien interrogarnos sobre nuestra alma: si es como esta Iglesia que quiere Jesús, si nuestra alma se dirige a su esposo y dice: ‘¡Ven Señor Jesús! Ven’. Y que deja de lado todas estas cosas que no sirven, no ayudan a la fidelidad»
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