* «Hace bien al corazón cristiano hacer memoria del propio camino: cómo el Señor me ha llevado hasta aquí, cómo me ha llevado de la mano. Y las veces que yo dije al Señor: ‘¡No! ¡Aléjate! ¡No quiero!’. El Señor respeta. ¡Es respetuoso! Pero hacer memoria, tener presente la propia vida y el propio camino. Retomar esto y hacerlo a menudo. ‘En ese tiempo Dios me dio esta gracia y yo le respondí así, hice esto, esto, esto… Me ha acompañado…’. Y así llegamos a un nuevo encuentro, al encuentro de la gratitud»
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