«Yo siempre digo que aprendí a ser sacerdote en Siria. Puse una frase el día de mi ordenación sacerdotal, en el recuerdo que entregamos, y es: "Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos”. Esa frase la viví realmente en Siria cuando literalmente tenía que dar la vida, en todos los sentidos»
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