Su madre Margaret Boemer explica que “Lynlee no tenía muchas oportunidades. A las 23 semanas, el tumor estaba cerrando su corazón, lo que la hizo entrar en insuficiencia cardíaca, por lo que la elección era entre permitir que el tumor tomara su cuerpo o darle una oportunidad de vivir. Fue una decisión fácil para nosotros…. Vale la pena cada dolor”
No hay comentarios:
Publicar un comentario