* «Cuando el pastor vive así no está amargado: quizás sienta desolación, pero tiene aquella certeza de que el Señor está junto a él. Pero cuando el pastor, en su vida, se ocupa de otras cosas que no son los fieles – por ejemplo, está apegado al poder, está apegado al dinero, está apegado a los acuerdos, está apegado a tantas cosas – al final no estará solo, quizás estarán los sobrinos, que esperan que muera para ver qué cosa pueden llevarse»
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