* «La oración se ha convertido en algo cada vez más importante para mí. Rezo todos los días, intento ir a misa siempre que puedo. Forma parte de mi vida. Cuando no rezo, algo no va bien. Cuando estoy triste o he discutido con mi marido, mi reflejo es pedir ayuda a Jesús o a María. Esto es algo que no perderé nunca. Después de aquella reconciliación, nunca lo he perdido»

No hay comentarios:
Publicar un comentario