* «Les invito a tomar, hoy, cinco minutos, diez minutos, sentados, sin radio, sin tv; sentados, y pensar en su propia historia: las bendiciones y las desgracias, todo. Las gracias y los pecados: todo. Y miren allí la fidelidad de ese Dios que ha sido fiel a su alianza, fue fiel a la promesa que hizo a Abraham, fue fiel a la salvación que prometió en su Hijo Jesús. Estoy seguro de que en medio a las cosas quizás malas – porque todos las tenemos, muchas cosas malas en la vida – si hoy hacemos esto, descubriremos la belleza del amor de Dios, la belleza de su misericordia, la belleza de la esperanza. Y estoy seguro de que todos nosotros nos llenaremos de alegría»
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