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martes, 14 de julio de 2026

Senad Mrkaljevic, 41 años, exrefugiado musulmán que escapó de la guerra en Bosnia, ha sido ordenado sacerdote: «Muchas personas temen que la fe les quite algo; mi experiencia es que Dios me da mucho más»

A la izquierda de imagen Senad Mrkaljevic, de 41 años, posando con la alegría de haber sido ordenado sacerdote / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

* «Fue todo un reto para mí entrar en una Iglesia Católica. Me preguntaba: '¿Está bien lo que estás haciendo?' Al principio, lo hacía a escondidas. En aquel entonces vivía con mi hermano mayor. Cuando volvía de la iglesia, él todavía estaba dormido. No quería llevar una doble vida y por eso me bauticé. Mi conversión y mi decisión de ser sacerdote fueron reconocidas por mi familia musulmana en Bosnia y también por mis hermanos»

Camino Católico.- Un hombre que llegó a Alemania como refugiado tras huir de la guerra en Bosnia y Herzegovina ha sido ordenado sacerdote católico, convirtiéndose en un caso excepcional en el país por haber nacido en una familia musulmana y abrazado el cristianismo en la edad adulta. Según informa Katholisch.de, el sitio de noticias de la Iglesia Católica en Alemania, Senad Mrkaljevic, de 41 años, ha recibido la ordenación sacerdotal hace unas semanas de manos del Arzobispo de Berlín, Mons. Heiner Koch, en la Catedral de Santa Eduvigis.

“Muchas personas temen que la fe les quite algo. Mi experiencia es exactamente la contraria: Dios me da mucho más. Eso es lo que quiero transmitir a los demás”, afirma el nuevo sacerdote.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, en el momento de ser ordenado sacerdote por el Arzobispo de Berlín, Mons. Heiner Koch, en la Catedral de Santa Eduvigis / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Nacido en 1984 en Brčko, en la entonces Yugoslavia, Mrkaljevic creció en una familia musulmana, donde la religión no ocupaba un lugar central.

“Católicos, ortodoxos y musulmanes vivían entonces pacíficamente unos con otros. De niño, vi una ceremonia cristiana ortodoxa en la televisión de nuestros vecinos serbios y exclamé: “¡Quiero ser imán!”. El vecino me contestó a modo de broma: “Mejor hazte pape” —que es como llaman allí al sacerdote católico—. En aquel momento nos reímos juntos; unos años más tarde, cuando estalló la guerra de los Balcanes, esa hermandad ya no habría sido posible”, recuerda.

Sin embargo, el estallido de la guerra en Bosnia en 1992 obligó a su familia a refugiarse primero en Austria y luego en Alemania.

“Cuando era niño fue difícil comprender lo que significaba huir y, en Alemania, rápidamente me sentí un extraño”, relata.

A estas dificultades se sumó una discapacidad visual congénita, que hizo más compleja que se integre en el colegio.

Su camino hacia la fe católica comenzó tiempo después. A los 23 años empezó a leer la Biblia y visitaba en secreto la iglesia cada domingo por la mañana. La primera vez que entró a un templo tuvo miedo. “Fue todo un reto para mí entrar allí. Me preguntaba: '¿Está bien lo que estás haciendo?' Al principio, lo hacía a escondidas. En aquel entonces vivía con mi hermano mayor. Cuando volvía de la iglesia, él todavía estaba dormido”, recuerda.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, con su familia después de su ordenación sacerdotal / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Con el tiempo descubrió que no quería ocultarse más. “No quería llevar una doble vida”, explica. En 2009 recibió el bautismo durante la Vigilia Pascual, una decisión que al principio fue difícil para su familia.

“Para mi madre fue un problema. Intentó hacerme cambiar de opinión”, cuenta. Aun así, decidió seguir adelante.

Estudiando en una escuela nocturna para adultos, Senad logró recuperar los estudios: terminó la educación secundaria y luego obtuvo el Bachillerato Tecnológico. Después, completó una formación profesional en administración dentro de una empresa de asistencia médica a domicilio. Durante todo ese tiempo, su fe seguía madurando: quería ser sacerdote.

«Estuve dándole vueltas durante mucho tiempo a si este podría ser mi camino», explica. Tenía claro que debía mantener el contacto con su madre, quien seguía rechazando su decisión. «Sabía que, para mi salud mental y espiritual, romper la relación con ella habría sido destructivo. Mi camino no habría terminado bien».

Comenzó a estudiar Teología en Sankt Lambert, un seminario alemán muy conocido por especializarse en «vocaciones tardías» (adultos que deciden ordenarse tras haber tenido carreras civiles). Se graduó en 2023. Asegura que —«con la ayuda de Dios»— luchó contra todos los obstáculos del sistema educativo: rendirse no era una opción. «Esto es algo que, en mi labor actual, también quiero transmitir a los demás», afirma.

En 2023, fue destinado como diácono y luego como capellán a la parroquia Santa Edith Stein, en el distrito berlinés de Neukölln, donde reside una importante población musulmana.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, en el centro, presidiendo una Misa / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Mrkaljevic considera que, gracias a su historia, puede convertirse en un constructor de puentes entre cristianos y musulmanes”.

También destaca que, con el paso del tiempo, su decisión fue recibida con respeto por sus seres queridos. “Mi conversión y mi decisión de ser sacerdote fueron reconocidas por mi familia musulmana en Bosnia y también por mis hermanos”, afirma. Su madre incluso asistió a su ordenación sacerdotal.

Mirando hacia su nuevo ministerio, Mrkaljevic expresa su deseo de acompañar espiritualmente “a las personas y anunciar la Buena Nueva”.

“Nunca es en vano, por pocos que seamos. Yo mismo he experimentado cuánto me ha enriquecido y eso es lo que quiero compartir con los demás”, concluye.

Clémence de Camaret quería ser arquitecta pero es escultora de arte sacro: «Para mí, la belleza es un pequeño rayo de luz que revela la verdad, quién es Dios y su amor; mí trabajo es una oración continua»

Clémence de Camaret con su escultura de Juana de Arco / Foto: Clémence de Camaret - Aleteia

Camino Católico.- Desde niña, Clémence de Camaret soñaba con ser arquitecta. Esta profesión reunía todo lo que le apasionaba: el dibujo, la observación, la creación y el patrimonio. Sin embargo, tras cinco años de estudio y varias experiencias profesionales, se dio cuenta de que algo le faltaba. El trabajo frente a la pantalla, el ritmo exigente y el difícil mercado laboral la llevaron gradualmente a considerar otro camino. Con el tiempo, fue principalmente la falta de trabajo práctico y concreto lo que empezó a pesarle.

Fue casi por casualidad que descubrió la escultura durante un año Erasmus en Roma. En la Ciudad Eterna, rodeada de las obras de Bernini y Miguel Ángel, Clémence compró plastilina, una arcilla para modelar que usan los escultores y que tiene la propiedad única de no secarse nunca, y comenzó a esculpir por su cuenta en su habitación de estudiante. En aquel momento, atravesaba un periodo personal difícil. "Necesitaba mantener las manos ocupadas", confiesa a Laura Marchais en Aleteia. Muy pronto, la joven descubrió una pasión y un verdadero talento para este arte.

Clémence, disléxica, explica que siempre ha aprendido más a través de la práctica y el movimiento que con los métodos escolares tradicionales. "Aprendo moviéndome, poniendo las cosas en práctica", afirma. La escultura surgió entonces como una elección natural, la síntesis perfecta de su amor por el dibujo, su sentido del espacio heredado de la arquitectura y su necesidad de trabajar con materiales.

De vuelta en Francia, Clémence completó su formación autodidacta en la Academia de Artes de Aviñón, una institución francesa especializada en la enseñanza de la escultura clásica. Durante unos meses, adquirió técnicas de modelado y descubrió el mundo de la restauración del patrimonio.

Los primeros pasos de una aventura artesanal

Con tan solo tres meses de experiencia como autónoma y apenas 25 años, Clémence se encuentra en los inicios de esta aventura artesanal. Sin embargo, ya recibe encargos. Todo comenzó con una estatua de la Virgen María creada como regalo de compromiso. Inspirada en una Virgen María del siglo XII que se conserva en el Louvre, la pieza cautivó rápidamente a quienes le pidieron que la reprodujera. Animada por su prometido, decidió lanzarse a la aventura.

Actualmente, sus clientes son principalmente particulares que descubren su obra en las redes sociales, que se han convertido en su principal plataforma de venta. Pero antes de llegar a sus dueños, cada una de sus esculturas requiere un proceso largo y meticuloso. Para dar vida a sus creaciones, Clémence comienza modelando una pieza original en arcilla. A esto le sigue un extenso proceso de moldeo, seguido de refinamientos y toques finales antes de que una estatua pueda salir de su taller. En total, cada pieza representa más de una semana de trabajo, sin contar las horas dedicadas a los detalles finales.

Clémence de Camaret esculpiendo en su taller / Foto: Clémence de Camaret - Aleteia


Sus precios siguen siendo intencionadamente asequibles: 230 € por su Virgen María de Bel-Amour, 265 € por su ángel sonriente inspirado en la catedral de Reims y 295 € por su Juana de Arco. "Actualmente estoy muy por debajo del precio de mercado", admite con humildad. "Sigo mejorando técnicamente". Sin embargo, su ambición no es crear una gran empresa. A pocas semanas de su boda, la joven desea principalmente forjarse una carrera compatible con la vida familiar que anhela. "Mi familia es lo primero", afirma con sencillez.

Para devolver un lugar a lo sagrado

Aunque Clémence se dedica principalmente a esculpir figuras religiosas, su elección va mucho más allá de lo artístico. Durante un viaje a Jordania para su proyecto de fin de carrera, le impactó la naturalidad con la que los cristianos manifestaban su fe en los espacios públicos. Esta reflexión sigue vigente en ella. "Lo que me conmueve es expresar mi fe a través de la belleza", explica. "Para mí, la belleza es un pequeño rayo de luz que revela la verdad, quién es Dios y su amor".

Poco a poco, los proyectos van tomando forma. Clémence ahora quiere crear más obras al aire libre, en particular para recuperar los nichos en las fachadas de los edificios que antaño ocupaban las estatuas de la Virgen María, a veces olvidadas hoy en día. Originaria de la Provenza, la escultora siente un profundo apego por estas Madonas que han velado por pueblos y barrios durante generaciones. "Son parte de nuestra historia. Es algo que me conmueve profundamente", subraya. "Mi objetivo es casi crear obras tan bellas que nadie se atreva a romperlas", añade la joven.

"Mi trabajo es una oración continua"

Detrás del lanzamiento de su taller se esconde una búsqueda más personal. Durante mucho tiempo, Clémence sintió que buscaba constantemente una nueva aventura. Viajes, proyectos y retos deportivos o profesionales se sucedían uno tras otro. Recuerda especialmente las largas horas que pasaba sola caminando o en bicicleta hasta Roma, como si algo aún se le escapara.

La escultura puso fin gradualmente a esta búsqueda constante. Por primera vez, la joven sintió que había encontrado una actividad que reunía todo lo que la definía profundamente: el trabajo manual, la contemplación, la creación artística, el compartir conocimientos y la fe. Esta actividad también satisfizo una necesidad muy personal de Clémence. "Soy una persona bastante activa", explica. "Nunca me ha atraído estar sentada en una silla. Hacer algo me mantiene con los pies en la tierra".

Así, en su taller, descubre un espacio singular donde sus manos están ocupadas mientras su mente permanece libre. Un lugar donde puede trabajar dejando que sus pensamientos divaguen. "Soy de las que tienen dificultades para rezar con constancia y regularidad", admite con franqueza. Mientras que otros encuentran su equilibrio de forma natural en la adoración o en el rezo diario del rosario, Clémence se siente más llamada a encontrarse con Dios en la acción.

Varias de las esculturas de Clémence de Camaret /  Foto: Clémence de Camaret 

La escultura le ofrece precisamente este tiempo de libertad interior. Durante horas, concentrada en el rostro de la Virgen o en los pliegues de una prenda, entra en un estado de silencio y contemplación. "Para mí, este trabajo es una oración continua", explica. "Es una especie de práctica meditativa, como la que los monjes siempre han utilizado para conectar con Dios".

Cada escultura se convierte entonces en algo más que un objeto o un encargo. Para Clémence, es un momento de presencia, un diálogo silencioso que se desarrolla al ritmo de los gestos repetidos y del material trabajado. "Siento que Dios no me llama a rezar de la forma tradicional", explica. "Hacer cosas que sirvan a Dios": eso es lo que le parece más apropiado.

A través de sus estatuas, Clémence busca menos producir objetos religiosos que ofrecer obras capaces de elevar la mirada. Esta convicción impregna ahora todo su proyecto. Detrás de la emprendedora que aprende a desarrollar su negocio se esconde una joven que finalmente ha encontrado lo que tanto anhelaba: una manera de unir su trabajo, su fe y su vida.

Néstor Noel Carrillo González, 32 años, religioso Pasionista: «Dios me regaló una familia de fe, de Iglesia. pero fue al recibir la Confirmación que quise dar mi vida a Dios, que ha hecho camino conmigo, y seré sacerdote»

Néstor Noel Carrillo González será ordenado sacerdote después de un largo camino de compromiso con el Señor como religioso Pasionista / Foto: Diócesis de Alcalá de Henares

* «Animar a los jóvenes primero a encontrar a Jesús, que es el mejor amigo, el amigo que nunca falla, el amigo que siempre está en las buenas y en las malas. Lo digo por carne propia porque en la vida a veces encontramos personas buenísimas. Son regalos de Dios, sí, pero así como vienen, así van y así vienen. Pero hay un amigo que siempre permanece ahí, que rompe esos tiempos del pasado, presente y futuro, Él siempre va a estar ahí contigo, se llama Jesús. Y yo te invito que si tienes algún llamado, consideras que Dios te está llamando al servicio de la Iglesia, ya sea a la vida religiosa, ya sea a la vida diocesana, pues que te atrevas, que seas un atrevido a decir ese «sí». Sírvele al Señor porque la Iglesia y Dios te necesitan, porque eres importante para este mundo y para la Iglesia. Necesitamos de ti. No te cohíbas»

Camino Católico.- Néstor Noel Carrillo González es religioso pasionista y diácono de la Iglesia católica. Nació hace 32 años en Panamá y actualmente sirve pastoralmente y trabaja como profesor de religión en el Colegio San Gabriel, centro educativo pasionista fundado hace 58 años en Alcalá de Henares.

Antes de llegar a la ciudad complutense, Néstor realizó misiones en lugares como la Selva Amazónica del Perú, en Ecuador o El Salvador; desarrolló su formación de aspirantado en Panamá y sus estudios de filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Posteriormente hizo su noviciado en Daimiel, Ciudad Real, a donde llegó en 2019; y realizó estudios teológicos en la Universidad San Buenaventura, en Bogotá, Colombia.

En septiembre de 2023 fue ordenado diácono en el colegio San Gabriel por Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares. El próximo 25 de julio de 2026 será ordenado sacerdote en Panamá por Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá. Da su testimonio de fe y conversión en una entrevista en el portal de la diócesis de Alcalá de Henares.

– ¿Qué es la congregación pasionista?

– Nuestra congregación se llama «La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo», fundada en 1720 por el religioso San Pablo de la Cruz, el primer pasionista, el máximo místico del siglo XVIII. Y nuestro principal carisma es anunciar, vivir y predicar la Pasión de Jesucristo como mayor obra de amor de Dios hacia la humanidad.

– ¿Cuándo te llamó Dios?

Fue secuencial. La fe se cultiva y se vive en la experiencia familiar. Y en mi caso, Dios me regaló una familia de fe, de Iglesia. Desde que tengo conciencia he asistido con ellos a la Eucaristía. Creo que ese es un gran comienzo, un gran paso, la semillita de la fe y de la vocación. Gracias a ello hice mis sacramentos de la primera Comunión, la Confirmación… Pero no fue específicamente hasta que hice mis sacramentos de la Confirmación en Panamá, en la parroquia San Nicolás de Bari -comunidad Pasionista- que tengo ese acercamiento de dar mi vida a Dios por medio de esta congregación pasionista.

Anhelaba ser sacerdote, anhelaba también ser profesor y también ser psicólogo. Y hoy en día pues llevo casi esos tres momentos. Actualmente estoy aspirando a continuar con los estudios de Psicología.

Dios hace camino y creo que ha hecho camino conmigo durante todos esos años. Se fue cultivando desde la infancia, fortaleciéndose en el sacramento de la Confirmación y dando ese sí definitivo cuando tenía 21 años.

– ¿Por qué llevas el hábito religioso cuando algunas veces, hoy en día, no es habitual?

– San Pablo de la Cruz, que fue el primer pasionista, en 1720 viste con una túnica negra que para él representaba el hacer luto por la Pasión. En su época, él enfatizaba que los principales males que hay en la sociedad en ese entorno, en ese siglo, es porque el ser humano ha abandonado la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Porque si somos conscientes de que hubo alguien que se entregó por amor a nosotros, el ser humano no haría daño a su prójimo, a su hermano. Y es una frase que incluso hoy en día, en pleno siglo XXI, en 2026, sigue estando vigente. Entonces, nosotros hacemos memoria de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo con el hábito de hacer luto por la Pasión. El recordar -si hay alguien que se ha olvidado de ese amor total- que principal compromiso y responsabilidad de los pasionistas es hacer memoria y demostrar a la humanidad y a nuestra Iglesia que el Señor se entregó en la cruz por amor.

Néstor Noel Carrillo González lleva su hábito de religioso Pasionista en el que su elemento principal es el escudo de la pasión de Jesucristo / Foto: Diócesis de Alcalá de Henares

– Y el hábito negro tiene algunos signos…

– Tiene principalmente el escudo de la Pasión, el escudo que se da cuando se realiza la profesión temporal. Es un signo en forma de corazón que en sí es negro, porque negro es el pecado de la humanidad. Pero aún así, sobre ese corazón negro está puesto un corazón blanco, que es la misericordia de Dios, que todo lo perdona, lo purifica y lo transforma. Hay unas letras en griego y en latín, y el Crismón.

Nuestro fundador, San Pablo de la Cruz, siempre recalcaba que la Pasión de Jesucristo «esté siempre grabada en vuestros corazones». Entonces, vemos que Jesús, escrito en latín y en griego, no solamente es para Occidente ni Oriente, sino es un Jesús para toda la humanidad, a nivel universal. En el escudo hay también tres clavos, que representan los de la crucifixión del Señor.

Tenemos también una cruz, instrumento de salvación, signo de salvación. Es el Señor que nos redime y entrega su vida en una cruz. Pero también es una cruz blanca que evoca a la resurrección, a la luz, a la vida eterna. Y esa es la misión del pasionista, acompañar hoy en día a los crucificados. Pero no solamente el estar ahí, sino acompañarles en ese proceso para que ellos puedan descubrir la vida, descubrir que todo problema y toda situación difícil tiene solución.

Y arriba de la cruz hay como una especie de trébol que representa Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Santísima Trinidad es Dios en su totalidad, que se crucifica por amor. Pero también está lo que es la pasión, la muerte, la resurrección, ese triduo pascual. Es una catequesis.

Llevamos el Rosario también. En principio no formaba parte del hábito pasionista, sino que años después, la orden dominica le regala el Rosario primitivo a la congregación pasionista.

– ¿Qué significa para ti el Colegio San Gabriel, de Alcalá de Henares, en el que das clases de religión?

Es la cuna en la cual muchos chicos y jóvenes de Alcalá han pasado. Hemos tratado, nosotros como religiosos, de transmitir con amor el carisma de la congregación. Pero también transmitir los valores humanos, que al fin también son cristianos. Nosotros, como congregación en la Diócesis de Alcalá, hemos acompañado a la familia a descubrir ese amor de Jesús crucificado, pero también a demostrar y a compartir esos valores para que los jóvenes lo pongan en práctica en esta sociedad, por medio de sus actitudes, por medio de la manera de expresarse.

Cada chico que sale del colegio se nota que es del Colegio San Gabriel, por esos valores que le hemos transmitido. Y lo hemos hecho con servicio, con amor total, como esa ofrenda que nosotros hacemos hacia la diócesis y hacia estas tierras.

Néstor Noel Carrillo González da clases de religión en el Colegio San Gabriel, de Alcalá de Henares, de los Pasionistas / Foto: Diócesis de Alcalá de Henares

– ¿Y has elegido ya un lema sacerdotal?

– El sábado 25 de julio me ordeno sacerdote en Panamá. Mi lema es «Salve María, Mater Misericordiae». Yo creo que los sacerdotes son los hijos predilectos, en sintonía desde el crucificado, cuando dice a Juan, el discípulo amado, que «ahí está tu madre». Y es el mejor legado, que nuestro Señor desde la cruz nos concedió a María como nuestra madre.

Por eso he querido recalcar a María como parte de mi vida, como parte de mi vocación. Yo me considero una persona muy mariana. Nuestra tierra, Panamá, es muy mariana. Tenemos una advocación que nació aquí en España, en Sevilla, Santa María la Antigua. Es la primera advocación mariana en esa época, en 1510, a todas esas tierras americanas. Es patrona de Panamá y le tengo mucho cariño, tanto así que mi apellido religioso es «de Santa María la Antigua». Soy Néstor de Santa María la Antigua.

Mi lema sacerdotal es «Madre misericordia» porque considero que es la mejor modelo y maestra de cómo compartir y transmitir misericordia, es la madre de aquel buen Maestro, que nos lo enseña siempre.

– ¿Qué personas te han acompañado en tu discernimiento vocacional?

– El primer pasionista que conozco fue el párroco de mi pueblo. Donde me crie está la presencia pasionista. El primer pasionista -un español- que se llama Eusebio García fue el primer pasionista que conocí. Fue en un momento muy crítico en mi vida en el cual mi papá le diagnosticaron cáncer. Yo tenía siete años. Estaba muy grave, con cáncer entre los pulmones y el corazón. Conocí a un pasionista que llegó al hospital para darle la unción de enfermos.

Años más tarde, cosa de la vida, empecé de lleno a familiarizarme con la parroquia. Me hice monaguillo de aquel sacerdote que acompañó a mi padre en ese proceso -que gracias a Dios mi papá está vivo-, su presencia fue un consuelo, un consuelo de esa presencia de Dios en medio de ese dolor. Le considero como mi padre en la fe: Eusebio García.

– ¿Y algunos santos que tengas como referentes en ese discernimiento?

– Soy pasionista… San Pablo de la Cruz, que, a los 19 años, también quería servir al Señor pero no sabía cómo. Él quería ser mártir, quería pertenecer a la Guardia Suiza para defender al Papa, porque en esa época del siglo XVIII había muchas dificultades también. El Señor le fue acompañando a él en su vocación. Primero con ese enamoramiento de entregar su vida total al Señor Crucificado, a ser fundador, cosa que no tenía muy clara. Pero en el transcurso de los días, se iba aclarando. Algo que me llama de él es su perseverancia en la fundación de la congregación. Luchó y sufrió muchísimo pero su mejor amigo siempre fue el Señor. Fue muy mariano también. Siempre fue buen hijo de María Dolorosa, que es la patrona de la congregación.

También está el Beato Pío Campidelli, con el que me siento muy relacionado porque fue como mi compañero desde que inicié la etapa de aspirantado. Conocí su historia y me cautivó porque era un chico sencillo, humilde, de pueblo, que hacía todo lo posible para asistir a las Eucaristías dominicalmente. Era muy devoto de Jesús Eucaristía y de María Santísima.

Y hay muchos otros santos también como San Juan Pablo II, por su actitud misericordiosa, pero también la verdad hacia adelante. Y San Nicolás de Bari, cómo no. Yo soy muy devoto de San Nicolás de Bari, que se celebra el 6 de diciembre y es patrono de los marineros y de los niños. Es el patrón de mi pueblo. Yo vengo de un distrito que se llama Arraiján y él es el patrono del pueblo y titular de la parroquia donde está la presencia pasionista. Considero que él es mi amigo de santidad desde mi infancia.

– ¿Y qué significa ser religioso y sacerdote al mismo tiempo?

– Ser religioso es una consagración más de cerca porque la primera consagración la hacemos todos por medio del Bautismo. Ese sí afirmativo de acercarnos más, de entregar nuestra vida en su totalidad, en ese sí es a través de unos votos… Yo soy religioso porque vivo un carisma, que es el amor de Jesús Crucificado en la cruz. Y lo vivo tratando de vivir esos consejos evangélicos que es la pobreza, la castidad y la obediencia, y un cuarto voto de nosotros los pasionistas que es hacer memoria de la Pasión.

Yo vivo mi fe y vivo mi vocación no individualmente, la vivo con otro compañero, un compañero que no decidí, pero en el camino de la vida Dios me lo ha puesto como hermano de Iglesia, hermano de comunidad.

Y ser sacerdote es una consagración, una consagración como religioso a ese sí a vivir en comunidad, que va vinculado al sacerdocio. Ya entramos en lo ministerial, al servicio, ya no de la congregación sino al servicio a la Iglesia universal. Es el instrumento del Señor para poder compartir los sacramentos. Hoy en día hay muchas personas que sufren, que desconocen de Dios, que no conocen ese rostro misericordioso. Creo que como religioso y como sacerdote somos ese rostro visible de Cristo y de la Iglesia hacia ellos.

– Y ya como diácono has podido celebrar algún sacramento…

– El año pasado, el 7 de diciembre lo tengo muy presente. Casé aquí en Alcalá de Henares a una familia de Valencia, en la capilla de San Ildefonso. Fue emocionante, todavía tengo muy buena relación con ellos, nos seguimos escribiendo y ellos me piden consejo. Al parecer la reflexión que les di, la homilía les sirvió mucho. Ellos me escriben constantemente, me tienen siempre presente, y yo también les tengo presente por medio de la oración. Es la única manera de estar juntos, de apoyarnos. Y ese fue el pacto que hicimos, que oráramos los unos por los otros.

Y también en mi pueblo, cuando estuve en diciembre y enero celebré 24 bautizos en la parroquia de mi pueblo en Panamá.

Néstor Noel Carrillo González es diácono en los Pasionistas y será ordenado sacerdote / Foto: Diócesis de Alcalá de Henares

– ¿Y cuándo marchas a Panamá?

– Viajo el 22 de julio, muy justito. El día siguiente nos prepararemos espiritualmente y para hacer la profesión de fe, para hacer los ensayos para la Eucaristía de la ordenación que tenemos el día 25 en una de las capillas de la parroquia que se llama Virgen de Guadalupe. Será a las diez de la mañana, hora de Panamá.

La ordenación será en la parroquia pasionista de Panamá, San Nicolás de Bari. Es una parroquia que allá los amigos diocesanos le dicen un poco de broma «la minidiócesis» porque es una parroquia que tiene 28 presencias, 28 capillas.

En una de esas capillas seré ordenado junto con otro compañero también panameño.

– ¿Y después del 25 de julio?

– Estaré celebrando las primeras Misas en las comunidades, sirviendo a la comunidad ahí, donde me necesiten. Y también compartir con la familia. Y estaré regresando el 28 de agosto.


– ¿Qué mensaje quieres dar a quien lea esta entrevista?

– Animar a los jóvenes primero a encontrar a Jesús, que es el mejor amigo, el amigo que nunca falla, el amigo que siempre está en las buenas y en las malas. Lo digo por carne propia porque en la vida a veces encontramos personas buenísimas. Son regalos de Dios, sí, pero así como vienen, así van y así vienen. Pero hay un amigo que siempre permanece ahí, que rompe esos tiempos del pasado, presente y futuro, Él siempre va a estar ahí contigo, se llama Jesús.

Y yo te invito que si tienes algún llamado, consideras que Dios te está llamando al servicio de la Iglesia, ya sea a la vida religiosa, ya sea a la vida diocesana, pues que te atrevas, que seas un atrevido a decir ese «sí». Sírvele al Señor porque la Iglesia y Dios te necesitan, porque eres importante para este mundo y para la Iglesia. Necesitamos de ti. No te cohíbas.

María Jesús Villanueva (Susi Profe), docente, ‘edutuber’: «El verdadero éxito humano para mí es encontrarte con Dios; encontrarme con Él me ha dado la felicidad; el Señor es mi fuerza, mi sostén, da sentido a cada día»

María Jesús Villanueva asegura que se puede llegar a Dios explicando ecuaciones 

* «Me levanto cada mañana y Dios es al primero que miro, al primero que hablo. En mi matrimonio es nuestra fuerza también, y con mis hijos y con mis amigos… Tengo suerte de estar rodeada de otros matrimonios que vivimos todos la fe, entonces no concibo el vivir sin Dios… Le doy gracias a Dios por existir. Yo por la mañana digo: ‘Gracias, Señor, por un día más, ayúdame con lo que tenga por delante, porque ‘tela’’. Sé cómo empieza el día pero nunca cómo acaba, pero eso también es bonito. Pero yo primero siempre he sentido que soy una mimada del Señor. Siempre. Porque he vivido cosas que digo: “estos son detalles del Señor, que no tenía por qué haberlos tenido y los ha tenido”. Y como que lo veo muy claro, entonces, también digo: ‘Gracias, Señor, por hacérmelo tan evidente, o por estos detalles, ¿por qué a mí? ¿Por qué me tienes que dar esto en concreto?’  También gracias por mi marido,  que fue un regalo del Señor, gracias por cada uno de mis hijos, no sé, gracias por estar cuidada desde pequeña. Me emociono por eso, porque me siento así,  muy bendecida. A veces mi oración es solo dar gracias, y “Señor, lo que tú quieras darme”. A veces es que no sé qué pedir, no sé qué pedir porque me parece hasta egoísta. He aprendido que el pedirse es más bien decir: “Señor, mira, te presento mi realidad, que es esta”.  Pero eso, me parece hasta egoísta pedir»

Camino Católico.- “El verdadero éxito humano para mí es encontrarte con Dios, por supuesto. Y es lo que yo busco para mis alumnos. Yo creo que también mucha de la pasión en cómo vivo las cosas es precisamente por eso. Una vez que entiendes que Dios te ha amado con tanta locura, lo único que puedes es desbordarlo, ¿no? Encontrarme a Dios ha sido la clave de mi felicidad. Al final es mi fuerza, es mi sostén, el que da sentido a cada día”, asegura María Jesús Villanueva, originaria de Orense y profesora de Educación Primaria en un colegio de Madrid, vive su fe en la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora de Mejorada del Campo, un municipio de la Diócesis de Alcalá de Henares, en cuyo portal cuenta su testimonio de de vida y fe. 

María Jesús es esposa, madre de tres, y docente. En 2017 dio el paso de lanzarse a YouTube con una serie de vídeos explicativos.  En sus canales de YouTube, TikTok e Instagram @susi.profe publica vídeos dedicados a la enseñanza de Matemáticas, Física, Química, e incluso Lengua y Literatura para Primaria, ESO y Bachillerato. A día de hoy tiene casi 2 millones de suscriptores en YouTube,  aunque su número de seguidores en el total de sus redes asciende a más de 2 millones y medio. Por eso algunos la llaman la profesora española más famosa de Internet.

Un encuentro con Dios en Lourdes con la Virgen de por medio

Respecto a qué lugar ocupa la Dios y la fe en su vida explica:

– «Lo he dicho ya, es mi fuerza. Me levanto cada mañana y es al primero que miro, al primero que hablo. En mi matrimonio es nuestra fuerza también, y con mis hijos y con mis amigos… Tengo suerte de estar rodeada de otros matrimonios que vivimos todos la fe, entonces no concibo el vivir sin Dios.

»¿Tener fe? Es verdad que yo he sido muy cuidada, he tenido suerte de tener una madre empeñadísima en que viviéramos la fe desde pequeñitos, entonces he ido a Misa, he tenido mis Sacramentos, el regalo de tenerlos desde pequeña…

»Pero empezar a ser yo consciente de que hay un Dios que me ama a mí, de que no es simplemente un cumplir, no es una tradición que estoy cumpliendo, fue con 15 años, además en Lourdes. Mi encuentro con Dios fue a través de la Virgen. Ahí fue donde empezó ya mi encuentro personal, y desde donde he tenido momentos, lógicamente, más de bajón, de subidón, pero desde ese momento ya no me he podido separar de Él».

En Lourdes, gracias a la Virgen María, Susi tuvo su primer encuentro personal con Dios

Diversas formas de relacionarse con Dios en la oración

La relación cotidiana con Dios en la oración, María Jesús la vive así:

– «Bueno, va por tiempos, y hay veces que soy “más fan” de Dios Padre, otras veces soy “más fan” -en el sentido de que rezo más- a Dios como Padre, o que rezo más a Jesús… Ahora mucho al Espíritu Santo, diariamente, la verdad.

»Y a la Virgen…tengo etapas. Es curioso porque hay veces que digo: “Madre, qué desagradecida porque… como que me estoy olvidando de ti.” El pasado mes de mayo fue un resurgir con ella, y además de pedirle mucho la ternura, porque con los peques en casa y muchos días de cansancio noto que es un don que me falta últimamente. Entonces ahora apoyándome mucho en ella, en cómo viviría ella la ternura.

»¿Y cómo rezo a Dios? Bueno, mi oración ahora, al ser madre y trabajando (que tenemos unos días que son una locura), hago mucho oraciones «del día a día», de «en este momento estoy agotada… pues ofrezco con mi cansancio», o «en este momento me tengo que quedar con el niño jugando, pues que este momento sea oración».

»Entiendo mucho que las Horas Santas que a lo mejor hacía antes, ante el Santísimo, ahora son con mis hijos jugando, o con mis hijos llevándoles a dormir. Pero luego aprovechando muchas opciones que tengo en el día a día; tengo un regalo de colegio en el que hay un templo enorme, y hay varias capillas dentro. Pues intento en el rato de la comida hacer tercia, me gusta mucho rezar la liturgia. Los salmos tienen mucho que ver conmigo, o sea, Dios me habla mucho a través de ellos. Y Laudes… no todos los días los rezo. Eso sí, el Evangelio diario. Y si no lo puedo rezar, pues a lo mejor con los niños leyéndolo por la noche. Siempre me gusta utilizar la tecnología para cosas así, y hay un sacerdote que me gusta mucho en YouTube que reza el Evangelio del día, hace una pequeña meditación… Intento cuidar la intimidad con el Señor pero en este entresijo de rutina que tenemos, que a veces es caótico y me cuesta encontrar esos momentos íntimos con Él.  Pero eso, aprovechando ahí como cada hueco, buscándolo como dice también el Salmo: La cierva que busca el agua… que tiene sed…

»Le doy gracias a Dios por existir. Yo por la mañana digo: ‘Gracias, Señor, por un día más, ayúdame con lo que tenga por delante, porque ‘tela’’. Sé cómo empieza el día pero nunca cómo acaba, pero eso también es bonito. Pero yo primero siempre he sentido que soy una mimada del Señor. Siempre. Porque he vivido cosas que digo: “estos son detalles del Señor, que no tenía por qué haberlos tenido y los ha tenido”. Y como que lo veo muy claro, entonces, también digo: ‘Gracias, Señor, por hacérmelo tan evidente, o por estos detalles, ¿por qué a mí? ¿Por qué me tienes que dar esto en concreto?’

»Mira, también gracias por mi marido,  que fue un regalo del Señor, gracias por cada uno de mis hijos, no sé, gracias por estar cuidada desde pequeña. Me emociono por eso, porque me siento así,  muy bendecida. A veces mi oración es solo dar gracias, y “Señor, lo que tú quieras darme”. A veces es que no sé qué pedir, no sé qué pedir porque me parece hasta egoísta. He aprendido que el pedirse es más bien decir: “Señor, mira, te presento mi realidad, que es esta”.  Pero eso, me parece hasta egoísta pedir.

María Jesús Villanueva (@susi.profe) en el Casco Histórico de Alcalá de Henares

Desbordar el amor de Dios 

Al preguntarle qué cree que Dios espera de ella especialmente en relación con la influencia digital que tiene reflexiona:

– «Cuando empezábamos con el proyecto rezamos mucho si salir adelante, porque era algo que veíamos que el Señor nos ponía en el corazón, pero había que discernir si era algo de Dios o no. A mí se me presentaba como algo que podía ser peligroso por el hecho de justo llevarlo a Redes Sociales, ¿no? Entonces, yo lo que sí que siento que me pide el Señor es que todo esto que yo vivo, esta belleza de vida, este encuentro que he tenido con Él, llevarlo,  llevarlo a Redes, llevarlo, a veces a lo mejor no es con la  palabra ‘Dios’ concretamente, pero sólo por la pasión con la que vives o por lo alegre que estás. Es que yo estoy alucinando, porque a veces simplemente por el hecho de cómo ríes llamas la atención. Pero es que esta sonrisa que llevo en la cara muestra algo que vivo, ¿no? Entonces eso: llevar eso con lo que me he encontrado yo, desbordar del amor de Dios».

María Jesús Villanueva explica también cómo evangeliza: 

– «Hago directos en YouTube en los que me pongo a estudiar con los alumnos porque les estoy enseñando un poco cómo generar rutina (les cuesta muchísimo) y a lo mejor en esos momentos salen conversaciones, pues por ejemplo, ven el anillo de casada, pues: ‘¡Ah, ya estás casada!’ ya solo eso está siendo un romper con lo que al final hoy en día la sociedad está desechando, ¿no? A los jóvenes les llama la atención que me casara tan joven.

»Y luego cuando voy a coles o cuando voy a universidades y ellos me preguntan ya más en concreto, en pequeños círculos, en pequeños grupos, pues sí, ahí no tengo ningún problema. El otro día, por ejemplo, me preguntaron unos alumnos de Magisterio con los que hablamos un poco de cómo está hoy el día el profesorado, y les angustiaba un poco porque ellos estaban de prácticas y veían que los profesores están agobiados, que muchos están incluso con depresión y que no saben cómo gestionar tanta burocracia o tantos problemas en el aula con muchas familias y alumnos. Claro, me pedían tips o consejos para llevar esos días duros. Yo ahí me preguntas eso y yo es que no te puedo mentir: ‘Mira, es que para mí, mi fuerza es Dios.’

»Ahí va surgiendo de forma natural, simplemente no callando cuando me preguntan concretamente.

María Jesús Villanueva asegura que se puede llegar a Dios explicando ecuaciones – Imagen cedida por María Jesús Villanueva

Empaparse de la mirada de Dios

»¿Qué he descubierto sobre Dios enseñando a millones de personas? Pues cómo mira a cada uno sin juzgarle. Mi misión como profe es justo dar esas segundas, terceras, cuartas, quintas, infinitas oportunidades. O sea, el empaparme yo de la mirada de Dios, de Él.

»¿Y se puede llegar a Dios explicando ecuaciones? Sí, llegar a Dios con la belleza del conocimiento… soy muy pro de ello. No es lo mismo, por ejemplo, explicar los números fraccionarios así porque sí, o explicarlos con la historia de cómo el ser humano fue teniendo una necesidad de contabilizar, y al contar empezó con los números naturales. Luego tuvo necesidad de contar no solo con naturales sino también con números enteros, y la necesidad de partir, entonces los fraccionarios. Vas hilando las Matemáticas con la humanidad, y la humanidad al final con esos inicios y con ese Dios creador, ¿no?

»Además creo que en Matemáticas, en las Ciencias en general, lo tenemos todavía más fácil porque conforme te vas adentrando en lo que tienes alrededor, en cómo funciona, en la exactitud y la belleza de las Matemáticas, estás entendiendo el lenguaje con el que Dios ha hecho la Creación. Eso es brutal».

Es muy concreta cuando cuenta cómo se levanta cuando se cae: 

– «Desahogándome mucho con Dios y entendiendo que al final Él cuenta conmigo. Esa es la forma en la que Dios me levanta».

«Susi Profe» fue una de las finalistas del premio Mujeres a Seguir 2024 en la categoría de Comunicación – © MAS2024 / Botán fotógrafos – Imagen cedida por Mª Jesús Villanueva

Dios le indicó su vocación a la docencia

La vocación a la docencia en María Jesús era un don natural pero no cursó Magisterio desde el primer momento hasta que lo discierne y Dios lo que quiere para ella: 

— «Es muy bonito mi camino porque yo de primeras no quería ser profe… o no me daba cuenta de que quería ser profe. Es verdad que he disfrutado siempre mucho de enseñarle a los demás todo lo que aprendía. Incluso yo con 15 años a mis compañeros siempre les enseñaba. Si tenían alguna dificultad me quedaba con ellos en los recreos. Lo típico ¿no? Era la de clase que ayudaba a los demás enseñándoles lo que les costaba. Y además era chulísimo que me decían: “Jo, es que me encanta cómo explicas.” Entonces a mí me gustaba que me dijeran eso. Decía: “Jo qué guay, no sé por qué razón resulta que les ayuda mucho cómo explico.” Ahí empezó a surgir un poco la semilla de esa vocación profesional, pero yo no le hacía mucho caso. Yo lo veía un poco como “tengo un don (que en ese momento no le ponía esa palabra), por lo que sea ayuda.”

»Con el tiempo me fui dedicando a dar clases particulares, un poco también para ayudarme en los estudios, por lo típico de sacarte tus primeros dinerillos. A la vez terminé Bachillerato. Yo siempre he sido una buena alumna de sacar muy buenas notas, que me ha gustado mucho aprender. Y el punto fue cuando yo me encontré en Segundo de Bachillerato con que me gustaba todo, pero no sé a qué dedicarme, no sé qué carrera elegir. Termino selectividad y no sabía cuál elegir.

»Claro, mis orientadores cercanos del cole me iban diciendo: ‘Susi, como eres un perfil así de buenas notas, vete a una carrera que tenga muchas salidas, que sea una carrera top‘. Entonces empecé a estudiar Derecho y ADE. Empecé y como todo, pues buenas notas, disfrutándolo, disfruté mucho todo lo que aprendí, pero no me veía. Era el punto ese de: ‘hay algo que rechina, hay algo en lo que me noto que no encajo.’

»Entonces ahí comenzó un momento muy bonito de discernimiento y además en ese momento empecé a tener director espiritual y aparte de apoyarme mucho en mis padres que me conocían, algún profesor que me conocía mucho y muy bien. Fue fundamental ahí la dirección espiritual. Entonces en dirección espiritual, trabajándolo mucho, estuve casi dos años discerniendo, hasta el punto de que hice hasta tercero de carrera, porque no quería tampoco dejarlo sin una opción ¿no? Y seguir cumpliendo un poco, pero viendo a qué me llamaba el Señor y qué bonito fue descubrir que me estaba llamando a la enseñanza pero no lo estaba viendo, claro, o me estaba resistiendo. Porque claro, además visto el panorama de todo lo que trabajamos los profes y que el salario pues no era lo que a lo mejor… Pero ya está, fue romper con eso.

»Yo llegaba tardísimo a casa, agotada porque tenía Universidad por la mañana, luego mis clases particulares que terminaba a las diez de la noche porque iba casa por casa -yo ahí con mi cochecito- y de repente llegar a casa agotada y decir: “ojo, estoy cansada pero contenta”. Eso era ya también una señal de que ese era mi talento, mi don que no tenía que frenar. Y mira qué bonito y qué pasada porque pude al final dar el salto a estudiar magisterio y darme a tope como profe,  y efectivamente es que me apasiona tanto y noto tanto que es mi vocación que menos mal ¿no? Y doy muchas gracias a que el Señor me pusiera en ese momento un director espiritual».

Susi Profe tiene alrededor de 2 millones de seguidores en las diferentes plataformas en las que publica vídeos explicativos de diferentes asignaturas

Entró en el mundo de la docencia y en 2017 dio el salto a YouTube, a la enseñanza online. Así tomó la decisión:

– Pues ese momento fue un momento súper bonito, ahora mirando hacia atrás, porque me coincidió a mí en una época en la que terminé la carrera (yo me casé a mitad de carrera con 23 añitos). Claro, seguía estudiando, yo empezando ahí mi matrimonio, mi casa sencillita… Y a casa era a donde venían mis alumnos de clases particulares. Teníamos el salón preparado, con la pizarra que es la que tengo ahora, que sigue siendo la misma, con la mesa típica extensible y con taburetes. Y eso ya también lo vivía mi marido. Claro, venían alumnos con muchas dificultades, que habían suspendido, que les faltaba motivación, y a lo mejor después de un año trabajando conmigo salían reforzados, y no solo eso, les encantaban las Matemáticas cuando venían de odiarlas.

Mi marido se dedica al mundo un poco técnico, le gusta mucho el tema de imagen, de sonido, y los dos veíamos que yo daba una clase, (y esto nos pasa mucho a los profes en el aula) pero se le llevaba el viento. Y luego además tenía alumnos que muchas noches me llamaban (porque yo les daba mi número) porque al día siguiente tenían un examen, y con los nervios: ‘Susi, es que no me sale este ejercicio y tengo mañana el examen, a ver si me ayudas’. Y yo ahí por la noche, como podía, por WhatsApp  explicándole con fotos, de aquella manera, y el ‘run run’ venía otra vez: ‘Jo, si esto lo tuviera en vídeo’. Entonces empezó ahí, se fue generando el caldo de cultivo para que un día entre los dos (mi marido y yo) dijéramos:  ‘oye, pues ¿podríamos hacer cápsulas explicativas en vídeo y de alguna manera mandárselo a los alumnos cuando tengan problemas?’

Y luego el siguiente paso fue por qué no hacerlo un proyecto ‘chulo’. En ese momento la plataforma que se nos ocurría era YouTube. Vídeos explicativos en YouTube, a los que cualquiera pueda acceder. Y así empezó todo.