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lunes, 15 de junio de 2026

Papa León XIV en mensaje para la jornada de los abuelos: «El amor de Dios, que no olvida a ninguno, se presenta como acto de justicia y respuesta al anonimato, en el cual muy frecuentemente la vida humana acaba por perderse»

* «El descubrimiento de la ternura de Dios, para muchos, sucede en el transcurso de la existencia, muchas veces propiamente en el último tramo de la vida. De hecho, cada vez más frecuentemente, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, es posible hacerse mayores sin haber tenido una experiencia real de fe. La edad avanzada, en este caso, a partir de las preguntas que nos hacemos con más urgencia en esta etapa de la vida, puede convertirse en el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual. En este nuevo camino se puede reconocer que Dios, como dice san Agustín, «es madre porque calienta, porque nutre, porque amamanta, porque custodia» (Comentario al Salmo 26, II, 18). Es una conciencia que ayuda a no sentir vergüenza por la fragilidad que aparece y también a comprender que todos, siempre, tenemos necesidad los unos de los otros y requerimos atención y cuidados. A Dios, que se hace prójimo y al que aprendemos a reconocer en su ternura, podemos dirigirnos ahora con filial confianza en la oración. Nunca es demasiado tarde para comenzar a dirigirse a Él. Puede ser un gran don para todos»

 * «Podemos vivir como cristianos el tiempo de la ancianidad: “frágiles”, pero al mismo tiempo “llamados”. Un hombre y una mujer pueden renacer cuando son mayores (cf. Jn 3,4-6) y exclamar con el profeta: «Su salvación está en convertirse y en tener calma, su fuerza está en confiar y estar tranquilos» (Is 30,15). Una fuerza que puede convertirse en una invitación a no recurrir a los caminos de la arrogancia y del poder para garantizar la convivencia humana, sino a los caminos de la reconciliación y de la paz verdadera. En este tiempo, marcado de una manera tan fuerte por la violencia bélica y social, muchos se interrogan acerca de cómo será el mundo en el cual crecerán los propios nietos. Les exhorto, queridos hermanos, a unirse a mí en la oración constante para que llegue pronto la paz al mundo entero»     

Camino Católico.- “El amor de Dios, que no olvida a ninguno, se presenta como acto de justicia y respuesta al anonimato, en el cual muy frecuentemente la vida humana acaba por perderse. En particular, sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido. Es lo que sucede en las casas donde reina la soledad y también en aquellos lugares de hospitalización donde la singularidad de cada persona corre el riesgo de ser reducida al número de su cama o a su patología”. Estas son las reflexiones que guían el Mensaje del Papa León XIV para la jornada mundial de los abuelos y mayores publicado este 15 de junio, que se celebrará en la Fiesta de los Santos Joaquín y Ana, el próximo 26 de julio. 

El Papa pide que también lleven a los abuelos y adultos mayores con este mensaje, “la cercanía y el afecto" del sucesor de Pedro: “Háganlo de tal modo que las palabras del profeta ‘Yo nunca te olvidaré’ adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

Afirmando además que “la Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares; sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra. Por cada uno de estos motivos, se alegra de anunciar la promesa del Señor: Yo nunca te olvidaré”. El texto completo del mensaje es el siguiente:

MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

PARA LA VI JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y DE LAS PERSONAS MAYORES

[Fiesta de los Santos Joaquín y Ana, 26 de julio de 2026]

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Yo no te olvidaré (Is 49,15)

Queridos hermanos y hermanas:

Por boca del profeta Isaías el Señor promete que no se olvidará nunca de ninguno de nosotros. Nos asegura que nuestros rostros los lleva tatuados en las palmas de sus manos (cf. Is 49,16) y que su amor es más grande que el de una madre por su hijo (cf. Is 49,15). El profeta nos permite entrever un diálogo íntimo y personal en el que Dios se dirige a cada uno y al pueblo tratándole de “tú”. También hoy podemos leer estas palabras dirigidas a nosotros y cada uno puede escuchar ese “nunca te olvidaré” como referido a sí mismo.

Son palabras que nos llenan de consuelo y de confianza. Son la respuesta a un angustioso sentimiento que agita el corazón: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado» (Is 49,14). ¡Cuántas veces en la Sagrada Escritura, en particular en los salmos, la oración nace de la desorientación de quien tiene la impresión de que la propia vida no le interesa a nadie y se desprecia a uno mismo! La dolorosa sensación de ser olvidados, desafortunadamente, es común en muchas personas, especialmente entre los mayores.

Sin embargo, el amor de Dios, que no olvida a ninguno, se presenta como acto de justicia y respuesta al anonimato, en el cual muy frecuentemente la vida humana acaba por perderse. En particular, sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido. Es lo que sucede en las casas donde reina la soledad y también en aquellos lugares de hospitalización donde la singularidad de cada persona corre el riesgo de ser reducida al número de su cama o a su patología.

La celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores es una oportunidad para redescubrir que la Iglesia está llamada a ser madre de todos y que en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios. Que esta Jornada sea, por lo tanto, un estímulo para todos, en particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita. Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa. Háganlo de tal modo que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro. «En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad» (Carta enc. Magnifica humanitas, 239).

La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares; sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra. Por cada uno de estos motivos, se alegra de anunciar la promesa del Señor: “Yo nunca te olvidaré”.

Es agradable descubrir a cualquier edad, pero especialmente cuando no se es ya joven, como dijo el beato Juan Pablo I, que somos destinatarios «de parte de Dios de un amor atemporal. Sabemos: tiene siempre abiertos los ojos sobre nosotros, incluso cuando parece que sea de noche. Es padre; más aún, es madre» (Ángelus, 10 septiembre 1978). Aunque no sea espontáneo pensar así, la verdad es que ni siquiera cuando somo mayores dejamos de ser hijos e hijas, y por eso sigue siendo válida cada día la invitación a volver a los brazos de Dios, cuyo amor es paternal y maternal a la vez.

El descubrimiento de la ternura de Dios, para muchos, sucede en el transcurso de la existencia, muchas veces propiamente en el último tramo de la vida. De hecho, cada vez más frecuentemente, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, es posible hacerse mayores sin haber tenido una experiencia real de fe. La edad avanzada, en este caso, a partir de las preguntas que nos hacemos con más urgencia en esta etapa de la vida, puede convertirse en el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual. En este nuevo camino se puede reconocer que Dios, como dice san Agustín, «es madre porque calienta, porque nutre, porque amamanta, porque custodia» (Comentario al Salmo 26, II, 18). Es una conciencia que ayuda a no sentir vergüenza por la fragilidad que aparece y también a comprender que todos, siempre, tenemos necesidad los unos de los otros y requerimos atención y cuidados. A Dios, que se hace prójimo y al que aprendemos a reconocer en su ternura, podemos dirigirnos ahora con filial confianza en la oración. Nunca es demasiado tarde para comenzar a dirigirse a Él. Puede ser un gran don para todos.

Queridos mayores, el Papa Francisco hablaba de ustedes como de un “nuevo pueblo” (Catequesis, 23 febrero 2022), en tanto que el número de personas avanzadas en edad nunca había sido así de elevado en la historia humana. Es cuanto más importante, pues, con ustedes, “nuevo pueblo”, reflexionar sobre cuál puede ser nuestra vocación cuando la fragilidad, que acompaña al hombre desde su nacimiento, parece tomar el control. Quiero decirles: ¡no tengan miedo de la fragilidad! Propiamente esta debilidad lleva consigo una nueva potencialidad que ilumina también las demás edades de la vida. De hecho, cuando es aceptada y reconocida, la fragilidad «abre el corazón a la ayuda mutua y a la invocación de Aquel que puede dar lo que ningún poder humano es capaz de garantizar: la reconciliación profunda de los corazones y con ello la paz verdadera» (Encuentro con la comunidad argelina, Basílica de Nuestra Señora de África, Argel, 13 abril 2026).

De esta forma podemos vivir como cristianos el tiempo de la ancianidad: “frágiles”, pero al mismo tiempo “llamados”. Un hombre y una mujer pueden renacer cuando son mayores (cf. Jn 3,4-6) y exclamar con el profeta: «Su salvación está en convertirse y en tener calma, su fuerza está en confiar y estar tranquilos» (Is 30,15). Una fuerza que puede convertirse en una invitación a no recurrir a los caminos de la arrogancia y del poder para garantizar la convivencia humana, sino a los caminos de la reconciliación y de la paz verdadera. En este tiempo, marcado de una manera tan fuerte por la violencia bélica y social, muchos se interrogan acerca de cómo será el mundo en el cual crecerán los propios nietos. Les exhorto, queridos hermanos, a unirse a mí en la oración constante para que llegue pronto la paz al mundo entero.

Hermanas y hermanos mayores: les agradezco porque me sostienen cada día con sus oraciones, especialmente cuando recitan el santo rosario. Se lo agradezco de corazón y les dejo este deseo: que el Señor les renueve siempre en la fe, en la esperanza y en la caridad, ¡Él, que nunca se olvida de nosotros! 

Vaticano, 15 de junio de 2026

LEÓN PP. XIV



Fotos: Vatican Media

Jesús Cabello, cantautor católico al que la Virgen sanó de una leucemia: «Tuve un encuentro con Jesucristo impresionante y supe que está vivo y que tengo una misión»

Jesús Cabello interpretando una de sus canciones / Foto: Instagram de Jesús Cabello

* «A los 4 años ocurrió el milagro. En julio me hicieron una analítica de rutina y nos fuimos de vacaciones a la playa. Dos días después, el hospital llamó a mis padres diciendo que los resultados habían salido muy mal y que debían regresar de inmediato. Mi madre cuenta que, hasta ese momento, su oración había sido de reproche. Pero en ese instante de desesperación, cambió su forma de orar y dijo: ‘Mira, Señor, acepto tu voluntad, pero si sobrevive, te lo entrego’. De camino a Córdoba, pasaron por la aldea de Almonte, donde está la Virgen del Rocío. Allí mi madre se puso de rodillas ante el sagrario y la Virgen, y repitió su promesa»

En el vídeo, el cantautor Jesús Cabello cuenta su testimonio de vida en la Catedral de Córdoba ante el obispo de la diócesis y más de mil jóvenes de los colegios religiosos de la provincia en octubre de 2018

Camino Católico.- Hay historias que permiten percibir el amor de Dios de forma casi tangible, especialmente cuando, en medio del dolor, aparece una luz que transforma todo alrededor.

Así sucedió en la vida de Jesús Cabello, un músico español que apenas con 18 meses de nacido le detectaron una leucemia linfoblástica y un linfoma leucemizado. Esta noticia marcaría un antes y un después.

En 1985, se sometió a un tratamiento en Europa que, en ese momento, era experimental y no había sido probado en niños. Él mismo relata que varios de sus compañeros sufrieron reacciones severas e incluso algunos fallecieron años después. Sin embargo, aunque recibió el mismo medicamento, no perdió el cabello ni la vitalidad.

Jesús Cabello cuando era pequeño / Foto: Cortesía de Jesús Cabello

A pesar de ello, el tratamiento no era suficiente para su condición, por lo que los médicos sugirieron un trasplante de médula. Su hermano era el único posible donante, pero tenía apenas 10 años, así que la familia decidió no asumir ese riesgo.

El milagro que cambió su historia

“A los 4 años ocurrió el milagro. En julio me hicieron una analítica de rutina y nos fuimos de vacaciones a la playa. Dos días después, el hospital llamó a mis padres diciendo que los resultados habían salido muy mal y que debían regresar de inmediato. Mi madre cuenta que, hasta ese momento, su oración había sido de reproche. Pero en ese instante de desesperación, cambió su forma de orar y dijo: ‘Mira, Señor, acepto tu voluntad, pero si sobrevive, te lo entrego’. De camino a Córdoba, pasaron por la aldea de Almonte, donde está la Virgen del Rocío. Allí mi madre se puso de rodillas ante el sagrario y la Virgen, y repitió su promesa”, explica a Aleteia.

Cuando llegaron al hospital, tres horas más tarde, le repitieron los estudios. Esta vez, el resultado fue sorprendente: la enfermedad prácticamente había desaparecido: “En los análisis aparece que la enfermedad está remitiendo. Años después, a los ocho años me quitaron un linfoma en el cuello que no habían visto hasta entonces y estuve cuatro años viviendo con ello más sano que una pera”.

Años después, cuando tenía ocho años, su madre notó una protuberancia en su cuello mientras lo peinaba. Acudieron al médico de inmediato, donde le extirparon un linfoma del tamaño de una cereza que había permanecido enquistado durante todo ese tiempo. A partir de ahí, su recuperación fue inmediata.

Jesús confiesa que, al haber vivido con esta enfermedad desde tan pequeño, nunca percibió algo fuera de lo normal. Incluso llegó a pensar que todos los niños pasaban por estudios médicos similares. No fue sino hasta que su hermana mayor le contó la verdad que comenzó a cuestionarse su propia historia:

“¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué otros compañeros del hospital han muerto? Al hacerte esas preguntas, terminas encontrándote con Dios”.

Jesús Cabello con su esposa, Paloma, en la pasada Semana Santa 2026 / Foto: Instagram de Jesús Cabello

El encuentro que le dio sentido a todo

Por esos mismos años, comenzó a tocar la guitarra mientras su hermano le enseñaba algunas canciones. Aunque reconoce que al inicio no cantaba bien, la música despertó en él una alegría profunda.

Asistía a Misa con regularidad y, a los 17 años, participó en unos ejercicios espirituales que marcarían su vida. El 18 de agosto de 2001, mientras oraba en un jardín, rompió en llanto al experimentar un abrazo, un calor y un amor que nunca antes había sentido. En ese momento comprendió el rumbo de su vida: “no quería nada que no fuera Jesucristo. Sentí un abrazo que me cambió la vida. Tuve un encuentro con Jesucristo impresionante y supe que está vivo y que tengo una misión. El cantante cristiano debe tener una historia con Dios, una relación constante de acercamiento y perseverancia. De lo contrario, podemos cantar como los ángeles pero no llegaremos al corazón de los que nos oyen. Dios sólo es el que puede cambiar las vidas, no un músico. Si quieren hacer música católica, aprendan a hacer oración”.

Durante esos mismos ejercicios, recibió el don de la inspiración y comenzó a escribir canciones que expresaban lo que llevaba dentro. Grababa estas composiciones en CDs para amigos y familiares, pero pronto notó que comenzaban a difundirse con rapidez.

“La oración propicia un encuentro real con Jesús que nos enamora, no nos hace santos de un día para otro y conocemos la medida del Amor que nos cautiva. La oración no es un momento de relax ni de mindfulness. La oración es una relación de amor real que va ordenando el corazón sin desanimarnos, poco a poco, y a través de la cual entendemos qué sentido tiene nuestra existencia. Nunca he sentido la necesidad de orar solamente cuando la vida golpea fuerte, aunque reconozco que en estos momentos es absolutamente fundamental. Independientemente de cómo esté, necesito sentarme para hablar y escuchar. Sí es cierto que cuanto más rezo siento que no actúo yo, sino que voy en volandas. El fruto de todo lo que hacemos se multiplica”.

Jesús Cabello en el tiempo después que tuviera su encuentro con Cristo. A la izquierda, cantando y, a la derecha, con su novio y hoy esposa, Paloma / Foto: Cortesía de Jesús Cabello

Al año siguiente, regresó planteándose la vocación sacerdotal, influido también por el camino de su hermano, que se había ido al sacerdocio. Sin embargo, fue ahí donde conoció a Paloma, quien se convertiría en su esposa. Tras siete años de noviazgo, se casaron en esa misma casa de espiritualidad en La Zubia (Granada), porque —como él mismo dice— “allí conocimos a Dios y nos conocimos nosotros”.

Una fe sostenida por la Virgen

Jesús también compartió un momento especialmente doloroso en su vida matrimonial. En 2010, él y su esposa atravesaron un aborto. Tiempo después, su esposa comenzó a acudir con frecuencia a una iglesia con adoración al Santísimo, donde solía detenerse ante la imagen de la Virgen de Guadalupe para rezarle “de madre a madre”.

Poco tiempo después, quedó embarazada nuevamente. Su hijo nació el 12 de diciembre de 2012, justamente el día de la Virgen de Guadalupe. Desde entonces, esta advocación ocupa un lugar muy especial en su familia.

Una vocación que se vive en lo cotidiano

La música es una parte esencial de su vocación, aunque no la única. También es maestro de literatura para jóvenes y padre de familia. Aunque ha tenido la oportunidad de presentarse en países como Panamá, Estados Unidos, Italia o Polonia, compartiendo escenario con músicos de talla internacional, ha comprendido que el don recibido implica también una responsabilidad.

“En 2017 me propusieron mudarme a Estados Unidos para vivir de la música, con todas las facilidades, pero dije que no. Por mi forma de ser, no podría vivir solo de los focos, los aplausos y los viajes, desarraigándome de mi familia. Necesito tener los pies en el suelo, y la rutina del día a día con mis alumnos me aporta muchísimo”.

Jesús-Cabello en una de sus interpretaciones / Foto: Instagram de Jesús Cabello

Jesús vive tres vocaciones que se integran y dan forma a la persona que es hoy. Busca compartir aquello que ha recibido:

“Cuando canto o pongo al servicio mis talentos, siento una profunda misericordia. Siento que tengo una deuda con Dios, porque me ha regalado dos vidas (al nacer y al sanarme), algo que otros compañeros no tuvieron. La música y los conciertos son solo una forma de corresponder, aunque sea mínimamente, a lo que Dios ha hecho por mí”.

Jesús Cabello en plena actuación / Foto: Cortesía de Jesús Cabello

Así, testimonios como este muestran cómo Dios toca el corazón de quienes se abren a Él y los acompaña en sus dones. Jesús adelantó que su nuevo disco saldrá el 17 de junio, en el que busca narrar todo lo que Dios ha hecho en su vida, convirtiéndolo en alabanza. “Estamos aquí de paso y, como decía San Felipe Neri: ‘Yo prefiero el paraíso’”, concluye.

Chase Kear: «Salté con la pértiga, caí, me extirparon parte del cráneo; los médicos no esperaban que sobreviviera, gente de todo el mundo rezó al padre Emil J. Kapaun y en días me recuperé; el milagro se estudia para beatificar al sacerdote»

En la fotografía, Chase Kear, con casco protector, aparece en su regreso a la competición de salto con pértiga el 3 de abril de 2010, durante el encuentro de atletismo Hutch Night Relays en el Hutchinson Community College de Kansas / Foto de OSV News - Cortesía de Chase Kear 

* «Uno de los aspectos del milagro que se está investigando es la rapidez y el alcance de la recuperación. El accidente fortaleció mi fe increíblemente. Hoy en día, sigo orando para que el padre Kapaun interceda por mi.Solo le pido que esté conmigo y me guíe.Que me ayude a tomar la decisión correcta»

Camino Católico.- Cuando Chase Kear supo por primera vez del padre Emil J. Kapaun en octavo grado, no tenía ni idea de que el capellán militar de Kansas, en camino a la santidad, cambiaría su vida para siempre.“Ha estado presente en mi vida de una forma u otra”, declara a OSV News este hombre de 37 años originario de Colwich, Kansas. “Y nunca lo supe”.

Hace casi 20 años, Kear sufrió un grave accidente de salto con pértiga que puso en peligro su vida. Sobrevivió inesperadamente gracias a las oraciones de su familia, su parroquia y personas de todo el mundo, quienes imploraron la intercesión del padre Kapaun, capellán del ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Estas oraciones se produjeron después de que se abriera la causa de canonización del padre Kapaun en 1993.

Hoy, la recuperación de Kear podría contribuir a la causa del padre Kapuan, declarado «Venerable» el año pasado. Para el siguiente paso —la beatificación— necesita un milagro reconocido por la Iglesia como obra de su intercesión. En general, se requiere un segundo milagro de este tipo para la canonización.

Kear compartió la historia de su increíble recuperación con OSV News casi cinco años después de que los restos del padre Kapaun fueran repatriados a Kansas . Recordó haberse lesionado la cabeza cuando era estudiante universitario practicando salto con pértiga, un deporte en el que los atletas usan una pértiga para impulsarse por encima de una barra horizontal. Los cirujanos actuaron con rapidez y le extirparon un tercio del cráneo y aproximadamente el 10 % del lóbulo frontal en un intento por salvarle la vida.

Mientras la gente acudía al padre Kapaun en su nombre, Kear superó todas las expectativas con tan solo sobrevivir. Menos de dos años después de su accidente, volvió a competir en salto con pértiga. Obtuvo una licenciatura y posteriormente un título en ensamblaje de estructuras aeronáuticas mientras trabajaba en una importante empresa fabricante de aeroestructuras. En el decimotercer aniversario de su accidente, se casó con el amor de su vida. Hoy tienen tres hijos.

Chase Kear reza ante el ataúd que contiene los restos del padre Emil Kapaun, capellán del ejército estadounidense, en la Catedral de la Inmaculada Concepción en Wichita, Kansas, el 27 de septiembre de 2021, pocos días antes de su misa fúnebre / Foto de OSV News - Cortesía de Chase Kear

El accidente

Kear recuerda el 2 de octubre de 2008: el día de su accidente. Siendo estudiante de segundo año en el Hutchinson Community College en Kansas, Kear salió disparado a más de 4 metros de altura mientras practicaba salto con pértiga.

“Salté del suelo y me balanceé boca abajo, y la pértiga se deslizó como mantequilla; se flexionó con muchísima facilidad”, dice Kear. “Recuerdo que pensé: ‘Esto puede ser muy bueno o muy malo’”.

Al girarse para caer de espaldas, su cabeza se estrelló contra el suelo. “Me golpeé la cabeza y vi ese destello blanco… como cuando ves estrellas. Así que estuve consciente al menos por un breve instante, el tiempo suficiente para sentir el golpe en la cabeza y noté que se movía”.

La lesión

Se desmayó y, cuando despertó, estaba en el hospital. “La lesión en sí no fue porque se me fracturara el cráneo. Fue mi cerebro el que se estrelló contra el interior del cráneo, provocándome un hematoma cerebral”. 

Según cuenta, a medida que su cerebro se inflamaba, los médicos trabajaron para aliviar la presión y evitar que el hematoma se extendiera. Le extirparon una parte del cráneo que iba desde el centro de la frente hasta la parte posterior de la oreja derecha. También le recortaron tejido cerebral. Según él, los médicos no esperaban que sobreviviera a la cirugía. Y, de ser así, la recuperación sería improbable. 

La recuperación

Las oraciones por Kear comenzaron inmediatamente después de su accidente, cuando su tía lo incluyó en la lista de oración de la iglesia católica del Sagrado Corazón en Colwich. La parroquia, que tenía devoción al padre Kapaun, oró pidiendo la intercesión del sacerdote.

El padre Emil Joseph Kapaun, capellán del Ejército de los Estados Unidos y sacerdote de la Diócesis de Wichita, Kansas, aparece en la fotografía celebrando misa desde el capó de un jeep el 7 de octubre de 1950 en Corea del Sur. Candidato a la santidad, falleció el 23 de mayo de 1951 en un campo de prisioneros de guerra norcoreano. (Foto de OSV News/Cortesía del médico del Ejército de los Estados Unidos Raymond Skeehan)

“La oración del Padre Kapaun en nuestra parroquia era una oración que rezábamos por los enfermos y moribundos en la línea de oración. Si estabas en esa lista de oración… estabas prácticamente al borde de la muerte”, asegura  Kear.

El padre Kapaun, un célebre capellán y capitán del Ejército de los Estados Unidos, a quien se le otorgó póstumamente la Medalla de Honor en 2013, vivió entre 1916 y 1951. Ordenado sacerdote de la Diócesis de Wichita, Kansas, en 1940, arriesgó su vida en repetidas ocasiones al servicio de los soldados. Falleció a los 35 años en un campo de prisioneros de guerra en Pyoktong, Corea del Norte.

Personas de todo el mundo oraron pidiendo la intercesión del padre Kapaun después de que los hermanos de Kear crearan un grupo de apoyo en Facebook solicitando oraciones.

“Empecé a hacer cosas en horas y días que, para la mayoría de las personas con la gravedad de esa lesión, habrían tardado semanas, meses o años en hacer, si es que alguna vez lo lograban”, dice Kear. “Uno de los aspectos del milagro que se está investigando es la rapidez y el alcance de la recuperación”. En total, Kear pasó más de una semana en coma y más de un mes en el hospital. 

El padre Emil Kapaun, capellán del ejército estadounidense y sacerdote de la diócesis de Wichita, Kansas, aparece en un retrato sin fecha / Foto de OSV News - Cortesía de la Diócesis de Wichita

Una conexión especial

Kear escuchó por primera vez la historia del padre Kapaun cuando el hermano menor del sacerdote, Eugene, y su esposa, Helen, hablaron con la clase de religión de octavo grado de Kear. 

Más tarde, Kear descubrió que tenía muchas conexiones con el padre Kapaun. Su abuelo había sido amigo de Eugene. Tras la muerte de su abuelo, la familia de Kear encontró una caja con recortes de periódico que revelaban que había estado siguiendo la historia del padre Kapaun en tiempo real.

Más de una década después de su accidente, Kear también compró una casa que, casualmente, estaba al lado de una casa que Eugene había construido y de la que era propietario.

Kear afirma que “el accidente fortaleció mi fe increíblemente. Hoy en día, sigo orando para que el padre Kapaun interceda por mi.Solo le pido que esté conmigo y me guíe.Que me ayude a tomar la decisión correcta”, dice.

En 2021, cuando los restos del padre Kapaun fueron repatriados a Kansas, Kear estuvo presente. Asistió al funeral del sacerdote, que tuvo lugar tres días antes de su propia boda. 

“Pasé de la peor situación posible a donde estoy ahora, y todavía me parece increíble”, dice Kear. “No podría haberlo hecho solo”.

San Antonio de Padua – Película de Dibujos animados

 


Camino Católico.- San Antonio de Padua, película de dibujos animados para niños de la serie “Mi familia católica” de  EWTN.


Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Misa de hoy, lunes de la 11ª semana de Tiempo Ordinario, 15-6-2026

15 de junio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 11ª semana de Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, lunes de la 11ª semana de Tiempo Ordinario, 15-6-2026

15 de junio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 11ª semana de Tiempo Ordinario, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 15-6-2026

15 de junio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, lunes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 15/6/2026: «Yo os digo que no hagáis frente al que os agravia» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 15 de junio de 2026, lunes de la 11ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Mateo 5, 38-42:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habéis oído que se dijo: «Ojo por ojo, diente por diente». Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas».