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lunes, 20 de abril de 2026

Aideé Citlali Manzano, psicóloga de 42 años: «Había sido Testigo de Jehová, me alejé de Dios, me detectaron un tumor y vi que necesitaba tener la guía de Dios... el respaldo de la Iglesia Católica y me he bautizado»

Aideé Citlali Manzano Mediana es bautizada la noche de la Vigilia Pascual, el sábado santo, 4 de abril de 2026 / Foto: EWTN Noticias

* «Dios es un Padre muy amoroso, que sabe cuántos cabellos tenemos, qué hay en nuestros sentimientos, qué hay en nuestro corazón»

Camino Católico.- Aideé tenía 42 años, dos hijas y un tumor recién extirpado cuando decidió que ya no podía más sola. Había sido Testigo de Jehová de niña, pero hacía años que no pertenecía a ninguna iglesia.  

Fue en la Rectoría de San Buenaventura, al sur de la capital, durante la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Esa noche, junto a otras 18 personas, Aideé Citlali Manzano Mediana recibió el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, y contrajo matrimonio por la Iglesia. 

Redescubrir a Dios 

Aideé, psicóloga de 42 años, es madre de dos hijas junto a su esposo Francisco. En entrevista con ACI Prensa, relata que durante mucho tiempo pensó que sólo con “creer en Dios era suficiente para salir adelante”. Sin embargo, algo cambió en los últimos años.

“A pesar de que yo había tenido acercamiento con la Iglesia Católica, yo decía: ‘sí me gusta, pero pues yo no necesito pertenecer a ninguna iglesia, ni a ninguna religión, porque yo tengo a Dios en mi corazón y eso es suficiente’”, cuenta. 

Reconoce que un momento decisivo de aprender más de Dios llegó cuando le detectaron un tumor en 2024. Aunque enfrentó la operación para extirparlo con valentía, el proceso posterior fue distinto. “A los dos meses empecé a sentir como que me iba para abajo, depresión, empezaron a cambiar muchas cosas”, recuerda. 

Cuenta que se decía a sí misma: “yo puedo sola”. Sin embargo, llegó a un límite y en 2025 reconoció que no podía más y que “necesitaba tener la guía de Dios... el respaldo de una iglesia como la Iglesia Católica, de una religión”. 

Antes ya había sido Testigo de Jehová. “Participé activamente hasta la edad de 15 años. Aunque yo creía en Dios no sentía que pertenecía a esa ideología”, dice. Con el paso del tiempo, se alejó por completo de la práctica religiosa y, como ella misma relata, “varios años me alejé de Dios”. 

Tras concluir sus estudios en psicología, comenzó a hacer voluntariado en el Hospital General Dr. Rubén Leñero, en el área de urgencias y traumatología. Fue en ese entorno donde, gracias al testimonio de un sacerdote y dos psicólogas católicas, comenzó a tener nuevas preguntas de fe.  Sin embargo, reconoce que en ese momento “no tenía oídos para oír”. 

Después de admitir que necesitaba a Dios y a la Iglesia Católica, se acercó con la convicción de permanecer en ella. En la comunidad de San Buenaventura encontró el acompañamiento espiritual que buscaba. 

Con el apoyo de Francisco, su pareja, se preparó para recibir los sacramentos. En la pasada Vigilia Pascual recibió el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, y contrajo matrimonio por la Iglesia. 

Hoy vive esta nueva etapa con entusiasmo. En su hogar colocó una repisa donde conserva su Cirio Pascual y espera añadir imágenes y otros signos religiosos para que ese espacio “sea un lugar para Dios”.  

También reconoce que aún desea seguir aprendiendo, ya que “hay otras oraciones que yo los escucho decir y no me las sé”. “Nuestros padrinos de boda nos hicieron el favor de regalarnos unos rosarios y nos dijeron: ‘los rezan juntos’, y yo dije: ‘sí, pero no sé rezar el rosario’”. 

Aunque siempre creyó en Dios, hoy lo contempla de otra manera: como “un Padre muy amoroso”, que sabe “cuántos cabellos tenemos, qué hay en nuestros sentimientos, qué hay en nuestro corazón”.

Hay que dejar actuar a Dios 

El P. Guillermo, que ha acompañado a Aideé en su proceso, asegura que ha visto cambios evidentes. Entre ellos destaca “una mayor conciencia de la filiación divina”. 

También observa “una conciencia que Dios hace nuevas todas las cosas y por lo tanto una renovada esperanza”, así como la experiencia de saberse que dentro de la Iglesia Católica siempre se sentirá “acogida, amada e impulsada para caminar renovando su vida y su vida concreta de cada día”. 

Un signo que el sacerdote subraya es que  ha vivido un verdadero “encuentro personal con el Señor” a partir del “testimonio callado, silencioso, entregado, alegre” de las personas que han influido en su vida. 

Por ello, hace una invitación a los demás católicos a ser testimonio y dejarse “guiar por el Señor y compartir esta vida, esta alegría que nos inunda a nosotros, esta esperanza que tenemos”.

Sor Carine Tangirir ante el Papa en Camerún: «Fuimos secuestradas tres días y lo que mantuvo viva nuestra esperanza fue el rosario que rezamos sin cesar durante todos estos día»

La hermana Carine Tangiri Mangu contando su testimonio ante el Papa León XIV en Camerún / Foto: Vatican Media

* «Iniciamos una huelga de hambre y les explicamos a nuestros secuestradores que simplemente estábamos haciendo nuestro trabajo por los pobres y que no teníamos nada que ver con la política. Fuimos liberadas al cabo de tres días. Santo Padre, estas son las condiciones en las que muchas mujeres consagradas realizan su labor y viven en zona de guerra. Algunas han vivido experiencias más dramáticas y traumáticas, pero seguimos confiando en la ayuda de Dios y en la intercesión de la Santísima Virgen María. Contamos con sus oraciones y con su solicitud paterna»

  Video de Vatican News del testimonio de la hermana Carine Tangiri Mangu ante el Papa León XIV en Camerún 

Camino Católico.- En una región marcada por la violencia brutal de los grupos rebeldes, la Iglesia Católica sigue siendo un pilar de consuelo para la población del Noroeste de Camerún.

Así lo puso de manifiesto ante el Papa, durante el encuentro por la paz celebrado en la Catedral de San José de Bamenda el jueves 16 de abril de 2026, la hermana Carine Tangiri Mangu, religiosa de la congregación de las Hermanas de Santa Ana, que puso voz a los peligros que viven a diario las consagradas que trabajan en esta provincia eclesiástica.

Esta región del país se encuentra sumida desde 2017 en un conflicto armado ligado a las aspiraciones independentistas de la zona anglófona frente al resto del país, de mayoría francófona. Las bandas armadas siguen perpetrando ataques esporádicos, como el del 10 de abril tras unas ordenaciones sacerdotales.

A esta crisis se suma la acción violenta del grupo terrorista Boko Haram en el norte de Camerún, en la franja fronteriza con Nigeria y Chad.

Con todo, este martes los grupos rebeldes anunciaron una pausa en las hostilidades con motivo de la visita del Pontífice.

En este contexto de constante inseguridad, las religiosas desarrollan su misión en condiciones extremadamente difíciles, acompañando a los más vulnerables de comunidades profundamente heridas por la violencia. “Trabajamos entre los pobres y los indigentes, llevando no sólo ayuda material, sino también esperanza”, ha explicado la religiosa ante el Papa. 

Sin embargo, esta entrega desinteresada está plagada de riesgos. Así lo ha explicado ante el Papa León XIV la hermana Carine Tangiri Mangu:

La hermana Carine Tangiri Mangu saludando al Papa León XIV que se ha emocionado al escuchar su testimonio / Foto: Vatican Media

Nosotras las mujeres consagradas de la provincia eclesiástica de Bamenda estamos encantadas de tenerle entre nosotros. Es un gran consuelo para nosotras que trabajamos entre los pobres y los indigentes de nuestras comunidades.

Nos dedicamos principalmente al trabajo pastoral en las diócesis, al apostolado hospitalario y educativo, a las obras sociales, al apoyo psicosocial, a las personas que han sufrido traumas y a las actividades espirituales en nuestras comunidades. Su presencia aquí es un gran estímulo para nosotros que llevamos a cabo nuestro apostolado en circunstancias muy difíciles. Desde que comenzó esta crisis, realizamos nuestro trabajo con mucho miedo y una gran inseguridad.

El 14 de noviembre, mientras regresábamos de Bamenda a Elad Oku, donde enseñamos en la escuela primaria, la hermana Mediatrix y yo fuimos secuestradas por unos hombres armados cerca de Baba y llevadas al bosque donde nos mantuvieron como rehenes durante tres días y tres noches. Durante todos esos días y noches no dormimos ni comimos, nos trasladaban en moto de un lugar a otro, a veces a la una de la madrugada para evitar que nos localizaran. 

Iniciamos una huelga de hambre y les explicamos a nuestros secuestradores que simplemente estábamos haciendo nuestro trabajo por los pobres y que no teníamos nada que ver con la política.

Nos exigieron que le diéramos números de teléfono para poder pedir un rescate. Fue un momento difícil para nosotros porque además de ser trasladadas de un lugar a otro, no podíamos lavarnos ni comer o beber agua a nuestro antojo ni siquiera dormir. Lo que mantuvo viva nuestra esperanza fue el rosario que rezamos sin cesar durante todos estos días.

Fuimos liberadas al cabo de tres días. Santo Padre, estas son las condiciones en las que muchas mujeres consagradas realizan su labor y viven en zona de guerra. Algunas han vivido experiencias más dramáticas y traumáticas, pero seguimos confiando en la ayuda de Dios y en la intercesión de la Santísima Virgen María.

Contamos con sus oraciones y con su solicitud paterna. 

Hermana Carine Tangiri Mangu, religiosa de la congregación de las Hermanas de Santa Ana

La 'influencer' Susana Arcocha hacia meditación Zen, entró en una iglesia y se ha bautizado: «Jesús me acompaña a todos sitios. Ahora comprendo, rezo y los pequeños detalles me recuerdan que Dios existe»

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, donde recibió el bautismo, la comunión y la confirmación del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

* «Cuando entré, noté esa gran paz, como si la iglesia me estuviera abrazando. Como si esos colores, esas vidrieras, esas columnas que se alzaban al cielo, como si ese espacio me estuviera conectando con Dios directamente. Simplemente me puse allí, escuché el órgano de la iglesia y vi cómo entró el obispo y comenzó la misa. Y con cada palabra, con cada canción, con cada nota de ese órgano, no podía dejar de llorar. Me pasé toda la misa llorando porque sentía que estaba en casa. Sentí otra vez, como cuando tenía 10 años, que pertenecía a un lugar en el que era acogida»

  Video del testimonio de Susana Arcocha de octubre de 2025 de su canal de YouTube en el que cuenta su conversión, cuando todavía no había sido bautizado 

Camino Católico.- La catedral del Buen Pastor de San Sebastián (País Vasco, España) acogió este Sábado Santo el bautismo de la influencer vasca Susana Arcocha, que cuenta con una comunidad de 600.000 seguidores en Instagram. La ceremonia fue presidida por el obispo de la ciudad, Fernando Prado. Arcocha estuvo acompañada por su catequista, María Pagalday, quien la ha guiado en todo su proceso espiritual. Durante la celebración, tanto ella como otros adultos recibieron también los sacramentos de la primera comunión y la confirmación.

En las imágenes difundidas en su Instagram, se la puede ver vestida de blanco acercándose a la pila bautismal. El vídeo también recoge escenas en las que aparece leyendo la Biblia en su casa y visitando la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

En pleno crecimiento como creadora de contenido inició su relación con Dios, cuando un domingo cualquiera renegó interiormente de sus rutinas orientales de meditación y, en su lugar, fue a misa. “Cuando entré noté esa gran paz, como si la iglesia me estuviera abrazando, como si estuviese hecha para mí. Como si estuviese en casa”, confiesa en un vídeo publicado el pasado mes de octubre de 2025 en su cuenta de YouTube, en el que relata su conversión que la ha llevado a su bautismo y que publicamos.

La influencer vasca advertía, a sus seguidores de que, a partir de aquel momento, las menciones a Dios y la religiosidad serían algo frecuente en sus publicaciones, a pesar que todavía no estaba bautizada ni había hecho la primera comunión.


Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo el bautismo del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

Meditación zen cristiana

Arcocha lo explica trasladándose con emoción a una infancia que recuerda plagada de lágrimas por no estar bautizada y deseos de formar parte de la comunidad cristiana.

El paso de los años hizo que olvidase la idea, al tiempo que se introducía de la mano de su familia en la “meditación zen cristiana”.

A partir de aquel momento, “conectar con Dios” a través de experiencias espirituales se convirtió en una de sus grandes aspiraciones mientras aprendía a meditar poniendo en práctica la flor de loto. En ocasiones creía que veía o se acercaba a Dios, pero pronto se topaba con la realidad: “No tenía nada que ver, simplemente eran cosas que hacía la mente”.

Arcocha siempre creyó en Dios y siempre tuvo una fe que no supo, o no pudo, poner en práctica. La ocasión de hacerlo surgiría precisamente en la adolescencia, cuando sufrió durante años episodios diarios de acoso escolar.

Primero afectó a su autoestima. Después, a su propia estabilidad emocional.

"Rota por dentro, en la noche oscura"

“Estaba rota por dentro. Entré en una etapa de mucha ansiedad. Quería huir, dejé de ir a clase y estudiar y empecé a esconderme. Fueron tres años de acoso, prácticamente todos los días. Entonces llegó mi etapa universitaria y pinché. Caí en un pozo. En la noche oscura del alma”, relata.

Fue entonces, “demasiado hundida en la oscuridad como para seguir con la vida normal”, cuando decidió buscar ayuda psicológica.

Mientras empezó a practicar yoga y acercarse a la llamada ley de la atracción. Fue entonces, buscando respuesta a sus preguntas, cuando creyó ver la solución disfrazada de espiritualidad oriental.

Tenía unos 26 años y ya conocía aspectos más que elementales de cosmovisiones orientales. Dominaba el plano de los chakras, el desarrollo espiritual, incluso prácticas que la hacían literalmente aprender sánscrito.

“Sentí que estaba dando mucho crédito a la espiritualidad de otras culturas y negando la mía propia, la cultura cristiana. Yo me crie y nací en España, Europa, cuna de nuestra cultura occidental… Y la estaba negando”, relata.

Convencida de que estaba incluso cuestionándose a sí misma, se hizo una pregunta: “¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué me voy tan lejos? ¿Y si tengo las respuestas aquí, más cerca?”.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo la comunión del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

"Donde Dios te ha puesto, están las respuestas"

Pasados los años y con la perspectiva que le ofrece su desarrollo vital, la influencer considera hoy que es algo común “negar lo que tenemos a nuestro alrededor, familia, ciudad, cultura y lengua”, mientras se asumen lenguas y culturas exóticas que resultan atractivas, como si la solución a los problemas no pudiese residir donde han surgido.

Hoy, sin embargo, considera que es precisamente “ahí donde Dios te ha puesto donde están las respuestas a todos los problemas”. En su caso, estaba a solo unos metros, en su propia ciudad natal.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, donde recibió los sacramentos de la iniciación cristiana del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

Llevaba tiempo pensando dónde, o en qué, podía encontrar la paz cuando tomó una decisión, hace unos tres años. “Voy a entrar a una Iglesia, a ver qué sucede”, pensó.

Un domingo cualquiera, en la catedral: "Sentí la paz"

El día que lo cambió todo fue un domingo aleatorio, “random”, en verano, cuando entró en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián. La reacción y el impacto fueron inmediatos.

“Cuando entré, noté esa gran paz”, relata, “como si la iglesia me estuviera abrazando. Como si esos colores, esas vidrieras, esas columnas que se alzaban al cielo, como si ese espacio me estuviera conectando con Dios directamente”.

Aquello solo fue “el principio”. Aún estaba por experimentar lo que sucedería en su primera misa tras años sin práctica religiosa.

“Simplemente me puse allí, escuché el órgano de la iglesia y vi cómo entró el obispo y comenzó la misa. Y con cada palabra, con cada canción, con cada nota de ese órgano, no podía dejar de llorar. Me pasé toda la misa llorando porque sentía que estaba en casa. Sentí otra vez, como cuando tenía 10 años, que pertenecía a un lugar en el que era acogida”.


Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo la confirmación del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

El poder de la belleza

La acogida y la ausencia de juicio fueron tan cruciales en aquel momento de conversión como lo fue el arte y la estética de un lugar “increíblemente hermoso”.

“Sentí esa hermosura dentro de mí, como si ese lugar estuviera hecho para mí”; recuerda la influencer, que pasados los años sigue sin poder comparar con nada “aquella sensación de estar en casa”.

Arcocha siguió yendo a misa. Y en cada misa lloraba, mientras era cada vez más consciente de que aquellos años estudiando otras culturas, abriendo su mente y expandiendo la conciencia le habían ayudando realmente a abrazar su propia cultura “con mucho más amor”. Y mientras, “en cada misa, seguía llorando”.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, junto al obispo de la diócesis, Fernando Prado / Foto: Instagram de Susana Arcocha

"He vuelto a mis raíces, todo tiene sentido"

Finalmente, la influencer se puso en contacto con su catequista: “He vuelto a mis raíces, a las raíces de todo lo que me rodea. Antes no entendía nada, y ahora lo entiendo todo, como si todos los pequeños detalles antes se me pasasen de largo y ahora fuese parte de ellos. Ahora comprendo, rezo y me recuerdan que Dios existe. Es como si encendieses la luz y tu vida tuviera sentido, desde las cosas más insignificantes”.

“Esta última semana he tenido un encuentro con Dios que no me esperaba”, concluye en el vídeo publicado en octubre pasado. “No se si esto le interesa a alguien, pero voy a sacar mi rosario y voy a seguir rezándolo hasta que haga un mes entero. Me he comprado mi primera cruz y me siento increíble, ahora Jesús me acompaña a todos sitios. Las cosas que me están sucediendo son fuera de lo normal”.

Catalina Davis era médium, en un retiro ante el Santísimo entregó su vida a Dios y fue liberada de una posesión demoníaca con exorcismos: «Experimenté que mi cuerpo iba por un lado, pero mi alma estaba con Dios»

Catalina Davis contando su testimonio de conversión 

* Al abrir una Biblia por Isaías 7, sintió que Dios le hablaba directamente y experimentó un amor que la transformó por completo: «Cuando la palabra dice que el Espíritu Santo te abre el entendimiento, puedo asegurar que te lo abre»

Vídeo del testimonio de Catalina Davis en el programa 'Ecclesia es Domingo' de 13 TV

Camino Católico.-   Lo que comienza como una búsqueda de soluciones fuera de la medicina tradicional puede convertirse en un laberinto espiritual con un alto precio. Esta es la experiencia de Catalina Davis, autora del libro 'La gran prisión: El precio oculto de las terapias alternativas', quien ha relatado en 'Ecclesia, es domingo' de 13 TV su recorrido personal desde practicante y médium de la Nueva Era hasta su conversión al catolicismo y su posterior liberación de una posesión demoníaca.

Catalina Davis describe este mundo como una trampa seductora pero peligrosa. “Realmente tú no te das cuenta, pero estás atrapado en una especie de prisión de cristal. Aparentemente todo va bien, pero cada vez que haces una terapia alternativa es un barrote”, explica. Su testimonio busca alertar sobre los riesgos de corrientes que, según ella, alejan a las personas de la fe y las introducen en una espiral de determinismo y falsas promesas.

Una sanación inexplicable, la puerta a la Nueva Era

La incursión de Catalina Davis en las terapias alternativas comenzó a los 23 años, cuando sufrió una misteriosa enfermedad que le provocó la pérdida de más del 50% de la vista y el oído. Tras un peregrinaje por consultas de médicos, psicólogos y psiquiatras que solo le ofrecieron un diagnóstico de 'ansiedad' y medicaciones muy fuertes sin resultado, su familia y ella decidieron explorar el mundo esotérico. Recorrieron videntes, médiums y chamanes en busca de una cura que no llegaba.

La situación cambió radicalmente cuando acudió a un 'terapeuta holístico' en Madrid. “Entré después de cinco años cansada de recorrer no solo los médicos tradicionales, sino diferentes terapias alternativas, y en 20 minutos me sané”, relata. El impacto de esa curación instantánea fue tan profundo que la convenció de la veracidad y bondad de esos métodos, llevándola a sumergirse por completo en ese universo para, más tarde, convertirse ella misma en terapeuta.

Davis explica que estas prácticas, como los registros akáshicos, las constelaciones familiares o la biodescodificación, operan bajo un principio determinista. Sostienen que la vida actual está condicionada por supuestas vidas pasadas o por los actos de los antepasados, atrapando a la persona en un ciclo del que parece imposible escapar. “Es como si, de alguna manera, nosotros repitiésemos el patrón de eso que está pasando”, señala, creando una dependencia constante de nuevas terapias para solucionar problemas que se multiplican.

Catalina Davis junto a su libro 'La gran prisión: El precio oculto de las terapias alternativas'

De terapeuta a médium entre 'seres de luz'

Su implicación la llevó a formarse en múltiples disciplinas y a ejercer como terapeuta, llegando a cobrar 150 euros por sesión y hasta 3.000 euros por retiros espirituales. Con el tiempo, también fue reconocida como médium, un supuesto don que, según explica, no se elige. “En mi caso, se supone que yo era médium sensitiva, con lo cual tú puedes reconocer y percibir los espíritus que están a tu alrededor”, afirma. Perteneció a un grupo de cincuenta médiums donde, asegura, las experiencias paranormales eran reales y palpables.

Sin embargo, advierte que detrás de estas manifestaciones se esconde una realidad mucho más oscura. “La experiencia es real, porque tú estás siendo engañado por el maligno”, sentencia. Davis asegura que los llamados 'seres de luz', un término recurrente en la Nueva Era, son en realidad demonios que interactúan con las personas para engañarlas. Esta actividad, subraya, tiene graves consecuencias para la salud física y mental de quienes la practican.

La liberación: conversión, exorcismo y misión

El punto de inflexión para Catalina Davis fue una conversión “tipo San Pablo” que duró apenas doce horas. Sucedió durante un retiro de la Fraternidad Verbum Dei al que llegó por casualidad. Allí, al abrir una Biblia por Isaías 7, sintió que Dios le hablaba directamente y experimentó un amor que la transformó por completo. “Cuando la palabra dice que el Espíritu Santo te abre el entendimiento, te puedo asegurar que te lo abre”, confiesa. Esa noche, frente al Santísimo, entregó su vida a Dios.

Tras su conversión, comprendió que necesitaba ayuda para salir de la “prisión” en la que se había metido. Una misionera le recomendó acudir a un exorcista, un consejo que resonó en ella como la respuesta que necesitaba. El camino no fue fácil y describe un aterrador episodio que vivió sola en su casa, cuando se manifestó el maligno por primera vez. “Yo lo que viví y experimenté es que mi cuerpo iba por un lado, pero mi alma estaba con Dios”, recuerda sobre la asistencia divina que sintió en ese momento.

Finalmente, se sometió a varios exorcismos. Explica que es un proceso riguroso que requiere un discernimiento previo, incluyendo informes médicos y psiquiátricos, y el consentimiento de la persona. A través de la oración, los sacramentos y la intervención de los sacerdotes exorcistas, los dones paranormales que tenía desaparecieron, dando paso a una vida de fe y a la fundación del Movimiento Creo, una asociación de fieles aprobada por el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, que ha ayudado ya a cerca de 5.000 personas a abandonar la Nueva Era y regresar a la Iglesia Católica.

Andrea Payán, coach, 26 años, era atea y se ha bautizado: «Pasé por muchas cosas y Jesucristo es quien me hizo sentir como nunca antes: sostenida, protegida, amada, vista; nunca me he vuelto a sentir sola»

Andrea Payán, coach, cuenta su alegría al bautizarse con 26 años; recuerda haber sido una atea bastante convencida en su adolescencia / Foto: Canal de YouTube de Andrea Payán

* «Al creer en Dios intento cada día obrar lo más parecido a Jesús, seguir los 10 mandamientos, tener en cuenta la misericordia, el perdón, la bondad, el amor… Dios siempre ha estado ahí y estará. Y tú acudes a su encuentro, porque Él te lleva buscando toda la vida. Y además de forma paciente, sin presiones, ni agobios ni imposiciones, porque Dios de hecho nos da el libre albedrío de creer o no en él, no te obliga a creer. Entonces, cuando acudes a este encuentro, todo cambia, la vida cambia por completo. Al menos esa es mi vivencia, que estoy feliz, que estoy contenta, estoy pletórica de haber recibido por fin los sacramentos»

  Video del testimonio de Andrea Payán de su canal de YouTube

 Camino Católico.-  Andrea Payán, de 26 años, es una coach especializada en apoyar relaciones de pareja. En distintas redes lleva tiempo hablando de familia, infancia, valores y relaciones sanas entre hombres y mujeres. Es de Leganés (diócesis de Getafe) y esta Vigilia Pascual se bautizó (aquí el video corto con el obispo Ginés). 

"A mis 26 años he recibido el bautismo, la confirmación y la Eucaristía. En esta pasada Vigilia Pascual, el 4 de abril, recibí los sacramentos y me convertí oficialmente en hija de Dios, hija de la luz. Y para mí fue una noche muy muy especial. Antes del bautizo me iba el corazón a mil por hora. Empecé a emocionarme y la verdad que fue una experiencia inolvidable. Pese a ser 3 horas de vigilia se me pasó volando", explica Andrea Payán en un vídeo en su canal de YouTube.


En el mismo vídeo comenta, reflexionando: "Yo sé cómo es la vida sin creer en Dios, sin saber que existe Jesús, y sé cómo es mi vida ahora. Y hay gente que escucha esto y dice, 'Ah, ¿os creéis superior moralmente?' No. De hecho, yo sí que me creía superior moralmente cuando era atea, porque yo crecí escuchando que los creyentes son personas débiles que se agarran a algo porque son incapaces de de hacer frente a la vida, necesitan como esa ilusión de que algo existe y que eran incrédulos, incluso ignorantes. Yo ahora como cristiana y creyente no considero que los ateos o agnósticos sean malas personas, porque yo personalmente considero que era buena persona cuando no creía en Dios. O sea, tenía unos buenos valores, valores cristianos, aunque no fuera creyente. Ahora bien, ahora soy mejor persona", añade.


Una crisis de desesperanza


Andrea habló también en directo en el programa de televisión Vamos a Ver, que presenta Patricia Pardo, ella también católica de fe viva (ha ayudado a acercarse a la fe al presentador Christian Gálvez), cuenta Religión en Libertad.


"Yo no vengo de familia creyente y, efectivamente, no recibí el bautismo de pequeña, que es lo común", ha explicado Andrea en Vamos a Ver. 


"Siempre fui muy atea, además, estudié el bachillerato de ciencias puras y siempre decía que la razón y la fe están enemistadas. Creía eso. A través de una situación dura, una época muy difícil, pasé por una crisis existencial y caí en depresión, en un trastorno de la conducta alimentaria, no sabía qué estudiar... Sentí ese vacío y la desesperanza de verlo todo negro", ha comenzado explicando la joven.



Andrea Payán se ha bautizado en abril de 2026, en la Vigilia Pascual / Fotos: Facebook de Andrea Payán

"Llegó un día, con 18 años, toqué fondo, pensé que la vida era sufrimiento y que, para no sufrir, no había que estar en esta vida. Es un pensamiento común para aquellas personas que pasan por un momento duro. Pero otro día me vino otro pensamiento de que tenía que haber algo más. Ahí empezó una búsqueda a través de leer, investigar y empecé a hacer terapia. Comencé esa espiritualidad, me replanteé si habría algo que estaba ahí, que te ayuda, que te hace llevar mejor las cosas", añade.


"Me topé con el cristianismo, con la Biblia, con Jesús"


"En esa búsqueda me topé con el cristianismo, con la Biblia, con Jesús y ahí entendí que, pese a todo el sufrimiento que hay, podía ser más ligero y llevadero con la fe, creyendo en Dios. Fue algo que no fue repentino, no fue de la noche a la mañana, sino que fue progresivo. Fue una búsqueda. En mi caso, sé cómo es la vida siendo atea, sé cómo es creyendo en Dios".


En el mismo programa de televisión comenta: "Hay bastante desesperanza, muchas personas tanto adultas como jóvenes que se quitan la vida, con un vacío existencial... Tenemos todo, pero seguimos estando tristes, hay mayores tasas de depresión y peor salud mental. Creo que, como las generaciones más jóvenes hemos estado tan alejados de Dios que hemos llegado y decidido siendo más adultos. Creo que hay un anhelo y los adultos y jóvenes están ahora abrazando la fe".


En el caso de sus parientes, detalla que "me han dicho que si a mí me hace feliz, que lo ven, son testigos de primera mano de cómo ha cambiado mi vida al ser creyente, se alegran mucho".


"Alzo la voz, sin vergüenza"


En su canal de YouTube, Andrea Payán cuenta más sobre sus sentimientos y pensamientos como nueva cristiana. "Alzo la voz y digo orgullosa que soy cristiana, que me he bautizado por la Iglesia Católica sin miedo, sin vergüenza, porque aunque muchas personas nos digan que esto es una mala noticia, es una desgracia que los jóvenes se acerquen a la fe, el auge de jóvenes acercándose a la iglesia, realmente es una muy buena noticia. Realmente es una noticia esperanzadora. ¿Por qué? Porque acercarse a Dios no tiene absolutamente nada de malo", añade, quizá recordando unos comentario de la actriz Silvia Abril molesta porque se convierten muchos jóvenes.


"El sistema hoy en día está hecho para corrompernos y para destruir. Para destruir al hombre, a la mujer, la infancia, la familia, para ir en contra de lo bueno, de lo justo, de lo bello, de la verdad. Entonces, conoces a Jesús, que nos dice, "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6). Y Jesús también nos dijo que la verdad nos hace libres. En este mundo nos dicen que no existe una verdad, que la verdad es relativa, es subjetiva, que no existe el bien ni el mal, todo es relativo según la interpretación de la persona y eso lo único que hace es confundirnos, nos hace perder nuestra identidad, nuestras raíces, perder vínculos sociales sólidos, perder buenos valores que nos hacen buenos ciudadanos, buenos hijos, hermanos, vecinos, padres, madres".


Una civilización buena se construye sobre los 10 mandamientos


"La realidad es que nuestra sociedad, nuestra civilización y el buen progreso, lo bueno que hemos ido construyendo y logrando se basa en los valores cristianos. Seas creyente o no, si todos siguiéramos los 10 mandamientos, el mundo sería un lugar mejor", insiste.


"Ya tenía esos valores, pero al creer en Dios me esfuerzo más en ser mejor persona. Al menos intento cada día obrar lo más parecido a Jesús, intentar seguir esos 10 mandamientos, tener en cuenta la misericordia, el perdón, la bondad, el amor", comenta después.


Incluso criticar a los cristianos da relevancia a Cristo

Luego considera que incluso cuando se critica al cristianismo se le da relevancia a Cristo. "Aquellos que nunca han escuchado sobre ello o los que no tienen ni idea, esa insistencia en atacar también les genera una curiosidad. Así que ¡gloria a Dios!", comenta.


"Yo ya llevo tiempo defendiendo la familia, los valores cristianos, al hombre, la mujer, la infancia. Hablo de todo aquello que se considera políticamente incorrecto. Y ahora que me he bautizado y que he recibido al Espíritu Santo, hay una mayor fuerza y hay una mayor pasión en mí. Si ya la había, pues ahora aún más", asegura.

Luego se pregunta si las nuevas conversiones son por postureo o moda.


"No es postureo. Pienso que puede haber personas que lo hagan por intereses o por moda como pueden seguir otras modas. Ahora bien, bendita moda. Prefiero esto a ciertos bailecitos de TikTok, prefiero esto a ser un therian y sentirte un animal. Ahora bien, creo que verdaderamente hay una búsqueda. ¿Por qué? Porque nos han quitado a Dios. Es decir, nuestros padres y abuelos, quisieran o no, que eso es otra cuestión, escucharon sobre Jesús, hicieron catequesis, recibieron los sacramentos, pero mi generación y otras generaciones de jóvenes directamente no hemos escuchado hablar de Jesús, no hemos leído la Biblia, no hemos leído nada, no hemos recibido la palabra, no hemos tenido la oportunidad de decidir...", comenta.


La sociedad del "yo y ya" no es sana


Ella, que es coach de relaciones, explica que "vivimos en la sociedad del yo y del ya, queremos todo ya, todo rápido, efímero, al instante, sin esfuerzo, sin involucrarnos, sin comprometernos, tanto en las relaciones como en el trabajo, en los proyectos, en construir una buena salud, tener unas buenas finanzas, en cualquier ámbito no nos comprometemos. Y aparte la sociedad nos incita a ser individualistas, egoístas, a mirar por nosotros mismos. Entonces, eso todo lo que hace es que tengamos mucha sed. Cuando hemos probado todo y ves que por ahí no es, te empiezas a preguntar, ¿es esto todo o habrá algo más? Cuando pasamos por depresiones, por pérdidas, por malos momentos, empieza una búsqueda". Y explica luego: "Yo pasé por muchas cosas hasta que llegué a Jesús. Y Jesús es quien verdaderamente me hizo sentirme como nunca antes, sentirme sostenida, protegida, amada, vista. Nunca me he vuelto a sentir sola".


Recuerda que hacia los 16 años "tuve depresión. Pasé por unas épocas muy oscuras, o sea, veía todo negro, no tenía esperanza porque no no tenía fe. Ahí era atea. Y todo eso cuando tocas fondo en medio de la oscuridad, derrotado, solo, abatido, sin ninguna esperanza".


"Quizás ahí escuchas por fin a Dios, porque Dios siempre ha estado ahí y estará. Y tú acudes a su encuentro, porque Él te lleva buscando toda la vida. Y además de forma paciente, sin presiones, ni agobios ni imposiciones, porque Dios de hecho nos da el libre albedrío de creer o no en él, no te obliga a creer. Entonces, cuando acudes a este encuentro, todo cambia, la vida cambia por completo. Al menos esa es mi vivencia, que estoy feliz, que estoy contenta, estoy pletórica de haber recibido por fin los sacramentos".


Desde las redes, defender la familia


Finalmente, aclara que el contenido de su canal de YouTube, sobre familia y relaciones humanas, "pues va a seguir siendo de defensa del hombre, de la mujer, de la infancia, de la familia, reaccionar y comentar ciertos acontecimientos. Yo escucho a personas que no son creyentes, me gusta ciertas cosas que cuentan. Hay personas que ni siquiera tienen mi misma línea de pensamiento, pero me aportan o me ayudan a aprender y reflexionar en ciertos aspectos. Si solo escuchamos aquello que confirma lo que creo, pues tampoco nos permitimos cambiar, reflexionar", añade.