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jueves, 16 de abril de 2026

Sor Carine Tangirir ante el Papa en Camerún: «Fuimos secuestradas tres días y lo que mantuvo viva nuestra esperanza fue el rosario que rezamos sin cesar durante todos estos día»

La hermana Carine Tangiri Mangu contando su testimonio ante el Papa León XIV en Camerún / Foto: Vatican Media

* «Iniciamos una huelga de hambre y les explicamos a nuestros secuestradores que simplemente estábamos haciendo nuestro trabajo por los pobres y que no teníamos nada que ver con la política. Fuimos liberadas al cabo de tres días. Santo Padre, estas son las condiciones en las que muchas mujeres consagradas realizan su labor y viven en zona de guerra. Algunas han vivido experiencias más dramáticas y traumáticas, pero seguimos confiando en la ayuda de Dios y en la intercesión de la Santísima Virgen María. Contamos con sus oraciones y con su solicitud paterna»

  Video de Vatican News del testimonio de la hermana Carine Tangiri Mangu ante el Papa León XIV en Camerún 

Camino Católico.- En una región marcada por la violencia brutal de los grupos rebeldes, la Iglesia Católica sigue siendo un pilar de consuelo para la población del Noroeste de Camerún.

Así lo puso de manifiesto ante el Papa, durante el encuentro por la paz celebrado en la Catedral de San José de Bamenda, la hermana Carine Tangiri Mangu, religiosa de la congregación de las Hermanas de Santa Ana, que puso voz a los peligros que viven a diario las consagradas que trabajan en esta provincia eclesiástica.

Esta región del país se encuentra sumida desde 2017 en un conflicto armado ligado a las aspiraciones independentistas de la zona anglófona frente al resto del país, de mayoría francófona. Las bandas armadas siguen perpetrando ataques esporádicos, como el del 10 de abril tras unas ordenaciones sacerdotales.

A esta crisis se suma la acción violenta del grupo terrorista Boko Haram en el norte de Camerún, en la franja fronteriza con Nigeria y Chad.

Con todo, este martes los grupos rebeldes anunciaron una pausa en las hostilidades con motivo de la visita del Pontífice.

En este contexto de constante inseguridad, las religiosas desarrollan su misión en condiciones extremadamente difíciles, acompañando a los más vulnerables de comunidades profundamente heridas por la violencia. “Trabajamos entre los pobres y los indigentes, llevando no sólo ayuda material, sino también esperanza”, ha explicado la religiosa ante el Papa. 

Sin embargo, esta entrega desinteresada está plagada de riesgos. Así lo ha explicado ante el Papa León XIV la hermana Carine Tangiri Mangu:

La hermana Carine Tangiri Mangu saludando al Papa León XIV que se ha emocionado al escuchar su testimonio / Foto: Vatican Media

Nosotras las mujeres consagradas de la provincia eclesiástica de Bamenda estamos encantadas de tenerle entre nosotros. Es un gran consuelo para nosotras que trabajamos entre los pobres y los indigentes de nuestras comunidades.

Nos dedicamos principalmente al trabajo pastoral en las diócesis, al apostolado hospitalario y educativo, a las obras sociales, al apoyo psicosocial, a las personas que han sufrido traumas y a las actividades espirituales en nuestras comunidades. Su presencia aquí es un gran estímulo para nosotros que llevamos a cabo nuestro apostolado en circunstancias muy difíciles. Desde que comenzó esta crisis, realizamos nuestro trabajo con mucho miedo y una gran inseguridad.

El 14 de noviembre, mientras regresábamos de Bamenda a Elad Oku, donde enseñamos en la escuela primaria, la hermana Mediatrix y yo fuimos secuestradas por unos hombres armados cerca de Baba y llevadas al bosque donde nos mantuvieron como rehenes durante tres días y tres noches. Durante todos esos días y noches no dormimos ni comimos, nos trasladaban en moto de un lugar a otro, a veces a la una de la madrugada para evitar que nos localizaran. 

Iniciamos una huelga de hambre y les explicamos a nuestros secuestradores que simplemente estábamos haciendo nuestro trabajo por los pobres y que no teníamos nada que ver con la política.

Nos exigieron que le diéramos números de teléfono para poder pedir un rescate. Fue un momento difícil para nosotros porque además de ser trasladadas de un lugar a otro, no podíamos lavarnos ni comer o beber agua a nuestro antojo ni siquiera dormir. Lo que mantuvo viva nuestra esperanza fue el rosario que rezamos sin cesar durante todos estos días.

Fuimos liberadas al cabo de tres días. Santo Padre, estas son las condiciones en las que muchas mujeres consagradas realizan su labor y viven en zona de guerra. Algunas han vivido experiencias más dramáticas y traumáticas, pero seguimos confiando en la ayuda de Dios y en la intercesión de la Santísima Virgen María.

Contamos con sus oraciones y con su solicitud paterna. 

Hermana Carine Tangiri Mangu, religiosa de la congregación de las Hermanas de Santa Ana

Papa León XIV en homilía en Camerún, 16-4-2026: «La obediencia a Dios nos hace libres, porque significa confiarle nuestra vida y dejar que sea su Palabra la que inspire nuestra manera de pensar y de actuar»

* «Cuando una situación está consolidada desde hace tiempo se corre el riesgo de caer en la resignación y en la impotencia, porque no esperamos ninguna novedad; no obstante, la Palabra de Dios abre espacios nuevos y genera transformación y sanación, porque es capaz de poner el corazón en movimiento, de desestabilizar la marcha normal de las cosas a las que fácilmente nos acostumbramos, de convertirnos en protagonistas activos del cambio. Recordemos esto: Dios es novedad, crea cosas nuevas, nos hace personas valientes que, desafiando al mal, construyen el bien» 

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa León XIV 

* «El consuelo para los corazones quebrantados y la esperanza en un cambio de la sociedad son posibles si confiamos en Dios y en su Palabra. Debemos llevar siempre en el corazón y en la mente la apelación del apóstol Pedro: obedecer a Dios, no a los hombres. Obedecerlo a Él, porque sólo Él es Dios. Y ello nos invita a promover la inculturación del Evangelio y vigilar atentamente, también nuestra religiosidad, para no caer en el engaño de seguir aquellas sendas que mezclan la fe católica con otras creencias y tradiciones de tipo esotérico o gnóstico que, en realidad, a menudo tienen fines políticos y económicos. Sólo Dios libera; sólo su Palabra abre caminos de libertad; sólo su Espíritu nos hace personas nuevas con la capacidad de cambiar este país» 


16 de abril de 2026.- (Vatican News /13 TV / Camino Católico) El Papa León XIV ha exhortado en su homilía, en la Santa Misa por la Paz y la Justicia, a los más de 20 mil fieles congregados en el aeropuerto de Bamenda, Camerún, a ser protagonistas, confiados en la Palabra de Dios que abre espacios nuevos y genera transformación y sanación: “la obediencia a Dios nos hace libres, porque significa confiarle nuestra vida y dejar que sea su Palabra la que inspire nuestra manera de pensar y de actuar”.



De hecho, el Papa no ahorró palabras para describir las abundantes formas de pobreza, la crisis alimentaria actual, la corrupción moral, social y política, vinculada a la gestión de la riqueza, los graves problemas que aquejan al sistema educativo y sanitario; así como la enorme migración, pero, en particular, se refirió al conflicto entre los separatistas de esa ex-región anglosajona y el gobierno central, así como de la desenfrenada ambición de actores extranjeros. “A la problemática interna, continuamente alimentada por el odio y la violencia, se añade también el mal causado desde afuera por aquellos que, en nombre de la ganancia, siguen entrometiéndose en el continente africano para explotarlo y saquearlo”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto íntegro es el siguiente:



VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ARGELIA, CAMERÚN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL

(13-23 DE ABRIL DE 2026)


SANTA MISA


HOMILÍA DEL SANTO PADRE


Aeropuerto Internacional de Bamenda

Jueves, 16 de abril de 2026



Queridos hermanos y hermanas en Cristo:


Vengo en medio de ustedes como peregrino de paz y de unidad, y les expreso la alegría que tengo de estar aquí, visitando su región y, sobre todo, compartiendo su camino, sus dificultades y sus esperanzas.


Las manifestaciones festivas que acompañan sus liturgias y el gozo que brota de las oraciones que elevan a Dios son signo de la entrega confiada a Él, de su inquebrantable esperanza, de su aferrarse, con todas las fuerzas, al amor del Padre, que se hace cercano y mira con compasión los sufrimientos de sus hijos. En el salmo que hemos rezado juntos, se canta esta confianza en Él, que hoy estamos invitados a renovar: «El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos» (Sal 34,19).


Hermanos y hermanas, muchos son los motivos y las situaciones que rompen el corazón y nos hacen caer en la aflicción. En efecto, las esperanzas en un futuro de paz y reconciliación, en el que cada uno es respetado en su dignidad y a cada uno se le garantizan sus derechos fundamentales, se debilitan continuamente a causa de los numerosos problemas que afligen a esta tierra bellísima; entre ellos, las abundantes formas de pobreza que últimamente también afectan a muchas personas por la crisis alimentaria actual; la corrupción moral, social y política, sobre todo vinculada a la gestión de la riqueza, que impide el desarrollo de las instituciones y las estructuras; los graves y derivados problemas que aquejan al sistema educativo y al ámbito sanitario; así como la enorme migración al extranjero, en particular la de los jóvenes. Y a la problemática interna, continuamente alimentada por el odio y la violencia, se añade también el mal causado desde afuera por aquellos que, en nombre de la ganancia, siguen entrometiéndose en el continente africano para explotarlo y saquearlo.


Todo esto nos expone a sentirnos impotentes y debilitar nuestra confianza. Sin embargo, este es el momento de cambiar, de transformar la historia del país. Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro, ha llegado el momento de reconstruir; de componer nuevamente el mosaico de la unidad ensamblando la variedad y las riquezas del país y del continente; de edificar una sociedad en la que reinen la paz y la reconciliación.


Es verdad, cuando una situación está consolidada desde hace tiempo se corre el riesgo de caer en la resignación y en la impotencia, porque no esperamos ninguna novedad; no obstante, la Palabra de Dios abre espacios nuevos y genera transformación y sanación, porque es capaz de poner el corazón en movimiento, de desestabilizar la marcha normal de las cosas a las que fácilmente nos acostumbramos, de convertirnos en protagonistas activos del cambio. Recordemos esto: Dios es novedad, crea cosas nuevas, nos hace personas valientes que, desafiando al mal, construyen el bien.


Lo encontramos en el testimonio de los Apóstoles, como escuchamos en la primera lectura: mientras las autoridades del sanedrín interrogaban a los Apóstoles, los reprendían y los amenazaban porque habían anunciado públicamente a Cristo, estos respondían: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo» (Hch 5,29-30).


La valentía de los Apóstoles se convierte en conciencia crítica, en profecía, en denuncia del mal; este es el primer paso para cambiar las cosas. Obedecer a Dios, en efecto, no es un acto de sumisión que nos oprime o anula nuestra libertad; al contrario, la obediencia a Dios nos hace libres, porque significa confiarle nuestra vida y dejar que sea su Palabra la que inspire nuestra manera de pensar y de actuar. Y de este modo, como escuchamos en el Evangelio, que relata la última parte del diálogo entre Jesús y Nicodemo, «el que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra» (Jn 3,31). El que obedece a Dios antes que a los hombres y al modo de pensar humano y terrenal, encuentra la propia libertad interior, logra descubrir el valor del bien y a no resignarse al mal, redescubre el camino de la vida y se convierte en constructor de paz y fraternidad.


Hermanos y hermanas, el consuelo para los corazones quebrantados y la esperanza en un cambio de la sociedad son posibles si confiamos en Dios y en su Palabra. Debemos llevar siempre en el corazón y en la mente la apelación del apóstol Pedro: obedecer a Dios, no a los hombres. Obedecerlo a Él, porque sólo Él es Dios. Y ello nos invita a promover la inculturación del Evangelio y vigilar atentamente, también nuestra religiosidad, para no caer en el engaño de seguir aquellas sendas que mezclan la fe católica con otras creencias y tradiciones de tipo esotérico o gnóstico que, en realidad, a menudo tienen fines políticos y económicos. Sólo Dios libera; sólo su Palabra abre caminos de libertad; sólo su Espíritu nos hace personas nuevas con la capacidad de cambiar este país.


Los acompaño con mi oración constante y bendigo, de manera particular, a la Iglesia aquí presente; tantos sacerdotes, misioneros, religiosos y laicos que trabajan para ser fuente de consuelo y esperanza. Los animo a continuar por este camino y los encomiendo a la intercesión de María Santísima, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia.


PAPA LEÓN XIV




Fotos: Vatican Media, 16-4-2026

Papa León XIV en encuentro por la paz en Camerún, 16-4-2026: «¡Trabajemos juntos por la paz! ¡Dios nunca nos ha abandonado! ¡En Él, en su paz, siempre podemos volver a empezar»

* «Estoy aquí para anunciar la paz, pero descubro rápidamente que son ustedes los que me la anuncian a mí y al mundo entero. De hecho, como acaba de recordar uno de ustedes, la crisis que ha sacudido estas regiones de Camerún ha acercado más que nunca a las comunidades cristianas y musulmanas, a tal punto que sus líderes religiosos se han unido y han fundado un Movimiento por la Paz, a través del cual tratan de mediar entre las partes en conflicto.¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! En cambio, ¡ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso!»

    

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con todo el discurso del Papa 

* «Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin. Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta en “U” —la conversión— que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana. El mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios»


 16 de abril de 2026.- (Camino Católico)  “¡Trabajemos juntos por la paz!” Ha sido la exhortación del Papa León XIV en el encuentro por la paz con la comunidad de Bamenda, que ha tenido  lugar el jueves 16 de abril, en el segundo día de su visita a Camerún.  En la Basílica de San José, lugar del encuentro, el Pontífice ha manifestado su alegría de poder estar allí, en esta región tan “atormentada”.

De hecho, esta capital de la región anglófona del noroeste de Camerún sufre desde hace casi una década la violencia relacionada con la «crisis anglófona», una crisis marcada por tensiones separatistas, violencia y desplazamientos.

En el encuentro, que ha reunido a la comunidad católica de fieles laicos y consagrados, a jefes tradicionales, representantes de la Iglesia protestante y miembros de la comunidad islámica y que contó con testimonios locales, entre ellos el de una consagrada que fue secuestrada y el de una familia de desplazados internos, el Papa ha reflexionado en su discurso sobre las historias de dolor y valentía de esta tierra "ensangrentada pero fértil", "ultrajada" pero "generosa en frutos". 



"¡Dios nunca nos ha abandonado! ¡En Él, en su paz, siempre podemos volver a empezar!", ha exclamado el Pontífice después de escuchar las palabras de bienvenida del Arzobispo de Bamenda, Monseñor Andrew Nkea Fuanya. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la alocución del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ARGELIA, CAMERÚN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL

(13-23 DE ABRIL DE 2026)

ENCUENTRO POR LA PAZ CON LA COMUNIDAD DE BAMENDA

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Catedral de San José (Bamenda)

Jueves, 16 de abril de 2026

Queridas hermanas, queridos hermanos:

Es una alegría para mí estar entre ustedes en esta región tan atormentada. Y tal como acaban de demostrar sus testimonios, todo el dolor que ha azotado a su comunidad hace que hoy sea aún más evidente esta certeza: ¡Dios nunca nos ha abandonado! ¡En Él, en su paz, siempre podemos volver a empezar!

El Arzobispo recordó la profecía que exclama: «¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz!» (Is 52,7). Así saludaba mi presencia entre ustedes, pero ahora yo quisiera responder: ¡qué hermosos son también los pies que dan los pasos de ustedes, cubiertos del polvo de esta tierra ensangrentada, pero fértil; de esta tierra ultrajada, pero rica en vegetación y generosa en frutos! Son los pies que los han traído hasta aquí y que, a pesar de las pruebas y los obstáculos, los han mantenido en los caminos del bien. Les doy las gracias, porque —¡es cierto!— estoy aquí para anunciar la paz, pero descubro rápidamente que son ustedes los que me la anuncian a mí y al mundo entero. De hecho, como acaba de recordar uno de ustedes, la crisis que ha sacudido estas regiones de Camerún ha acercado más que nunca a las comunidades cristianas y musulmanas, a tal punto que sus líderes religiosos se han unido y han fundado un Movimiento por la Paz, a través del cual tratan de mediar entre las partes en conflicto.

¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! En cambio, ¡ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso! Sí, queridos hermanos y hermanas, ustedes que tienen hambre y sed de justicia, ustedes los pobres, los misericordiosos, los mansos y los de corazón puro, ustedes que han llorado, ¡ustedes son la luz del mundo! (cf. Mt 5,3-14). Bamenda, ¡hoy eres la ciudad puesta en lo alto del monte, espléndida a los ojos de todos! Hermanas y hermanos, sean por mucho tiempo la sal que da sabor a esta tierra, ¡no pierdan su sabor tampoco en los años venideros! Atesoren lo que los ha unido y lo que han compartido en la hora del llanto. Sean aceite que se derrama sobre las heridas humanas.

En este sentido, quiero expresar mi gratitud a todas aquellas personas —en particular a las mujeres, laicas y religiosas— que atienden a las personas traumatizadas por la violencia. Es una labor inmensa, invisible, cotidiana y, como ha recordado la Hna. Carine, expuesta al peligro. Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir. Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar. Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin. Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta en “U” —la conversión— que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana. El mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontable como las estrellas del cielo y los granos de arena en la playa del mar. Mirémonos a los ojos: ¡ya somos este pueblo inmenso! No hay que inventar la paz, hay que acogerla, asumiendo al prójimo como hermano y como hermana. Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡sólo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa, este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado durante milenios.

El Papa Francisco escribió en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium algo que vino a mi mente al escuchar las palabras que ustedes decían: «La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (n. 273).

Queridos hermanos y hermanas de Bamenda, estos son mis sentimientos mientras estoy entre ustedes. ¡Trabajemos juntos por la paz! «Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás» (ibíd.). Así nos exhortó mi querido Predecesor a caminar juntos, cada uno en su propia vocación, ampliando los límites de nuestras comunidades, con la determinación de quien parte de su labor local para llegar al amor al prójimo, sea quien sea y dondequiera que esté. ¡Es la revolución silenciosa de la que ustedes son testigos! Como ha dicho el Imán, demos gracias a Dios porque esta crisis no ha degenerado en una guerra religiosa, y porque seguimos intentando amarnos los unos a los otros. ¡Sigamos adelante sin cansarnos, con valentía y, sobre todo, juntos, siempre juntos!

PAPA LEÓN XIV

Fotos: Vatican Media, 16-4-2026

Santa Misa de hoy, jueves, por la paz y la justicia, presidida por el Papa León XIV, en Camerún, 14-4-2026

Foto: Vatican Media, 16-4-2026

16 de abril de 2026.- (Camino Católico) Este 16 de abril el Papa León XIV ha celebrado la Santa Misa por la Paz y la Justicia en el Aeropuerto Internacional de Bamenda, en el noroeste de Camerún, ante 20.000 fieles. En su homilía ha subrayado que “la obediencia a Dios nos hace libres, porque significa confiarle nuestra vida y dejar que sea su Palabra la que inspire nuestra manera de pensar y de actuar”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración. 


La 'influencer' Susana Arcocha hacia meditación Zen, entró en una iglesia y se ha bautizado: «Jesús me acompaña a todos sitios. Ahora comprendo, rezo y los pequeños detalles me recuerdan que Dios existe»

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, donde recibió el bautismo, la comunión y la confirmación del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

* «Cuando entré, noté esa gran paz, como si la iglesia me estuviera abrazando. Como si esos colores, esas vidrieras, esas columnas que se alzaban al cielo, como si ese espacio me estuviera conectando con Dios directamente. Simplemente me puse allí, escuché el órgano de la iglesia y vi cómo entró el obispo y comenzó la misa. Y con cada palabra, con cada canción, con cada nota de ese órgano, no podía dejar de llorar. Me pasé toda la misa llorando porque sentía que estaba en casa. Sentí otra vez, como cuando tenía 10 años, que pertenecía a un lugar en el que era acogida»

  Video del testimonio de Susana Arcocha de octubre de 2025 de su canal de YouTube en el que cuenta su conversión, cuando todavía no había sido bautizado 

Camino Católico.- La catedral del Buen Pastor de San Sebastián (País Vasco, España) acogió este Sábado Santo el bautismo de la influencer vasca Susana Arcocha, que cuenta con una comunidad de 600.000 seguidores en Instagram. La ceremonia fue presidida por el obispo de la ciudad, Fernando Prado. Arcocha estuvo acompañada por su catequista, María Pagalday, quien la ha guiado en todo su proceso espiritual. Durante la celebración, tanto ella como otros adultos recibieron también los sacramentos de la primera comunión y la confirmación.

En las imágenes difundidas en su Instagram, se la puede ver vestida de blanco acercándose a la pila bautismal. El vídeo también recoge escenas en las que aparece leyendo la Biblia en su casa y visitando la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

En pleno crecimiento como creadora de contenido inició su relación con Dios, cuando un domingo cualquiera renegó interiormente de sus rutinas orientales de meditación y, en su lugar, fue a misa. “Cuando entré noté esa gran paz, como si la iglesia me estuviera abrazando, como si estuviese hecha para mí. Como si estuviese en casa”, confiesa en un vídeo publicado el pasado mes de octubre de 2025 en su cuenta de YouTube, en el que relata su conversión que la ha llevado a su bautismo y que publicamos.

La influencer vasca advertía, a sus seguidores de que, a partir de aquel momento, las menciones a Dios y la religiosidad serían algo frecuente en sus publicaciones, a pesar que todavía no estaba bautizada ni había hecho la primera comunión.


Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo el bautismo del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

Meditación zen cristiana

Arcocha lo explica trasladándose con emoción a una infancia que recuerda plagada de lágrimas por no estar bautizada y deseos de formar parte de la comunidad cristiana.

El paso de los años hizo que olvidase la idea, al tiempo que se introducía de la mano de su familia en la “meditación zen cristiana”.

A partir de aquel momento, “conectar con Dios” a través de experiencias espirituales se convirtió en una de sus grandes aspiraciones mientras aprendía a meditar poniendo en práctica la flor de loto. En ocasiones creía que veía o se acercaba a Dios, pero pronto se topaba con la realidad: “No tenía nada que ver, simplemente eran cosas que hacía la mente”.

Arcocha siempre creyó en Dios y siempre tuvo una fe que no supo, o no pudo, poner en práctica. La ocasión de hacerlo surgiría precisamente en la adolescencia, cuando sufrió durante años episodios diarios de acoso escolar.

Primero afectó a su autoestima. Después, a su propia estabilidad emocional.

"Rota por dentro, en la noche oscura"

“Estaba rota por dentro. Entré en una etapa de mucha ansiedad. Quería huir, dejé de ir a clase y estudiar y empecé a esconderme. Fueron tres años de acoso, prácticamente todos los días. Entonces llegó mi etapa universitaria y pinché. Caí en un pozo. En la noche oscura del alma”, relata.

Fue entonces, “demasiado hundida en la oscuridad como para seguir con la vida normal”, cuando decidió buscar ayuda psicológica.

Mientras empezó a practicar yoga y acercarse a la llamada ley de la atracción. Fue entonces, buscando respuesta a sus preguntas, cuando creyó ver la solución disfrazada de espiritualidad oriental.

Tenía unos 26 años y ya conocía aspectos más que elementales de cosmovisiones orientales. Dominaba el plano de los chakras, el desarrollo espiritual, incluso prácticas que la hacían literalmente aprender sánscrito.

“Sentí que estaba dando mucho crédito a la espiritualidad de otras culturas y negando la mía propia, la cultura cristiana. Yo me crie y nací en España, Europa, cuna de nuestra cultura occidental… Y la estaba negando”, relata.

Convencida de que estaba incluso cuestionándose a sí misma, se hizo una pregunta: “¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué me voy tan lejos? ¿Y si tengo las respuestas aquí, más cerca?”.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo la comunión del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

"Donde Dios te ha puesto, están las respuestas"

Pasados los años y con la perspectiva que le ofrece su desarrollo vital, la influencer considera hoy que es algo común “negar lo que tenemos a nuestro alrededor, familia, ciudad, cultura y lengua”, mientras se asumen lenguas y culturas exóticas que resultan atractivas, como si la solución a los problemas no pudiese residir donde han surgido.

Hoy, sin embargo, considera que es precisamente “ahí donde Dios te ha puesto donde están las respuestas a todos los problemas”. En su caso, estaba a solo unos metros, en su propia ciudad natal.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, donde recibió los sacramentos de la iniciación cristiana del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

Llevaba tiempo pensando dónde, o en qué, podía encontrar la paz cuando tomó una decisión, hace unos tres años. “Voy a entrar a una Iglesia, a ver qué sucede”, pensó.

Un domingo cualquiera, en la catedral: "Sentí la paz"

El día que lo cambió todo fue un domingo aleatorio, “random”, en verano, cuando entró en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián. La reacción y el impacto fueron inmediatos.

“Cuando entré, noté esa gran paz”, relata, “como si la iglesia me estuviera abrazando. Como si esos colores, esas vidrieras, esas columnas que se alzaban al cielo, como si ese espacio me estuviera conectando con Dios directamente”.

Aquello solo fue “el principio”. Aún estaba por experimentar lo que sucedería en su primera misa tras años sin práctica religiosa.

“Simplemente me puse allí, escuché el órgano de la iglesia y vi cómo entró el obispo y comenzó la misa. Y con cada palabra, con cada canción, con cada nota de ese órgano, no podía dejar de llorar. Me pasé toda la misa llorando porque sentía que estaba en casa. Sentí otra vez, como cuando tenía 10 años, que pertenecía a un lugar en el que era acogida”.


Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo la confirmación del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

El poder de la belleza

La acogida y la ausencia de juicio fueron tan cruciales en aquel momento de conversión como lo fue el arte y la estética de un lugar “increíblemente hermoso”.

“Sentí esa hermosura dentro de mí, como si ese lugar estuviera hecho para mí”; recuerda la influencer, que pasados los años sigue sin poder comparar con nada “aquella sensación de estar en casa”.

Arcocha siguió yendo a misa. Y en cada misa lloraba, mientras era cada vez más consciente de que aquellos años estudiando otras culturas, abriendo su mente y expandiendo la conciencia le habían ayudando realmente a abrazar su propia cultura “con mucho más amor”. Y mientras, “en cada misa, seguía llorando”.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, junto al obispo de la diócesis, Fernando Prado / Foto: Instagram de Susana Arcocha

"He vuelto a mis raíces, todo tiene sentido"

Finalmente, la influencer se puso en contacto con su catequista: “He vuelto a mis raíces, a las raíces de todo lo que me rodea. Antes no entendía nada, y ahora lo entiendo todo, como si todos los pequeños detalles antes se me pasasen de largo y ahora fuese parte de ellos. Ahora comprendo, rezo y me recuerdan que Dios existe. Es como si encendieses la luz y tu vida tuviera sentido, desde las cosas más insignificantes”.

“Esta última semana he tenido un encuentro con Dios que no me esperaba”, concluye en el vídeo publicado en octubre pasado. “No se si esto le interesa a alguien, pero voy a sacar mi rosario y voy a seguir rezándolo hasta que haga un mes entero. Me he comprado mi primera cruz y me siento increíble, ahora Jesús me acompaña a todos sitios. Las cosas que me están sucediendo son fuera de lo normal”.