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domingo, 13 de septiembre de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 13-9-2026: «Pidamos a la Virgen María que nos ayude a perdonar siempre y a difundir, con valentía y constancia, la luz serena y sanadora del amor que vence al odio y desarma todo rencor»

* «Jesús nos recuerda que el don y el perdón son la base de nuestra existencia. Todo nos lo da Dios por puro amor, y ninguno de nosotros puede decirse perfecto a la hora de responder a tanta bondad. Por eso, la gratuidad, que es la fuente de nuestra propia vida, es también la mejor regla para nuestra convivencia. Lo experimentamos cada día. El perdón es indispensable, sin él no se puede vivir en paz: tarde o temprano, en el corazón y entre las personas, surgen conflictos, acusaciones, rencores y venganzas que destruyen las relaciones, dividen a las familias y desencadenan guerras»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Hace dos días se cumplieron veinticinco años de los atentados terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos de América. Renuevo mi oración por quienes perdieron la vida y por quienes continúan llevando consigo las heridas de aquel trágico día. En un tiempo en el que los conflictos y la violencia afligen a tantos hermanos y hermanas nuestros, invito a todos a rezar para que el Señor conceda al mundo el don de la paz. El recuerdo del trágico acontecimiento de hace veinticinco años nos impulsa a renovar nuestro compromiso por la paz, ante todo mediante la oración, que confiamos a la intercesión de la Virgen María»

13 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) “Pidamos a la Virgen María Madre de la Misericordia, que nos ayude a perdonar siempre, incluso cuando resulte difícil dar el primer paso, y a difundir, con valentía y constancia, la luz serena y sanadora del amor que vence al odio y desarma todo rencor”, ha sido la invitación del Papa León XIV, al final de su alocución antes del rezo mariano, de este domingo, en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Ante una multitud de fieles y peregrinos que han acompañado el rezo del Ángelus, el Santo Padre ha reflexionado sobre el Evangelio de hoy (Mt 18,21), en el que Pedro pregunta al Maestro si perdonar siete veces a quien nos ofende significa “perdonar con gran generosidad”. Pero fue más allá de todo límite y medida: “hasta setenta veces siete”.  Es decir, “el perdón es un valor fundamental en la vida cristiana”, y Jesús mismo lo atestiguó al pedir a su Padre perdonar a sus perseguidores, “porque no saben lo que hacen».

Después de rezar el Ángelus, León XIV ha reiterado sus oraciones por las víctimas de los atentados terroristas de Nueva York ocurridos hace 25 años y por quienes aún sufren las secuelas de aquel trágico día. Y, en un momento en que el conflicto y la violencia azotan al mundo, hizo un llamamiento a un renovado compromiso con la paz. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  


PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

XXIV Domingo del Tiempo ordinario, 13 de septiembre de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

Hoy el Evangelio (cf. Mt 18,21-35) nos habla de un valor fundamental de la vida cristiana: el perdón. Jesús lo enseñó y lo atestiguó hasta en la cruz, donde oró al Padre por sus perseguidores con las palabras que todos conocemos: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).

En el pasaje de hoy, Pedro interroga al Maestro precisamente sobre este tema: «Señor —le pregunta—, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?» (Mt 18,21). Sus palabras revelan un corazón generoso: el número siete, de hecho, simboliza en la Biblia la plenitud, y “perdonar siete veces” significa perdonar con gran generosidad. La respuesta de Jesús, sin embargo, va más allá: «No te digo que hasta siete veces —afirma—, sino hasta setenta veces siete» (v. 22), es decir, más allá de todo límite, sin medida.

Y para aclarar mejor su pensamiento, el Salvador cuenta la parábola de un siervo que tenía, una deuda tan grande con su señor, que era prácticamente imposible de pagar. Aunque por pura misericordia, había obtenido la condonación no había mostrado la misma piedad hacia uno de sus compañeros, y por eso fue reprendido y castigado severamente (vv. 23-30).

Con estas palabras, Jesús nos recuerda que el don y el perdón son la base de nuestra existencia. Todo nos lo da Dios por puro amor, y ninguno de nosotros puede decirse perfecto a la hora de responder a tanta bondad. Por eso, la gratuidad, que es la fuente de nuestra propia vida, es también la mejor regla para nuestra convivencia. Lo experimentamos cada día. El perdón es indispensable, sin él no se puede vivir en paz: tarde o temprano, en el corazón y entre las personas, surgen conflictos, acusaciones, rencores y venganzas que destruyen las relaciones, dividen a las familias y desencadenan guerras.

Sólo el perdón libera y devuelve la luz, incluso allí donde la pobreza material y moral del hombre, por un momento, ha ensombrecido el horizonte y ha hecho incierto el camino. El perdón, como un viento favorable, disipa incluso las nubes más densas, hasta que vuelve a dejarnos ver el sol. El mismo san Pedro lo experimentó en varias ocasiones a lo largo de su vida; en particular cuando, tras haber negado y abandonado a Jesús durante la Pasión, al encontrárselo resucitado a orillas del lago, escuchó una única pregunta: «Simón […], ¿me amas?» (Jn 21,15), acompañada de una invitación: «Sígueme» (v. 19). Exactamente como al principio, el día de su primer encuentro, como si nada hubiera pasado. Y esta caridad, que olvida y sana, supondrá para el primero de los apóstoles la confirmación de su misión.

Pidamos, pues, a la Virgen María, Madre de la Misericordia, que nos ayude a perdonar siempre, incluso cuando resulte difícil dar el primer paso, y a difundir, con valentía y constancia, la luz serena y sanadora del amor que vence al odio y desarma todo rencor.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.


Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Hace dos días se cumplieron veinticinco años de los atentados terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos de América. Renuevo mi oración por quienes perdieron la vida y por quienes continúan llevando consigo las heridas de aquel trágico día. En un tiempo en el que los conflictos y la violencia afligen a tantos hermanos y hermanas nuestros, invito a todos a rezar para que el Señor conceda al mundo el don de la paz.


El recuerdo del trágico acontecimiento de hace veinticinco años nos impulsa a renovar nuestro compromiso por la paz, ante todo mediante la oración, que confiamos a la intercesión de la Virgen María.


Y ahora, saludo con afecto a todos ustedes, romanos y peregrinos.


Doy la bienvenida a los grupos procedentes de São Paulo, Brasil, y a los llegados de diversos países.


Saludo a los miembros de la Asociación Religiosa Jesús Nazareno Cautivo, residentes en Roma, al grupo del Oratorio Salesiano de Chieri, a los fieles de Dolianova, en Cerdeña, y a los peregrinos llegados desde Asís por la Vía de San Francisco.


Saludo a la “Familia Bellunesa”, junto con la Escuela de Erechim, en Brasil; así como a los motociclistas reunidos para manifestarse en favor de la paz y de la vida.


A todos les deseo un feliz domingo.


Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 13-9-2026

domingo, 6 de septiembre de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 6-9-2026: «Por gracia de Dios, somos hermanos y hermanas que, a través de la oración, pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor»

* «Jesús sugiere a cada comunidad cristiana al menos dos modos de ejercitar el amor mutuo. El primero es ser capaces de realizar la corrección fraterna. Además, hay un segundo modo de amar fraternalmente, que para Jesús transforma incluso la oración: ponerse de acuerdo. No solamente cuando hay un conflicto, sino para pedir a Dios cualquier don. Dice el Señor: ‘Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá’» (Mt 18,19)»

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Con gran pesar he seguido las noticias sobre los violentos ataques que recientemente han afectado a varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, provocando la muerte de personas inocentes. Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo. Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz. Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia. Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo»

 

6 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) “Por gracia de Dios, somos hermanos y hermanas que, a través de la oración, pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor”, ha reflexionado el Papa León XIV este mediodía, ante miles de fieles y peregrinos, en la plaza de San Pedro, sobre el Evangelio de este domingo, tomado de san Mateo, que presenta la “corrección fraterna” y la “oración compartida”. Además, lo relaciona con la primera lectura, tomada de la Carta de san Pablo a los Romanos, donde se afirma que la única deuda que debemos tener unos con otros es “la del amor mutuo”.

Es precisamente en esta imagen de “la deuda” donde León XIV ha centrado su reflexión. El Papa recuerda que “Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar la remisión de las deudas”, pero señala que existe también un patrimonio que nos debemos unos a otros: “la deuda de un amor mutuo”.

Nuevo llamamiento del Pontífice, después de la oración mariana de este primer domingo de septiembre, para poner fin a la violencia y «abrir los corazones al diálogo y a la paz», ante la guerra en Ucrania. La invocación de León se eleva para que se afirme «la concordia en todos los conflictos del mundo». En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  


PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

XXIII Domingo del Tiempo ordinario, 6 de septiembre de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

La Palabra de Dios proclamada en la liturgia de este domingo nos ofrece algunos criterios fundamentales de pensamiento y de acción. Leemos en la Carta a los Romanos que todos los mandamientos «se resumen en este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”» (Rm 13,9). San Pablo insiste en este punto con una imagen muy fuerte, presente también en el “Padre nuestro”. Escribe: «Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo» (v. 8).

Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar el perdón de las deudas. Sin embargo, hay una heredad que nos debemos los unos a los otros, sin quedar atrapados por ella: es la deuda de un amor mutuo. Toda la atención, el cuidado y el bien que hemos recibido nos hacen más libres y responsables.

En el Evangelio de este domingo, Jesús sugiere a cada comunidad cristiana al menos dos modos de ejercitar el amor mutuo. El primero es ser capaces de realizar la corrección fraterna. Es un arte delicado y muchas veces olvidado, que requiere franqueza y gradualidad. Hablarse con sinceridad —primero de tú a tú; después, si es preciso, entre dos o tres personas; finalmente, cuando sea necesario, con toda la comunidad— significa afrontar la realidad y transformar problemas y conflictos en pasos de crecimiento. La lamentación y la maledicencia son más fáciles, pero no generan nada y paralizan muchas situaciones. El Evangelio, sin embargo, nos educa a la libertad en la caridad.

Además, hay un segundo modo de amar fraternalmente, que para Jesús transforma incluso la oración: ponerse de acuerdo. No solamente cuando hay un conflicto, sino para pedir a Dios cualquier don. Dice el Señor: «Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá» (Mt 18,19). Esta promesa sugiere que podemos tener deseos comunes, dolores comunes, esperanzas comunes y, a través de la oración, crecer en la unidad. Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos. Sin embargo, por gracia, somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor.

Pidamos a María, quien tras el anuncio del ángel fue deprisa al encuentro de su prima Isabel para compartir la alegría y el cansancio del embarazo, que nos enseñe también a nosotros la gozosa deuda del amor fraterno.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Con gran pesar he seguido las noticias sobre los violentos ataques que recientemente han afectado a varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, provocando la muerte de personas inocentes.


Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo.


Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz. Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia.


Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo.


Les doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos provenientes de distintos países. ¡Gracias por estar aquí!


De manera especial saludo a la comunidad del seminario interdiocesano “Studienhaus Sankt Lambert” de Lantershofen (Alemania).


Recibo con alegría a la peregrinación de la Parroquia de San Ulrico Obispo de Muestre (Treviso); así como también al Coro diocesano de la Diócesis de Oppido Mamertina-Palmi, acompañado del Obispo.


Mientras retomamos poco a poco nuestras actividades habituales tras las vacaciones de verano, pidamos al Señor que nos acompañe y nos sostenga con su luz.


¡Les deseo a todos un feliz domingo!


Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 6-9-2026

martes, 1 de septiembre de 2026

Reza con el Papa León XIV en septiembre de 2026: «Que nuestro cuidado del agua sea signo de amor al Creador»

Foto: “Reza con el Papa”, 1-9-2026

* «Señor de la Vida, Tú nos diste el don del agua, fuente de fecundidad, frescura y esperanza. Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas. Te damos gracias porque también ella es símbolo de tu gracia y de tu amor que nos renueva por medio del Bautismo. Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarla con gratitud, justicia y responsabilidad»

1 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) “Señor de la Vida, haz que nuestro cuidado del agua sea signo de amor al Creador y compromiso con la vida de los más pobres, educando nuevas generaciones que valoren y protejan los recursos de la Tierra”, ora el Papa León XIV en su vídeo “Reza con el Papa” del mes de septiembre de 2026. El texto íntegro de la oración del Santo Padre es el siguiente:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Señor de la Vida,

Tú nos diste el don del agua,

fuente de fecundidad, frescura y esperanza.

Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.


Te damos gracias porque también

ella es símbolo de tu gracia y de tu amor

que nos renueva por medio del Bautismo.

Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarla

con gratitud, justicia y responsabilidad.


Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía,

olvidando que es un regalo universal,

un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos.

Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanas

que no tienen agua limpia,

que caminan kilómetros para encontrarla,

que enferman por su escasez.


Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial,

capaces de vivir con sobriedad,

denunciando el derroche y la contaminación,

defendiendo el derecho de cada hermano y hermana

a beber sin miedo, sin desigualdad.


Haz que nuestro cuidado del agua

sea signo de amor al Creador

y compromiso con la vida de los más pobres,

educando nuevas generaciones que valoren

y protejan los recursos de la Tierra.


Amén.

León XIV

domingo, 30 de agosto de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 30-8-2026: «No juzgar nunca el obrar de Dios, ponernos a la escucha, con humildad, en la oración, de lo que nos está revelando, aun cuando no corresponde a nuestras expectativas»

* «Tampoco para nosotros, es siempre fácil entender y aceptar los caminos de Dios, especialmente cuando están muy alejados de los nuestros. Entonces las tentaciones son, contra toda lógica de fe, pensar que sea el Señor el que se equivoca o, peor aún, el que no nos escucha o no se interesa por nosotros… No interrumpir nunca el diálogo con el Señor; más bien, manifestarle con confianza nuestra dificultad para comprender lo que nos pide»

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Nos llegan desde Haití noticias dramáticas sobre la grave masacre perpetrada en Kenscoff, en la que han perdido la vida numerosas personas, mientras que otras han sido secuestradas. Expreso mi solidaridad y la oración con las víctimas y sus familiares, y pido que se libere sin demora a todos los rehenes. Dirijo un sincero llamamiento a todos los responsables para que se comprometan de forma concreta a garantizar la seguridad de la población y a poner fin a toda forma de violencia…. Aseguro mis oraciones a los afectados por la terrible inundación que se ha producido en Nepal y el Tíbet. Recemos por quienes han perdido la vida, por los heridos y los desaparecidos, por las familias y por los equipos de rescate. Que los gestos de solidaridad contribuyan a aliviar el sufrimiento y a llevar la ayuda necesaria a la población»

30 de agosto de 2026.- (Camino Católico) “No juzgar nunca el obrar de Dios, sino más bien, ponernos a la escucha, con humildad, en la oración, de lo que nos está revelando a través de su accionar, aun cuando no corresponde a nuestras expectativas”, ha reflexionado el Papa León XIV este domingo, 30 de agosto, en su reflexión previa al rezo de la oración mariana del Ángelus, ante miles de fieles y peregrinos que se han congregado en la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo.


En su comentario al Evangelio de este XXII Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre dice que, este pasaje bíblico nos habla de Jesús, quien revela a sus discípulos el misterio de su Pascua inminente. “El Mesías «tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día»”.

Esta afirmación, indica el Pontífice, está muy lejos de lo que esperaban de un Mesías triunfante y poderoso, con cuya ayuda derrotarían y humillarían a sus enemigos. “Ya habían tenido el modo, en el tiempo transcurrido con Él, de maravillarse de muchos de sus gestos y palabras. Pero este último mensaje, fue más allá de toda perspectiva. Pedro, particularmente, manifiesta su desacuerdo y comienza a reprender a Jesús diciéndole: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte»”.

En este sentido, el Papa León recuerda que, Pedro apenas hacía un instante que había reconocido a Jesús como el «Mesías, el Hijo del Dios vivo». Ahora en cambio, sorprendido y quizá decepcionado de lo que había escuchado, en contraste con la hermosa profesión de fe que acababa de pronunciar, lo reprende. “Parecería que le dice: ‘sí, creo que tú eres el Mesías, pero ese no es el modo de salvar al mundo’. Es un impulso de fervor, sin duda motivado por un amor sincero que, sin embargo, nos hace reflexionar”.

Por ello, el Santo Padre señala que, tampoco para nosotros, es siempre fácil entender y aceptar los caminos de Dios, especialmente cuando están muy alejados de los nuestros.

Después de rezar la oración mariana del ángelus, el Papa León XIV ha hecho un apremiante llamamiento en favor de la población de Haití, tras la masacre perpetrada en Kenscoff y pide “la inmediata liberación de todos los rehenes”. Además, el Pontífice eleva sus oraciones por las víctimas y las familias afectadas por las terribles inundaciones ocurridas en Nepal y el Tíbet. Y recordando la memoria litúrgica de San Agustín el viernes 28 de agosto, León XIV se inspira en las palabras del santo de Hipona sobre la paz, que comparó «con el pan milagroso que creció en las manos de los discípulos al partirlo y distribuirlo». Su invitación es a seguir orando por la paz. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de la Libertad (Castel Gandolfo)

XXII Domingo del Tiempo ordinario, 30 de agosto de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡buen día y feliz domingo!

Hoy el Evangelio nos habla de Jesús, que revela a sus discípulos el Misterio de su pascua inminente: el Mesías —dice— «tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día» (Mt 16,21).

Esta afirmación está muy lejos de lo que esperaban de un Mesías triunfante y poderoso, con cuya ayuda derrotarían y humillarían a sus enemigos (cf. Sal 108,14). Ya habían tenido el modo, en el tiempo transcurrido con Él, de maravillarse de muchos de sus gestos y palabras. Pero este último mensaje, fue más allá de toda perspectiva. Pedro, particularmente, manifiesta su desacuerdo y comienza a reprender a Jesús diciéndole: «“¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte”» (v. 22).

Apenas hacía un instante que había reconocido en Él al «Mesías, el Hijo del Dios vivo» (v. 16). Ahora en cambio, sorprendido y quizá decepcionado de lo que había escuchado, en contraste con la hermosa profesión de fe que acababa de pronunciar, lo reprende. Parecería que le dice: “sí, creo que tú eres el Mesías, pero ese no es el modo de salvar al mundo”. Es un impulso de fervor, sin duda motivado por un amor sincero que, sin embargo, nos hace reflexionar.

Tampoco para nosotros, es siempre fácil entender y aceptar los caminos de Dios, especialmente cuando están muy alejados de los nuestros. Entonces las tentaciones son, contra toda lógica de fe, pensar que sea el Señor el que se equivoca o, peor aún, el que no nos escucha o no se interesa por nosotros. Frente a esta incertidumbre Pedro, aun dentro de su impulsividad, nos enseña dos cosas importantes.

La primera es la de no interrumpir nunca, ni siquiera en estos momentos, el diálogo con el Señor; más bien, manifestarle con confianza nuestra dificultad para comprender lo que nos pide.

La segunda es la de no juzgar nunca el obrar de Dios, sino más bien, ponernos a la escucha, con humildad, en la oración, de lo que nos está revelando a través de su accionar, aun cuando no corresponde a nuestras expectativas.

Y la grandeza del primero de los apóstoles se manifiesta también en esto.

Jesús le responde: «¡Ponte detrás de mí, Satanás!» (v. 23), y les explica, a él y a los otros discípulos que, para seguir sus huellas, deberán negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguirlo (cf. v. 24). Pedro lo hará después de haberlo escuchado, asumirá el desafío y permanecerá fiel a las palabras del Cristo, al que ha reconocido como su redentor, por toda la existencia, hasta el martirio. 

Pidamos entonces al Señor que también nosotros tengamos en nuestra vida de fe y en nuestra oración, la misma sinceridad de Pedro, diciéndole con humildad lo que sentimos realmente, aun cuando el corazón está confuso; y, al mismo tiempo, que sepamos cultivar su docilidad, aceptando aquello que nos pide más allá de nuestras expectativas.

Que nos ayude María, que fue obediente a los designios de Dios permaneciendo de pie junto a la cruz de su hijo Jesús.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Nos llegan desde Haití noticias dramáticas sobre la grave masacre perpetrada en Kenscoff, en la que han perdido la vida numerosas personas, mientras que otras han sido secuestradas. Expreso mi solidaridad y la oración con las víctimas y sus familiares, y pido que se libere sin demora a todos los rehenes. Dirijo un sincero llamamiento a todos los responsables para que se comprometan de forma concreta a garantizar la seguridad de la población y a poner fin a toda forma de violencia.


Aseguro mis oraciones a los afectados por la terrible inundación que se ha producido en Nepal y el Tíbet. Recemos por quienes han perdido la vida, por los heridos y los desaparecidos, por las familias y por los equipos de rescate. Que los gestos de solidaridad contribuyan a aliviar el sufrimiento y a llevar la ayuda necesaria a la población.


Sigamos rezando por la paz. San Agustín, cuya memoria hemos celebrado estos días, decía que «la paz es semejante a aquel pan que se multiplicaba en las manos de los discípulos del Señor cuando ellos lo partían y repartían» (Sermón 357, 2). Que aumenten en el mundo aquellos que, con valentía, parten y reparten el pan de la paz, superando las divisiones, promoviendo la justicia y practicando el perdón, por el bien de todos.


El martes celebraremos el Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Este día marca el inicio del Tiempo de la Creación — que celebran los cristianos de diversas confesiones— y cuyo tema este año es “Agua Viva”. Como recordé en el mensaje para este día, cuidar de nuestra casa común exige una conversión del corazón, para que aquello que se ha utilizado para causar destrucción pueda, en cambio, orientarse hacia la vida. Invito a todos a unirse en la oración y en la acción, para que podamos convertirnos en canales del agua viva de la paz de Dios, que refresca nuestro mundo herido.


¡Saludo a todos ustedes, fieles de Castel Gandolfo y peregrinos de diversos países! Doy la bienvenida, en particular, a los participantes en la carrera benéfica “Run to Rome”, a los jóvenes que han recorrido la Vía Lucis itinerante, al grupo de devotos de la Virgen de los Milagros de Corbetta y a los motociclistas presentes con motivo de su tradicional encuentro anual.


Doy las gracias a las fuerzas del orden y a todos aquellos que han contribuido a mi estancia veraniega aquí, en Castel Gandolfo, así como al servicio de seguridad que ha colaborado durante los encuentros con los peregrinos. Muchas gracias.


Envío mi cordial saludo a los fieles que siguen el Ángelus desde la Plaza de San Pedro.


¡Les deseo a todos un feliz domingo!


Papa León XIV



Fotos: Vatican Media, 30-8-2026