Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de junio de 2026

El Papa León XIV reza el Santo Rosario con 8.000 fieles en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat, 10-6-2026


Foto: Vatican Media, 10-6-2026


10 de junio de 2026.- (Camino Católico)  León XIV ha visitado la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat en Cataluña y reza el Rosario con los 8.000 fieles allí reunidos. En su meditación, el Pontífice ha recordado que Jesús “nos muestra el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre”. Al mismo tiempo que “desenmascara la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide”. Y ha invitado a orar: “Pidamos a María, Reina de la paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias. Y que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la oración del Santo Rosario.



Después de la bendición, el canto de la Salve Regina y el canto mariano del Virolai, el Santo Padre se ha retirado para una breve oración en la capilla de la Virgen. Después saludó a los presentes en la plaza desde el balcón, y les dedicó unas palabras de agradecimiento. También dio las gracias “a Cataluña por haber recibido a tantas personas de otros países, porque enseña cómo integrar a todos en una única familia”. Y un último agradecimiento para “la comunidad de nuestros hermanos los monjes que reciben y acogen a todos los peregrinos que vienen a rezar a María Nuestra Señora”.

martes, 9 de junio de 2026

La curación de un niño que antes de nacer padecía una grave cardiopatía congénita, una tetralogía de Fallot, el milagro que estudia el Vaticano para beatificar a Gaudí: «Los médicos decían que no quedaba más que rezar»

El padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, con el documento de los nueve teólogos consultores que aprueban por unanimitat el contenido de la “positio” | Foto: Agustí Codinach -Catalunya Cristiana

Camino Católico.- Cien años después de su muerte, Antoni Gaudí, el arquitecto de la Sagrada Familia está más cerca que nunca de los altares. La Iglesia ya ha reconocido oficialmente sus virtudes heroicas y el siguiente paso para su beatificación depende ahora de la validación de un presunto milagro que se estudia en el Vaticano.

El padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, explica en un pódcast a Cope que el caso que actualmente estudia Roma está relacionado con un bebé que nació en 2021 con una grave cardiopatía congénita, una tetralogía de Fallot. Tras una compleja intervención quirúrgica, “los médicos llegaron a comunicar a la familia que no quedaba más que rezar”. Mientras tanto, familiares y miembros de la comunidad de la Sagrada Familia pidieron de forma expresa la intercesión de Gaudí. Hoy el menor tiene cinco años y lleva una vida prácticamente normal.

Pódcast de Cope en el que el padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, explica el milagro que estudia Roma y todo lo referente a la causa para hacer santo a Gaudí

La familia catalana del niño vinculada a Gaudí pidió permanecer en el anonimato. El pequeño fue tratado en hospitales de Holanda y Alemania y la curación se produjo en Barcelona en 2024. La arquidiócesis de Barcelona envió la documentación a Roma el año pasado; ahora la comisión médica encargada por el Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano la estudia línea por línea. Ellos son los que tienen que decir: ‘esto no lo podemos explicar científicamente’, nunca dirán 'esto es un milagro'", dice Reniel Alí Ramírez Herrera, postulador de la causa de Gaudí.

El caso presentado comenzó antes del nacimiento del bebé. "Ya se veía el problema de salud del niño en el vientre de su madre. Y a pesar de las complicaciones y de las sugerencias recibidas, la mamá decidió llevar adelante este embarazo. Después vino una lucha que llevaron adelante con una cierta tenacidad", explica Ramírez Herrera.

El proceso diocesano sobre esta posible curación ya ha concluido. Según explica Blanquet, toda la documentación médica, los testimonios de la familia y los informes de los especialistas han sido enviados al Dicasterio para las Causas de los Santos. El expediente, de cerca de 500 páginas, está siendo revisado actualmente en Roma por expertos designados por el Vaticano. Si supera esta fase, será analizado por una comisión médica y posteriormente por los órganos eclesiásticos competentes antes de llegar al Papa.

“El sueño era que la beatificación pudiera coincidir con la visita de León XIV, pero no hay tiempo material para completar todos los pasos pendientes”, reconoce Blanquet. Aun así, los impulsores de la causa mantienen la esperanza de que pueda producirse durante este año del centenario de la muerte del arquitecto. “Diciembre de 2026, año Gaudí” llega a decir Blanquet en el podcast especial de Cope.

La visita de León XIV tendrá también una fuerte carga simbólica. El Pontífice bendecirá la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, culminada este 2026, y rezará ante la tumba de Gaudí. Un gesto que refuerza la dimensión espiritual de quien dedicó los últimos años de su vida al templo y que muchos ya conocen como el Arquitecto de Dios.

Cristina Mena, periodista: «No podría vivir sin rezar, sin dar las gracias a Dios y pedir a Jesús que me ayude a ser una persona mejor; la oración sana el alma y llena el corazón; debemos dejarnos transformar por la Palabra de Dios»

Cristina Mena cree que todos debemos dejarnos transformar por la Palabra de Dios

* «No podría vivir sin dar las gracias a Dios y pedir a Jesús que me ayude a ser una persona mejor. La oración permite recuperar la esperanza y la confianza y adquirir consciencia de lo afortunados que somos, pararme y darme cuenta de que nada depende de ti, que todo está en Su mano. No tiene sentido perder la oportunidad de hablar con el único amigo que nunca falla. Un tropiezo puede recuperarse en menos tiempo cuando nos ayudamos de la Palabra de Dios. Y más cuando transcurrimos por el camino de conversión. Dios nos está hablando. Y no lo hace con un discurso muerto. Lo hace respondiendo a nuestras preguntas, ayudándonos a encontrar la razón de nuestra fe»   

Camino Católico.- Cristina Mena es periodista del equipo de informativos de Canal Sur TV, está casada y es madre, «verdadero papel que da sentido a mi vida». En el estrés cotidiano, la oración le permite “pararme y darme cuenta de que nada depende de ti, que todo está en Su mano”, dice en el portal de la Diócesis de Málaga donde comparte su testimonio de su relación con Dios.

La presentadora televisiva reconoce que «no podría vivir sin rezar, sin dar las gracias a Dios y pedir a Jesús que me ayude a ser una persona mejor». Lo recomienda porque «sana el alma, llena el corazón, permite recuperar la esperanza y la confianza y adquirir consciencia de lo afortunados que somos. No tiene sentido perder la oportunidad de hablar con el único amigo que nunca falla», afirma

Además reflexiona que «a lo largo de todo el año, la Palabra de Dios se nos hace imprescindible en el día a día de los cristianos. Podemos incorporar, identificar y aplicar múltiples pasajes de los Evangelios en distintas situaciones de nuestra vida cotidiana.  Particularmente, evoco muy habitualmente la parábola de los talentos, la del hijo pródigo, la del buen samaritano y tantas otras que nos inspiran. En el tiempo de Cuaresma, tiempo de que nuestro corazón cambie y de renovación, debemos abrirnos especialmente a la Palabra de Dios». 

Para Cristina Mena, «debemos estar especialmente atentos y sensibles para dejarnos transformar por la Palabra de Dios. Si es posible, preparando las lecturas de la Eucaristía para poder enriquecernos al máximo exponente con sus enseñanzas. Ir acompañados en nuestro camino cristiano de los textos bíblicos nos permite un deambular más lleno, completo, cargado de vida y del amor de Dios. Cada paso se afianza». 

Cristina Mena dice que Dios nos habla a través de su Palabra respondiendo a nuestras preguntas

Y prosigue: «un tropiezo puede recuperarse en menos tiempo cuando nos ayudamos de la Palabra de Dios. Y más cuando transcurrimos por el camino de conversión. Dios nos está hablando. Y no lo hace con un discurso muerto. Lo hace respondiendo a nuestras preguntas, ayudándonos a encontrar la razón de nuestra fe».

Si tuviera que quedarse con una oración, «me quedo inseparablemente con la perfección del Padrenuestro, a través de palabras sencillas y eternas, y el calor del Avemaría», dice convencida.

Cristina reza cada noche con sus hijos, «como punto y final de la jornada para dar las gracias. También cada domingo en Misa, y en momentos de dificultad, especialmente en temas de salud, «cuando hemos tenido que afrontar un diagnóstico desfavorable y aparece la desesperanza, es un salvavidas que logra mantenerte a flote», reconoce.

«A rezar me enseñó mi abuela, que era mucho más que eso. Vivían ella y mi abuelo con mi madre, con mi hermana y conmigo y su papel fue fundamental para tener una infancia feliz. Ella, y también, mi madre, me enseñaron a persignarme. No le gustaba que terminara besándome los deditos, porque era castellana, y ahora yo se lo enseño así a mis hijos. Primero fue el “Jesusito de mi vida”, luego el Padrenuestro. Poco después, en el cole, aprendí la “nueva versión” y se la enseñé yo a ella. Avanzamos con el Avemaría, siempre tres, y rezando al Sagrado Corazón de Jesús y de María. Con mi madre, tenía la costumbre de entrar a saludar al Señor siempre que pasaba por una iglesia abierta». 

A Cristina le marcó también, siendo muy pequeña, una profesora: «Rezábamos todas las mañanas, a pesar de ser un colegio público, y nos contó una pequeña historia de un joven bala perdida que salvó su alma porque sus oraciones pesaban más que sus malas acciones. Eso también dejó una semilla importante en mí».

Alberto J. Castro Tirado, doctor en astrofísica: «Intento profundizar en las revelaciones que transmite el Evangelio, rezo por la noche y termino diciendo: ‘Jesús, María y José’»


Alberto Castro Tirado, doctor en astrofísica, en la estación astronómica robótica BOOTES-1 en Huelva (España) en 2023

* «La fe me hace buscar la justicia, la humildad, me hace afrontar el trabajo con profesionalidad e intentar hacer bien al prójimo en la medida de mis limitaciones. ¡Ojalá y muchas personas tuvieran la oportunidad de encarar la vida como lo hacemos los cristianos! Es una preciosa experiencia el rezo bajo las estrellas. La oración es una manera de hacer una pequeña introspección cada día, ofreciendo el trabajo diario y el servicio a los demás, así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya se han ido y quienes han compartido momentos de su vida con nosotros»

Camino Católico.- Alberto J. Castro Tirado es doctor en astrofísica, nació en Málaga en 1966 presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Olivos, donde estudió junto a los PP. Agustinos. Se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad de Granada en 1989 (residiendo los cinco años en el ya desaparecido Colegio Mayor Loyola, de la Compañía de Jesús) para más tarde (1994) doctorarse en Astrofísica por la Universidad de Copenhague (Dinamarca).

También es Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Astrofísica de Andalucía en Granada, y es responsable de una Unidad Asociada al CSIC en la Universidad de Málaga, ciudad donde pertenece a la Sociedad Malagueña de Astronomía (desde 1980) y a la Academia Malagueña de Ciencias (desde 2015). A Alberto J. Castro Tirado lo entrevistan en el portal de la Diócesis de Málaga y comparte su testimonio de su relación con Dios. 

- ¿Son compatibles ciencia y fe

- Fe y ciencia no tienen por qué ser incompatibles. Aunque no lo manifestemos, muy pocos de los grandes científicos son declaradamente ateos y muchos de ellos tienen un sentido de la religiosidad que se basa en el orden grandioso que percibimos en el universo cuando lo estudiamos. En algunos campos científicos vemos que la ciencia no puede dar una respuesta satisfactoria. En mi caso concreto, por ejemplo, en cuanto al origen del universo. Ahí, muchos de nosotros, vemos la existencia de un creador, en mi caso de Dios, porque no podemos explicar lo que ocurrió más allá del primer instante de la formación del universo. A partir de ahí la ciencia puede explicar el devenir y la evolución de todo el cosmos pero antes no. Ningún científico puede presumir estar en posesión absoluta de la verdad…La fe me hace buscar la justicia, la humildad, me hace afrontar el trabajo con profesionalidad e intentar hacer bien al prójimo en la medida de mis limitaciones. ¡Ojalá y muchas personas tuvieran la oportunidad de encarar la vida como lo hacemos los cristianos.

- ¿Como astrónomo y católico que puede decir de la estrella de Belén?

- Siempre me he preguntado si sería una conjunción planetaria o un fenómeno astronómico. Una de las situaciones que pudo dar lugar a la estrella de Belén es que el 17 de junio del año 2 antes de Cristo (dejando aparte la controversia en cuando al año real de nacimiento de Cristo) hubo una conjunción entre Júpiter y Venus que aparentaban estar en el mismo punto del cielo, con lo cual su brillo se multiplicó enormemente y lo convirtió en el objeto más brillante con diferencia en el cielo. Eso tendría que haber llamado seguro la atención, no sólo de los sabios de la época, sino de cualquier persona. También se puede atribuir a algún cometa de muy largo periodo que incluso no haya vuelto a pasar por la Tierra y que se acercara mucho en ese momento.

- ¿Cómo descubre a Dios?

- Descubro a Dios al darme cuenta de dónde se enmarca el hombre en el cosmos. El estudio del universo nos deja entrever que somos unos seres privilegiados, porque estamos en un planeta que es el único del sistema solar donde se han dado las condiciones para que se desarrolle la vida: temperatura, presión y diversos elementos químicos esenciales para ella. Y es un planeta que orbita alrededor de una estrella ‘del montón’ que está en una esquinita de una galaxia de lo más normal, la Vía Láctea, que forma parte de un conjunto de más de 50.000 millones de galaxias, cada una de ellas con sus cientos de miles de millones de estrellas... Con esa conciencia, tenemos que pensar que todos los seres humanos somos viajeros en una inmensa nave espacial que se llama Tierra, y no deberíamos fomentar los conflictos internos, las disputas...”. 

- Los mayas se equivocaron. Sobre el fin del mundo tendrá mucho que decir como católico y como científico... 

–Como hombre de ciencia que soy y también católico, con los conocimientos que voy aprehendiendo conforme investigo el universo, intento profundizar en las revelaciones que se nos transmiten en el Evangelio. Sabemos que los modelos actuales predicen una muerte del Universo. El cómo y el cuándo ahora mismo nadie lo sabe. Hay diversas teorías científicas y el Evangelio va en esa línea de que pasar tiene que pasar. Pero el mensaje que traduce es que debemos estar vigilantes porque no sabemos ni el día ni la hora.

- ¿Quién le enseñó a rezar? ¿Qué recuerda de eso?

- Mis padres Antonio y Loli, siempre han estado (y siguen estando) muy cerca de la Iglesia. Y aparte de acompañarles a la misa dominical -en Santa María de la Amargura primero y en San Francisco Javier después- ya desde pequeño, mi madre me inculcaba el rezo diario antes de dormir,  con las primeras oraciones infantiles (“Cuatro esquinitas tiene mi cama”, “Con Dios me acuesto, con Dios me levanto”, “Ángel de mi Guarda”). Mi abuelo Antonio también le inculcó a su hija (mi madre) la devoción a la Virgen María (en particular a la Virgen de Gracia, patrona de Archidona). Luego, tanto él como mi madre (muy mariana ella y quien desde que yo recuerde, reza el rosario casi a diario), se encargaron de mantener la llama mariana viva en mí. Quizá por ello he sido hombre de trono 25 años tanto de María Santísima de la Amargura (Zamarilla) como de Nuestra Señora de la Caridad (Cofradía del Amor).

- ¿Qué significa la oración en su vida? ¿Podría vivir sin rezar?

- La oración la tengo muy presente porque es una manera de ofrecer el trabajo diario y así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya han marchado a la Casa del Padre. Mi abuela Joaquina me decía que siempre pedía por todos y cada uno de los miembros de la familia y eso tampoco lo he olvidado (aunque no lo haga yo a diario como hacía ella).

- ¿En qué momento la tiene más presente?

- Por la noche, en el momento de retirarme a descansar, que es cuando, puedo hacer balance del día. Aparte de en la misa dominical, claro.

Alberto Castro Tirado termina su oración cada noche con «Jesús, María y José»

- ¿Cómo reza, en qué momento, en qué lugar?

- Casi siempre en casa, primero junto al “rincón religioso” (como lo llama mi hijo) y luego ya recostado. Así que en mi caso la oración suelo hacerla por la noche, antes del descanso nocturno. Y la oración nocturna la termino con las palabras mencionadas al final de esta entrevista.

- ¿Son las estrellas buenas compañeras de oración? ¿Le ayuda su profesión a rezar?

- El investigar el Universo nos hace situarnos en el Cosmos y ver la pequeñez del ser humano frente a la inmensidad del mismo. Para mí, como para otros muchos científicos, Ciencia y Fe no son excluyentes. El contemplar la bóveda celeste estrellada en una noche oscura lejos de los núcleos de contaminación lumínica y si es posible, junto al mar, en mi caso, favorece esa comunión cuerpo-alma-naturaleza en la cual también es una preciosa experiencia el rezo bajo las estrellas.

- ¿Por qué recomendaría la oración a alguien que no la practique?

- Porque es una manera de hacer una pequeña introspección cada día, ofreciendo el trabajo diario y el servicio a los demás, así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya se han ido y quienes han compartido momentos de su vida con nosotros.

- ¿Cuál es su oración para recomendar?

A mí me gusta mucho una que aprendí en mi adolescencia, al estar mi abuelo materno gravemente enfermo (gracias a Dios se recuperó y pudimos disfrutar de él veinte años más) y que, aunque esté escrita en portugués, se entiende perfectamente y que comienza por “Santíssima Trindade, Pai, Filho, Espírito Santo, adoro-Vos profundamente” (del devocionario de la Virgen de Fátima). Y a mi hijo le he inculcado aquello que a mi esposa y a mí (durante las charlas prematrimoniales en 1991) nos enseñó D. Antonio Ramírez Mesa, quien por entonces era canónigo-sacristán de la Catedral, al terminar el rezo diario antes de dormir. Él nos decía que sus últimas palabras antes de dormir eran «Jesús, María y José». La razón que aducía él era que, si acaso falleciese durante la noche, que fueran estas últimas las palabras que sus labios hubiesen pronunciado. Yo sigo su recomendación.

José Antonio Sau, periodista y escritor: «No podría vivir sin rezar porque estoy continuamente haciéndolo, nos hace mejores personas y es la forma en la que Dios se manifiesta a los demás y hace su voluntad»

José Antonio Sau ora continuamente durante su vida cotidiana

* «Reflexiono y oro de forma continua. A veces me he sorprendido orando, por ejemplo, cuando voy por la calle, de un sitio a otro y, al reflexionar sobre el momento vital, ya sea coyuntural o general, que atravieso. Es algo incluido en mi cotidianidad. No tengo que ir a una parroquia para hacerlo, aunque de vez en cuando me escapo a alguna y tengo una conversación incluso más íntima. Lo he integrado tanto en el día a día y tengo tanta conversación interior con Jesús que casi podría decirse que lo hago partícipe de esa oración de forma continua… Lo que hago es dialogar continuamente con Jesús como si fuera un buen amigo al que le cuento todo, le pido consejo y le explico mis planes para que los sopese y me enseñe el camino. A veces le he pedido demasiado para mí. Ahora le pido más por los demás. A veces no he estado a la altura de lo que Él nos pide, pero hay que mejorar continuamente, no solo por uno, sino por los demás»

Camino Católico.- José Antonio Sau es periodista y escritor, y con diversos reconocimientos en ambos ámbitos. HA SIDO responsable de comunicación del Clúster Marítimo-Marino de Andalucía, ha desarrollado la mayor parte de su carrera en prensa escrita, especialmente en La Opinión de Málaga. Autor de varios libros, entre los que destacan ‘La chica de los ojos manga’ (2016, La Isla de Siltolá, finalista del XIII Premio Setenil al mejor libro de relatos editado en España), ‘Lola Oporto’ (Ediciones del Genal, 2018, finalista del I Premio Icue Negro, otorgado por el Festival de literatura policiaca Cartagena Negra) e ‘Historia de un suicida’ (La Isla de Siltolá, 2021), es, también, hermano del Sepulcro y no se achica a la hora de declarar su fe y en esta entrevista de Ana María Medina en el portal de la Diócesis de Málaga comparte su testimonio de su estrecha relación con Dios.

- ¿Quién le enseñó a rezar? ¿Qué recuerda de eso?

- En casa, mi abuela materna era muy creyente y recuerdo que me enseñó algunas oraciones cuando era pequeño. Mi madre también contribuyó bastante a que yo forjase una relación íntima con esta práctica, que, sobre todo, se ha afianzado a partir de los últimos años, ya bien entrado en la vida adulta. Antes sólo oraba yo, ahora también escucho. Pero hay un sacerdote que influyó mucho en mí: mi parroquia de toda la vida ha sido Santa María Goretti y, cuando tenía ocho o nueve años, tuvimos un párroco que se llamaba Agapito. Hacía misas para niños los domingos a las once de la mañana. La iglesia se llenaba. Sacerdotes como él me hicieron acercarme a la iglesia. Hoy su recuerdo se concreta en forma de sonrisa.

- ¿Qué significa la oración en su vida? ¿Podría vivir sin rezar? 

- No tengo un momento concreto del día para hacerlo. Lo cierto es que he descubierto que lo hago continuamente, a veces uno cree que está inmerso en un soliloquio, analizando su vida y poniendo las cosas en perspectiva, y resulta que al final lo que hago es dialogar continuamente con Jesús como si fuera un buen amigo al que le cuento todo, le pido consejo y le explico mis planes para que los sopese y me enseñe el camino. A veces le he pedido demasiado para mí. Ahora le pido más por los demás. A veces no he estado a la altura de lo que Él nos pide, pero hay que mejorar continuamente, no solo por uno, sino por los demás. No podría vivir sin rezar y es una práctica integrada en mi día a día. Rezar nos hace mejores personas, por lo menos a quienes sí creemos. Y una buena persona es una bendición en su círculo íntimo, porque es la forma en la que Dios se manifiesta a los demás y hace su voluntad.

- ¿En qué momentos la tiene más presente?

- Reflexiono y oro de forma continua. A veces me he sorprendido orando, por ejemplo, cuando voy por la calle, de un sitio a otro y, al reflexionar sobre el momento vital, ya sea coyuntural o general, que atravieso. Es algo incluido en mi cotidianidad. No tengo que ir a una parroquia para hacerlo, aunque de vez en cuando me escapo a alguna y tengo una conversación incluso más íntima. Te diría que las primeras horas de la mañana son las que más uso para esta práctica. Antes, cuando iba desde el periódico al Ayuntamiento y pasaba junto a la Catedral, mientras el sol se derramaba sobre esas piedras antiguas y nobles, me invadía una sensación de bienestar inmensa y me daba por orar. Lo he integrado tanto en el día a día y tengo tanta conversación interior con Jesús que casi podría decirse que lo hago partícipe de esa oración de forma continua. Un amigo que falleció hace algún tiempo le dijo a otro: si esto, de lo que se trata, es de ir cuando se pueda o cuando te llame, al Sagrario o al templo que quieras, y echar allí un rato contigo y con Él, y contarle tus cosas. Siempre me acuerdo de ello.

- ¿Cómo reza, en qué momento, en qué lugar?  

- Pues como te he comentado, lo hago de forma continua durante el día, sobre todo cuando voy de un sitio para otro. A veces, si el trajín cotidiano me lo permite, entro en una iglesia y echo un rato a solas con Jesús y María. A veces he reflexionado sobre el trato que tengo con ellos y lo que busco, fundamentalmente, es apoyo y consuelo. Recuerdo algunos momentos puntuales de mi vida, tal vez cuando estaba más perdido, en los que oré y me fui muy confortado: por ejemplo, a veces, cuando era muy joven, iba a la capilla que el Descendimiento tiene en el Hospital Noble y, en los últimos años, a la abadía de Santa Ana, sede de mi cofradía. Aunque reconozco que tengo una relación especial con dos imágenes, son las que más sentimientos provocan en mí y, por consiguiente, más oraciones, cuando me hallo frente a ellas: Jesús Cautivo y la Virgen del Rocío. Pero lo cierto es que me gusta sorprenderme hablando con Él como si fuera un amigo, retomando tal vez una reflexión o una conversación del día anterior.

- ¿Por qué recomendaría la oración a alguien que no la practique?  

- Si uno está perdido, si uno está inmerso en el trajín del día a día y piensa que nadie lo escucha, si uno pasa un mal momento, si uno necesita de los demás pero es incapaz de encontrarlos, hay una manera muy fácil de tender un puente entre él y Dios, que es orar. Lo mejor es hacerlo en la soledad de la casa o en la intimidad de una parroquia, buscando la quietud de la tarde o el refugio de una mañana ajetreada. Y, si a uno le va bien, si su familia y amigos tienen salud, si sus sobrinos y sus hijos avanzan en la vida con bienestar, si uno no le pide mucho a la existencia, más allá de dar y de darse, también la oración puede complementar mucho, porque se convierte en un acto para dar gracias y, cuando uno está agradecido, se transforma en un instrumento de Dios, que quiere, sobre todo, que seamos buenas personas. El cristianismo siempre se concreta con una sonrisa franca y abierta al otro. Y para sonreír así a los demás, uno de los mejores caminos es la oración continua en la que no solo hablemos nosotros, sino que también hemos de escuchar.

- ¿Cuál es su oración para recomendar?  

- Cuando oro suelo hacerlo con mis propias palabras. Al final, tejo un soliloquio que, si estoy atento, se convierte en un diálogo entre un padre y su hijo o, como a mí me gusta verlo, como mi mejor amigo, la mejor compañía que uno puede tener. Pero en esto soy clásico: me sigue fascinando la introspección que me facilita el simple hecho de rezar un Padre nuestro o un Ave María. Son mis dos oraciones preferidas. Y las entono prácticamente todos los días. También suelo persignarme bastante. A veces lo hago de forma automática. Cuando me doy cuenta de que lo hago, sonrío.

martes, 2 de junio de 2026

Reza con el Papa León XIV en junio de 2026: «Que el deporte sea escuela de fraternidad, encuentro y camino de paz»

Foto: “Reza con el Papa”, 2-6-2026

* «Señor Jesús, que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo, colaborando con esfuerzo y alegría, viviendo con humildad en la derrota y gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección»

2 de junio de 2026.- (Camino Católico) “Señor de la vida, te pedimos que el deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, espacio de encuentro y no de exclusión, camino de paz y no de violencia. Haz que quienes practican, entrenan o animan descubran en el deporte un lenguaje universal que acerca culturas, une pueblos, y siembra respeto, solidaridad y superación personal”, ora el Papa León XIV en su vídeo “Reza con el Papa” del mes de junio de 2026, en el que invita a interceder con él por los valores del deporte. El texto íntegro de la oración del Santo Padre es el siguiente:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Señor de la vida,

te damos gracias por el don del deporte,

por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos,

por las amistades que nacen en la cancha

y la alegría de jugar en equipo.


Tú nos enseñas que en la vida, como en el juego,

nadie se salva solo.

Necesitamos del otro para crecer,

para aprender a respetar, superar límites,

y celebrar juntos los logros alcanzados.


Te pedimos que el deporte sea siempre

escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía,

espacio de encuentro y no de exclusión,

camino de paz y no de violencia.


Haz que quienes practican, entrenan o animan

descubran en el deporte un lenguaje universal

que acerca culturas, une pueblos,

y siembra respeto, solidaridad y superación personal.


Señor Jesús,

que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo,

colaborando con esfuerzo y alegría,

viviendo con humildad en la derrota

y gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección.


Que nunca falte en nosotros tu Espíritu,

que nos hace un solo equipo, unido contigo

para construir comunión y fraternidad en la historia. 


Amén. 

León XIV

lunes, 1 de junio de 2026

Meditación-oración: Inúndanos Señor con tu Espíritu Santo / Por Arturo López

Camino Católico.- La meditación-oración la realiza Arturo López Martos, laico casado y padre de dos hijos, miembro de la Comunidad Familia, Evangelio y Vida. En esta enseñanza se profundiza en la necesidad vital que llevamos inscrita en nuestro corazón de ser Templos del Espíritu Santo, el Paráclito, el consolador, el defensor. 

Estamos llamados a mostrar a Cristo con todas nuestras actitudes, también eso conlleva el acoger en nuestros corazones el amor del Padre del Cielo derramado por el Espíritu Santo y convertirnos en consoladores, paráclitos, de las personas que se crucen en nuestro camino. Para eso debemos invocar y clamar al Espíritu Santo para que actualice la salvación de Jesucristo en las áreas oscuras de nuestra vida. Al final de la meditación se realiza durante 15 minutos una oración pidiendo al Espíritu Santo que sane todo cuanto nos impide acoger con libertad el amor de Dios. 

Arturo López también participa de las reuniones de plegaria del grupo de oración Familia, Evangelio y Vida de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Vilanova i la Geltrú, Barcelona, España, donde ha sido grabada en directo esta enseñanza, el lunes 6 de junio de 2011.

Invocar al Espíritu Santo cada día para que nos revele lo que viene de Dios y lo que es del mal / Por Conchi Vaquero

 


Camino Católico.- Conchi Vaquero Callejas, laica casada y madre de dos hijos, miembro de la Comunidad Familia, Evangelio y Vida, en esta enseña invita a invocar al Espíritu Santo cada día para que nos revele lo que viene de Dios y lo que es del mal.

Conchi Vaquero pertenece también al grupo de oración Familia, Evangelio y Vida de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Vilanova i la Geltrú, Barcelona, España, donde ha sido grabada en directo esta charla, el sábado 7 de enero de 2023.

domingo, 31 de mayo de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 31-5-2026: «La vida de Dios es maravillosa, da paz al corazón; la Trinidad nos hace amar todo y a todos porque cada criatura está hecha para la comunión, la relación, el encuentro»

* «Nicodemo formaba parte del Sanedrín, el Consejo de los jefes de Israel. Cuando oyó en el Sanedrín palabras de desprecio hacia Jesús, invitó a todos a escucharlo antes de condenarlo. Había recibido de Dios, a través del mismo Cristo, el Espíritu de la comunión, que abre el corazón a la nueva verdad y a la verdadera novedad. Quien no acoge a este Espíritu envejece pronto, sumido en la queja; se encuentra solo, nunca tiene el ánimo festivo. Hoy, en cambio, queridos hermanos y hermanas, es fiesta. La fiesta de Dios es nuestra fiesta. Por eso san Pablo escribe a los corintios: ‘Por lo demás, hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros’ (2 Co 13,11)»

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «En este mes de mayo, toda la Iglesia ha alzado una invocación unánime por la paz. Especialmente a través de la oración del Santo Rosario, como una cadena ininterrumpida, ha encomendado a la intercesión de la Virgen María los pueblos atormentados por la guerra. Que la Sabiduría divina ilumine la conciencia de quienes ejercen la autoridad y oriente sus decisiones hacia la búsqueda sincera de una paz justa y duradera» 

31 de mayo de 2026.- (Camino Católico)  “La vida de Dios es maravillosa y cautivadora, da paz a nuestro corazón, a menudo tan inquieto, y nos permite encontrarnos como hermanos y hermanas en la alegría del Espíritu. La Trinidad nos hace amar todo y a todos; descubrimos que cada criatura está hecha para la comunión, la relación, el encuentro. Y, por contraste, comprendemos por qué las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez”, ha subrayado el Papa León XIV, en su alocución antes del Ángelus, en la plaza de san Pedro ante decenas de miles de fieles.

El Santo Padre ha recordado que, la Santísima Trinidad, en el mundo, toma forma en la Iglesia como sacramento de comunión y espacio de vida dinámica, inagotable y fecunda. “El Espíritu que une al Padre y al Hijo ha sido derramado en nuestros corazones, de modo que en el mundo toma forma la Iglesia, sacramento de comunión, espacio de encuentro, de amor y de vida en el que el cielo y la tierra ya se tocan”.

Inspirado en el Evangelio de hoy que presenta el encuentro de Nicodemo, miembro del Sanedrín, Consejo de los jefes de Israel, con Jesús, el Pontífice recuerda que el “misterioso Maestro”, le sugiere que también para un adulto es posible renacer, dejándole entrever que la vida de Dios habría podido transformar su vida.

En sus palabras tras el rezo mariano del Ángelus, el Papa nuevamente invoca la paz, esta vez dirigiéndose a las autoridades para que orienten sus decisiones hacia la búsqueda sincera de una paz justa y duradera. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  


PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

Domingo de la Santísima Trinidad, 31 de mayo de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

Con la solemnidad de Pentecostés, hace una semana, concluyó el Tiempo Pascual. Al celebrar hoy el Misterio de Dios Trinidad, se nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el camino recorrido, partiendo de su centro, que es la vida de Dios que se nos ha entregado en Jesucristo. Esta vida es una comunión dinámica, inagotable, fecunda, de la que ahora participamos: el Espíritu que une al Padre y al Hijo ha sido derramado en nuestros corazones, de modo que en el mundo toma forma la Iglesia, sacramento de comunión, espacio de encuentro, de amor y de vida en el que el cielo y la tierra ya se tocan.

El Evangelio de la liturgia de hoy (Jn 3,16-18) nos presenta a Nicodemo, una figura destacada en Israel que sintió una profunda atracción por Jesús. En efecto, fue a buscarlo —de noche, para no ser visto—, deseoso de conocer mejor a este misterioso Maestro y de hacerle preguntas. Al recibirlo, el Señor dio importancia a su búsqueda. Lo sorprendió, sugiriéndole que también para un adulto es posible renacer; le dejó entrever que la vida de Dios habría podido transformar su vida. Jesús habló a Nicodemo del Espíritu Santo, iluminó su noche con la verdad que en la fiesta de hoy resuena en todas nuestras iglesias: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (v. 16). Y también: «Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él» (v. 17).

Queridos amigos, en el Misterio de Dios, Padre e Hijo y Espíritu Santo, estamos en casa, tal y como Nicodemo se sintió en casa junto a Jesús. La vida de Dios es maravillosa y cautivadora, da paz a nuestro corazón, a menudo tan inquieto, y nos permite encontrarnos como hermanos y hermanas en la alegría del Espíritu. La Trinidad nos hace amar todo y a todos; descubrimos que cada criatura está hecha para la comunión, la relación, el encuentro. Y, por contraste, comprendemos por qué las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez.

Nicodemo formaba parte del Sanedrín, el Consejo de los jefes de Israel. Cuando oyó en el Sanedrín palabras de desprecio hacia Jesús, invitó a todos a escucharlo antes de condenarlo. Había recibido de Dios, a través del mismo Cristo, el Espíritu de la comunión, que abre el corazón a la nueva verdad y a la verdadera novedad. Quien no acoge a este Espíritu envejece pronto, sumido en la queja; se encuentra solo, nunca tiene el ánimo festivo. Hoy, en cambio, queridos hermanos y hermanas, es fiesta. La fiesta de Dios es nuestra fiesta. Por eso san Pablo escribe a los corintios: «Por lo demás, hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros» (2 Co 13,11).

Y ahora, con la oración del Ángelus, nos dirigimos a la Virgen María; que en su “sí” a la divina Voluntad florezca también nuestro “sí” al amor de la Santísima Trinidad.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.


Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


En este mes de mayo, toda la Iglesia ha alzado una invocación unánime por la paz. Especialmente a través de la oración del Santo Rosario, como una cadena ininterrumpida, ha encomendado a la intercesión de la Virgen María los pueblos atormentados por la guerra. Que la Sabiduría divina ilumine la conciencia de quienes ejercen la autoridad y oriente sus decisiones hacia la búsqueda sincera de una paz justa y duradera.


Hoy se celebra en Italia la 25ª “Jornada del Alivio”. Acompaño de corazón a todas las personas enfermas y a quienes las asisten. Agradezco y animo a todos los que difunden la cultura de la cercanía y del cuidado.


A todos ustedes, romanos y peregrinos, que han venido hoy a la plaza de San Pedro, los saludo con afecto.


En particular, doy la bienvenida al obispo y a los peregrinos de la diócesis de Kumba, en Camerún; así como al coro parroquial de Dunajska Luzna, en Eslovaquia. Saludo a los polacos aquí presentes y también a los participantes en la gran peregrinación al Santuario de Piekary, donde se venera a María como Madre de la Justicia Social.


Saludo al Grupo de Alpinos de Rivoli, a los jóvenes de San Zeno Naviglio y a los participantes en la “Carrera de relevos de la inclusión”, con algunas banderas realizadas por estudiantes de institutos italianos.


A todos les deseo un feliz domingo.


Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 31-5-2026