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domingo, 26 de julio de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 26-7-2026: «Debemos aprender a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda a vivir mejor las relaciones entre nosotros»

* «El Reino de Dios revela su inestimable belleza de diversas maneras, pero llama a todos —hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, pobres y ricos— a una profunda renovación. Todos pueden comprenderlo y se sienten atraídos por él. Incluso hoy, la Iglesia es una comunión de personas diferentes en cuanto a origen, cultura, habilidades y nivel de responsabilidad, pero todas llamadas a reconocerse como “uno” en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso»

     

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Sigamos orando por todos los pueblos del mundo que sufren a causa de la guerra. Que el Señor toque los corazones e ilumine las mentes de los responsables, para que pronto se alcance la reconciliación y la paz. Ante los devastadores incendios que en estos días han afectado a varias localidades de Francia y España, expreso mi cercanía e invito a todos a orar por las personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate. Hoy se celebra la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, cuyo tema se inspira en las palabras del profeta Isaías: «Yo nunca te olvidaré» (Is 49,15). Agradezcamos juntos al Señor por el regalo que representan las personas mayores para la Iglesia y la sociedad, y comprometámonos a respetar y valorar su valioso papel, así como a garantizarles, siempre, la atención y la asistencia que merecen» 

 


26 de julio de 2026.- (Camino Católico) «Debemos aprender a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda a vivir mejor las relaciones entre nosotros», ha reflexionado el Papa León XIV en su alocución previa al rezo del Ángelus, desde la Plaza de la Libertad en Castel Gandolfo, este domingo 26 de julio, ante miles de fieles y peregrinos.


«En el centro de la enseñanza de Jesús se encuentra el misterio del Reino de Dios, que el Evangelio de hoy compara con una perla y un tesoro (cf. Mt 13, 44-52)». El Santo Padre ha reflexionado sobre el Evangelio del XVII domingo del Tiempo Ordinario, señalando que «las parábolas dan a entender la sorpresa de quien encuentra lo que ni siquiera podía esperar, hasta el punto de que vender o dejar todo ya no parece una renuncia, sino una ganancia».


Asegura el Pontífice que, «de hecho, desde las primeras páginas, los evangelistas describen el llamado de Jesús a seguirlo como algo irresistible: libre, sin duda, pero urgente y capaz de suscitar una respuesta inmediata, movida por el deseo».

La paz que no acaba de llegar, que no se estabiliza, que paga un amargo precio frente a intereses mortíferos. Este es el tema central y crucial en torno al cual gira el llamamiento de hoy, último domingo de julio, tras la oración del Ángelus presidida por León XIV. La preocupación por el destino de Oriente Medio es especialmente intensa para el Papa, incluida la situación del Líbano, donde ayer fue beatificado el patriarca maronita Elia Hoayek. Además, al mostrarse al tanto de las noticias sobre los devastadores incendios que están afectando a diversas localidades de Francia y España, el Papa manifiesta su cercanía e invita a todos a rezar «por las personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate».

El Papa tampoco deja de mencionar a los abuelos y a las personas mayores. Lo hace en la Jornada de hoy dedicada a ellos, que, en su sexta edición de este año, retoma las palabras de Isaías: «Yo, en cambio, nunca te olvidaré». Conscientes de que son un don para la Iglesia y para la sociedad, llega la invitación: «Comprometámonos a respetar y valorar su valioso papel y a garantizarles, siempre, la debida atención y asistencia». En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de la Libertad 

Castel Gandolfo

XVII domingo del Tiempo Ordinario, 26 de julio de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

En el centro de la enseñanza de Jesús se encuentra el misterio del Reino de Dios, que el Evangelio de hoy compara con una perla y un tesoro (cf. Mt 13,44-52). Las parábolas dan a entender la sorpresa de quien encuentra lo que ni siquiera podía esperar, hasta el punto de que vender o dejar todo ya no parece una renuncia, sino una ganancia. De hecho, desde las primeras páginas, los evangelistas describen el llamado de Jesús a seguirlo como algo irresistible: libre, sin duda, pero urgente y capaz de suscitar una respuesta inmediata y movida por el deseo. Este es un primer aspecto importante de la forma en que Dios está cerca y se deja encontrar: el encuentro con su Reino es un punto de inflexión que no limita, sino que amplía la vida. Si algo debe cambiar ahora, es para tener más posibilidades, no menos.

Hay un segundo aspecto al que Jesús parece darle mucha importancia: quien encuentra el tesoro escondido en el campo es probablemente un campesino; la perla, en cambio, es reconocida como de gran valor por un comerciante, tal vez un viajero. Le siguen otras dos parábolas en las que los protagonistas son pescadores y un escriba experto en cosas antiguas y nuevas. Hay otras, además, en las que el Reino se deja vislumbrar en una mujer que amasa la harina, en otra que ordena la casa, en un rey que planea la guerra, en un hombre que diseña una torre, en administradores que gestionan pagos o inversiones, en pastores y agricultores. En resumen, el Reino de Dios revela su inestimable belleza de diversas maneras, pero llama a todos —hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, pobres y ricos— a una profunda renovación. Todos pueden comprenderlo y se sienten atraídos por él.

Incluso hoy, la Iglesia es una comunión de personas diferentes en cuanto a origen, cultura, habilidades y nivel de responsabilidad, pero todas llamadas a reconocerse como “uno” en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso. Desde el principio, de hecho, Jesús llamó y reunió a su alrededor a personas que, de otra manera, nunca se habrían conocido. Así fue precisamente como demostró que Dios no hace distinción de personas y que su elección es una predilección preferencial por los pequeños y los descartados.

Hermanos y hermanas, no nos queda más que pedir un don, el mismo que pidió el joven rey Salomón (cf. 1 R 3,5.7-12). Es el don de identificar la perla de gran valor, de saber reconocer el tesoro por el que vale la pena venderlo todo. Mientras que la industria del consumo nos altera el gusto, creando siempre nuevas necesidades para luego vendernos respuestas que no sacian y, a veces, envenenan el corazón, debemos aprender a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda a vivir mejor las relaciones entre nosotros.

La intercesión de María, Sede de la Sabiduría, oriente hacia Jesús nuestro deseo de vida, para que se realice en plenitud.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:

Ayer, en Líbano, fue beatificado Elia Hoayek, Patriarca de Antioquía de los maronitas de 1899 a 1931 y fundador de la Congregación de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia. Dirigió durante más de treinta años la Iglesia maronita con gran dedicación y sensibilidad pastoral. Hombre de diálogo y de esperanza, fue un brillante referente eclesial, social y político, hasta el punto de ser llamado “Padre del Gran Líbano”. Que la oración y la intercesión del nuevo beato acompañen siempre a los fieles maronitas en todo el mundo y obtengan el don de la paz para todo el pueblo del Líbano, que me es tan querido.

Sigo con inquietud la persistencia y el recrudecimiento de la violencia en Tierra Santa, de la que últimamente han sido víctimas también muchos civiles, tanto en Cisjordania como en Gaza. Hago un vehemente llamamiento para que se retome la negociación de una solución política justa, basada en la dignidad y los iguales derechos de cada persona; y para que se rechacen nuevas acciones militares y decisiones unilaterales, en particular aquellas que violan el respeto y el statu quo de los lugares sagrados de todas las religiones.

Reitero asimismo mi llamamiento respecto a la situación en todo el Medio Oriente, donde la intensificación de las operaciones militares ha traído de nuevo la violencia y la destrucción, poniendo en grave riesgo la vida de numerosos civiles y agravando la escasez de agua potable y de electricidad. Desde lo más profundo del corazón, exhorto a todas las partes involucradas a suspender los ataques y a reabrir con urgencia los espacios de diálogo y diplomacia, para alcanzar lo antes posible la paz, tan anhelada por toda la región.

Sigamos orando por todos los pueblos del mundo que sufren a causa de la guerra. Que el Señor toque los corazones e ilumine las mentes de los responsables, para que pronto se alcance la reconciliación y la paz.

Ante los devastadores incendios que en estos días han afectado a varias localidades de Francia y España, expreso mi cercanía e invito a todos a orar por las personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate.

Hoy se celebra la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, cuyo tema se inspira en las palabras del profeta Isaías: «Yo nunca te olvidaré» (Is 49,15). Agradezcamos juntos al Señor por el regalo que representan las personas mayores para la Iglesia y la sociedad, y comprometámonos a respetar y valorar su valioso papel, así como a garantizarles, siempre, la atención y la asistencia que merecen.

¡Los saludo con afecto a todos los que están aquí presentes, tanto a los residentes como a los que vienen de diversas partes de Italia y del mundo!

Doy una bienvenida especial a los peregrinos de la Obra de la Iglesia y a los obispos que los acompañan; una bienvenida y especial saludo a los niños de la “Casa de la Misericordia” de Chortkiv, en Ucrania, huéspedes de la parroquia de San Miguel Arcángel de Nocera Superiore; a los adolescentes de la parroquia de Manerbio; a los participantes en el Encuentro Internacional de Jóvenes organizado con motivo del bicentenario de la muerte de santa Giovanna Antida Thouret; a los jóvenes peregrinos del movimiento de estudiantes católicos Önze-Lieve-Vrouw Ster-Der-Zee de Maldegem, en Bélgica, así como a los alumnos de la Escuela de alumnos carabineros de Velletri, acompañados por el capellán y sus oficiales.

Saludo a los miembros de la Catholic Men Association of Cameroon.

Dirijo un saludo especial a los participantes en la “Fiesta del durazno” de Castelgandolfo, que han venido trayendo sus frutos para ser bendecidos.

Esta tarde, en Roma, a orillas del Tíber, se llevará a cabo la procesión de la Virgen “fiumarola”. Que María, Madre de Jesús, conceda a quienes participan en esta hermosa tradición, y a todos nosotros, vivir cada día según las enseñanzas del Evangelio.

¡Les deseo de corazón, a todos ustedes, un feliz domingo!

Papa León XIV



Fotos: Vatican Media, 26-7-2026

domingo, 19 de julio de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 19-7-2026: «Tener confianza incluso cuando nos parece que Dios está ausente, porque, en realidad, Él siempre nos acompaña y su amor siempre está actuando en nuestro favor»

* «Jesús quiere que no caigamos en la tentación de pensar en Dios como una figura poderosa, que se impone por la fuerza, que ocupa el espacio para dominar, que llega de forma triunfal. Por el contrario, Dios prefiere la pequeñez, signo de su amor discreto, que nos deja libres para acogerlo o rechazarlo, que busca abrirse camino incluso en medio de la cizaña, que actúa de forma escondida e invisible como la semilla más pequeña de todas, que fermenta y hace crecer la masa sin hacer ruido»

     

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Seguimos observando con inquietud lo que ocurre en diversos países devastados por la guerra y la violencia. No olvidemos a quienes sufren y mueren a causa de los conflictos y, al generoso compromiso por la paz, unamos también nuestra oración constante» 

19 de julio de 2026.- (Camino Católico) “Tener confianza incluso cuando nos parece que Dios está ausente, porque, en realidad, Él siempre nos acompaña y su amor siempre está actuando en nuestro favor”, ha invitado el Papa León XIV en su alocución previa a la oración del Ángelus de hoy, 19 de julio, XVI domingo del tiempo ordinario, desde la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, donde está transcurriendo un período estival de descanso y oración.

Ante los miles de fieles residentes y turistas reunidos frente al Palacio Apostólico de la localidad de Albano, el Pontífice ha reflexionado sobre tres pequeñas parábolas que propone la liturgia del día: el trigo bueno y la cizaña, el grano de mostaza y la levadura en la harina (cf. Mt 13,24-43).

“Se trata de tres pequeñas parábolas que pretenden evocar la entrada del Reino de Dios en la historia, su acción en la vida de los hombres, la forma en que crece, se expande y transforma el mundo desde dentro”, puntualiza León.

“El Reino de Dios se extiende aún en medio de la cizaña y nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal, sin juzgarlo todo de inmediato”, explica el Papa. “Viene como la más pequeña de las semillas y, por eso, exige la paciencia de saber acompañar los procesos, reconociéndolo en la pequeñez de lo cotidiano y en la sencillez de la vida ordinaria; crece de manera invisible, como la levadura en la harina, y así nos libera del desánimo”.

Tras el rezo del Ángelus en, León XIV recuerda que sigue “con preocupación lo que sucede en varios países desgarrados por la guerra y la violencia” e invita a unir “al generoso compromiso por la paz” una “oración constante”. También saluda a los numerosos peregrinos reunidos en la Plaza de la Libertad. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de la Libertad 

Castel Gandolfo

XVI domingo del Tiempo Ordinario, 19 de julio de 2026


Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

Después de la parábola del sembrador, Jesús sigue hablándole a las multitudes a través de algunas imágenes: el trigo bueno y la cizaña, el grano de mostaza y la levadura en la harina (cf. Mt 13,24-43).

Se trata de tres pequeñas parábolas que tienen como objetivo evocar la entrada del Reino de Dios en la historia, su acción en la vida de los hombres, la forma en que crece, se expande y transforma el mundo desde dentro. Con estos relatos, Jesús quiere que no caigamos en la tentación de pensar en Dios como una figura poderosa, que se impone por la fuerza, que ocupa el espacio para dominar, que llega de forma triunfal. Por el contrario, Dios prefiere la pequeñez, signo de su amor discreto, que nos deja libres para acogerlo o rechazarlo, que busca abrirse camino incluso en medio de la cizaña, que actúa de forma escondida e invisible como la semilla más pequeña de todas, que fermenta y hace crecer la masa sin hacer ruido.

Hermanos y hermanas, con estas parábolas Jesús nos dice algo importante sobre la forma en que Dios actúa en nuestra vida y en la historia. A veces nos esperamos algo espectacular, deseamos un Dios que intervenga desde lo alto arrancando de inmediato la cizaña del mal. Nos imaginamos a un Dios fuerte y poderoso y, por desgracia, adaptamos también a esta imagen nuestra forma de ser cristianos y de ser Iglesia. En cambio, el Reino de Dios se extiende aún en medio de la cizaña y nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal, sin juzgarlo todo de inmediato; viene como la más pequeña de las semillas y, por eso, exige la paciencia de saber acompañar los procesos, reconociéndolo en la pequeñez de lo cotidiano y en la sencillez de la vida ordinaria; crece de manera invisible, como la levadura en la harina, y así nos libera del desánimo y nos invita a tener confianza incluso cuando nos parece que Dios está ausente. Porque, en realidad, Él siempre nos acompaña y su amor siempre está actuando en nuestro favor.

Este estilo de Dios debe convertirse también en la forma en que, ya sea como personas individuales o como Iglesia, vivamos la realidad que nos rodea. Estamos llamados a adoptar un estilo evangélico, sin oponernos precipitadamente con juicios arrogantes, sin querernos imponer con el poder y la fuerza, sin perder la confianza en la obra de Dios. Se trata —decía el entonces cardenal Ratzinger— de someternos a la lógica de la semilla, que no es la del éxito ni de la grandeza, sino que nos pide que nos hagamos pequeños y que sirvamos a la vida de las personas (cf. Discurso en el Jubileo de los catequistas y de los profesores de religión, 10 diciembre 2000). De este modo, nosotros mismos llegaremos a ser como una pequeña semilla del Evangelio que germina y como una levadura de amor que transforma la masa del mundo.

Invoquemos a María Santísima, que supo acoger la semilla de la Palabra en su humildad, para que nos sostenga en nuestro camino e interceda por nosotros.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.


Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Mientras disfruto de unos días de descanso, renuevo mi saludo y mi agradecimiento a todos ustedes, habitantes de Castel Gandolfo, y doy la bienvenida con alegría a los peregrinos que llegan de todas partes del mundo.


Seguimos observando con inquietud lo que ocurre en diversos países devastados por la guerra y la violencia. No olvidemos a quienes sufren y mueren a causa de los conflictos y, al generoso compromiso por la paz, unamos también nuestra oración constante.


Saludo a la Comunidad Cenacolo de Madre Elvira, reunida en Saluzzo, con ocasión de la Fiesta de la Vida; al Movimiento Familias Nuevas de los Focolares reunidos por la Escuela Internacional; a los estudiantes mexicanos que participan en la APRA Summer School y al grupo de la Catholic Worldview Fellowship.


Así mismo, quiero saludar a los jóvenes adultos miembros del Regnum Christi que participan en el Curso Internacional de Formadores. Y saludo también a quienes forman parte del The Lion Pilgrimage, acompañados por el obispo Anthony Percy, Obispo auxiliar de Sidney, Australia.


Saludo también a las familias y a los niños de la obra de las Hermanas de la Caridad de la Asunción de Roma; a los jóvenes de la parroquia de San Salvador en Jerusalén; al Grupo juvenil de la parroquia de San Agustín de Bovolenta y a los peregrinos de la Academia Litúrgica de Rzeszów.


¡A todos ustedes les deseo un domingo tranquilo!


Papa León XIV






Fotos: Vatican Media, 19-7-2026

domingo, 12 de julio de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 12-7-2026: «En estos días de vacaciones, dar espacio a la escucha, a la lectura y a la meditación de la Palabra de Dios, cultivando momentos significativos de silencio y de oración»

* «El Señor, que conoce bien el terreno de nuestro corazón mejor de lo que nosotros mismos lo conocemos, no deja de creer en nosotros, en lo que somos y en lo que podemos llegar a ser, día tras día, si con fe nos abandonamos en Él. Así, de la gratuidad y la confianza con las que se esparce la semilla, y de la humildad y la disponibilidad con las que es recibida, crecen en nosotros y se difunden los frutos del Espíritu Santo, que son, como enseña san Pablo: ‘amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí’ (Gal 5,22). ¡Cuánto necesita nuestro mundo de estos frutos, de ser colmado y transformado por ellos!»

     

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Por desgracia, vuelven a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en muchas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte y afectando, una vez más, a tantos inocentes. No permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz, incluso cuando parece frágil y vacilante. Renuevo mi deseo de que se recorra con perseverancia el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, única vía capaz de conducir a una paz justa y duradera, en la que los pueblos puedan vivir reconciliados, con seguridad recíproca y en el respeto de la dignidad de toda persona» 

12 de julio de 2026.- (Camino Católico)Comprometámonos, entonces, especialmente en estos días de vacaciones, a dar espacio a la escucha, a la lectura y a la meditación de la Palabra de Dios, cultivando, junto con el descanso y la sana diversión, también momentos significativos de silencio y de oración. Volveremos a nuestras ocupaciones habituales renovados en el cuerpo y en el espíritu, dispuestos a anunciar la Buena Noticia del Evangelio y cada vez con más capacidad de colaborar en el crecimiento del Reino de Dios”, ha subrayado el Papa León XIV en su primer Ángelus del año desde la plaza de la Libertad, en la puerta de la residencia estival de Castel Gandolfo, ante miles de fieles.

Antes de rezar a la Madre del cielo, León XIV ha reflexionado sobre la parábola del sembrador narrada por el evangelista Mateo para recordar la generosidad con la que Dios siembra su Palabra en el corazón de cada persona y la confianza que deposita en la humanidad, incluso cuando encuentra dificultades para que esa semilla dé fruto.

El Papa ha recordado que Jesucristo, "el Verbo hecho hombre", es la semilla que el Padre continúa esparciendo en el mundo para que, a través de su entrega, produzca abundantes frutos de salvación. “Es verdad que, a veces, encuentra en nosotros un terreno duro e insensible; otras veces, un terreno distraído, semejante al suelo pisoteado de los caminos, al terreno pedregoso o a los matorrales de espinos. Pero hay momentos en los que encuentra una tierra receptiva y fértil, y entonces se producen milagros de amor capaces de cambiar todo lo demás” ha asegurado el Pontífice.

El Papa, después de haber rezado el Ángelus, dirige su pensamiento al recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y a la crisis en Ucrania, invitando a recorrer las vías diplomáticas. En el «Domingo del Mar» expresa su cercanía a todos los trabajadores marítimos y portuarios, cuyas condiciones se ven agravadas por las tensiones militares. Finalmente, recuerda la tradicional peregrinación mariana de los fieles polacos a Jasna Góra. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de la Libertad 

Castel Gandolfo

XV domingo del Tiempo Ordinario, 12 de julio de 2026

Queridos hermanos y hermanas, buenos días y feliz domingo.

Hoy, en la liturgia, el evangelista Mateo nos presenta la parábola del sembrador (cf. Mt 13,1-23), que describe la generosidad y la confianza con las que Dios esparce su Palabra en nuestro corazón y su poder en nosotros.

Jesús mismo, el Verbo hecho hombre, que dio la vida por nuestra salvación, es la semilla que el Padre sigue esparciendo en el mundo para que, muriendo, dé mucho fruto (cf. Jn 12,24). Es verdad que, a veces, encuentra en nosotros un terreno duro e insensible; otras veces, un terreno distraído, semejante al suelo pisoteado de los caminos, al terreno pedregoso o a los matorrales de espinos. Pero hay momentos en los que encuentra una tierra receptiva y fértil, y entonces se producen milagros de amor capaces de cambiar todo lo demás, como ciertamente también nosotros hemos experimentado en nuestra vida. Por eso el Padre no deja de sembrar, porque sabe que el poder de su amor es más fuerte que nuestra debilidad (cf. 2 Co 12,9-10).

San Juan Crisóstomo, refiriéndose a la «semilla» de la Palabra de Dios, afirma: «¿En qué cabeza cabe —me dirás— sembrar sobre espinas y sobre roca y sobre camino? —Tratándose de semillas que han de sembrarse en la tierra, eso no tendría sentido; mas, tratándose de las almas y de la siembra de la doctrina, la cosa es digna de mucha alabanza». (Homilías sobre el Evangelio de Mateo, 44, 3), porque en las manos de Dios es posible que «la roca se transforme y se convierta en tierra grasa; y que el camino deje de ser pisado y se convierta también en tierra fecunda, y que las espinas desaparezcan y dejen crecer exuberantes las semillas» (ibíd.).

La generosidad de Dios para con nosotros no es ingenua, sino sabia, y sabe descubrir en nosotros la posibilidad de un bien del que, a veces, ni siquiera nosotros mismos somos conscientes. Por eso el Señor, que conoce bien el terreno de nuestro corazón mejor de lo que nosotros mismos lo conocemos, no deja de creer en nosotros, en lo que somos y en lo que podemos llegar a ser, día tras día, si con fe nos abandonamos en Él.

Así, de la gratuidad y la confianza con las que se esparce la semilla, y de la humildad y la disponibilidad con las que es recibida, crecen en nosotros y se difunden los frutos del Espíritu Santo, que son, como enseña san Pablo: «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí» (Gal 5,22). ¡Cuánto necesita nuestro mundo de estos frutos, de ser colmado y transformado por ellos!

Comprometámonos, entonces, especialmente en estos días de vacaciones, a dar espacio a la escucha, a la lectura y a la meditación de la Palabra de Dios, cultivando, junto con el descanso y la sana diversión, también momentos significativos de silencio y de oración. Volveremos a nuestras ocupaciones habituales renovados en el cuerpo y en el espíritu, dispuestos a anunciar la Buena Noticia del Evangelio y cada vez con más capacidad de colaborar en el crecimiento del Reino de Dios.

Que María, Reina de los Apóstoles y Estrella de la evangelización, nos ayude a todo esto.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Saludo a los habitantes de esta hermosa localidad, Castel Gandolfo, donde estoy pasando algunos días de descanso, y a todos ustedes los recibo con alegría, peregrinos procedentes de todas las partes del mundo.


Por desgracia, vuelven a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en muchas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte y afectando, una vez más, a tantos inocentes. No permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz, incluso cuando parece frágil y vacilante.


Renuevo mi deseo de que se recorra con perseverancia el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, única vía capaz de conducir a una paz justa y duradera, en la que los pueblos puedan vivir reconciliados, con seguridad recíproca y en el respeto de la dignidad de toda persona.


Hoy se celebra el “Domingo del Mar”. Mi pensamiento se dirige a todos los marinos, pescadores y trabajadores portuarios del mundo, quienes, marcados por la distancia de sus seres queridos y, en ocasiones, por el temor ante los conflictos que atraviesan las rutas marítimas, sostienen con su trabajo paciente y silencioso el comercio y la vida de muchos pueblos.


Finalmente, me uno en la oración a los numerosos fieles polacos reunidos en la peregrinación anual ante el icono de Jasna Góra, para que, como «discípulos misioneros», sean testigos alegres del Evangelio. Feliz domingo para todos.


Papa León XIV





Fotos: Vatican Media, 12-7-2026