Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida dejando a Jesucristo ser quien ocupe el lugar central.
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 28 de octubre de 2026, miércoles de la 30ª semana del Tiempo Ordinario, santos Simón y Judas, apóstoles, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Lucas 6, 12-19:
En aquellos días, tiempo, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Después de bajar con ellos, se paró en una llanura, con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 27 de octubre de 2026, martes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Lucas 13, 18-21:
En aquel tiempo, decía Jesús:
«¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?
Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».
Y dijo de nuevo:
«¿A qué compararé el reino de Dios?
Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 26 de octubre de 2026, lunes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Lucas 13, 10-17:
Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacia dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar. de ningún modo.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:
«Hay seis días tenéis para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días, y no en sábado».
Pero el Señor le respondió y dijo:
«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y lo lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?»
A decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.
* «De la relación íntima con Dios somos capaces de mirarnos a nosotros mismos y al prójimo con la misma mirada de Cristo, según su perspectiva. De este modo, se vence el egoísmo y también el amor por uno mismo se hace caridad; nuestra existencia se dirige hacia el otro y se hace don para quien está a nuestro lado»
Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican Newstraducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus
* «Sigo con preocupación la grave situación humanitaria en Yemen, particularmente en la ciudad de Taiz, donde la población sufre a causa de la falta de alimentos, de agua y de atención médica. Dirijo un llamamiento urgente para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemenita y a todos los pueblos de la región poder vivir en paz. Aseguro mi oración por quienes han fallecido o han resultado heridos el pasado viernes en el atentado terrorista contra los fieles de la iglesia ortodoxa de St. George ad Hamoud, en Jordania. Expreso mi cercanía a esa comunidad y a todo el país, que se distingue por la convivencia pacífica y el respeto entre las diferentes religiones»
25 de octubre de 2026.- (Camino Católico) “No podemos amar verdaderamente a Dios sin que ese amor se desborde hacia los hermanos y las hermanas. Y no podemos amar realmente a nuestro prójimo sino como hijos de un mismo Padre que nos amó primero en su Hijo Jesús”, ha dicho en su reflexión el Santo Padre aaa esta mañana, ante veinte mil fieles congregados en la Plaza de San Pedro, previa al inicio de la oración mariana del Ángelus.
La exhortación del Papa León parte del Evangelio según San Mateo, en él, detalló el Pontífice, «un doctor de la Ley, para poner a prueba a Jesús, le pregunta: “¿Cuál es el mandamiento más grande de la Ley?” (v. 36). El Maestro responde citando un pasaje del Deuteronomio: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”».
En consecuencia, rememora el Sucesor de Pedro, «Cristo indica como elemento central de la relación con Dios la dimensión del amor. No es suficiente saber que Dios existe, que es único o que es omnipotente; el Señor nos pide una relación personal: el único y verdadero Dios quiere ser nuestro Dios».
Y también dice que «en el encuentro con Él, el mandamiento del amor no es una obligación ni una imposición. No se puede amar “por mandato”. El amor a Dios es la exigencia propia del deseo del hombre, que halla su cumplimiento en la comunión con Él».
Tras rezar el Ángelus, el Santo Padre refuerza su invitación a rezar por la paz y ha hecho un vehemente llamado al cese de las hostilidades en Yemen. También ha recordado el lamentable «atentado terrorista contra los fieles de la iglesia ortodoxa de San Jorge en Hammoud, Jordania», por quienes, aseguró, se mantiene en oración. En el vídeo deVatican Newsse visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:
PAPA LEÓN XIV
ÁNGELUS
Plaza de San Pedro
XXX domingo del Tiempo Ordinario, 25 de octubre de 2026
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
En el Evangelio de hoy (cf. Mt 22,34-40) el Señor nos conduce una vez más al corazón de nuestra fe. Un doctor de la Ley, para poner a prueba a Jesús, le pregunta: «¿Cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» (v. 36). El Maestro responde citando un pasaje del Deuteronomio: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (v. 37; cf. Dt 6,5). Cristo indica como elemento central de la relación con Dios la dimensión del amor. No es suficiente saber que Dios existe, que es único o que es omnipotente; el Señor nos pide una relación personal: el único y verdadero Dios quiere ser nuestro Dios.
En el encuentro con Él, el mandamiento del amor no es una obligación ni una imposición. No se puede amar “por mandato”. El amor a Dios es la exigencia propia del deseo del hombre, que halla su cumplimiento en la comunión con Él. Por eso, nuestro amor puede ser auténtico cuando es respuesta a su amor, que siempre nos precede. De allí la necesidad de una totalidad que involucre a toda la persona: corazón, alma y mente.
Al primer mandamiento, el Señor une un segundo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,39). Esta regla de vida surge de una misma fuente; por eso, dice Jesús, es semejante a la primera. De la relación íntima con Dios somos capaces de mirarnos a nosotros mismos y al prójimo con la misma mirada de Cristo, según su perspectiva. De este modo, se vence el egoísmo y también el amor por uno mismo se hace caridad; nuestra existencia se dirige hacia el otro y se hace don para quien está a nuestro lado.
Santa Teresa del Niño Jesús lo comprendió bien: “Solo el amor —escribía— puede hacer actuar a los miembros de la Iglesia; si este amor llegara a apagarse, ya no se anunciaría más el Evangelio” (cf. Obras completas, Manuscrito B, 3v°, Burgos 2006, 261). Sin él, en efecto, nuestra fe se vería privada de su contenido, nuestras buenas obras se reducirían a moralismo, nuestra esperanza sería vana.
Queridos amigos, no podemos amar verdaderamente a Dios sin que ese amor se desborde hacia los hermanos y las hermanas. Y no podemos amar realmente a nuestro prójimo sino como hijos de un mismo Padre que nos amó primero en su Hijo Jesús.
Pidamos al Señor la gracia de un corazón nuevo, capaz de acoger y de vivir el gran mandamiento. Que interceda por nosotros la Virgen María, en cuyo corazón inmaculado no hay más que amor.
Oración del Ángelus:
Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…
Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…
Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…
Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
Amen.
Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…
Benedictio Apostolica seu Papalis
Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.
Amen.
Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
Sigo con preocupación la grave situación humanitaria en Yemen, particularmente en la ciudad de Taiz, donde la población sufre a causa de la falta de alimentos, de agua y de atención médica. Dirijo un llamamiento urgente para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemenita y a todos los pueblos de la región poder vivir en paz.
Aseguro mi oración por quienes han fallecido o han resultado heridos el pasado viernes en el atentado terrorista contra los fieles de la iglesia ortodoxa de St. George ad Hamoud, en Jordania. Expreso mi cercanía a esa comunidad y a todo el país, que se distingue por la convivencia pacífica y el respeto entre las diferentes religiones.
Seguimos rezando juntos por la paz. Pasado mañana, 27 de octubre, unámonos espiritualmente a los representantes de las Iglesias y a los líderes religiosos que se reunirán en Asís en el 40 aniversario del Encuentro convocado por san Juan Pablo II. Hoy más que nunca es evidente que las guerras, además de sembrar muerte y destrucción, empobrecen y dañan al mundo. ¡Que el Señor inspire decisiones de diálogo y de paz!
Les saludo a todos ustedes, queridos fieles de Roma y peregrinos de diferentes países.
Doy la bienvenida a los miembros del Centro Académico Romano Fundación, de España; al grupo del Colegio St. Ciaran’s de Ballygawley, en Irlanda, y al de las Escuelas “San Juan Pablo II”, de la Diócesis de Opole, Polonia.
Me alegra recibir a los dirigentes del Ceremonial de algunos ministerios y departamentos gubernamentales italianos.
Saludo a los miembros de la asociación “Solidaridad en buenas manos”, de Castiglion Fiorentino, y al grupo de coetáneos de Concorezzo que han venido en peregrinación por sus 70 años.
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 25 de octubre de 2026, domingo de la 30ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Mateo 22, 34-40:
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?».
Él le dijo:
«“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos sostienen toda la Ley y los Profetas».
* «Ahora se entiende por qué Jesús dice que amar al prójimo es un mandamiento «semejante» a aquel otro –amar a Dios– que es «principal y primero»: porque amar a Dios supone acoger y promover su designio de que todos los hombres formemos en Cristo una unidad en el amor. A menudo se entiende el amor como un filantropismo que desea y procura el bienestar material y psicológico para todas las personas. Y esto está bien, pero el amor va mucho más allá y consiste en rechazar el propio proyecto, que busca satisfacer intereses particulares, para asumir con todo el ser el proyecto de Dios para la creación»
Domingo XXX del tiempo ordinario – A
Éxodo 22, 20-26 / Salmo 17 / 1ª Tesalonicenses 1, 5c-10 / San Mateo 22, 34-40
P. José María Prats / Camino Católico.- En el evangelio de hoy Jesús enuncia el archiconocido “doble mandamiento del amor”: amar a Dios con todo el ser y al prójimo como a uno mismo. Pero para entender en profundidad este mandamiento, primero hay que entender qué significa amar; y para ello hemos de remitirnos a Dios, que es la fuente del amor. En Dios vemos que el amor tiene un origen –el Padre– que se da a sí mismo engendrando eternamente al Hijo, el cual acoge este don y responde a él con la entrega de sí mismo en obediencia. Esta donación mutua en el Espíritu Santo es la esencia misma de la vida divina, una vida de tal riqueza y plenitud que se desborda en el acto de la creación para invitar a todas las creaturas a participar en ella.
Amar a Dios significa unirse al Hijo en su acogida y entrega al Padre, participando así de su plenitud de vida. Por ello Jesús dice que éste es el mandamiento «principal y primero», pues es el que nos enraíza en la Vida, el que nos permite alcanzar el fin para el que fuimos creados y, por tanto, la plena realización de nuestro ser.
Pero acoger al Padre supone acoger su voluntad, su designio para la creación, que no es otro que el que los hombres nos amemos formando una sola familia, un solo Cuerpo que tiene a Cristo por Cabeza, tal como dice San Pablo: «Este es el plan que Dios había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra» (Ef 1,9-10).
Ahora se entiende por qué Jesús dice que amar al prójimo es un mandamiento «semejante» a aquel otro –amar a Dios– que es «principal y primero»: porque amar a Dios supone acoger y promover su designio de que todos los hombres formemos en Cristo una unidad en el amor.
A menudo se entiende el amor como un filantropismo que desea y procura el bienestar material y psicológico para todas las personas. Y esto está bien, pero el amor va mucho más allá y consiste en rechazar el propio proyecto, que busca satisfacer intereses particulares, para asumir con todo el ser el proyecto de Dios para la creación.
Hoy se oyen voces diciendo que los jóvenes están desmotivados porque no tienen un proyecto de futuro, y que los matrimonios y hasta las naciones se rompen porque sus miembros carecen de un proyecto común capaz de ilusionarlos, dinamizarlos y liberarlos de sus intereses particulares. Esto nos pasa, en definitiva, porque hemos rechazado el proyecto común por excelencia: la construcción del reino de Dios, que es el reino del amor. Este proyecto es capaz de despertar en las personas energías insospechadas hasta el punto de entregar por él la propia vida, como ha hecho el mismo Jesucristo y tantos discípulos suyos a lo largo de la historia. Éste es el proyecto ilusionante por excelencia porque es el que, como personas y como sociedad, nos enraíza en la Vida. Hemos de animar a todos a participar en este proyecto maravilloso.
P. José María Prats
Evangelio:
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a
prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».
Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 24 de octubre de 2026, sábado de la 29ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Lucas 13, 1-9:
En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús respondió:
«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho que murieron sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».
Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
«Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?
Pero el viñador respondió:
«Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar»».
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 23 de octubre de 2026, viernes de la 29ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Lucas 12, 54-59:
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:
«Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: «Va a caer un aguacero», y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: «Va a hacer bochorno», y sucede.
Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?
Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 22 de octubre de 2026, jueves de la 29ª semana del Tiempo Ordinario, san Juan Pablo II, Papa, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Lucas 12, 49-53:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.
Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 21 de octubre de 2026, miércoles de la 29ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Lucas 12, 39-48:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Pedro le preguntó:
«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».
Y el Señor le dijo:
«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si aquel criado dijere para sus adentros: «Mi señor tarda en llegar», y empieza a pegarles a los criados y a criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.
El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más se le pedirá».