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sábado, 12 de septiembre de 2026

Homilía del evangelio del domingo: Si perdonamos las ofensas de nuestros hermanos, el Señor nos concederá un perdón que está en el ámbito de lo eterno, porque nos permite participar para siempre de su gloria / Por P. José María Prats

* «Os animo a ir con frecuencia al confesionario y a recibir este regalo impagable que nos purifica y nos devuelve lo más valioso que podemos poseer: la comunión con Dios; este regalo que nos hace sentirnos hombres y mujeres nuevos y nos mueve a proclamar llenos de gozo las palabras que hemos escuchado en el salmo: ‘Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas mis culpas y cura todas mis enfermedades; él rescata mi vida de la fosa y me colma de gracia y de ternura’. Recordemos solamente que hay una condición indispensable para poder recibir este regalo maravilloso: perdonar de todo corazón a nuestros hermanos. Que Dios nos conceda hoy la gracia de poder hacerlo»

Domingo XXIV del tiempo ordinario – A

Eclesiástico 27, 33—28,9 / Salmo 102 / Romanos 14, 7-9 / San Mateo 18, 21-35

P. José María Prats / Camino Católico.-  En el evangelio de hoy hay un detalle muy importante al que hay que prestar atención: se trata de las cantidades que debían respectivamente el compañero al siervo malvado y éste a su señor.

El compañero debía 100 denarios. El denario era lo que cobraba un jornalero por un día de trabajo. Se trataba, por tanto, de una deuda considerable –el trabajo de más de tres meses– pero que, con un poco de esfuerzo, se podía llegar a pagar.

El siervo malvado, en cambio, debía 10.000 talentos a su señor. Un talento equivalía a 6.000 denarios y, por tanto, esta deuda correspondía a 60 millones de días de trabajo, que son aproximadamente 165.000 años. Se trata, pues, de una deuda humanamente imposible de pagar.

Estas desproporciones tan grandes que vemos en esta parábola se encuentran con frecuencia en los evangelios como, por ejemplo, cuando Jesús promete el ciento por uno a los que lo siguen o cuando a partir de 5 panes y 2 peces da de comer a 5.000 hombres.

El mensaje que se nos quiere comunicar con estas exageraciones es que el ser humano por sí mismo es muy poca cosa: su vida es un instante fugaz en el curso de los siglos, y lo que puede conseguir con su esfuerzo es insignificante. Pero si está en comunión con Dios, siendo misericordioso como Dios es misericordioso, entonces sus acciones entran en el ámbito de lo eterno y adquieren un valor infinito.

Así, por ejemplo, si entregamos lo poco que tenemos para saciar al hambriento como hizo el niño que ofreció los 5 panes y 2 peces, el Señor alimentará a miles de personas con un pan que –como sabemos– representa la eucaristía, prenda de la vida eterna. Y, como vemos en el evangelio de hoy, si perdonamos humanamente las ofensas de nuestros hermanos, el Señor nos concederá un perdón que está en el ámbito de lo eterno, porque nos permite participar para siempre de su gloria, algo que jamás podríamos alcanzar con nuestro esfuerzo.

En este día en que hablamos de perdón, es también importante hablar del sacramento de la reconciliación. Como nos dicen los evangelios, Dios ha concedido a su Iglesia el poder de perdonar los pecados por mediación de los ministros que actúan en su nombre. Actualmente, por desgracia, estamos viviendo en la Iglesia un abandono de este sacramento que, a la luz del evangelio de hoy, resulta inexplicable: Si hubiera un lugar aquí en Horta donde se nos regalaran 100 denarios, es decir, el valor del trabajo de más de tres meses, la cola para recogerlos llegaría al menos hasta la Plaza Cataluña. En los confesionarios no se nos regalan 100 denarios sino ¡60 millones de denarios! y pocas veces encontramos gente en la cola. ¡Qué ambiciosos y astutos somos en lo que atañe a los bienes materiales y, en cambio, qué descuidados y torpes en lo relativo a los bienes espirituales, que tienen un valor imperecedero!

Yo os animo a ir con frecuencia al confesionario y a recibir este regalo impagable que nos purifica y nos devuelve lo más valioso que podemos poseer: la comunión con Dios; este regalo que nos hace sentirnos hombres y mujeres nuevos y nos mueve a proclamar llenos de gozo las palabras que hemos escuchado en el salmo: «Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas mis culpas y cura todas mis enfermedades; él rescata mi vida de la fosa y me colma de gracia y de ternura».

Recordemos solamente que hay una condición indispensable para poder recibir este regalo maravilloso: perdonar de todo corazón a nuestros hermanos. Que Dios nos conceda hoy la gracia de poder hacerlo.

P. José María Prats

Evangelio:


En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:


«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».


Jesús le contesta:


«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:


“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.


Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.


Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:


“Págame lo que me debes”.


El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:


“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.


Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.


Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.


Entonces el señor lo llamó y le dijo:


“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.


Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.


Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

San Mateo 18, 21-35

Pidamos hoy un corazón humilde, capaz de reconocer cuánto necesitamos el perdón de Dios y, por eso mismo, dispuesto a perdonar sincera y profundamente / Por P. Carlos García Malo

 


Palabra de Vida 12/9/2026: «¿Por qué me llamáis ‘Señor, Señor’, y no hacéis lo que os digo?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 12 de septiembre de 2026, sábado de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 6, 43-49:

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:

«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que os digo?

Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.

El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

Que al invocar el Dulce Nombre de María encontremos fortaleza para seguir caminando, humildad para aceptar la voluntad de Dios y amor para servir a los demás / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 11 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 11/9/2026: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 11 de septiembre de 2026, viernes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 6, 39-42:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

«¡Qué deseables son tus moradas, Señor del Universo!» / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 10 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 10/9/2026: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 10 de septiembre de 2026, jueves de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Lucas 6, 27-38:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.

Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed compasivos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

«Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso» / Por P. Carlos García Malo

 


miércoles, 9 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 9/9/2026: «Ay de vosotros, los ricos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 9 de septiembre de 2026, miércoles de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Lucas 6, 20-26:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:

«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero, ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!

¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».

Pidamos al Espíritu Santo el don de discernimiento con un corazón humilde y dispuesto a escuchar / Por P. Carlos García Malo

 


martes, 8 de septiembre de 2026

Papa León XIV en homilía: «Pidámosle a la Virgen María su buen consejo, que acoja la Palabra divina, la conserve en nuestro interior y la traiga a la luz mediante decisiones valientes y sabias de auténtica conversión»

* «Así, como María, también nosotros estamos ‘predestinados a ser conformados a la imagen del Hijo’: por gracia, ciertamente, pero deseando y prefiriendo su camino, sus elecciones, su senda a otros caminos… En Jesucristo, Dios ha elegido las condiciones históricas más humildes y la más humilde de las criaturas para manifestar la originalidad de su Reino, en el que la prepotencia no tiene cabida y la omnipotencia es creación, servicio y cuidado de la vida» 

  

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa León XIV 

* «Sí, queridísimos, queremos imaginar la paz —ampliar los límites de la comprensión y pintarla en nuestra alma— para reconocer que ya existe, para acogerla y servirla. Es el don de Dios, el soplo del Resucitado, la obra del Espíritu Santo. Dejemos que la paz crezca en nosotros. Brotará en el mundo. Y la Madre del Buen Consejo nos acompañará en esta misión» 

Durante su visita a la Basílica de Nuestra Señora del Buen Consejo, el Papa desveló, antes de celebrar la Eucaristía en vísperas de la Natividad de la Santísima Virgen María, el fresco que lo representa orando ante la venerada imagen mariana. La obra, creada por Marco Innocenzi, forma parte de la tradición de retratos de los Papas que han visitado el Santuario

Camino Católico.-  “Pidámosle a la Virgen María su buen consejo, que acoja la Palabra divina, la conserve en nuestro interior y la traiga a la luz mediante decisiones valientes y sabias, decisiones de auténtica conversión”, ha invitado el Papa León XIV en su homilía de la Santa Misa de la vigilia de la Natividad de la Virgen María, que ha celebrado en el Santuario de la Virgen del Buen Consejo en Genazzano, la tarde del lunes 7 de septiembre de 2026.




En la basílica de Genazzano, bajo la custodia de la orden de San Agustín, donde se conserva la imagen de la Virgen «procedente» de Shkodër, en Albania, el 25 de abril de 1467, y venerada como Madre del Buen Consejo, León XIV, en su segunda visita al santuario mariano, exhorta a pedir a la Madre Celestial que aumente la paz en cada uno y anima a todos a cultivarla.




Y de María, precisa el Pontífice, «aprendemos la inteligencia que conversa con Dios, que plantea preguntas e interpreta los acontecimientos, guardándolos y entrelazándolos en el corazón». Y si el Evangelio de Mateo de ella «menciona su presencia, pero no una sola palabra», hay una importante enseñanza que extraer. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto completo es el siguiente:



SANTA MISA DE LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


HOMILÍA DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV


Genazzano, Santuario de Nuestra Señora del Buen Consejo

Lunes, 7 de septiembre de 2026



Queridos hermanos y hermanas:


Como recordarán, ya en los primeros días de mi pontificado sentí el deber y un profundo deseo de acercarme a Genazzano, al Santuario de Nuestra Señora del Buen Consejo, quien a lo largo de mi vida me ha acompañado con su presencia maternal, su sabiduría y el ejemplo de su amor por su Hijo, que siempre es el centro de mi fe (Dedicación en el libro de visitas del Santuario, 10 de mayo de 2025). Con alegría estoy de nuevo aquí, para celebrar con vosotros la Vigilia de la Natividad de la Santísima Virgen y para encomendar a María Niña lo que aún nace en esta pobre y magnífica humanidad: frágil como un brote, pero signo de la fidelidad de Dios. Sí, María es el amanecer de un día diferente, de un mundo finalmente liberado del mal. Y aquí estamos, cerca de ella, alrededor del Altar del que nos llega la salvación y nos transforma, hijos en el Hijo. Pidámosle su buen consejo, que acoja la Palabra divina, la guarde en nuestro interior y la traiga a la luz mediante decisiones valientes y sabias, decisiones de auténtica conversión.


Queridos amigos, en este lugar de antigua presencia agustiniana, retomaré las páginas bíblicas que acabo de proclamar con la ayuda de Santo Tomás de Villanueva, fraile agustino y obispo que, dedicando su vida al servicio de los pobres, penetró profundamente en la verdad de la fe. Supo ver la paradoja de la pequeñez de María y, por así decirlo, de su marginalidad, central en la economía de la salvación. Preguntémonos: ¿cómo habrá sido el nacimiento de una niña en tiempos de Joaquín y Ana? Santo Tomás profundiza en el tema: «A menudo he reflexionado», escribe, «y me he preguntado por qué los evangelistas, que hablaron tan extensamente de San Juan Bautista y los apóstoles, nos cuentan tan sucintamente la historia de la Virgen María, que supera a todas las demás en su experiencia y su grandeza personal. ¿Por qué, pregunto, no se nos ha descrito el modo de su concepción, de su nacimiento, de su educación, de sus costumbres, de las virtudes que la adornaban, qué relación humana mantenía con su hijo, cómo se relacionaba con él, cómo vivió con los apóstoles tras su ascensión? Todas estas cosas eran importantes, y los fieles las habrían leído con singular devoción, y habrían complacido al pueblo. ¡Oh, evangelistas, a vosotros os dirijo! ¿Por qué nos habéis privado de tan gran alegría con vuestro silencio? ¿Por qué habéis omitido detalles tan gozosos, tan esperados y tan encantadores?» (Obras Completas VII, 266, 8).


En estas palabras encontramos una importante sugerencia para nuestra fe: una sugerencia importante para nuestra fe: interrogar a la Escritura y a sus autores, debatir con el texto y dialogar con los testigos de la Revelación, como si fueran amigos. En efecto, somos «conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19), y de la misma María aprendemos la inteligencia que conversa con Dios, que hace preguntas (cf. Lc 1,34) e interpreta los acontecimientos, guardándolos y conectándolos en nuestros corazones (cf. Lc 2,19, 51). El Evangelio según Mateo, sin embargo, parece justificar a Santo Tomás de Villanueva con su silencio. Lo hemos oído: relata la presencia de María, pero ni una palabra. 

Sin embargo, el simple hecho de que María esté presente —y el Hijo en ella— mueve toda la historia: la de José y la de toda su casa. La presencia de María provoca una especie de salto en la genealogía, como una novedad inesperada, capaz de modificar no solo las expectativas, sino también los comportamientos previsibles de un hombre. Lo que José escucha, lo que decide y lo que hace, en efecto, es una respuesta a Dios y a la presencia de María, a su absoluta singularidad, que trasciende todo discurso e historia. En María, la salvación encuentra su hogar: ¡Dios está con nosotros!


Nuestro Santo Tomás escribe además: «Pues bien, respecto a estas reflexiones mías a las que me referí, sobre por qué no se ha escrito un libro sobre las obras de la Virgen, como se ha hecho sobre las de Pablo, […] lo único que me viene a la mente es que fue así porque le plació al Espíritu Santo, y que los evangelistas, por impulso, guardaron silencio sobre ella, por la sencilla razón de que la gloria de la Virgen, como leemos en el salmo, estaba toda en ella (cf. Sal 44,14 Vulg.), y podía imaginarse más que describirse, y que, como resumen de su historia, lo que se expresa en el título es suficiente: que Jesús nació de ella. ¿Qué más queréis saber? ¿Qué más buscáis en la Virgen? Os basta con saber que ella es la Madre de Dios» (ibíd.).


Queridos hermanos y hermanas, sentimos una especie de vértigo ante este Misterio: ¡es imposible acostumbrarse a él! Celebramos el nacimiento de una niña llamada a convertirse en la Madre de su Creador, la Madre de Dios que salva. Y, sin embargo, nace simplemente una niña, como las hijas y las nietas que sostenemos en brazos. Hoy tenemos para ella títulos nobles y altísimos, de Señora y Reina, pero el camino de Dios ha sido y sigue siendo más sencillo y silencioso, aunque no por ello menos poderoso y transformador. Es el camino del propio Jesús mismo, «el primogénito entre muchos hermanos» (Rom 8,29). Así, como María, también nosotros estamos «predestinados a ser conformados a la imagen del Hijo» (ibíd.): por gracia, ciertamente, pero deseando y prefiriendo su camino, sus elecciones, su senda a otros caminos. En Jesucristo, Dios ha elegido las condiciones históricas más humildes y la más humilde de las criaturas para manifestar la originalidad de su Reino, en el que la prepotencia no tiene cabida y la omnipotencia es creación, servicio y cuidado de la vida.


Santo Tomás de Villanueva añade: «Deja volar la imaginación, amplía los límites de la comprensión y dibuja en lo más profundo de tu alma a una joven purísima, prudentísima, bellísima, devotísima, humildísima, mansísima, llena de toda gracia, ricísima en santidad, adornada con todas las virtudes, embellecida por todos los carismas, absolutamente agrada a Dios; amplíala todo lo que puedas, imagínala tanto como seas capaz» (ibíd.). Santo Tomás nos invita a este maravilloso ejercicio de imaginación. Y observa: «El Espíritu Santo no la describió por escrito, sino que esperó a que la pintaras interiormente» (ibíd., VII, 266, 9). Queridos hermanos y hermanas, es precisamente así: en la oración contemplativa toma forma aquello que el mundo no nos cuenta, pero que ya existe; aquello que aún es invisible, pero que en sí mismo encierra un nuevo tipo de fuerza. No se trata de fantasía, sino de profecía. La necesitamos, en tiempos de destrucción e incertidumbre, para ver la obra de Dios y servirla.


En la pequeña Belén, el profeta Miqueas presentía el surgimiento de un Rey de paz, gracias al cual finalmente podríamos habitar la tierra en seguridad (véase Miqueas 5:1-4). Y hoy, en la Colecta, dirigiéndonos a la pequeña María, pedimos que «la celebración de su nacimiento aumente nuestra paz». Sí, queridos hermanos, queremos imaginar la paz, ampliar los límites de la comprensión y plasmarla en nuestras almas, reconocer que ya existe, acogerla y servirle. Es don de Dios, aliento del Resucitado, obra del Espíritu Santo. Permitamos que la paz crezca en nuestro interior. Germinará en el mundo. Y la Madre del Buen Consejo nos acompañará en esta misión.


PAPA LEÓN XIV



Fotos: Vatican Media, 7-9-2026

Palabra de Vida 8/9/2026: «La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 8 de septiembre de 2026, martes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, la Natividad de la Virgen María, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Mateo 1, 1-16. 18-23:

Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequias engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquin, Eliaquin engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo. catorce.

La generación de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:

«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

La Virgen María nace como un regalo de la Providencia y, desde su humildad y pureza, nos enseña a abrir el corazón a la voluntad de Dios

 


lunes, 7 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 7/9/2026: «Estaban al acecho» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 7 de septiembre de 2026, lunes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Lucas 6, 6-11:

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.

Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.

Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.

Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:

«Levántate y ponte ahí en medio».

Y, levantándose, se quedó en pie.

Jesús les dijo:

«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».

Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo:

«Extiende tu mano».

Él lo hizo y su mano quedó restablecida.

Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

«¿Qué está permitido en sábado? ¿Hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?» / Por P. Carlos García Malo

 


domingo, 6 de septiembre de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 6-9-2026: «Por gracia de Dios, somos hermanos y hermanas que, a través de la oración, pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor»

* «Jesús sugiere a cada comunidad cristiana al menos dos modos de ejercitar el amor mutuo. El primero es ser capaces de realizar la corrección fraterna. Además, hay un segundo modo de amar fraternalmente, que para Jesús transforma incluso la oración: ponerse de acuerdo. No solamente cuando hay un conflicto, sino para pedir a Dios cualquier don. Dice el Señor: ‘Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá’» (Mt 18,19)»

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Con gran pesar he seguido las noticias sobre los violentos ataques que recientemente han afectado a varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, provocando la muerte de personas inocentes. Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo. Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz. Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia. Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo»

 

6 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) “Por gracia de Dios, somos hermanos y hermanas que, a través de la oración, pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor”, ha reflexionado el Papa León XIV este mediodía, ante miles de fieles y peregrinos, en la plaza de San Pedro, sobre el Evangelio de este domingo, tomado de san Mateo, que presenta la “corrección fraterna” y la “oración compartida”. Además, lo relaciona con la primera lectura, tomada de la Carta de san Pablo a los Romanos, donde se afirma que la única deuda que debemos tener unos con otros es “la del amor mutuo”.

Es precisamente en esta imagen de “la deuda” donde León XIV ha centrado su reflexión. El Papa recuerda que “Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar la remisión de las deudas”, pero señala que existe también un patrimonio que nos debemos unos a otros: “la deuda de un amor mutuo”.

Nuevo llamamiento del Pontífice, después de la oración mariana de este primer domingo de septiembre, para poner fin a la violencia y «abrir los corazones al diálogo y a la paz», ante la guerra en Ucrania. La invocación de León se eleva para que se afirme «la concordia en todos los conflictos del mundo». En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  


PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

XXIII Domingo del Tiempo ordinario, 6 de septiembre de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

La Palabra de Dios proclamada en la liturgia de este domingo nos ofrece algunos criterios fundamentales de pensamiento y de acción. Leemos en la Carta a los Romanos que todos los mandamientos «se resumen en este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”» (Rm 13,9). San Pablo insiste en este punto con una imagen muy fuerte, presente también en el “Padre nuestro”. Escribe: «Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo» (v. 8).

Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar el perdón de las deudas. Sin embargo, hay una heredad que nos debemos los unos a los otros, sin quedar atrapados por ella: es la deuda de un amor mutuo. Toda la atención, el cuidado y el bien que hemos recibido nos hacen más libres y responsables.

En el Evangelio de este domingo, Jesús sugiere a cada comunidad cristiana al menos dos modos de ejercitar el amor mutuo. El primero es ser capaces de realizar la corrección fraterna. Es un arte delicado y muchas veces olvidado, que requiere franqueza y gradualidad. Hablarse con sinceridad —primero de tú a tú; después, si es preciso, entre dos o tres personas; finalmente, cuando sea necesario, con toda la comunidad— significa afrontar la realidad y transformar problemas y conflictos en pasos de crecimiento. La lamentación y la maledicencia son más fáciles, pero no generan nada y paralizan muchas situaciones. El Evangelio, sin embargo, nos educa a la libertad en la caridad.

Además, hay un segundo modo de amar fraternalmente, que para Jesús transforma incluso la oración: ponerse de acuerdo. No solamente cuando hay un conflicto, sino para pedir a Dios cualquier don. Dice el Señor: «Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá» (Mt 18,19). Esta promesa sugiere que podemos tener deseos comunes, dolores comunes, esperanzas comunes y, a través de la oración, crecer en la unidad. Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos. Sin embargo, por gracia, somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor.

Pidamos a María, quien tras el anuncio del ángel fue deprisa al encuentro de su prima Isabel para compartir la alegría y el cansancio del embarazo, que nos enseñe también a nosotros la gozosa deuda del amor fraterno.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Con gran pesar he seguido las noticias sobre los violentos ataques que recientemente han afectado a varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, provocando la muerte de personas inocentes.


Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo.


Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz. Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia.


Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo.


Les doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos provenientes de distintos países. ¡Gracias por estar aquí!


De manera especial saludo a la comunidad del seminario interdiocesano “Studienhaus Sankt Lambert” de Lantershofen (Alemania).


Recibo con alegría a la peregrinación de la Parroquia de San Ulrico Obispo de Muestre (Treviso); así como también al Coro diocesano de la Diócesis de Oppido Mamertina-Palmi, acompañado del Obispo.


Mientras retomamos poco a poco nuestras actividades habituales tras las vacaciones de verano, pidamos al Señor que nos acompañe y nos sostenga con su luz.


¡Les deseo a todos un feliz domingo!


Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 6-9-2026