Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

Mostrando entradas con la etiqueta Papa León XIV. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa León XIV. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de octubre de 2026

Papa León XIV en la Audiencia General, 28-10-2026: «Alcanzar una síntesis madura entre la fe y la cultura es un requisito indispensable para dar testimonio de la fe ante el mundo y comunicarla a los demás de manera creíble»

 


* «La fe puede encarnarse en cualquier cultura, porque no se identifica de manera específica con ninguna de ellas. Habita en ellas y las configura desde dentro según la «forma» de Jesucristo, es decir, mediante la caridad, el servicio y el reconocimiento filial de la paternidad de Dios»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la catequesis del Papa León XIV y la síntesis que ha hecho en nuestro idioma

* «Dirijo mi pensamiento a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Ante la cercanía de la solemnidad de Todos los Santos, los invito a volver la mirada hacia esa inmensa multitud de hombres y mujeres que se presentan ante nosotros como un signo profético de la vida futura; una vida que ya tiene su comienzo en el compromiso y el testimonio cristiano de nuestra existencia terrenal»

 


28 de octubre de 2026.- (Camino Católico).-   “Alcanzar una síntesis madura y responsable entre la fe y la cultura es, en efecto, una condición necesaria para perseverar en la vocación cristiana, y también un requisito indispensable para dar testimonio de la fe ante el mundo y comunicarla a los demás de manera creíble”. Lo ha dicho el Papa León XIV en la Audiencia General de este miércoles, 28 de octubre, continuando con su ciclo de catequesis dedicados a reflexionar sobre los documentos del Concilio Vaticano II.


Ante decenas de miles de fieles y peregrinos que se han congregado en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre ha dedicado su catequesis al segundo capítulo de la segunda parte de la Constitución pastoral Gaudium et spes (GS), en el cual el Concilio Vaticano II afronta el tema de la cultura y de sus relaciones con la fe cristiana.

“La Constitución Gaudium et spes nos recomienda no vivir la fe con un espíritu de contraposición u hostilidad hacia el mundo, la cultura y sus expresiones humanas. Al contrario, nos exhorta con estas palabras: «Vivan los fieles en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo y esfuércense por comprender su manera de pensar y de sentir, cuya expresión es la cultura» (GS, 62)”, ha explicado el Pontífice.

León XIV ha precisado que, la relación entre la fe y la cultura encuentra su fundamento principal en la Encarnación. Si la Palabra divina se hizo carne y habitó entre nosotros, afirma el Papa, también la fe es una realidad encarnada, entretejida con la cultura en la que está inmersa. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:


LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 28 de octubre de 2026


Catequesis - Los documentos del Concilio Vaticano II. IV. Constitución pastoral Gaudium et spes 7. La relación entre la fe y la cultura (GS, 53-62)

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días y bienvenidos!

El Concilio Vaticano II no podía dejar de hablar de la cultura y de sus relaciones con la fe cristiana. Lo hace en el segundo capítulo de la segunda parte de la Constitución pastoral Gaudium et spes (GS).

La Iglesia católica siempre se ha preocupado por acompañar la predicación del Evangelio con la creación de escuelas de todo tipo, destinadas a promover la formación humana, cultural y espiritual de hombres y mujeres de los cinco continentes. Las universidades medievales nacieron, como sabemos, en el seno de la Iglesia, y contribuyeron de manera decisiva al desarrollo de la civilización occidental. Al mismo tiempo, el progreso de la cultura y de los conocimientos plantea interrogantes siempre nuevos y más profundos que estimulan a los creyentes a dar razón de su fe (cf. 1 Pe 3,15-17). Por último, en cuanto expresiones de la dimensión espiritual del ser humano, las diversas manifestaciones de la cultura contribuyen a abrir las mentes a las preguntas permanentes sobre el sentido del mundo y de la existencia humana, preparando así el camino para acoger el Evangelio de Jesucristo.

La relación entre la fe y la cultura encuentra su fundamento principal en la Encarnación: si la Palabra divina se hizo carne y habitó entre nosotros (cf. Jn 1,14), también la fe es una realidad encarnada, entretejida con la cultura en la que está inmersa. La fe está llamada, asimismo, a hacerse cultura, es decir, a llegar a la persona en su entorno vital, constituido por palabras humanas, tradiciones, sentido religioso, arte y poesía, pensamiento y ciencia. Como solía repetir san Juan Pablo II, «una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no enteramente pensada, no fielmente vivida». [1]

La fe puede encarnarse en cualquier cultura, porque no se identifica de manera específica con ninguna de ellas. Habita en ellas y las configura desde dentro según la «forma» de Jesucristo, es decir, mediante la caridad, el servicio y el reconocimiento filial de la paternidad de Dios. Así, la Iglesia descubre en las diversas culturas todo lo que hay en ellas de bueno, bello y verdadero, para encarnar y transmitir el mensaje del Evangelio. Al mismo tiempo, puesto que ha sido «enviada a todos los pueblos sin distinción de épocas y regiones, no está ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o nación alguna, a algún sistema particular de vida, a costumbre alguna antigua o reciente. Fiel a su propia tradición y consciente a la vez de la universalidad de su misión, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y las diferentes culturas» (GS, 58).

La Iglesia promueve la cultura porque esta es un bien en sí misma y un servicio al ser humano y al cumplimiento de su vocación en la tierra. Por esta razón, Gaudium et spes exhorta a la comunidad internacional a procurar que todos puedan acceder a los bienes culturales fundamentales, superando el analfabetismo y la falta de instrucción. Todos aquellos que tienen capacidad para acceder a los estudios superiores —afirma con valentía el Concilio— deben contar con las condiciones necesarias para poder hacerlo efectivamente. Asimismo, es «deber de todos procurar que se reconozca y promueva la participación propia y necesaria de la mujer en la vida cultural» (GS, 60).

Además, Gaudium et spes sostiene la necesidad de orientar la enseñanza hacia cierta unidad del saber, aunque las condiciones de vida, al haber cambiado, puedan hacer más difícil esta tarea (cf. GS, 61). Los cristianos son los primeros que deben esforzarse por realizar esta unidad sapiencial, ante todo en sí mismos. Aunque hayan recibido de la Revelación las respuestas a las grandes preguntas de la existencia, esto no los dispensa de una paciente formación intelectual y cultural. Por el contrario, sus conocimientos humanos y científicos deben avanzar al mismo paso que los contenidos de su fe, que han de profundizar continuamente a medida que avanza su edad y según el nivel de sus estudios.

El Concilio dirige una exhortación particular a los teólogos: «Los que se dedican a las ciencias teológicas [...] empéñense en colaborar con los hombres versados en las otras materias, poniendo en común sus energías y puntos de vista. La investigación teológica siga profundizando en la verdad revelada sin perder contacto con su tiempo, a fin de facilitar a los hombres cultos en los diversos ramos del saber un más pleno conocimiento de la fe» (GS, 62).

Hermanos y hermanas, la Constitución Gaudium et spes nos recomienda no vivir la fe con un espíritu de contraposición u hostilidad hacia el mundo, la cultura y sus expresiones humanas. Al contrario, nos exhorta con estas palabras: «Vivan los fieles en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo y esfuércense por comprender su manera de pensar y de sentir, cuya expresión es la cultura» (GS, 62).

Alcanzar una síntesis madura y responsable entre la fe y la cultura es, en efecto, una condición necesaria para perseverar en la vocación cristiana, y también un requisito indispensable para dar testimonio de la fe ante el mundo y comunicarla a los demás de manera creíble.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas: La Constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, al reflexionar sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, trata también el tema de la cultura. La Iglesia, promoviéndola en todas sus formas, ha unido siempre la predicación de la Palabra de Dios a la creación de instituciones educativas, con el fin de fomentar la formación humana y espiritual, animando a los creyentes a dar razón de su fe (cf. 1 P 3,15-17) y preparando a los pueblos a acoger el Evangelio.

La auténtica relación entre fe y cultura se fundamenta en el misterio de la Encarnación: por eso, la fe lleva a su plenitud cada cultura donde arraiga, transformándola a imagen de Cristo sin destruir su propia esencia. Gaudium et spes sostiene de este modo la necesidad de cultivar una unidad fecunda del saber, viviendo la fe con una actitud positiva frente al mundo y la historia.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Partiendo de los valores del Evangelio, los animo a ser promotores de la cultura en los distintos ámbitos de la vida y de la sociedad.  Que Dios los bendiga. Muchas gracias. 

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

Por último, dirijo mi pensamiento a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Ante la cercanía de la solemnidad de Todos los Santos, los invito a volver la mirada hacia esa inmensa multitud de hombres y mujeres que se presentan ante nosotros como un signo profético de la vida futura; una vida que ya tiene su comienzo en el compromiso y el testimonio cristiano de nuestra existencia terrenal.

Mi bendición para todos.

Papa León XIV

__________________

[1] San Juan Pablo II, Discurso a los participantes en el Congreso del Movimiento Eclesial de Compromiso Cultural (MEIC), 16 de enero de 1982. 



Fotos: Vatican Media, 28-10-2026

domingo, 25 de octubre de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 25-10-2026: «No podemos amar a Dios sin amar a los hermanos y no podemos amar a nuestro prójimo sino como hijos del mismo Padre que nos amó primero en su Hijo Jesús»

* «De la relación íntima con Dios somos capaces de mirarnos a nosotros mismos y al prójimo con la misma mirada de Cristo, según su perspectiva. De este modo, se vence el egoísmo y también el amor por uno mismo se hace caridad; nuestra existencia se dirige hacia el otro y se hace don para quien está a nuestro lado»

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Sigo con preocupación la grave situación humanitaria en Yemen, particularmente en la ciudad de Taiz, donde la población sufre a causa de la falta de alimentos, de agua y de atención médica. Dirijo un llamamiento urgente para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemenita y a todos los pueblos de la región poder vivir en paz. Aseguro mi oración por quienes han fallecido o han resultado heridos el pasado viernes en el atentado terrorista contra los fieles de la iglesia ortodoxa de St. George ad Hamoud, en Jordania. Expreso mi cercanía a esa comunidad y a todo el país, que se distingue por la convivencia pacífica y el respeto entre las diferentes religiones»

25 de octubre de 2026.- (Camino Católico) “No podemos amar verdaderamente a Dios sin que ese amor se desborde hacia los hermanos y las hermanas. Y no podemos amar realmente a nuestro prójimo sino como hijos de un mismo Padre que nos amó primero en su Hijo Jesús”, ha dicho en su reflexión el Santo Padre aaa esta mañana, ante veinte mil fieles congregados en la Plaza de San Pedro, previa al inicio de la oración mariana del Ángelus.

La exhortación del Papa León parte del Evangelio según San Mateo, en él, detalló el Pontífice, «un doctor de la Ley, para poner a prueba a Jesús, le pregunta: “¿Cuál es el mandamiento más grande de la Ley?” (v. 36). El Maestro responde citando un pasaje del Deuteronomio: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”».

En consecuencia, rememora el Sucesor de Pedro, «Cristo indica como elemento central de la relación con Dios la dimensión del amor. No es suficiente saber que Dios existe, que es único o que es omnipotente; el Señor nos pide una relación personal: el único y verdadero Dios quiere ser nuestro Dios».

Y también dice que «en el encuentro con Él, el mandamiento del amor no es una obligación ni una imposición. No se puede amar “por mandato”. El amor a Dios es la exigencia propia del deseo del hombre, que halla su cumplimiento en la comunión con Él».

Tras rezar el Ángelus, el Santo Padre refuerza su invitación a rezar por la paz y ha hecho un vehemente llamado al cese de las hostilidades en Yemen. También ha recordado el lamentable «atentado terrorista contra los fieles de la iglesia ortodoxa de San Jorge en Hammoud, Jordania», por quienes, aseguró, se mantiene en oración. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

XXX domingo del Tiempo Ordinario, 25 de octubre de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

En el Evangelio de hoy (cf. Mt 22,34-40) el Señor nos conduce una vez más al corazón de nuestra fe. Un doctor de la Ley, para poner a prueba a Jesús, le pregunta: «¿Cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» (v. 36). El Maestro responde citando un pasaje del Deuteronomio: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (v. 37; cf. Dt 6,5). Cristo indica como elemento central de la relación con Dios la dimensión del amor. No es suficiente saber que Dios existe, que es único o que es omnipotente; el Señor nos pide una relación personal: el único y verdadero Dios quiere ser nuestro Dios.

En el encuentro con Él, el mandamiento del amor no es una obligación ni una imposición. No se puede amar “por mandato”. El amor a Dios es la exigencia propia del deseo del hombre, que halla su cumplimiento en la comunión con Él. Por eso, nuestro amor puede ser auténtico cuando es respuesta a su amor, que siempre nos precede. De allí la necesidad de una totalidad que involucre a toda la persona: corazón, alma y mente.

Al primer mandamiento, el Señor une un segundo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,39). Esta regla de vida surge de una misma fuente; por eso, dice Jesús, es semejante a la primera. De la relación íntima con Dios somos capaces de mirarnos a nosotros mismos y al prójimo con la misma mirada de Cristo, según su perspectiva. De este modo, se vence el egoísmo y también el amor por uno mismo se hace caridad; nuestra existencia se dirige hacia el otro y se hace don para quien está a nuestro lado.

Santa Teresa del Niño Jesús lo comprendió bien: “Solo el amor —escribía— puede hacer actuar a los miembros de la Iglesia; si este amor llegara a apagarse, ya no se anunciaría más el Evangelio” (cf. Obras completas, Manuscrito B, 3v°, Burgos 2006, 261). Sin él, en efecto, nuestra fe se vería privada de su contenido, nuestras buenas obras se reducirían a moralismo, nuestra esperanza sería vana.

Queridos amigos, no podemos amar verdaderamente a Dios sin que ese amor se desborde hacia los hermanos y las hermanas. Y no podemos amar realmente a nuestro prójimo sino como hijos de un mismo Padre que nos amó primero en su Hijo Jesús.

Pidamos al Señor la gracia de un corazón nuevo, capaz de acoger y de vivir el gran mandamiento. Que interceda por nosotros la Virgen María, en cuyo corazón inmaculado no hay más que amor.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Sigo con preocupación la grave situación humanitaria en Yemen, particularmente en la ciudad de Taiz, donde la población sufre a causa de la falta de alimentos, de agua y de atención médica. Dirijo un llamamiento urgente para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemenita y a todos los pueblos de la región poder vivir en paz.


Aseguro mi oración por quienes han fallecido o han resultado heridos el pasado viernes en el atentado terrorista contra los fieles de la iglesia ortodoxa de St. George ad Hamoud, en Jordania. Expreso mi cercanía a esa comunidad y a todo el país, que se distingue por la convivencia pacífica y el respeto entre las diferentes religiones.


Seguimos rezando juntos por la paz. Pasado mañana, 27 de octubre, unámonos espiritualmente a los representantes de las Iglesias y a los líderes religiosos que se reunirán en Asís en el 40 aniversario del Encuentro convocado por san Juan Pablo II. Hoy más que nunca es evidente que las guerras, además de sembrar muerte y destrucción, empobrecen y dañan al mundo. ¡Que el Señor inspire decisiones de diálogo y de paz!


Les saludo a todos ustedes, queridos fieles de Roma y peregrinos de diferentes países.


Doy la bienvenida a los miembros del Centro Académico Romano Fundación, de España; al grupo del Colegio St. Ciaran’s de Ballygawley, en Irlanda, y al de las Escuelas “San Juan Pablo II”, de la Diócesis de Opole, Polonia.


Me alegra recibir a los dirigentes del Ceremonial de algunos ministerios y departamentos gubernamentales italianos.    


Saludo a los miembros de la asociación “Solidaridad en buenas manos”, de Castiglion Fiorentino, y al grupo de coetáneos de Concorezzo que han venido en peregrinación por sus 70 años.


Les deseo a todos un feliz domingo.


Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 25-10-2026

miércoles, 21 de octubre de 2026

El Papa León XIV «no necesita ningún tratamiento adicional» tras la operación del cáncer pulmonar según los médicos y nuncio confirma viaje al Perú


El Papa León XIV esta mañana en la Audiencia General, la primera después de ser operado /Foto: Vatican Media, 21-10-2026


* «Los resultados han confirmado que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar y que la enfermedad estaba localizada»

Camino Católico.- El Papa León XIV no necesitará “ningún tratamiento adicional” luego de la cirugía que le hicieron en el pulmón derecho el pasado 13 de octubre, informó este miércoles el Vaticano.


“Hoy se han dado a conocer los resultados definitivos de los exámenes histológicos y de las pruebas de biología molecular realizados sobre el material extirpado durante la intervención quirúrgica al Santo Padre”, señala la Oficina de Prensa de la Santa Sede.


La información, según el Vaticano, ha sido proporcionada por el médico del Papa, Dr. Luigi Carbone, y el profesor Stefano Margaritora, quien operó exitosamente al Pontífice.


“Los resultados han confirmado que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar y que la enfermedad estaba localizada. Una evaluación oncológica posterior ha confirmado que no es necesario ningún tratamiento adicional”, concluyeron.


El Santo Padre ha presidido este miércoles la Audiencia General en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, donde agradeció a los fieles por sus oraciones y su preocupación, luego de la cirugía en la que se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho.


Esta mañana, en el Desayuno Nacional de Oración en el Perú, el nuncio apostólico, Mons. Paolo Rocco Gualtieri, ha confirmado la visita del Santo Padre, programada para noviembre al Perú: "Esta mañana el Santo Padre ha dado la audiencia general y lo hemos visto restablecido. El viaje está confirmado. Lo esperamos con tanta alegría”, ha afirmado en declaraciones a EWTN News Español. El nuncio también ha explicado el sentido pastoral de la visita del Pontífice: “Él conoce nuestro país y va a venir para confirmarnos en la fe”. Consultado sobre su mensaje a los peruanos que esperan la llegada del Santo Padre, Mons. Gualtieri los ha animado a prepararse espiritualmente: “Como dice el lema, que cada peruano y cada peruana pueda abrir su corazón para acoger su mensaje”.

Papa León XIV en la Audiencia General, 21-10-2026: «El matrimonio es una donación recíproca que exige plena fidelidad y unidad indisoluble; es un amor fecundo expresado en la transmisión de la vida y la educación de los hijos»

* «Reflejo de la Trinidad divina, el amor conyugal y parental, a través del Sacramento del matrimonio, ‘se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo’, para que los cónyuges puedan amarse el uno a la otra ‘como Él mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella’» 

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la catequesis del Papa León XIV y la síntesis que ha hecho en nuestro idioma

* «La valorización de la comunión amorosa y de la fecundidad procreativa en el matrimonio lleva al Concilio a excluir que pueda haber ‘contradicción verdadera entre las leyes divinas de la transmisión obligatoria de la vida y del fomento del genuino amor conyugal (GS, 51); y a afirmar, en cambio, que «cuando se trata de conjugar el amor conyugal con la responsable transmisión de la vida’ se debe mantener en un contexto de verdadero amor ‘el sentido de la mutua entrega y de la humana procreación’. De ello se sigue que ‘la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado’, rechazando ‘el aborto y el infanticidio’; y que ‘los mismos actos propios de la vida conyugal, ordenados según la genuina dignidad humana, deben ser respetados con gran reverencia’»


21 de octubre de 2026.- (Camino Católico).- “Hoy comenzamos a reflexionar sobre la segunda parte de la Constitución pastoral Gaudium et spes, que trata sobre algunos problemas más urgentes de nuestro tiempo, entre ellos la familia y el matrimonio; el Concilio explica que este consiste en una donación recíproca que exige plena fidelidad y una unidad indisoluble. Además, es un amor fecundo que se expresa en la transmisión de la vida, así como en la educación de los hijos”, ha subrayado el Papa León XIV al resumir en español su catequesis en la Audiencia General, ante treinta mil fieles.


Tras cuatro días de haber salido de alta del Policlínico A. Gemelli de Roma, donde fue sometido el martes 13 de octubre a la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho, debido a un adenocarcinoma, el Papa León XIV retomó su reflexión sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes (GS) y lo hizo agradeciendo a todas las personas que en estos días han rezado por su recuperación. “Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones. Demos gracias a Dios por su generosidad. Renovemos todos nuestra confianza en la bondad y la misericordia de Dios”.


Después de haber explicado, en la primera parte, la dignidad de la persona y su vocación en el mundo, el Pontífice se centró en la segunda parte del documento en la que aborda, «a la luz del Evangelio y de la experiencia humana», algunos de los problemas contemporáneos más urgentes, entre ellos la familia y el matrimonio. “En primer lugar, la atención se centra en el matrimonio y la familia, con la convicción de que ‘el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar’ (GS, 47)”.


Con este fin, la constitución no se limita simplemente a reiterar los valores y los fines del matrimonio, afirma el Santo Padre, sino que plantea una concepción renovada del mismo como ‘íntima comunidad conyugal de vida y amor’ (GS, 48). Integrando la dimensión jurídica del matrimonio como contrato, se reconoce el fundamento de esta unión en el ‘pacto conyugal’, entendido como el ‘acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente’. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:



LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 21 de octubre de 2026


Catequesis - Los documentos del Concilio Vaticano II. IV. Constitución pastoral Gaudium et spes 6. El compromiso con la familia en la sociedad de hoy (GS, 47-52)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Lo primero que quiero decirles es: ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones. Gracias a Dios por su generosidad. Renovemos todos nuestra confianza en la bondad y la misericordia de Dios.

La constitución pastoral Gaudium et spes (GS) del Concilio Vaticano II, después de haber explicado, en la primera parte, la dignidad de la persona y su vocación en el mundo, en la segunda parte aborda, «a la luz del Evangelio y de la experiencia humana»,  algunos de los problemas contemporáneos más urgentes (cfr. GS, 46). En primer lugar, la atención se centra en el matrimonio y la familia, con la convicción de que «el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar» (GS, 47).

Con este fin, la constitución no se limita simplemente a reiterar los valores y los fines del matrimonio, sino que plantea una concepción renovada del mismo como «íntima comunidad conyugal de vida y amor» (GS, 48). Integrando la dimensión jurídica del matrimonio como contrato, se reconoce el fundamento de esta unión en el «pacto conyugal», entendido como el «acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente» (ibid.). La donación recíproca del hombre y de la mujer, «de modo que ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6), motiva la exigencia de la «plena fidelidad» y de la «indisoluble unidad» de los cónyuges; y encuentra una expresión viva en la procreación y en la educación de los hijos (cfr. GS, 48). Reflejo de la Trinidad divina, el amor conyugal y parental, a través del Sacramento del matrimonio, «se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo», para que los cónyuges puedan amarse el uno a la otra «como Él mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella» (ibid.).

Después de haber iluminado la realidad del matrimonio con la luz del amor de Cristo, que es la verdad del amor humano y divino, Gaudium et spes dirige la atención al amor conyugal y la fecundidad matrimonial. El amor conyugal no se limita al atractivo erótico —que también forma parte de él—, sino que abarca toda la voluntad de los esposos, reavivando su afecto y expresándose mediante sentimientos y gestos de ternura (cfr GS, 49). Este amor abarca el bien de toda la persona del hombre y de la mujer, iguales en dignidad; impregna toda la vida de los cónyuges y encuentra expresión en los actos exclusivamente propios del matrimonio (cfr ibid.). La especial intimidad de los esposos significa el amor integral de persona a persona, favorece el don recíproco y enriquece su mutua alegría (cfr ibid.).

La fecundidad del amor conyugal, además, se expresa en la procreación de los hijos, «el don más excelente del matrimonio» (GS, 50). Transmitiendo y educando la vida humana, que nunca debe ser descartada, los esposos se convierten en «cooperadores del amor de Dios Creador y como sus intérpretes» (ibid.). Llamados a esta responsabilidad humana y cristiana, deben regirse por un juicio recto por lo que se refiere a su propio bien y al de sus hijos, ya nacidos o todavía por venir. Este juicio que, en último término, los esposos deben formar personalmente ante Dios, exige que su conciencia se ajuste a la ley divina, interpretada por el Magisterio de la Iglesia a la luz del Evangelio (cfr ibid.).

La valorización de la comunión amorosa y de la fecundidad procreativa en el matrimonio lleva al Concilio a excluir que pueda haber «contradicción verdadera entre las leyes divinas de la transmisión obligatoria de la vida y del fomento del genuino amor conyugal (GS, 51); y a afirmar, en cambio, que «cuando se trata de conjugar el amor conyugal con la responsable transmisión de la vida» se debe mantener en un contexto de verdadero amor «el sentido de la mutua entrega y de la humana procreación» (ibid.). De ello se sigue que «la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado», rechazando «el aborto y el infanticidio»; y que «los mismos actos propios de la vida conyugal, ordenados según la genuina dignidad humana, deben ser respetados con gran reverencia» (ibid.).

La enseñanza de la Gaudium et spes sobre la comunidad conyugal y familiar llega así a subrayar la función social de la familia, que define como «escuela del más rico humanismo» y «fundamento de la sociedad» (GS, 52), recordando a todos aquellos que tienen responsabilidades sociales, especialmente en el ámbito político y cultural, el deber de «contribuir eficazmente al progreso del matrimonio y de la familia» (ibid.).

Queridísimos, este compromiso es más urgente que nunca. La Iglesia lo sabe bien, como demuestra la solicitud pastoral de los Papas que se han sucedido después del último Concilio, hasta la doble Asamblea sinodal querida por el Papa Francisco, sobre la que han dialogado, recientemente, los jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los presidentes de las Conferencias Episcopales. Que la Sagrada Familia de Nazaret nos ilumine en el camino y proteja a las familias de todo el mundo.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy comenzamos a reflexionar sobre la segunda parte de la Constitución pastoral Gaudium et spes, que trata sobre algunos problemas más urgentes de nuestro tiempo, entre ellos la familia y el matrimonio; el Concilio explica que este consiste en una donación recíproca que exige plena fidelidad y una unidad indisoluble. Además, es un amor fecundo que se expresa en la transmisión de la vida, así como en la educación de los hijos.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Que la Sagrada Familia de Nazaret proteja a todas las familias del mundo entero.  Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

El sábado pasado, en Ibiza (España), fueron beatificados el padre Juan Torres Torres y 19 compañeros —sacerdotes de las islas de Ibiza y Formentera que fueron asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa del siglo pasado—. Su testimonio nos anima a hacer de nuestra vida una ofrenda de amor a Dios y a nuestros hermanos y hermanas.

Dirijo un cordial saludo a los peregrinos de lengua italiana, así como a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Animo a cada uno de ustedes a vivir su fe con coherencia, para irradiar el mensaje liberador del Evangelio en sus propios ambientes.

Mi bendición para todos.

Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 21-10-2026