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miércoles, 21 de octubre de 2026

Papa León XIV en la Audiencia General, 21-10-2026: «El matrimonio es una donación recíproca que exige plena fidelidad y unidad indisoluble; es un amor fecundo expresado en la transmisión de la vida y la educación de los hijos»

* «Reflejo de la Trinidad divina, el amor conyugal y parental, a través del Sacramento del matrimonio, ‘se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo’, para que los cónyuges puedan amarse el uno a la otra ‘como Él mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella’» 

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la catequesis del Papa León XIV y la síntesis que ha hecho en nuestro idioma

* «La valorización de la comunión amorosa y de la fecundidad procreativa en el matrimonio lleva al Concilio a excluir que pueda haber ‘contradicción verdadera entre las leyes divinas de la transmisión obligatoria de la vida y del fomento del genuino amor conyugal (GS, 51); y a afirmar, en cambio, que «cuando se trata de conjugar el amor conyugal con la responsable transmisión de la vida’ se debe mantener en un contexto de verdadero amor ‘el sentido de la mutua entrega y de la humana procreación’. De ello se sigue que ‘la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado’, rechazando ‘el aborto y el infanticidio’; y que ‘los mismos actos propios de la vida conyugal, ordenados según la genuina dignidad humana, deben ser respetados con gran reverencia’»


21 de octubre de 2026.- (Camino Católico).- “Hoy comenzamos a reflexionar sobre la segunda parte de la Constitución pastoral Gaudium et spes, que trata sobre algunos problemas más urgentes de nuestro tiempo, entre ellos la familia y el matrimonio; el Concilio explica que este consiste en una donación recíproca que exige plena fidelidad y una unidad indisoluble. Además, es un amor fecundo que se expresa en la transmisión de la vida, así como en la educación de los hijos”, ha subrayado el Papa León XIV al resumir en español su catequesis en la Audiencia General, ante treinta mil fieles.


Tras cuatro días de haber salido de alta del Policlínico A. Gemelli de Roma, donde fue sometido el martes 13 de octubre a la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho, debido a un adenocarcinoma, el Papa León XIV retomó su reflexión sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes (GS) y lo hizo agradeciendo a todas las personas que en estos días han rezado por su recuperación. “Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones. Demos gracias a Dios por su generosidad. Renovemos todos nuestra confianza en la bondad y la misericordia de Dios”.


Después de haber explicado, en la primera parte, la dignidad de la persona y su vocación en el mundo, el Pontífice se centró en la segunda parte del documento en la que aborda, «a la luz del Evangelio y de la experiencia humana», algunos de los problemas contemporáneos más urgentes, entre ellos la familia y el matrimonio. “En primer lugar, la atención se centra en el matrimonio y la familia, con la convicción de que ‘el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar’ (GS, 47)”.


Con este fin, la constitución no se limita simplemente a reiterar los valores y los fines del matrimonio, afirma el Santo Padre, sino que plantea una concepción renovada del mismo como ‘íntima comunidad conyugal de vida y amor’ (GS, 48). Integrando la dimensión jurídica del matrimonio como contrato, se reconoce el fundamento de esta unión en el ‘pacto conyugal’, entendido como el ‘acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente’. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:



LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 21 de octubre de 2026


Catequesis - Los documentos del Concilio Vaticano II. IV. Constitución pastoral Gaudium et spes 6. El compromiso con la familia en la sociedad de hoy (GS, 47-52)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Lo primero que quiero decirles es: ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones. Gracias a Dios por su generosidad. Renovemos todos nuestra confianza en la bondad y la misericordia de Dios.

La constitución pastoral Gaudium et spes (GS) del Concilio Vaticano II, después de haber explicado, en la primera parte, la dignidad de la persona y su vocación en el mundo, en la segunda parte aborda, «a la luz del Evangelio y de la experiencia humana»,  algunos de los problemas contemporáneos más urgentes (cfr. GS, 46). En primer lugar, la atención se centra en el matrimonio y la familia, con la convicción de que «el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar» (GS, 47).

Con este fin, la constitución no se limita simplemente a reiterar los valores y los fines del matrimonio, sino que plantea una concepción renovada del mismo como «íntima comunidad conyugal de vida y amor» (GS, 48). Integrando la dimensión jurídica del matrimonio como contrato, se reconoce el fundamento de esta unión en el «pacto conyugal», entendido como el «acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente» (ibid.). La donación recíproca del hombre y de la mujer, «de modo que ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6), motiva la exigencia de la «plena fidelidad» y de la «indisoluble unidad» de los cónyuges; y encuentra una expresión viva en la procreación y en la educación de los hijos (cfr. GS, 48). Reflejo de la Trinidad divina, el amor conyugal y parental, a través del Sacramento del matrimonio, «se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo», para que los cónyuges puedan amarse el uno a la otra «como Él mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella» (ibid.).

Después de haber iluminado la realidad del matrimonio con la luz del amor de Cristo, que es la verdad del amor humano y divino, Gaudium et spes dirige la atención al amor conyugal y la fecundidad matrimonial. El amor conyugal no se limita al atractivo erótico —que también forma parte de él—, sino que abarca toda la voluntad de los esposos, reavivando su afecto y expresándose mediante sentimientos y gestos de ternura (cfr GS, 49). Este amor abarca el bien de toda la persona del hombre y de la mujer, iguales en dignidad; impregna toda la vida de los cónyuges y encuentra expresión en los actos exclusivamente propios del matrimonio (cfr ibid.). La especial intimidad de los esposos significa el amor integral de persona a persona, favorece el don recíproco y enriquece su mutua alegría (cfr ibid.).

La fecundidad del amor conyugal, además, se expresa en la procreación de los hijos, «el don más excelente del matrimonio» (GS, 50). Transmitiendo y educando la vida humana, que nunca debe ser descartada, los esposos se convierten en «cooperadores del amor de Dios Creador y como sus intérpretes» (ibid.). Llamados a esta responsabilidad humana y cristiana, deben regirse por un juicio recto por lo que se refiere a su propio bien y al de sus hijos, ya nacidos o todavía por venir. Este juicio que, en último término, los esposos deben formar personalmente ante Dios, exige que su conciencia se ajuste a la ley divina, interpretada por el Magisterio de la Iglesia a la luz del Evangelio (cfr ibid.).

La valorización de la comunión amorosa y de la fecundidad procreativa en el matrimonio lleva al Concilio a excluir que pueda haber «contradicción verdadera entre las leyes divinas de la transmisión obligatoria de la vida y del fomento del genuino amor conyugal (GS, 51); y a afirmar, en cambio, que «cuando se trata de conjugar el amor conyugal con la responsable transmisión de la vida» se debe mantener en un contexto de verdadero amor «el sentido de la mutua entrega y de la humana procreación» (ibid.). De ello se sigue que «la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado», rechazando «el aborto y el infanticidio»; y que «los mismos actos propios de la vida conyugal, ordenados según la genuina dignidad humana, deben ser respetados con gran reverencia» (ibid.).

La enseñanza de la Gaudium et spes sobre la comunidad conyugal y familiar llega así a subrayar la función social de la familia, que define como «escuela del más rico humanismo» y «fundamento de la sociedad» (GS, 52), recordando a todos aquellos que tienen responsabilidades sociales, especialmente en el ámbito político y cultural, el deber de «contribuir eficazmente al progreso del matrimonio y de la familia» (ibid.).

Queridísimos, este compromiso es más urgente que nunca. La Iglesia lo sabe bien, como demuestra la solicitud pastoral de los Papas que se han sucedido después del último Concilio, hasta la doble Asamblea sinodal querida por el Papa Francisco, sobre la que han dialogado, recientemente, los jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los presidentes de las Conferencias Episcopales. Que la Sagrada Familia de Nazaret nos ilumine en el camino y proteja a las familias de todo el mundo.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy comenzamos a reflexionar sobre la segunda parte de la Constitución pastoral Gaudium et spes, que trata sobre algunos problemas más urgentes de nuestro tiempo, entre ellos la familia y el matrimonio; el Concilio explica que este consiste en una donación recíproca que exige plena fidelidad y una unidad indisoluble. Además, es un amor fecundo que se expresa en la transmisión de la vida, así como en la educación de los hijos.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Que la Sagrada Familia de Nazaret proteja a todas las familias del mundo entero.  Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

El sábado pasado, en Ibiza (España), fueron beatificados el padre Juan Torres Torres y 19 compañeros —sacerdotes de las islas de Ibiza y Formentera que fueron asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa del siglo pasado—. Su testimonio nos anima a hacer de nuestra vida una ofrenda de amor a Dios y a nuestros hermanos y hermanas.

Dirijo un cordial saludo a los peregrinos de lengua italiana, así como a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Animo a cada uno de ustedes a vivir su fe con coherencia, para irradiar el mensaje liberador del Evangelio en sus propios ambientes.

Mi bendición para todos.

Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 21-10-2026


miércoles, 7 de octubre de 2026

Papa León XIV en la Audiencia General, 7-10-2026: «Adorando a Cristo, el Justo que murió por los injustos, el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni las estructuras injustas»

* «Para cumplir con eficacia la misión evangélica es necesario que cada bautizado se comprometa a cooperar con la gracia del Espíritu Santo, para que su fe sea viva y se exprese en comportamientos coherentes. De hecho, como recuerdan los Padres conciliares, la separación entre la fe profesada y la vida diaria ‘debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época’» 

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la catequesis del Papa León XIV y la síntesis que ha hecho en nuestro idioma

* «La memoria litúrgica de la Santísima Virgen María del Rosario, que celebramos hoy, me brinda la oportunidad de recordar la importancia del Santo Rosario, una oración mariana tan querida por la tradición de la Iglesia. Los invito a rezarlo para experimentar el consuelo de nuestra Madre celestial, refugio seguro ante las dificultades de la vida»


7 de octubre de 2026.- (Camino Católico).- “Adorando a Cristo, el Justo que murió por los injustos, el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que perpetúan las condiciones de dependencia y de injusticia”, ha reflexionado el Papa León XIV en su catequesis de la audiencia general, ante decenas de miles de fieles, al retomar uno de los mensajes prominentes de la Constitución conciliar, Gaudium et spes, en su cuarto capítulo.


El Santo Padre ha señalado que todos, en unidad, «somos peregrinos en la tierra y con este mundo compartimos la fragilidad y la belleza», por tanto, la misión de la Iglesia en la actualidad, no se lleva a cabo alienada del mundo, sino como parte de él y se centra en las preguntas más profundas de la vida: «aquellas sobre nuestro origen y nuestro destino, así como aquellas sobre el sentido del amor y del dolor».


El Papa León XIV vuelve hoy, 7 de octubre, a exhortar a los fieles a invocar a la Virgen María a través de la oración del Rosario. Lo hace al término de la audiencia general, en el día en que la comunidad eclesial celebra precisamente la memoria litúrgica de la Santísima Virgen María del Rosario. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:



En el vídeo de Vatican News se visualizan y escuchan las preguntas de los jóvenes y las respuestas del Papa León XIV, cuyo texto completo es el siguiente:

LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 10 de octubre de 2026


Catequesis - Los documentos del Concilio Vaticano II. IV. Constitución pastoral Gaudium et spes 5. La misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo (GS, 40-45) 

Hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Retomando la reflexión sobre la Constitución concicliar Gaudium et spes (GS), hoy consideramos el cuarto capítulo de la primera parte dedicado a la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo.

Ante todo, el Concilio recuerda que la Iglesia no está “por encima de” o “junto” al mundo, sino que está injertada en él. «Mundus reconciliatus Ecclesia», escribía San Agustín (Sermón 96): la Iglesia es un mundo ya reconciliado con Dios; somos peregrinos en la tierra y con este mundo compartimos la fragilidad y la belleza (cf. GS, 40).

Como el Hijo de Dios se encarnó para dar la vida al mundo y reconciliarlo con el Padre, así la Iglesia habita en el mundo como señal de la encarnación de Dios para manifestar su plan de hacernos a todos hijos suyos en una única gran familia humana. Por ello, la Iglesia camina en la historia en medio de las gentes y de las culturas y «este entrelazamiento de vida con los pueblos le hace comprender cada vez más que su misión tiene un alcance histórico e implica una responsabilidad respecto a la forma en que se tejen las relaciones sociales» (Carta enc. Magnifica humanitas, 19).

La primera misión de la Iglesia es la de ayudar a las personas a prestar atención a las preguntas profundas de la vida: aquellas sobre nuestro origen y nuestro destino, así como aquellas sobre el sentido del amor y del dolor (cf. GS, 41). La lógica del beneficio a toda costa y la manipulación de la información corren el riesgo de ejercer una presión indebida para que las personas se adapten a un estilo de vida centrado en el consumo de bienes materiales, pero nuestro corazón está hecho para mirar hacia lo alto.

Los Padres del Concilio recuerdan que la misión de la Iglesia se realiza también al contribuir a la construcción de la ciudad terrenal. Sin embargo, sus métodos y su finalidad no son principalmente de carácter político, sino que consisten en el testimonio de la fe y de la caridad, junto con el compromiso por la justicia, la paz, la fraternidad. Adorando a Cristo, el Justo que murió por los injustos, el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que perpetúan las condiciones de dependencia y de injusticia. La Doctrina social de la Iglesia orienta la acción de los cristianos, que colaboran con todas las personas de buena voluntad al promover el bien común. La Iglesia, por lo tanto, «nada desea tanto como desarrollarse libremente, en servicio de todos, bajo cualquier régimen político que reconozca los derechos fundamentales de la persona y de la familia y los imperativos del bien común» (GS, 42).

Para cumplir con eficacia la misión evangélica es necesario que cada bautizado se comprometa a cooperar con la gracia del Espíritu Santo, para que su fe sea viva y se exprese en comportamientos coherentes. De hecho, como recuerdan los Padres conciliares, la separación entre la fe profesada y la vida diaria «debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época» (GS, 43).

Gaudium et spes reserva una mención particular (cf. ibid.) a la misión de los fieles laicos, los cuales, en virtud del Bautismo, están llamados a animar el mundo con el espíritu cristiano y la visión del Evangelio. Lugares principales de esta acción, que bien puede definirse como sacerdotal, son indudablemente la familia y la actividad laboral, pero se extiende a todos los ámbitos de la vida.

Por último, la Iglesia siempre está atenta a lo que en la sociedad sucede y se desarrolla (cf. GS, 44). Es tarea de todo el Pueblo de Dios, sobre todo de los pastores y de los teólogos, discernir lo que en las culturas de nuestro tiempo es digno de consideración, teniendo siempre como supremo criterio de discernimiento la Palabra de Dios y la Tradición de la Iglesia. Esto requiere un ánimo equilibrado y libre de las modas culturales, capaz de mirar al mundo en un modo positivo y, al mismo tiempo, firme en la custodia y la presentación del mensaje evangélico en su integralidad. De hecho, «Ciertamente, no es diluyendo los contenidos y suavizando las exigencias como se puede hacer atractivo el cristianismo» (Discurso a la Plenaria del Dicasterio para la Evangelización – Sección cuestiones fundamentales de la evangelización del mundo, 28 de mayo de 2026).

Queridos, la Iglesia, mientras está en camino en la historia, «sólo pretende una cosa: el advenimiento del reino de Dios y la salvación de toda la humanidad» (GS, 45). Con este fin, se orienta sobre todo a través de la santidad personal y el amor fraternal. Escribía San Pablo VI: «Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo. Corre el riesgo de hacerse vana e infecunda» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 76). Por lo tanto, hagámonos dóciles a la acción del Espíritu Santo, para que nos ayude a vivir en santidad y caridad, para que el mundo pueda creer y tener esperanza.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis, para retomar la reflexión sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes, les propongo el tema de la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Así como el Hijo de Dios se ha encarnado para dar vida al mundo y reconciliarlo con el Padre, la Iglesia peregrina en el mundo como signo de esa encarnación de Dios. Por eso, el Concilio nos recuerda que nuestra tarea es ayudar a las personas a estar atentas a las preguntas profundas sobre el origen y el destino, así como el sentido del dolor y del amor. La Iglesia no puede desentenderse de la realidad terrenal, sino que contribuye a construirla mediante el testimonio de la fe y la caridad, y el compromiso por la justicia, la paz y la fraternidad. En este sentido, todos los miembros del Pueblo de Dios, con la fuerza del bautismo, están llamados a dar vida al mundo mediante el espíritu cristiano y la visión del Evangelio, es decir, discernir aquello que en las culturas y en el mundo contemporáneo es digno de consideración.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Los animo a ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, para que cada uno, desde su propio estado de vida, colabore a fin de que se instaure el Reino de Dios en el mundo y toda la humanidad reciba la salvación obtenida mediante el sacrificio de Cristo. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

Por último, dirijo mi pensamiento a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. La memoria litúrgica de la Santísima Virgen María del Rosario, que celebramos hoy, me brinda la oportunidad de recordar la importancia del Santo Rosario, una oración mariana tan querida por la tradición de la Iglesia. Los invito a rezarlo para experimentar el consuelo de nuestra Madre celestial, refugio seguro ante las dificultades de la vida.

Mi bendición para todos.

Papa León XIV



Fotos: Vatican Media, 7-10-2026