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miércoles, 29 de abril de 2026

Papa León XIV en la Audiencia General, 29-4-2026: «Doy gracias al Señor que me ha permitido vivir el viaje a África como mensaje de paz en un momento marcado por guerras y graves violaciones del derecho internacional»

* «La providencia quiso que la primera etapa fuera precisamente el país donde se encuentran los lugares de san Agustín, es decir, Argelia. Así, por una parte, he podido comenzar desde las raíces de mi identidad espiritual; y, por otra parte, me ha sido posible atravesar y consolidar puentes muy importantes para el mundo y la Iglesia de hoy: el puente con la época fecundísima de los Padres de la Iglesia; el puente con el mundo islámico; el puente con el continente africano»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la alocución Papa León XIV ha hecho en nuestro idioma

* «Pidamos al Señor que toque el corazón y la mente de todos, de modo que su Evangelio pueda ser encarnado en la vida. Con dolor y preocupación he tenido noticia de la trágica situación de violencia que aflige la región Suroeste de Colombia, que ha causado graves pérdidas de vidas humanas. Expreso mi cercanía a las víctimas y a sus familiares y exhorto a todos a rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz»


29 de abril de 2026.- (Camino Católico).- “Desde el inicio de mi pontificado, había pensado en un viaje a África. Doy gracias al Señor, que me ha permitido realizarlo como Pastor para visitar y animar al pueblo de Dios, y vivirlo como mensaje de paz en un momento histórico marcado por guerras y graves y frecuentes violaciones del derecho internacional”, ha subrayado el Papa León XIV en su catequesis de la Audiencia General de este miércoles 29 de abril, ante 20.0000, en la que ha reflexionado sobre el reciente viaje apostólico que lo llevó del 13 al 23 de este mes a cuatro naciones africanas: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

El Papa, al saludar a los peregrinos de habla hispana en la audiencia general, expresa su pesar por el atentado perpetrado hace unos días en el país sudamericano por fuerzas armadas disidentes. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:

LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 29 de abril de 2026


El Viaje apostólico a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Hoy deseo hablar sobre el viaje apostólico que realicé del 13 al 23 de abril visitando cuatro países africanos: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

Desde el inicio de mi pontificado, había pensado en un viaje a África. Doy gracias al Señor, que me ha permitido realizarlo como Pastor para visitar y animar al pueblo de Dios, y vivirlo como mensaje de paz en un momento histórico marcado por guerras y graves y frecuentes violaciones del derecho internacional. Expreso mi más sincero agradecimiento a los obispos y a las autoridades civiles que me han acogido, así como a todos aquellos que han colaborado en la organización.

La providencia quiso que la primera etapa fuera precisamente el país donde se encuentran los lugares de san Agustín, es decir, Argelia. Así, por una parte, he podido comenzar desde las raíces de mi identidad espiritual; y, por otra parte, me ha sido posible atravesar y consolidar puentes muy importantes para el mundo y la Iglesia de hoy: el puente con la época fecundísima de los Padres de la Iglesia; el puente con el mundo islámico; el puente con el continente africano.

En Argelia he recibido una acogida no solamente respetuosa, sino también cordial, y hemos podido comprobar de primera mano y mostrar al mundo que es posible vivir juntos como hermanos y hermanas, incluso de religiones distintas, cuando nos reconocemos hijos del mismo Padre misericordioso. Asimismo, ha sido una ocasión propicia para entrar en la escuela de san Agustín: con su experiencia de vida, sus escritos y su espiritualidad, él es maestro en la búsqueda de Dios y de la verdad. Su testimonio es hoy de gran importancia para los cristianos y para cualquier persona.

En los siguientes tres países que he visitado, la población es, en cambio, de mayoría cristiana, y, por tanto, me he sumergido en un ambiente de fiesta de la fe, de acogida calurosa, favorecida también por el carácter típico de la gente africana. Al igual que mis predecesores, yo también he experimentado un poco de lo que le sucedía a Jesús con las multitudes de Galilea: Él las veía sedientas y hambrientas de justicia, y les anunciaba: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, bienaventurados los mansos, bienaventurados los que trabajan por la paz…” Y reconociendo su fe, decía: “Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo” (cfr. Mt 5,1-16).

La visita a Camerún me ha permitido reforzar el llamamiento a comprometernos juntos con la reconciliación y la paz, porque también este país, desgraciadamente, está marcado por tensiones y violencia. Me alegro de haber ido a Bamenda, en la zona anglófona, donde he animado a trabajar juntos por la paz. Camerún es llamado “África en miniatura”, con referencia a la variedad y a la riqueza de su naturaleza y de sus recursos; pero también podemos entender esta expresión en el sentido de que en Camerún encontramos las grandes necesidades de todo el continente africano: la necesidad de una distribución equitativa de las riquezas; de dar espacio a los jóvenes, superando la corrupción endémica; de promover el desarrollo integral y sostenible, oponiendo a las varias formas de neocolonialismo una cooperación internacional con visión de futuro. Doy las gracias a la Iglesia en Camerún y a todo el pueblo camerunés, que me ha acogido con tanto amor; y rezo para que el espíritu de unidad que se ha manifestado durante mi visita se mantenga vivo y guíe las decisiones y las acciones futuras.

La tercera etapa del viaje ha sido Angola, gran país al sur del ecuador, de tradición cristiana multisecular, ligada a la colonización portuguesa. Como muchos países africanos, después de haber alcanzado la independencia, Angola ha atravesado un periodo difícil, que en su caso ha sido ensangrentado por una larga guerra interna. En el crisol de esta historia, Dios ha guiado y purificado la Iglesia convirtiéndola cada vez más al servicio del Evangelio, de la promoción humana, de la reconciliación y de la paz. ¡Iglesia libre para un pueblo libre! En el santuario mariano de Mamã Muxima – que significa “Madre del corazón” – he sentido latir el corazón del pueblo angoleño. Y en los varios eventos he visto con alegría muchas religiosas y religiosos de todas las edades, profecía del Reino de los cielos en medio de su gente; he visto catequistas que se dedican enteramente al bien de la comunidad; he visto rostros de ancianos esculpidos por fatigas y sufrimientos, y que transparentan la alegría del Evangelio; he visto mujeres y hombres danzar al ritmo de cantos de alabanza al Señor resucitado, fundamento de una esperanza que resiste a las desilusiones causadas por las ideologías y las promesas vanas de los poderosos.

Esta esperanza exige un compromiso concreto, y la Iglesia tiene la responsabilidad, con el testimonio y el anuncio valiente de la Palabra de Dios, de reconocer los derechos de todos y de promover su respeto efectivo. He podido asegurar a las autoridades civiles angoleñas, y también a las de los otros países, la voluntad de la Iglesia Católica de seguir ofreciendo esta contribución, especialmente en los campos sanitario y educativo.

El último país que he visitado es Guinea Ecuatorial, en el 170°. aniversario de la primera evangelización. Con la sabiduría de la tradición y a la luz de Cristo, el pueblo guineano ha atravesado los acontecimientos de su historia, y, en los pasados días, en presencia del Papa, ha renovado con gran entusiasmo su voluntad de caminar unido hacia un futuro de esperanza.

No puedo olvidar lo sucedido en la cárcel de Bata, en Guinea Ecuatorial: los reclusos cantaron a pleno pulmón un canto de agradecimiento a Dios y al Papa, pidiéndole que rece “por sus pecados y su libertad”. Nunca había visto nada semejante. Y luego han rezado conmigo el Padre Nuestro, bajo una lluvia torrencial. ¡Un signo auténtico del Reino de Dios! Y, siempre bajo la lluvia, comenzó el gran encuentro con la juventud en el estadio de Bata. Una fiesta de alegría cristiana, con testimonios conmovedores de jóvenes que han encontrado en el Evangelio el camino para un crecimiento libre y responsable. Esta fiesta culminó con la celebración eucarística del día siguiente, que coronó dignamente la visita a Guinea Ecuatorial y todo el viaje apostólico.

Queridos hermanos y hermanas, la visita del Papa es, para las poblaciones africanas, una ocasión para hacer oír sus voces, para expresar la alegría de ser pueblo de Dios y la esperanza en un futuro mejor, de dignidad para cada uno y para todos. Me alegro de haberles dado esta oportunidad, y, al mismo tiempo, doy gracias al Señor por lo que ellos me han dado: una riqueza inestimable para mi corazón y mi ministerio.

 

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera hacer un breve resumen del Viaje apostólico realizado del 13 al 23 de abril en tierras africanas, en el que visité Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Ha sido una experiencia de gracia que me permitió, como Pastor, encontrar y alentar al pueblo de Dios, teniendo como prioridad el anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo y llevando también un mensaje de paz en un tiempo herido por conflictos.

En Argelia, al inicio del recorrido, pude volver a las raíces espirituales ligadas a san Agustín y, al mismo tiempo, fortalecer importantes puentes: con la tradición de los Padres de la Iglesia, así como con el mundo islámico y con el continente africano.

En Camerún renové el llamado a la reconciliación, la justicia y el desarrollo integral, ante desafíos como la desigualdad y la violencia. En Angola contemplé una Iglesia viva, purificada por la historia, comprometida con la paz y la promoción humana.

Finalmente, en Guinea Ecuatorial, fui testigo de una fe llena de esperanza, especialmente entre los jóvenes y los más necesitados. Doy gracias al Señor por este viaje, que ha sido un don tanto para los pueblos visitados como para mi ministerio petrino.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos al Señor que toque el corazón y la mente de todos, de modo que su Evangelio pueda ser encarnado en la vida. Con dolor y preocupación he tenido noticia de la trágica situación de violencia que aflige la región Suroeste de Colombia, que ha causado graves pérdidas de vidas humanas. Expreso mi cercanía a las víctimas y a sus familiares y exhorto a todos a rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

Finalmente, mis pensamientos se dirigen a los jóvenes, los enfermos y los recién casados. Hoy la liturgia celebra a Santa Catalina de Siena, virgen dominica y Doctora de la Iglesia. Queridos jóvenes, enamoren a Cristo, como lo hizo Catalina, para seguirlo con fervor y fidelidad. Ustedes, queridos enfermos, sumérjanse en el misterio del amor a la Sangre del Redentor, contemplada con especial devoción por la santa sienesa. Y ustedes, queridos recién casados, con su amor mutuo, sean signo del amor de Cristo por la Iglesia.

Mi bendición a todos.

Papa León XIV



Fotos: Vatican Media, 29-4-2026

domingo, 26 de abril de 2026

Papa León XIV en el Regina Caeli, 26-4-2026: «Jesús nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos»

* «Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría. No viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera. Quienes confían en Él no tienen nada que temer; Él no menosprecia nuestra vida, sino que viene a dárnosla en abundancia»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Caeli

* «Hoy se conmemora el 40º aniversario del trágico accidente de Chernóbil, que marcó la conciencia de la humanidad. Este hecho sigue siendo una advertencia sobre los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más potentes. Encomendamos a la misericordia de Dios las víctimas y aquellos que aún sufren las consecuencias. Espero que, en la toma de decisiones a todos los niveles, prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz» 

26 de abril de 2026.- (Camino Católico) “Jesús nos dice que está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos” ha subrayado el Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del Regina Caeli de este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, desde la ventana del Palacio Apostólico, ante decenas de miles de fieles.

Al comentar el Evangelio de este IV Domingo de Pascua, el Santo Padre indica que, el texto bíblico nos presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil. Al referirse a Jesús como pastor, el Pontífice afirmó que, hay un contraste entre el pastor y el ladrón; y más adelante, de modo aún más claro dice: «El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia»: “La diferencia es clara: el pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil; si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas”.

Después de rezar la oración del Regina Caeli, el Papa León ha recordado que hoy se conmemora el 40.º aniversario del trágico accidente de Chernóbil e hizo un llamamiento para que prevalezca “siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz”. Asimismo, ha saludado a los nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, que ha ordenado en la Santa Misa que ha presidido a la 9 de la mañana, y ha pedido que los acompañemos con nuestras oraciones. En su homilía de la Misa el Pontífice se ha dirigido directamente a ellos para reflexionar sobre el ministerio que van a comenzar. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre y la oración del Regina Caeli, cuyo texto completo es el siguiente:


PAPA LEÓN XIV
REGINA CAELI
Plaza de San Pedro
IV Domingo de Pascua, 26 de abril de 2026

Hermanos y hermanas, ¡buenos días y feliz domingo!


Al continuar nuestro camino por el tiempo pascual, el Evangelio de hoy nos presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil (cf. Jn 10,1-10).


Jesús contrasta al pastor con el ladrón. De hecho, afirma: «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón y un asaltante» (v. 1). Y más adelante, de modo aún más claro: «El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia» (v. 10). La diferencia es clara: el pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil; si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas.


Jesús nos dice que está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos (cf. Ez 34,16). Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría. No viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera. Quienes confían en Él no tienen nada que temer; Él no menosprecia nuestra vida, sino que viene a dárnosla en abundancia (cf. v. 10).


Hermanos y hermanas, estamos invitados a reflexionar y, sobre todo, a vigilar nuestros corazones y nuestras vidas, porque quienes entran en ellos pueden multiplicar la alegría o, como un ladrón, pueden robárnosla. Los “ladrones” pueden adoptar muchos rostros: son aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no respetan nuestra dignidad; son creencias y prejuicios que nos impiden tener una visión clara de los demás y de la vida; son ideas erróneas que pueden llevarnos a tomar decisiones negativas; son estilos de vida superficiales o consumistas que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros mismos. Y no olvidemos tampoco a esos “ladrones” que, saqueando los recursos de la tierra, librando guerras sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad.


Podemos preguntarnos: ¿quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?


Hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia. Que la Virgen María nos acompañe siempre en nuestro camino e interceda por nosotros y por el mundo entero.



Oración del Regina Caeli: 


V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.


Oración:


¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Después el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Hoy se conmemora el 40º aniversario del trágico accidente de Chernóbil, que marcó la conciencia de la humanidad. Este hecho sigue siendo una advertencia sobre los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más potentes. Encomendamos a la misericordia de Dios las víctimas y aquellos que aún sufren las consecuencias. Espero que, en la toma de decisiones a todos los niveles, prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz.


Y ahora me dirijo a ustedes, romanos y peregrinos de diversos países: ¡bienvenidos!


Saludo a los Caballeros y Damas de la Orden de San Jorge, Orden Europea de la Casa de Habsburgo-Lorena. Saludo a los niños del grupo de danza “Malva”, de Brovary, Ucrania; al Coro Cantica Sacra de la Arquidiócesis de Trnava, Eslovaquia; a los fieles de Viena, Madrid y las Islas Canarias; y a los directores y profesores del Colegio “São Tomás” de Lisboa.


Saludo al numeroso grupo de jóvenes de Val Camonica (Diócesis de Brescia) y a los jóvenes monaguillos de Biadene y Caonada; así como a los fieles de Treviso, Vicenza, Crotone y Cariati, Oria y Lecce; y a los participantes en el congreso de la Asociación Apóstoles de la Divina Misericordia.


Un saludo especial a las familias y amigos de los nuevos sacerdotes de la Diócesis de Roma, a quienes ordené esta mañana en la Basílica de San Pedro: acompañen siempre con sus oraciones a estos jóvenes ministros del Evangelio.


Les deseo a todos un feliz domingo.


Papa León XIV


Foto: Vatican Media, 26-4-2026

domingo, 19 de abril de 2026

Papa León XIV en el Regina Caeli en Angola, 19-4-2026: «Que callen las armas en Ucrania y se siga el camino del diálogo y continuar los diálogos de paz, para hacer permanente el cese de las hostilidades en todo el Medio Oriente»

19 de abril de 2026.- (Camino Católico) El anhelo de paz que brota de África se extiende, gracias a las palabras de León XIV pronunciadas antes de finalizar la misa en la oración del Regina Caeli, en Kimbala ante unas 100 mil personas, al corazón de Europa, ensangrentado por el conflicto en Ucrania y en todo Oriente Medio, donde el Papa espera que cesen definitivamente todas las hostilidades. Su pensamiento se dirige en particular a la situación en el Líbano.

El Papa confía a la «Madre y compañera de camino, la alegría de la Resurrección». Por cada parte de la humanidad que sufre a causa de los conflictos, a ella se dirige la súplica del Pontífice, que ella, Madre de Jesús, Madre del Corazón, "nos ayude a sentir siempre viva y fuerte, cerca de nosotros, la presencia de su Hijo resucitado". En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre y la oración del Regina Caeli, cuyo texto completo es el siguiente:

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Caeli


VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV
A ARGELIA, CAMERÚN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL
(13-23 DE ABRIL DE 2026)
PAPA LEÓN XIV
SANTA MISA
REGINA CAELI
Kilamba (Angola)
Tercer Domingo de Pascua, 19 de abril de 2026

Queridos hermanos y hermanas:

Unámonos ahora en oración a María Regina Coeli, Reina del Cielo, para compartir con ella, nuestra Madre y compañera de camino, la alegría de la Resurrección.

Con este canto gozoso no queremos borrar ni sofocar el grito de los que sufren, sino más bien abrazarlo y unirlo a nuestra voz, en una nueva armonía, para que incluso en el dolor permanezca viva la luz de la fe, y con ella la esperanza en un mundo mejor.

Lamento profundamente el reciente intensificarse de los ataques contra Ucrania, que siguen afectando también a los civiles. Expreso mi cercanía a quienes sufren y aseguro mi oración por todo el pueblo ucraniano. Renuevo el llamamiento para que callen las armas y se siga el camino del diálogo.

En cambio, es motivo de esperanza la tregua anunciada en Líbano, que representa un brote de alivio para el pueblo libanés y para el Levante. Aliento a quienes están trabajando por una solución diplomática a continuar los diálogos de paz, para hacer permanente el cese de las hostilidades en todo el Medio Oriente.

Cristo ha vencido a la muerte, y es con esta certeza que todos nosotros, unidos a Él y en Él como un solo cuerpo, hoy y cada día nos comprometemos a hacer crecer a nuestro alrededor los frutos de la Pascua, que son el amor, la verdadera justicia y la paz, más allá de todo obstáculo y dificultad.

Que la Madre de Jesús, Madre del Corazón, nos ayude a sentir siempre cercana, viva y fuerte la presencia de su Hijo resucitado.


Oración del Regina Caeli: 


V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.


Oración:


¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Papa León XIV



Foto: Vatican Media, 19-4-2026

domingo, 12 de abril de 2026

Papa León XIV en el Regina Caeli, 12-4-2026: «Es a través de la Eucaristía que también nuestras manos se convierten en ‘manos del Resucitado’, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz»

* «La fe necesita ser alimentada y sostenida. Por eso, en el “octavo día”, es decir, cada domingo, la Iglesia nos invita a hacer lo mismo que los primeros discípulos: reunirnos y celebrar juntos la Eucaristía. En ella escuchamos las palabras de Jesús, oramos, profesamos nuestra fe, compartimos los dones de Dios en la caridad, ofrecemos nuestra vida en unión al Sacrificio de Cristo, nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre, para luego ser, también nosotros, testigos de su Resurrección, como lo indica el término “Misa”, es decir, “envío”, “misión”»

    

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Caeli

* «Hoy muchas Iglesias orientales celebran la Pascua según el calendario juliano. A todas esas comunidades les dirijo mi más cordial deseo de paz, en comunión de fe en el Señor resucitado, que acompaño con una oración más intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano. Que la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y refuerce la esperanza de paz. También estoy muy cerca del amado pueblo libanés en estos días de dolor, de miedo y de esperanza invencible en Dios. El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra. Exhorto a las partes en conflicto para que cese el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica. El próximo miércoles se cumplen tres años del comienzo del sangriento conflicto en Sudán. ¡Cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de ese drama inhumano! Renuevo mi llamamiento urgente a las partes beligerantes para que acallen las armas e inicien un diálogo sincero, sin condiciones previas, dirigido a detener lo antes posible esa guerra fratricida» 


12 de abril de 2026.- (Camino Católico) Asomado desde el balcón del Palacio Apostólico, el Papa ha subrayado que la fe no es siempre sencilla: “Ciertamente, creer no siempre es fácil. No lo fue para Tomás y tampoco lo es para nosotros”, recordando que la fe “necesita ser alimentada y sostenida”: “Es a través de la Eucaristía que también nuestras manos se convierten en ‘manos del Resucitado’, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz”.

Después de la oración del Regina Caeli, el Papa recuerda los tres años desde el inicio del conflicto en Sudán, renovando el llamado a detener “cuanto antes esta guerra fratricida”. Luego dirige un saludo de paz a las Iglesias orientales que celebran la Pascua según el calendario juliano y exhorta a no olvidar el “drama” del pueblo ucraniano y del libanés. Finalmente, pide que lo acompañen con la oración en el viaje apostólico a África, que comienza mañana, 13 de abril. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre y la oración del Regina Caeli, cuyo texto completo es el siguiente:


PAPA LEÓN XIV
REGINA CAELI
Plaza de San Pedro
Domingo, 12 de abril de 2026


Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo y feliz Pascua!

Hoy, segundo domingo de Pascua, dedicado por san Juan Pablo II a la Divina Misericordia, leemos en el Evangelio sobre la aparición de Jesús resucitado al apóstol Tomás (cf. Jn 20,19-31). El hecho ocurre ocho días después de la Pascua, mientras la comunidad está reunida, y es allí donde Tomás se encuentra con el Maestro, quien lo invita a mirar las marcas de los clavos, a meter la mano en la herida de su costado y a creer (cf. v. 27). Es una escena que nos hace reflexionar sobre nuestro encuentro con Jesús resucitado. ¿En dónde encontrarlo? ¿Cómo reconocerlo? ¿Cómo creer? San Juan, que narra el acontecimiento, nos da indicaciones precisas: Tomás se encuentra con Jesús en el octavo día, con la comunidad reunida, y lo reconoce en las marcas de su sacrificio. De esta experiencia brota su profesión de fe, la más elevada de todo el cuarto Evangelio: «¡Señor mío y Dios mío!» (v. 28).

Ciertamente, creer no siempre es fácil. No lo fue para Tomás y tampoco lo es para nosotros. La fe necesita ser alimentada y sostenida. Por eso, en el “octavo día”, es decir, cada domingo, la Iglesia nos invita a hacer lo mismo que los primeros discípulos: reunirnos y celebrar juntos la Eucaristía. En ella escuchamos las palabras de Jesús, oramos, profesamos nuestra fe, compartimos los dones de Dios en la caridad, ofrecemos nuestra vida en unión al Sacrificio de Cristo, nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre, para luego ser, también nosotros, testigos de su Resurrección, como lo indica el término “Misa”, es decir, “envío”, “misión” (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1332).

La Eucaristía dominical es indispensable para la vida cristiana. Mañana saldré para el Viaje apostólico a África, y precisamente algunos mártires de la Iglesia africana de los primeros siglos, los mártires de Abitinia, nos han dejado un hermoso testimonio al respecto. Ante la propuesta de salvar sus vidas a cambio de renunciar a celebrar la Eucaristía, respondieron que no podían vivir sin celebrar el día del Señor. Es ahí donde se nutre y crece nuestra fe. Es ahí donde nuestros esfuerzos, aunque limitados, por la gracia de Dios se funden como acciones de los miembros de un único cuerpo —el Cuerpo de Cristo— en la realización de un único gran proyecto de salvación que abarca a toda la humanidad. Es a través de la Eucaristía que también nuestras manos se convierten en “manos del Resucitado”, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz; marcadas por el trabajo, por los sacrificios, por la enfermedad, por el paso de los años que a menudo están grabados en ellas, como también por la ternura de una caricia, de un apretón de manos o de un gesto de caridad.

Queridos hermanos y hermanas, en un mundo que tanto necesita la paz, esto nos compromete más que nunca a ser asiduos y fieles a nuestro encuentro eucarístico con el Resucitado, para salir de él como testigos de la caridad y portadores de la reconciliación. Que nos ayude a ello la Virgen María, bienaventurada porque fue la primera en creer sin haber visto (cf. Jn 20,29).

Oración del Regina Caeli: 


V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.


Oración:


¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Después el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy muchas Iglesias orientales celebran la Pascua según el calendario juliano. A todas esas comunidades les dirijo mi más cordial deseo de paz, en comunión de fe en el Señor resucitado, que acompaño con una oración más intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano. Que la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y refuerce la esperanza de paz. ¡Que no disminuya la atención de la comunidad internacional hacia el drama de esa guerra!

También estoy muy cerca del amado pueblo libanés en estos días de dolor, de miedo y de esperanza invencible en Dios. El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra. Exhorto a las partes en conflicto para que cese el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica.

El próximo miércoles se cumplen tres años del comienzo del sangriento conflicto en Sudán. ¡Cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de ese drama inhumano! Renuevo mi llamamiento urgente a las partes beligerantes para que acallen las armas e inicien un diálogo sincero, sin condiciones previas, dirigido a detener lo antes posible esa guerra fratricida.

Y ahora les doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos, en particular a los fieles que han celebrado el Domingo de la Divina Misericordia en el Santuario de Santo Spirito in Sassia.

Saludo a la Musikverein Kleinraming, de la diócesis de Linz en Austria, y a los fieles venidos de Polonia; como también a los jóvenes del Collège Saint Jean de Passy, de París, y a los de diferentes nacionalidades del Movimiento de los Focolares. Saludo a la peregrinación de la comunidad de San Benedetto Po y a los confirmandos de Santarcangelo di Romagna y San Vito.

Mañana partiré a un viaje apostólico de diez días en cuatro países africanos: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Les pido, por favor, que me acompañen con sus oraciones.

¡Feliz domingo para todos!

Papa León XIV




Foto: Vatican Media, 12-4-2026