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miércoles, 29 de abril de 2026

Palabra de Vida 29/4/2026: «Las has revelado a los pequeños» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 29 de abril de 2026, miércoles de la 4ª semana de Pascua, Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, patrona de Europa, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Mateo 11, 25-30:

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Si, padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

martes, 28 de abril de 2026

Palabra de Vida 28/4/2026: «Mis ovejas escuchan mi voz» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 28 de abril de 2026, martes de la 4ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Juan 10, 22-30:

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.

Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:

«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».

Jesús les respondió:

«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado, es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

lunes, 27 de abril de 2026

Palabra de Vida 27/4/2026: «Camina delante de ellas» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 27 de abril de 2026, lunes de la 4ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 10, 1-10:

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

domingo, 26 de abril de 2026

Palabra de Vida 26/4/2026: «Yo soy la puerta» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 26 de abril de 2026, domingo de la 4ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 10, 1-10:

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Homilía del evangelio del Domingo: Como pastores en la Iglesia hemos de hacer realidad en nosotros las palabras de Juan Bautista: «Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar» / Por P. José María Prats

* «Jesús es la puerta del aprisco y los pastores sólo podemos acceder a las ovejas entrando por esta puerta. De lo contrario nos convertimos en ladrones y bandidos. Es lo mismo que Jesús dijo a Pedro a orillas del lago de Genesaret: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas? ... Pastorea mis ovejas’. Sólo desde el amor y la identificación con Jesús podemos actuar legítimamente como pastores. Por ello es tan importante que oremos y meditemos continuamente la palabra de Dios, pues es así como nos ponemos en sintonía con el corazón y la mente del Señor»

Domingo IV de Pascua – A

Hechos 2, 14a.36-41 / Salmo 22 / 1 Pedro 2, 20-25 / San Juan 10, 1-10

P. José María Prats / Camino Católico.-  El evangelio de hoy nos invita a meditar sobre la función de los pastores en la Iglesia. Es una palabra dirigida especialmente a los que se nos ha encomendado esta labor tan importante y tan delicada.

Jesús es la puerta del aprisco y los pastores sólo podemos acceder a las ovejas entrando por esta puerta. De lo contrario nos convertimos en ladrones y bandidos. Es lo mismo que Jesús dijo a Pedro a orillas del lago de Genesaret: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas? ... Pastorea mis ovejas». Sólo desde el amor y la identificación con Jesús podemos actuar legítimamente como pastores. Por ello es tan importante que oremos y meditemos continuamente la palabra de Dios, pues es así como nos ponemos en sintonía con el corazón y la mente del Señor.

Si nuestra atención y nuestros afectos se centran en ideologías políticas o en pasiones personales como el deseo de agradar o de “hacer carrera”, entonces entramos en el aprisco saltando por otra parte y hacemos estragos en el rebaño. Nos convertimos en extraños y las ovejas huyen de nosotros «porque no conocen la voz de los extraños».

Como pastores hemos de hacer realidad en nosotros las palabras de Juan Bautista: «Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar» (Jn 3,30). Hemos de quitarnos de en medio, despojándonos de toda ambición y deseo de afirmación, para que las ovejas puedan acceder a través de nosotros al verdadero Pastor. 

Las vestiduras que nos ponemos para ejercer el ministerio de pastores quieren visibilizar el hecho de que no actuamos en nombre propio sino como instrumentos de Jesucristo y de su Iglesia. Para las celebraciones litúrgicas nos ponemos primero el alba, que nos recuerda el bautismo por el que fuimos revestidos de la santidad de Cristo. A continuación nos ceñimos la cintura con el cíngulo, símbolo del servicio a los demás. Sobre el cuello nos ponemos la estola, que representa a la vez la autoridad sacerdotal, el suave yugo de Cristo y las ovejas que estamos dispuestos a cargar sobre nuestras espaldas. Y por encima de todo, la casulla, símbolo de la caridad que debe cubrirlo todo, la caridad del pastor que conoce a las ovejas por su nombre, las defiende de los peligros que las acechan y, caminando delante de ellas, las guía con suavidad hacia los verdes pastos que Jesús ha hecho crecer para que tengamos vida en abundancia.

Una tarea muy bonita, pero también muy comprometida, que sólo podemos realizar debidamente sostenidos por la gracia de Dios y la oración de su Pueblo.

P. José María Prats

Evangelio: 


En aquel tiempo, dijo Jesús: 


«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».


Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: 


«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».


San Juan 10, 1-10

sábado, 25 de abril de 2026

Palabra de Vida 25/4/2026: «Proclamad el Evangelio a toda la creación» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 25 de abril de 2026, sábado de la 3ª semana de Pascua, San Marcos, evangelista, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Marcos 16, 15-20:

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

viernes, 24 de abril de 2026

Palabra de Vida 24/4/2026: «Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 24 de abril de 2026, viernes de la 3ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 6, 52-59:

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:

– «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».

Entonces Jesús les dijo:

– «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

jueves, 23 de abril de 2026

Palabra de Vida 23/4/2026: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 23 de abril de 2026, jueves de la 3ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 6, 44-51:

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.

Está escrito en los profetas: «Serán todos discípulos de Dios.» Todo el que escucha al Padre y aprende viene a mí.

No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.

Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

miércoles, 22 de abril de 2026

Palabra de Vida 22/4/2026: «Que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 22 de abril de 2026, miércoles de la 3ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Juan 6, 35-40:

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.

Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

martes, 21 de abril de 2026

Palabra de Vida 21/4/2026: «No fue Moisés, es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 21 de abril de 2026, martes de la 3ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 6, 30-35:

En aquel tiempo, en gentío dijo a Jesús:

«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: «Pan del cielo les dio a comer»».

Jesús les replicó:

«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».

Entonces le dijeron:

«Señor, danos siempre de este pan».

Jesús les contestó:

«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed».

lunes, 20 de abril de 2026

Palabra de Vida 20/4/2026: «Trabajad no por el alimento que perece» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 20 de abril de 2026, lunes de la 3ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 6, 22-29:

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar.

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:

«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».

Jesús les contestó:

«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron:

«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».

Respondió Jesús:

– «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado».

domingo, 19 de abril de 2026

Palabra de Vida 19/4/2026: «¿No era necesario que el Mesías padeciera?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 19 de abril de 2026, domingo de la 3ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 24, 13-35:

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén nos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:

«¿Qué?».

Ellos le contestaron:

«Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:

«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:

«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón»

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Homilía del evangelio del domingo: Caminar junto al mundo iluminándolo con la palabra de Dios, que al penetrar con el fuego del Espíritu Santo, hace arder el corazón y transforma por completo a las personas / Por P. José María Prats

* «Es la vivencia significativa de la eucaristía la que abre los ojos y dinamiza a las personas para retornar a Jerusalén, es decir, a la comunión con Dios y con los hermanos que han tenido esa misma experiencia de encuentro con el resucitado: ‘Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: “Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón”. Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan’»

Domingo III de Pascua – A

Hechos 2, 14.22-33/ Salmo 15  / 1 Pedro 1,17-21 / San Lucas 24, 13-35

P. José María Prats / Camino Católico.-  El tiempo pascual es el tiempo de la misión de la Iglesia impulsada por el Espíritu Santo, y las lecturas de la liturgia se centran ahora en ella. El pasaje de los discípulos de Emaús constituye una enseñanza preciosa sobre la misión que podemos aplicar con mucho fruto a nuestros días.

Dos discípulos caminan hacia Emaús alejándose de Jerusalén, ciudad que representa la comunión con Dios. Habían creído en Jesús, pero la muerte del Maestro les ha arrebatado la esperanza. Habían sido casi tan ilusos como esas mujeres que ahora andaban diciendo que se les había aparecido resucitado. El mundo, al fin y al cabo, con su crueldad, su injusticia y su lucha por el poder, acababa siempre imponiéndose, y esta era la cruda realidad con la que había que pactar.

Este es también el ánimo de nuestro tiempo, el de una sociedad que había sido creyente y que ahora se aleja de Dios sin esperanza, considerando la fe en el que murió y resucitó como una ilusión propia de beatas ancladas en el pasado. “Que no nos vengan con historias: lo que verdaderamente cuenta es el bienestar material, y a él es al que hemos de consagrar todo nuestro empeño”.

Jesús nos enseña cómo devolver la esperanza a este mundo. Se pone a caminar junto a los discípulos interesándose por su vida y sus preocupaciones, y desde ahí los va iluminando poco a poco haciéndoles comprender el sentido profundo de las Escrituras. Así debe ser la misión de la Iglesia: caminar junto al mundo iluminándolo con la palabra de Dios, la palabra de vida que cuando penetra acompañada del fuego del Espíritu Santo, hace arder el corazón y transforma por completo a las personas. Pero la función última de esta palabra es la de llevar a un encuentro vivo y personal con la misma Palabra encarnada: «Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron».

Los que hoy se autodenominan “creyentes no practicantes” se han quedado, en realidad, a medio camino. Cuando Jesús «simuló que iba a seguir caminando», le dejaron marchar en vez de apremiarle: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Jesús es entonces un personaje fascinante de nuestra historia, pero no el Dios vivo y verdadero que habita en mí y sostiene mi vida: «En verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros» (Jn 6,53).

Es la vivencia significativa de la eucaristía la que abre los ojos y dinamiza a las personas para retornar a Jerusalén, es decir, a la comunión con Dios y con los hermanos que han tenido esa misma experiencia de encuentro con el resucitado: «Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: “Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón”. Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan».

P. José María Prats

Evangelio: 


Aquel mismo día, el domingo, iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.


Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?». Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado, Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?». Él les dijo: «¿Qué cosas?». Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería Él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que Él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a Él no le vieron».


Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?». Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre Él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado».


Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero Él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!». Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.


San Lucas 24, 13-35