Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

Mostrando entradas con la etiqueta evangelio del día. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta evangelio del día. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 15/9/2026: «A ti misma una espada te traspasará el alma» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 15 de septiembre de 2026, martes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario, Nuestra Señora de los Dolores, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 2, 33-35:

En aquel tiempo, el padre de Jesús y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre:

 «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te traspasará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».




lunes, 14 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 14/9/2026: «Tiene que ser elevado el Hijo del hombre» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 14 de septiembre de 2026, lunes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario, Exaltación de la Santa Cruz, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 3, 13-17:

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:

«Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios».

Homilía de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz: Contemplar la Cruz como signo victorioso y glorioso de salvación / Por P. José María Prats

Algunos fragmentos de la Cruz de Cristo conservados en una "stauroteca" en la Capilla de las Reliquias de la Basílica de la  Santa Cruz en Jerusalén de Roma

Exaltación de la Santa Cruz

Números 21, 4b-9 / Salmo 77  /  Filipenses 2, 6-11  / San Juan 3, 13-17

P. José María Prats / Camino Católico.-  A diferencia del Viernes Santo, que contempla la Cruz sobre todo como ara del sacrificio de Cristo, la fiesta de hoy la contempla como signo victorioso y glorioso de salvación.

A continuación, os voy a contar la historia que dio origen a esta fiesta, pues es muy edificante.

En el año 326, santa Elena, madre del emperador Constantino, con 78 años de edad, decidió hacer una peregrinación penitencial a Palestina para visitar y honrar los Santos Lugares. La ciudad, en tiempos del emperador Adriano (117-138) había sido convertida en una colonia romana en la que se habían construido varios templos dedicados a dioses paganos que Constantino ya había ordenado destruir. En el Calvario, entre las ruinas del templo de Venus, santa Elena, con la ayuda de Macario, patriarca de Jerusalén, decidió emprender la búsqueda de la Cruz del Señor. Las excavaciones tuvieron fruto cuando, al remover un terreno cercano al Gólgota, se encontraron tres cruces y la tabla sobre la que se había escrito en hebreo, griego y latín “Jesús Nazareno Rey de los Judíos”. Santa Elena dejó la mayor parte de las reliquias en Jerusalén, pero llevó consigo a Roma tres fragmentos de la Vera Cruz, el título de la condena, uno de los clavos y algunas espinas de la corona. Otro trozo de la Cruz se redujo a astillas que fueron distribuidas por varias iglesias del mundo y que reciben el nombre de reliquias de la Vera Cruz.

Para honrar el lugar de la muerte y sepultura del Señor y custodiar las reliquias de la Cruz, el emperador Constantino mandó construir la Basílica del Santo Sepulcro, que fue consagrada el 13 de septiembre del 335. Al día siguiente, se mostró públicamente la reliquia de la Cruz y esta costumbre se continuó cada año en este día dando origen a la fiesta que hoy celebramos.

En el año 614, el rey persa Cosroes II conquistó Jerusalén, se llevó la Vera Cruz y la puso bajo los pies de su trono, como símbolo de su desprecio por la religión cristiana. Catorce años después, el emperador bizantino Heraclio la recuperó y la retornó a Jerusalén justamente el 14 de septiembre. Dice la leyenda que quiso llevarla solemnemente hasta el Calvario atravesando la ciudad a imitación de Cristo pero que al cargar la reliquia quedó paralizado. Entonces el patriarca Zacarías que estaba a su lado, le explicó que el esplendor imperial iba en contra de la humildad y pobreza que caracterizó a Jesús. Heraclio se descalzó y se puso ropas sencillas y pudo llevar la Cruz hasta su destino. Desde entonces, la antigua fiesta del 14 de septiembre recibió el nombre de Exaltación de la santa Cruz con una clara connotación de triunfo y de victoria.

Nuestra parroquia San Juan de Horta (Barcelona) está muy vinculada con esta historia, pues custodia una pretendida reliquia de la Vera Cruz que hoy exponemos sobre el altar. Probablemente si se juntaran todas las pretendidas reliquias de la Cruz distribuidas por el mundo formarían varias cruces, pero la nuestra tiene bastante solvencia, pues era la reliquia más importante del Monasterio de San Jerónimo del Valle Hebrón, fundado por los reyes de Aragón en 1393 y que llegó a tener una gran influencia en la zona. En 1822 sus bienes fueron desamortizados y su principal tesoro pasó a ser custodiado por nuestra parroquia.

P. José María Prats


Cartel que se colocó en el patíbulo con la inscripción "Jesús de Nazareth, rey de los judíos". Varios estudiosos han centrado sus investigaciones considerando que la tablilla de madera conservada en la Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén de Roma es la auténtica realizada por Pilatos hace dos mil años

Evangelio:

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: 

«Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él».

San Juan 3, 13-17

domingo, 13 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 13/9/2026: «Hasta setenta veces siete» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 13 de septiembre de 2026, domingo de la 24ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Mateo 18, 21-35:

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:

«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?»

Jesús le contesta:

«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”.

Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:

“Págame lo que me debes”.

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:

“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”.

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:

“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Homilía del evangelio del domingo: Si perdonamos las ofensas de nuestros hermanos, el Señor nos concederá un perdón que está en el ámbito de lo eterno, porque nos permite participar para siempre de su gloria / Por P. José María Prats

* «Os animo a ir con frecuencia al confesionario y a recibir este regalo impagable que nos purifica y nos devuelve lo más valioso que podemos poseer: la comunión con Dios; este regalo que nos hace sentirnos hombres y mujeres nuevos y nos mueve a proclamar llenos de gozo las palabras que hemos escuchado en el salmo: ‘Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas mis culpas y cura todas mis enfermedades; él rescata mi vida de la fosa y me colma de gracia y de ternura’. Recordemos solamente que hay una condición indispensable para poder recibir este regalo maravilloso: perdonar de todo corazón a nuestros hermanos. Que Dios nos conceda hoy la gracia de poder hacerlo»

Domingo XXIV del tiempo ordinario – A

Eclesiástico 27, 33—28,9 / Salmo 102 / Romanos 14, 7-9 / San Mateo 18, 21-35

P. José María Prats / Camino Católico.-  En el evangelio de hoy hay un detalle muy importante al que hay que prestar atención: se trata de las cantidades que debían respectivamente el compañero al siervo malvado y éste a su señor.

El compañero debía 100 denarios. El denario era lo que cobraba un jornalero por un día de trabajo. Se trataba, por tanto, de una deuda considerable –el trabajo de más de tres meses– pero que, con un poco de esfuerzo, se podía llegar a pagar.

El siervo malvado, en cambio, debía 10.000 talentos a su señor. Un talento equivalía a 6.000 denarios y, por tanto, esta deuda correspondía a 60 millones de días de trabajo, que son aproximadamente 165.000 años. Se trata, pues, de una deuda humanamente imposible de pagar.

Estas desproporciones tan grandes que vemos en esta parábola se encuentran con frecuencia en los evangelios como, por ejemplo, cuando Jesús promete el ciento por uno a los que lo siguen o cuando a partir de 5 panes y 2 peces da de comer a 5.000 hombres.

El mensaje que se nos quiere comunicar con estas exageraciones es que el ser humano por sí mismo es muy poca cosa: su vida es un instante fugaz en el curso de los siglos, y lo que puede conseguir con su esfuerzo es insignificante. Pero si está en comunión con Dios, siendo misericordioso como Dios es misericordioso, entonces sus acciones entran en el ámbito de lo eterno y adquieren un valor infinito.

Así, por ejemplo, si entregamos lo poco que tenemos para saciar al hambriento como hizo el niño que ofreció los 5 panes y 2 peces, el Señor alimentará a miles de personas con un pan que –como sabemos– representa la eucaristía, prenda de la vida eterna. Y, como vemos en el evangelio de hoy, si perdonamos humanamente las ofensas de nuestros hermanos, el Señor nos concederá un perdón que está en el ámbito de lo eterno, porque nos permite participar para siempre de su gloria, algo que jamás podríamos alcanzar con nuestro esfuerzo.

En este día en que hablamos de perdón, es también importante hablar del sacramento de la reconciliación. Como nos dicen los evangelios, Dios ha concedido a su Iglesia el poder de perdonar los pecados por mediación de los ministros que actúan en su nombre. Actualmente, por desgracia, estamos viviendo en la Iglesia un abandono de este sacramento que, a la luz del evangelio de hoy, resulta inexplicable: Si hubiera un lugar aquí en Horta donde se nos regalaran 100 denarios, es decir, el valor del trabajo de más de tres meses, la cola para recogerlos llegaría al menos hasta la Plaza Cataluña. En los confesionarios no se nos regalan 100 denarios sino ¡60 millones de denarios! y pocas veces encontramos gente en la cola. ¡Qué ambiciosos y astutos somos en lo que atañe a los bienes materiales y, en cambio, qué descuidados y torpes en lo relativo a los bienes espirituales, que tienen un valor imperecedero!

Yo os animo a ir con frecuencia al confesionario y a recibir este regalo impagable que nos purifica y nos devuelve lo más valioso que podemos poseer: la comunión con Dios; este regalo que nos hace sentirnos hombres y mujeres nuevos y nos mueve a proclamar llenos de gozo las palabras que hemos escuchado en el salmo: «Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas mis culpas y cura todas mis enfermedades; él rescata mi vida de la fosa y me colma de gracia y de ternura».

Recordemos solamente que hay una condición indispensable para poder recibir este regalo maravilloso: perdonar de todo corazón a nuestros hermanos. Que Dios nos conceda hoy la gracia de poder hacerlo.

P. José María Prats

Evangelio:


En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:


«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».


Jesús le contesta:


«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:


“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.


Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.


Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:


“Págame lo que me debes”.


El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:


“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.


Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.


Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.


Entonces el señor lo llamó y le dijo:


“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.


Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.


Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

San Mateo 18, 21-35

sábado, 12 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 12/9/2026: «¿Por qué me llamáis ‘Señor, Señor’, y no hacéis lo que os digo?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 12 de septiembre de 2026, sábado de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 6, 43-49:

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:

«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que os digo?

Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.

El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

viernes, 11 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 11/9/2026: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 11 de septiembre de 2026, viernes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 6, 39-42:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

jueves, 10 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 10/9/2026: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 10 de septiembre de 2026, jueves de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Lucas 6, 27-38:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.

Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed compasivos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 9/9/2026: «Ay de vosotros, los ricos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 9 de septiembre de 2026, miércoles de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Lucas 6, 20-26:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:

«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero, ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!

¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».

martes, 8 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 8/9/2026: «La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 8 de septiembre de 2026, martes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, la Natividad de la Virgen María, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Mateo 1, 1-16. 18-23:

Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequias engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquin, Eliaquin engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo. catorce.

La generación de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:

«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

lunes, 7 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 7/9/2026: «Estaban al acecho» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 7 de septiembre de 2026, lunes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Lucas 6, 6-11:

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.

Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.

Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.

Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:

«Levántate y ponte ahí en medio».

Y, levantándose, se quedó en pie.

Jesús les dijo:

«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».

Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo:

«Extiende tu mano».

Él lo hizo y su mano quedó restablecida.

Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Palabra de Vida 6/9/2026: «Estoy yo en medio de ellos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 6 de septiembre de 2026, domingo de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Mateo 18, 15-20:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si tu hermano peca, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos.

Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».