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martes, 25 de agosto de 2026

Karina Plasencia: «Mi vida se desmoronaba y empecé en la Nueva Era, pero fui liberada en un retiro ante el Santísimo donde dije: ‘Jesús si existes muéstramelo, ven a buscarme y pido perdón por pensar que yo era Dios'»

Karina Plasencia dice que "me había separado del amor de mi Padre, y aunque Dios quería estar conmigo yo le cerré mi corazón" 

* «Un poco escéptica, puse a prueba a Dios y el Señor obró en mí. Desde el primer instante que expusieron al Santísimo experimenté una paz y un amor tan fuertes, así como un arrepentimiento profundo por haberlo dejado fuera. Lo único que escuché fue: ‘Venid y veréis’. En ese momento, supe que Él era el único lugar al que quería seguir, que sería mi roca y mi hogar para siempre. Lo único que deseaba era estar con Él y hacer su voluntad… El Señor volvió a obrar en mí y me regaló una liberación desde lo más profundo de mi ser»

Camino Católico.- Karina Plasencia ha superado ya la treintena y nació en una familia católica muy practicante, de hecho tiene un hermano sacerdote Legionario de Cristo. Pero, no siempre fue así, a medida que crecía, iba dejando a Dios cada vez más fuera de su vida.

"Estaba llena de sufrimiento, de vacíos existenciales y el maligno se aprovechó de mi malestar y quiso hacer un plan con mi vida. Él conoce nuestras debilidades, él también conoce nuestra historia y se aprovecha de esto", comenta Karina.

Una 'identidad' desde el dolor

La mexicana tuvo una infancia con muchas heridas de abandono, de rechazo, de abuso y de humillación. "Siempre sentí que no era amada por mis padres, ni por mis hermanos, sentía que no era suficiente, que había decepcionado las expectativas que todos tenían y habían puesto en mí. Todo esto me llevó a rebelarme, sentía una profunda injusticia", relata.

En ese entonces, Karina "estaba lejos de comprender que el Señor permite todo para un bien mejor, que el Señor es capaz de redimir las heridas". "Me encontraba perdida, no sabía quién era. Había perdido mi identidad. Construí mi 'identidad' desde mi dolor, desde mis heridas y es lo que quiere el maligno, que construyamos nuestra identidad y nuestra historia desde las mentiras y dolor", cuenta.

"Al ver que mi vida se desmoronaba, ya que vivía desde una identidad rota, empecé a buscar en la Nueva Era. Me empezaron a dar la razón en decisiones que ahora veo que no fueron las más correctas. Por ejemplo, pasaba un mal momento con mi ex esposo, y en la Nueva Era me dijeron que el divorcio estaba bien cuando dos personas se encuentran en 'diferentes frecuencias'", asegura.

Karina, sin darse cuenta, terminó alejándose de su familia, y de la fe. "En este mundo de la Nueva Era te debes alejar de la religión y de todo lo que tenga que ver con Jesús y con la Verdad. Hablan de la entrega y el sacrificio como 'falta de amor propio'. Te dicen que eres todopoderoso, que no necesitas a nadie, que en ti está la salvación, que las personas que van a la Iglesia son necesitados y viven en carencia continua".

Chakras, péndulo, cartas de ángeles, reconexiones...

"Me metí a cursos de meditación con los mejores maestros de la Nueva Era, estas meditaciones tienen como objetivo alcanzar una conexión con 'tu yo superior', es decir, estás tratando de activar la glándula pineal, la cual dicen los maestros, que es la glándula espiritual, que si tienes acceso a eso, tu vida se arregla", explica.

Karina empezó a probar con los chakras, las cartas astrales, el péndulo, las reconexiones de el libro de Eric Pearl, "en donde te dicen que puedes sanarte a ti mismo y sanar a otros", las cartas de ángeles para recibir directamente mensajes para cada día, constelaciones familiares para buscar más orden, cuarzos para protección, meditaciones con mantras, taoísmo y toda una macedonia maléfica.

"Lo hacía desde la inconsciencia más grande y desde la sed de buscar respuestas para sanar el dolor. No me veías a mí con un turbante en la cabeza como yogui, me veías como muchos jóvenes buscando en lugares equivocados que no tienen ni idea de las consecuencias tan dolorosas y de tantas mentiras que existe detrás de todo esto, como si fuera magia pura".

"Recuerdo muy bien uno de los seminarios que tomé con un experto de la Nueva Era, que nos explicaba que este plano era como una Matrix, que unos despertaban y otros no, que la Iglesia nos escondía tantas cosas para tenernos dormidos y seguirlos como soldados, que el nivel más bajo de esa Matrix era estar en la religión (fanatismo), que todo es vibración en este plano, ley de atracción, que para conseguir lo que necesitas, la meta es vibrar en cierta frecuencia karma de otras vidas".

La mexicana comenzó a creer en la reencarnación, hasta que un día "la identidad que te construiste se rompe en pedacitos y viene un declive tan fuerte que ya no sabes quién eres. Tus súper poderes se desvanecen, tu identidad también, tus traumas se presentan con más fuerza y el dolor es muchísimo más fuerte que antes, y además es una frustración enorme. Todo esto lo viví desde una soledad inmensa", recuerda.

"Me había separado del amor de mi Padre, y aunque Dios quería estar conmigo yo le cerré mi corazón. Aceptar que había tocado fondo era aceptar mi historia, aceptar que mucho había sido mentira (...). Es impresionante cómo el mal quiere que todo quede en secreto, como quiere que suframos en silencio, quiere contarnos historias falsas para no dejar que la verdad entre, el mal es el padre de la mentira".

Karina Plasencia fue a un retiro de Rise Up como todos los que aparecen en la imagen tomada durante uno de ellos

Varias liberaciones en un retiro y la sanación

En ese momento de confusión y dolor, le invitaron a un retiro de Rise Up, un retiro carismático de sanación en México, que lo lleva a cabo el Regnum Christi. "En este retiro el Señor vino a buscarme con mucha fuerza (...). Recuerdo muy bien que en uno de los ejercicios que nos dejaron, yo subrayé una frase: 'sáname de mis entrañas'. Y, así fue. En la primera exposición con el Santísimo le dije a Jesús: si existes muéstramelo, ven a buscarme".

"Un poco escéptica, puse a prueba a Dios y el Señor obró en mí. Desde el primer instante que expusieron al Santísimo experimenté una paz y un amor tan fuertes, así como un arrepentimiento profundo por haberlo dejado fuera. Lo único que escuché fue: 'Venid y veréis'. En ese momento, supe que Él era el único lugar al que quería seguir, que sería mi roca y mi hogar para siempre. Lo único que deseaba era estar con Él y hacer su voluntad".

Karina experimentó varias liberaciones, una de ellas fue por haber abierto todas las puertas de la Nueva Era. "Mi liberación comenzó cuando me preguntaron: '¿Hay algo por lo que quieras pedir perdón?'. En mi interior, sentí la necesidad de decir lo siguiente: 'Pido perdón por pensar que yo era Dios'. En ese momento, el Señor volvió a obrar en mí y me regaló una liberación desde lo más profundo de mi ser".

"Me quitó una venda de mis ojos y me permitió ver la realidad de cada una de las puertas que había abierto en mi búsqueda, cada persona que había estado ahí. Fue tan claro que debía dejarlo todo, cerrar cada puerta que había abierto para abrirse a Él. Volvió a obrar en mí al día siguiente, brindándome una liberación de las heridas de mi infancia".

Karina anima a no dejarse llevar por los cantos de sirena. "Hoy en día, todo lo que no es de la Iglesia suena más atractivo, más moderno entre los jóvenes. Decir 'yo medito y práctico mindfulness' suena más atractivo que decir 'yo soy católico practicante' o decir 'yo soy independiente' en comparación con 'yo entrego mi vida a Él y dependo de Él'. Pero si quitamos la mentira y vemos la verdad, lo que Él nos pide es: 'Entreguenme su vida y los llevaré en sus momentos de mayor gozo. En los momentos de sufrimiento, los restauraré'".

"A veces, las voces malignas tejen una narrativa que resalta nuestras faltas y nos hace sentir culpables, como si fuéramos indignos del amor de Dios. Jesús, sin embargo, nos extiende su mano para que lo sigamos a pesar de todo. Él nos perdona y desea que nosotros también nos perdonemos, que comencemos un nuevo capítulo a su lado, con una página en blanco", concluye.

sábado, 25 de abril de 2026

Catalina Davis era médium, en un retiro ante el Santísimo entregó su vida a Dios y fue liberada de una posesión demoníaca con exorcismos: «Experimenté que mi cuerpo iba por un lado, pero mi alma estaba con Dios»

Catalina Davis contando su testimonio de conversión 

* Al abrir una Biblia por Isaías 7, sintió que Dios le hablaba directamente y experimentó un amor que la transformó por completo: «Cuando la palabra dice que el Espíritu Santo te abre el entendimiento, puedo asegurar que te lo abre»

Vídeo del testimonio de Catalina Davis en el programa 'Ecclesia es Domingo' de 13 TV

Camino Católico.-   Lo que comienza como una búsqueda de soluciones fuera de la medicina tradicional puede convertirse en un laberinto espiritual con un alto precio. Esta es la experiencia de Catalina Davis, autora del libro 'La gran prisión: El precio oculto de las terapias alternativas', quien ha relatado en 'Ecclesia, es domingo' de 13 TV su recorrido personal desde practicante y médium de la Nueva Era hasta su conversión al catolicismo y su posterior liberación de una posesión demoníaca.

Catalina Davis describe este mundo como una trampa seductora pero peligrosa. “Realmente tú no te das cuenta, pero estás atrapado en una especie de prisión de cristal. Aparentemente todo va bien, pero cada vez que haces una terapia alternativa es un barrote”, explica. Su testimonio busca alertar sobre los riesgos de corrientes que, según ella, alejan a las personas de la fe y las introducen en una espiral de determinismo y falsas promesas.

Una sanación inexplicable, la puerta a la Nueva Era

La incursión de Catalina Davis en las terapias alternativas comenzó a los 23 años, cuando sufrió una misteriosa enfermedad que le provocó la pérdida de más del 50% de la vista y el oído. Tras un peregrinaje por consultas de médicos, psicólogos y psiquiatras que solo le ofrecieron un diagnóstico de 'ansiedad' y medicaciones muy fuertes sin resultado, su familia y ella decidieron explorar el mundo esotérico. Recorrieron videntes, médiums y chamanes en busca de una cura que no llegaba.

La situación cambió radicalmente cuando acudió a un 'terapeuta holístico' en Madrid. “Entré después de cinco años cansada de recorrer no solo los médicos tradicionales, sino diferentes terapias alternativas, y en 20 minutos me sané”, relata. El impacto de esa curación instantánea fue tan profundo que la convenció de la veracidad y bondad de esos métodos, llevándola a sumergirse por completo en ese universo para, más tarde, convertirse ella misma en terapeuta.

Davis explica que estas prácticas, como los registros akáshicos, las constelaciones familiares o la biodescodificación, operan bajo un principio determinista. Sostienen que la vida actual está condicionada por supuestas vidas pasadas o por los actos de los antepasados, atrapando a la persona en un ciclo del que parece imposible escapar. “Es como si, de alguna manera, nosotros repitiésemos el patrón de eso que está pasando”, señala, creando una dependencia constante de nuevas terapias para solucionar problemas que se multiplican.

Catalina Davis junto a su libro 'La gran prisión: El precio oculto de las terapias alternativas'

De terapeuta a médium entre 'seres de luz'

Su implicación la llevó a formarse en múltiples disciplinas y a ejercer como terapeuta, llegando a cobrar 150 euros por sesión y hasta 3.000 euros por retiros espirituales. Con el tiempo, también fue reconocida como médium, un supuesto don que, según explica, no se elige. “En mi caso, se supone que yo era médium sensitiva, con lo cual tú puedes reconocer y percibir los espíritus que están a tu alrededor”, afirma. Perteneció a un grupo de cincuenta médiums donde, asegura, las experiencias paranormales eran reales y palpables.

Sin embargo, advierte que detrás de estas manifestaciones se esconde una realidad mucho más oscura. “La experiencia es real, porque tú estás siendo engañado por el maligno”, sentencia. Davis asegura que los llamados 'seres de luz', un término recurrente en la Nueva Era, son en realidad demonios que interactúan con las personas para engañarlas. Esta actividad, subraya, tiene graves consecuencias para la salud física y mental de quienes la practican.

La liberación: conversión, exorcismo y misión

El punto de inflexión para Catalina Davis fue una conversión “tipo San Pablo” que duró apenas doce horas. Sucedió durante un retiro de la Fraternidad Verbum Dei al que llegó por casualidad. Allí, al abrir una Biblia por Isaías 7, sintió que Dios le hablaba directamente y experimentó un amor que la transformó por completo. “Cuando la palabra dice que el Espíritu Santo te abre el entendimiento, te puedo asegurar que te lo abre”, confiesa. Esa noche, frente al Santísimo, entregó su vida a Dios.

Tras su conversión, comprendió que necesitaba ayuda para salir de la “prisión” en la que se había metido. Una misionera le recomendó acudir a un exorcista, un consejo que resonó en ella como la respuesta que necesitaba. El camino no fue fácil y describe un aterrador episodio que vivió sola en su casa, cuando se manifestó el maligno por primera vez. “Yo lo que viví y experimenté es que mi cuerpo iba por un lado, pero mi alma estaba con Dios”, recuerda sobre la asistencia divina que sintió en ese momento.

Finalmente, se sometió a varios exorcismos. Explica que es un proceso riguroso que requiere un discernimiento previo, incluyendo informes médicos y psiquiátricos, y el consentimiento de la persona. A través de la oración, los sacramentos y la intervención de los sacerdotes exorcistas, los dones paranormales que tenía desaparecieron, dando paso a una vida de fe y a la fundación del Movimiento Creo, una asociación de fieles aprobada por el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, que ha ayudado ya a cerca de 5.000 personas a abandonar la Nueva Era y regresar a la Iglesia Católica.

domingo, 22 de marzo de 2026

Carlota Santos, ilustradora: «Tras pasar por los arquetipos del tarot y la New Age, empecé a leer y a investigar y conecté totalmente con el mensaje de Jesús, que es el Señor; he encontrado la verdad y el bien»


Tras pasar por una etapa esotérica, Carlota Santos ha redescubierto la fe católica

* «La magia y el esoterismo fue una fase en mi camino que yo exploré tanto a nivel artístico como a nivel espiritual, que me ha ayudado a llegar adonde estoy ahora y a encontrar la fe otra vez. En eso me ayudó mucho leerme Confesiones de San Agustín. Yo estaba muy preocupada con el tema de haberme dedicado a escribir sobre esoterismo y descubrí que San Agustín, de joven, tuvo ese proceso de estar interesado en este tipo de temas para luego conectar de una manera radical con Jesús. No son compatibles cristianismo y esoterismo. Y actualmente siempre lo digo en mis charlas o tertulias: no recomiendo realizar esas prácticas»

Vídeo del testimonio de Carlota Santos en el programa 'Ecclesia, es domingo' de 13 TV 

Camino Católico.- La fe transforma el mundo. Carlota Santos es un ejemplo de ello. Tras pasar por el esoterismo y el movimiento New Age contemporáneo, la ilustradora ha encontrado en el mensaje de la fe cristiana «el bien y la verdad». Se siente amada y con un propósito: desmitificar la extendida versión de que el catolicismo no la valora a la mujer. De ahí surge Santas (Penguin Ramdom House), su nuevo libro con el que venera a 50 mujeres destacadas de la historia de la Iglesia que desafiaron su tiempo y cuyo legado sigue inspiración devoción. Amparo Castelló en El Debate entrevista a Carlota Santos, quien habla de su nuevo libro y de su conversión a Jesucristo.

-¿Qué es Santas?

-Es un recorrido a través de 50 mujeres de la historia de la Iglesia y de la Historia en general. 45 de ellas son mujeres que sí tienen el título de santidad y cinco de ellas no, pero sí han sido muy importantes en la historia de la Iglesia. Es un libro con el que puedes aprender sobre la religión, a orar, y a responderte preguntas como ¿por qué es tan importante el cristianismo? He intentado hacer un recorrido a través de los temas fundamentales.

-El libro surge de un proceso de reconversión a la fe por su parte. ¿Cómo fue?

-Fui a un colegio católico. Es decir, ya tenía una educación en valores católicos, pero nunca llegué a conectar del todo con el cristianismo. Siempre he sido una persona muy espiritual y tras pasar por los arquetipos del tarot y otros temas como la New Age, un día sentí la necesidad de ir más allá. Fue una conversión bastante gradual e intelectualizada, diría yo.

-¿Cuándo fue el punto de inflexión?

-Cuando me di cuenta de que la New Age lo que te promete es sentirte bien contigo mismo y yo me empecé a preguntar si más allá de sentirse bien había alguna verdad o un bien que fuera objetivo. Empecé a leer y a investigar sobre muchas religiones. Y con esa búsqueda de la verdad y del bien conecté totalmente con el mensaje de Jesús. Primero, desde una perspectiva cristiana, y al final ya con el catolicismo. Volví a mi punto de inicio. Y no me arrepiento del recorrido que he hecho para volver a llegar al punto de partida porque creo que me ha ayudado a conectar con ello de una forma muy profunda. Es decir, no es por tradición o por costumbre de mi tradición, de mi familia, de mi colegio... sino porque realmente he encontrado ahí una verdad y el bien.

-¿Cuál es esa verdad?

-Que identifiqué en el mensaje de Jesús el bien. Si tú aplicas a tu vida lo que dice el mensaje de Jesús, que está en la Biblia y transmite la Iglesia católica, realmente es un beneficio para todos. El mensaje es una buena brújula para conducirte por el mundo.

-En el libro hay un compendio de oraciones dedicadas a la Virgen María. ¿Hace falta orar más?

-Sí. Hay mucha información en redes sociales, medios de comunicación... que te invita a la meditación o a practicar yoga. Pero es mucho mejor el rezar por una cosa. Es mucho más fácil encontrar un espacio de recogimiento con una oración cristiana, porque forma parte de nuestra cultura y es mucho más sencillo conectar con ella. Hace poco compartí en redes sociales un Padrenuestro porque, hablando con unos amigos que no son creyentes y que tampoco habían ido a un colegio católico no sabían rezarlo, y me pareció increíble que algo que hasta hace pocas generaciones era fundamental conocer se estuviera perdiendo... pues la respuesta me sorprendió aún más. Despertó muchísimo rechazo. Hubo mucho hater. Creo que se tiende muchas veces y desde muchos sectores de la sociedad a despreciar la profundidad espiritual que da el cristianismo y se le da mucho énfasis a otras religiones que no tienen nada que ver con nuestra cultura.        

-¿Por qué cree que hay tanto odio hacia la tradición cristiana?

-Esa respuesta se encuentra en la propia Biblia. Jesús ya anunció que las personas que defendieran lo que él decía iban a ser también perseguidas. Lleva pasando desde el inicio: desde Jesús hasta pasando por todos los mártires que ha habido a lo largo de la historia. Desde mi fe creo que el mensaje de Jesús es la verdad, entonces a las personas que igual no están preparadas todavía espiritualmente, por decirlo así, para recibir ese mensaje, o que no tienen muy claro dónde están, pues les va a causar rechazo.

-Desde tu reconexión con Dios y con Jesús, ¿cómo te ha cambiado la vida?

-A nivel personal es increíble el cambio interior que tienes. Ese sentimiento de amor, de sentirte amada, y con unas reglas que sabes que son en beneficio de todos y que no pueden estar mal porque son buenas. Para mí no es tanto cómo a mí me cambió la vida, sino lo que yo pueda hacer por los demás, en el sentido de centrar mi arte y mi obra en compartir esto. O sea, el impacto que yo pueda tener en los demás.


El libro 'Santas', de Carlota Santos

-Entonces, ¿qué espera que el lector sienta o descubra cuando cierre el libro?

-Varias cosas. Empezando por lo más superficial, que aprenda cosas que no supiera sobre su cultura, sobre el cristianismo y la vida de mujeres cristianas... E invitar a la reflexión sobre la realidad del mito de que el catolicismo no valora a la mujer. En el libro se da testimonio de todo lo contrario. Desde el inicio, desde la Virgen María hasta las últimas santas, que incluye en el libro que ya son contemporáneas, la Iglesia siempre ha reconocido a la mujer como algo valioso. Incluso ha habido mujeres con mucho poder a lo largo de la historia. Muchos perfiles diferentes de mujer han sido reconocidas con el grado de santidad, que es lo más alto para la iglesia. Para mí desmontar un poco esa narrativa de opresión hacia la mujer es importante. Obviamente todo tiene sus grises, porque en la historia nada es blanco o negro, pero desde luego sí se ha reconocido a la mujer y se ha valorado.

-¿Y qué cree que ha fallado en el relato? ¿Ha sido la Iglesia la que no ha sabido contar bien sus referentes femeninos?

-Yo creo que el mundo está en un estado de confusión muy grande y se malentiende, desde mi punto de vista, lo que es una mujer fuerte o, como se dice ahora, empoderada. Se confunden los términos. No sabría hacer un análisis global del estado del mundo y por qué hemos llegado a este punto porque no lo sé, pero sí puedo contribuir a transmitir la historia de estas mujeres de una manera sencilla, a través de mis dibujos y de narrar sus vidas y que llegue a todas las personas posibles para que no tengan esa visión del asunto.

-María Magdalena, Santa Lucía, Teresa de Jesús... hasta 50. ¿Se puede extraer una enseñanza de cada una de ellas o todas llevan al final el mismo mensaje?

-Yo creo que ambas cosas. Por un lado, creo que ellas, todas ellas, tienen una defensa radical del bien, de Dios y de la verdad. Y todas llevan al mismo punto, que es Jesucristo. Cada una lo hace con los dones y virtudes que Dios le ha dado. Y eso es lo interesante, que no hay una sola manera de llegar a la santidad. Por ejemplo, Santa Teresita de Lisieux, abogaba mucho por las pequeñas obras, por el día a día. Sin embargo, luego ha habido otras santas que han sido místicas y han tenido una espiritualidad mucho más simbólica o, incluso, desde una búsqueda científica.

-¿Y si tuviera que resumir en una idea qué es la santidad, cuál sería?

-Seguir los pasos de Jesús y tener una vida virtuosa, siendo ejemplo para los demás.

-El mayor ejemplo, Jesús, al que le dedica el libro...

-Sí. Es que para mí ha sido muy importante en mi conversión. Tengo amigas que han conectado con el cristianismo a través de la Virgen u otros santos, pero en mi caso ha sido una conexión muy fuerte con Jesús, que es el Señor. Todos los testimonios de las mujeres de mi libro y sus caminos son para llegar a él.

-¿Nota un auge de la espiritualidad dirigida a la religión cristiana actualmente en el arte?

-No sé, pero ojalá que sí y que cada vez más gente se acerque a Dios. Pero, también creo que hay que distinguir un poco lo que parece que se hace por estética y por seguir ciertas modas a lo que es una espiritualidad real. Al final lo estético está muy bien y yo pienso que la belleza también acerca a Dios. Pero la espiritualidad es un proceso muy profundo que cada uno tiene que recorrer y no porque sea una tendencia.

-¿Y dónde ha quedado la magia y el esoterismo para usted? ¿Qué lugar ocupa ahora en su vida?

-Fue una fase en mi camino que yo exploré tanto a nivel artístico como a nivel espiritual, que me ha ayudado a llegar adonde estoy ahora y a encontrar la fe otra vez. En eso me ayudó mucho leerme Confesiones de San Agustín. Yo estaba muy preocupada con el tema de haberme dedicado a escribir sobre esoterismo y descubrí que San Agustín, de joven, tuvo ese proceso de estar interesado en este tipo de temas para luego conectar de una manera radical con Jesús.

-Entonces, compatibles cristianismo y esoterismo no son...

-No, para mí no lo son. Y actualmente siempre lo digo en mis charlas o tertulias: no recomiendo realizar esas prácticas.

jueves, 12 de marzo de 2026

Federica Tognacci: «Fui 20 años budista, vi que el principio esencial es ‘mi dios soy yo’, se estaba derrumbando mi matrimonio y sentí la necesidad de transformar mi corazón en más parecido a Jesús»


Federica Tognacci vio derrumbarse su matrimonio mientras aplicaba el principio esencial de la espiritualidad budista: el ego / Foto: Instagram
@fede_prega_il_rosario

* «No sé de dónde venía esto, ya que hasta entonces el orgullo siempre me había parecido algo bueno; pero luego, al comprender lo que era el combate espiritual, me di cuenta de que era algo sobre lo que tenía que trabajar. Mi abuela no había dejado que el orgullo convirtiera su corazón en egoísta y sentí que ese era el camino que yo también tenía que emprender: convertir mi corazón»

Camino Católico.- Tras veinte años de mantras, reiki y sesiones de psicoterapia que rayan el espiritismo, Federica Tognacci, una experta en comunicación, se convirtió y ahora reza el rosario a través de las redes sociales. Raffaella Frullone habla con ella en el número 244 (noviembre de 2024) del mensual católico de apologética Il TimoneVerbum Caro lo traduce en Religión en Libertad.

"Federica, diario de una new entry en Cristo: veinte años en la Soka Gakkai y luego ¡bum! Jesús vino a buscarme". Federica Tognacci, nacida en 1980, de la región de las Marcas de nacimiento y boloñesa de adopción, se presenta así en Instagram, donde es conocida por el apodo de @fede_prega_il_rosario, porque después de haber estado en una psico-secta budista durante más de dos décadas, hoy esta redactora divulga la oración mariana más suave, en italiano y también en latín. Nos ponemos en contacto con ella por teléfono y empezamos aquí mismo a contar su historia.

"La página nació porque cuando me convertí estaba completamente sola, no conocía a ningún católico. En un momento dado me acordé de que cuando era pequeña, en el campo, delante de los tabernáculos de la Virgen, en mayo, había gente rezando el rosario por las tardes, así que decidí ir a la iglesia para ver si eso seguía existiendo. Y me di cuenta de que la gente sí que rezaba, pero la media de edad de los presentes era altita y yo quería conocer a gente de mi edad, así que decidí probar con Instagram, ya que trabajo en comunicación y mi edad está perfectamente en target".

-¿Cómo es posible que estuvieras completamente sola?

-Mis conocidos siempre han estado en el mundo de la New Age, los católicos que conocía se remontaban a mi época de la escuela primaria, sólo tenía amigos budistas...

Federica Tognacci / Foto: Instagram @fede_prega_il_rosario

-Cuando dices que estabas en el mundo New Age, ¿a qué te refieres exactamente y cómo llegaste allí?

-La mayoría de la gente vive inmersa en los cultos de la New Age pero no lo sabe, es parte de nuestra cultura neo-gnóstica. Yo era una chica con cierta sensibilidad y me encontraba en una búsqueda, me hacía preguntas sobre el sentido de la vida y las respuestas que ahora tengo de la Iglesia estaban entonces fuera de mi radar, diría que escondidas, mientras que las del mundo se me presentaban constantemente, por todas partes: esta sociedad neopagana te las ofrece en bandeja de plata.

Era atea cuando, a los 19 años, me trasladé de Osimo, en la provincia de Ancona, a Bolonia; un día, a los 23, un amigo me invitó a una reunión budista, y ese fue el principio. Lo que encontré en esta práctica -considerada laica, pero que es de todo menos laica- respondía a mis valores de entonces: en el centro se ponía el ego.

El principio básico es sencillo: mi dios soy yo, yo decido sobre mi vida, me fijo unos objetivos y los logro. Luego los voy tachando. No hay moral, todo vale, matrimonio entre dos mujeres o dos hombres, divorcio, fluidez sexual, gestación subrogada. El lema es hacer lo que la persona siente en ese momento. Esto se declinaba en una serie de prácticas: meditación con repetición de mantras, psicología llevada a un nivel que raya el espiritismo, la medicina alternativa, la cristaloterapia, el reiki.

-¿Cuándo despertaste del hechizo?

-Cuando empecé a ver que me estaba derrumbando, sobre todo en la relación con mi marido, con el que me casé hace diez años. Básicamente, en algún momento empecé a darme cuenta de cuál sigue siendo el aspecto sobre el que estoy intentando que Cristo me ablande el corazón, que es el egoísmo. Empecé a darme cuenta de que anteponer siempre el ego a todo, los propios objetivos al resto, avanzando como un tren, me estaba llevando a descarrilar.

Federica Tognacci, junto con su marido / Foto: Instagram @fede_prega_il_rosario

Hay que tener en cuenta que mi marido no me siguió en este camino, siempre ha sido católico, y esto no "ayudaba a mi evolución" según los que promueven esta forma de pseudo-budismo, y en un momento dado empecé a entrar en crisis, también por lo que veía a mi alrededor. Casi todo el mundo en mi círculo acudía a un psicoterapeuta, mis amigas al cabo de un año empezaron a separarse de sus maridos. A mí me pasaba lo mismo. Incluso me fui de casa. Y me impresionó mucho su reacción. Se mantuvo firme en su matrimonio, siguió llevando la alianza, tenía una gran dignidad sentimental y me dijo: "Este es tu sitio, te espero"; fue un momento fundamental en mi conversión.

-¿Hubo otros pasos?

-Muchísimos. Una vez, de repente, me acordé de mi abuela materna, que tenía tres características: una ética fuerte, orgullo y un buen corazón. Y sentí la necesidad de transformar mi corazón, de convertirlo en más parecido a Jesús. No sé de dónde venía esto, ya que hasta entonces el orgullo siempre me había parecido algo bueno; pero luego, al comprender lo que era el combate espiritual, me di cuenta de que era algo sobre lo que tenía que trabajar. Mi abuela no había dejado que el orgullo convirtiera su corazón en egoísta y sentí que ese era el camino que yo también tenía que emprender: convertir mi corazón.

-Con la página de Instagram, sin embargo, se te ha abierto otro tipo de mundo...

-Fue casual, porque cuando murió el Papa Benedicto, mientras hacía scroll, me topé con un post que se había hecho viral: era del grupo Mienmiuaif, que yo no conocía.

Mienmiuaif: un matrimonio católico que comparte su fe en la red y difunde sus canciones, como ésta dedicada al Padre Pío

A partir de ahí se me abrió una visión del mundo católico on line. Me di cuenta de que era gente que se relacionaba de otra manera, que había ganas reales de conocerse y encontrarse. Conocí a mujeres de mi edad que se reunían para rezar el rosario, luego descubrí la realidad del Monasterio Wi-Fi de Costanza Miriano y asistí al capítulo romano el año pasado: las catequesis fueron una propuesta absolutamente nueva para mí, lo cual me hizo enfadar mucho porque estoy convencida de que un chico joven necesita desesperadamente escuchar esas palabras. A partir de ahí descubrí que la Iglesia también estaba presente en Bolonia -evidentemente- y que había una Iglesia viva, rica, de la que antes no sabía nada y que puede aportar muchísimo.

Sí, a veces lo virtual se convierte en real. Y sí, la fe también pasa por Instagram. Y reza el Rosario.

Traducción de Verbum Caro