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domingo, 30 de agosto de 2026

Nelly Gillant tras el suicidio de su madre se sumergió en la New Age, el espiritismo y el Reiki: «Caí de rodillas y clamé a la Virgen María: ‘¡Líbrame! Mejora mi relación con mi hija’»

Nelly Gillant recibió su Primera Comunión y su Confirmación en el verano de 2020

* «Y entonces escuché en mi interior una voz diciéndome ‘¿Quién eres tú para juzgar a mi Iglesia? Estas mujeres están aquí por su propia voluntad, alabándome y adorándome. Esto es un anticipo del cielo en la tierra’. Prácticamente me caí del banco y -sabiendo que era Dios- le dije: ‘¿Qué?, ¿ésta es la verdadera Iglesia?’ Entonces cuando miré alrededor del claustro, las mujeres cantaban y tuve una visión de ángeles… Los cantos eran llevados por los ángeles al trono del Padre… En 2020 recibí mi Primera Comunión y la confirmación. Sirvo en misa con mi hija, soy ministra de comunión. Es la gran misericordia de Dios»

Camino Católico.- Ser Maestra de Reiki era más que una profesión para Nelly Gillant. Era una vocación. Creía que hacía el bien, pues "difundía la luz, la paz y el amor". Curar las almas dolientes era el sueño de su infancia y el deseo de su madre: "Un día serás médico, para curar a mamá", le decía su progenitora.

La madre de Nelly estaba deprimida e intentó suicidarse varias veces. Un día lo concretó. "Yo tenía nueve años. Mi padre nunca se recuperó. Lo perdió todo. Mi hermana y yo pasamos varios días sin comer. Me di cuenta de que los adultos no podían protegerme. Por encima de todo, quería saber dónde estaba mi madre. Estaba obsesionada. Creía en la vida después de la muerte, pero como nadie respondía a mis preguntas, busqué las respuestas por mi cuenta", cuenta a Le Verbe.

El novio de su hermana las introdujo a ambas en el espiritismo y Nelly quedó fascinada. Devoraba todo lo que se publicaba sobre el mundo de los muertos y descubrió que -al igual que su madre- tenía 'habilidad' para 'tirar las cartas'. Comenzó a leer y ejercitarse con guías prácticas de viajes astrales y pronto se hizo seguidora de Sathya Sai Baba, un maestro espiritual indio que decía ser la reencarnación del gurú Shirdi Sai Baba. Y pronto creyó alcanzar la "luz azul" y otras dimensiones energéticas gracias a las técnicas de meditación que enseñaba el gurú.

A los 20 años, conoció El Sermón de la Montaña, del exitoso autor Emmet Fox. "Su lectura me abrió los ojos. Fue como una visión de Cristo acercándose a mí y diciéndome: 'Sígueme'. Sentí su presencia y su paz toda la semana. Me había sentido mal todo el tiempo, y ahora me sentía libre y feliz. Luego se desvaneció. Me dije que, si leía la Biblia, continuaría. Empecé por el Génesis y luego leí todas las historias de masacres y guerras del Antiguo Testamento... ¡No era la paz y la alegría que había experimentado! Como no había nadie que me guiara en mi lectura, cerré la Biblia... ¡Los siguientes 20 años!".

Del espiritismo a la New Age y las ciencias ocultas

Durante ese tiempo, se dedicó a la adivinación, las runas y el péndulo, porque quería -dice- "hacer el bien". La verdad es que era ingenua pues ... “queriendo curar y hacer el bien, hablaba con los espíritus, pensando que Dios estaría de acuerdo".

El paso siguiente fue sumergirse en las enseñanzas de la escuela New Age Écoute ton corps, de Lise Bourbeau. Allí -afirma Nelly- sus capacidades mediúmnicas (práctica espiritista para contactar con espíritus) se habrían intensificado. Recuerda como durante una sesión de espiritismo, colocó las letras del Scrabble en círculo y pidió las respuestas a sus próximos exámenes. Las obtuvo todas correctas.

Nelly abandonó Francia y se trasladó a Quebec (Canadá), donde le parecía más fácil "formarse" en ciencias ocultas. Rápidamente obtuvo un diploma en hipnosis y echaba las cartas (Tarot) a una esteticista, que le enviaba a sus clientas. "Mis clientes adivinos siempre tenían muchos problemas, así que también los sometí a hipnosis. No tardé en tener una gran clientela”.

Nelly Gillant buscó a Dios en los lugares equivocados

Creyendo ascender se hundía

A pesar del éxito, Nelly no estaba tranquila, quería más. "Recién titulada en reiki, ya anhelaba convertirme en maestra de reiki" y para ello se unió al ashram de Mahavatar Babaji, un maestro espiritual indio con fama de inmortal. Al poco andar -dice- notó que en su vida cotidiana se producían manifestaciones extrañas y sobrenaturales. “Con Babaji, y sus técnicas de kriya yoga, el objetivo es alcanzar la 5ª dimensión, comúnmente conocida como nirvana. Todos los terapeutas tienen que alcanzar este nirvana, es decir, conseguir desencarnarse para entrar en el todo mayor. El problema es que no puedes hacerlo. Puedes entrar en éxtasis total, y luego ¡zas! vuelves a caer de repente. Y entonces llega la desesperación total. De hecho, es una competición. Todo el mundo se compara y quiere convertirse en un maestro. Te dicen: «Oh, ¿cómo es que aún no has alcanzado la quinta dimensión?» o «No estás utilizando la técnica adecuada»".

Se esforzó hasta que un día le pareció que lo había logrado... "El espíritu de Babaji entró en mí. ¡Sentí una increíble efusión de amor!”. En su pasión y creencias, en ningún momento pensó Nelly que aquella experiencia pudiere ser el encuentro con una entidad oscura que se revestía de bien. Aunque era consciente que cada día se alejaba más de Cristo: “En nuestros seminarios, 'conversábamos' con la Virgen María para alcanzar energías semejantes a las de Cristo. Enseñábamos que Jesús era un maestro ascendido; que había ido a la India para aprender las técnicas de Babaji; que no había experimentado realmente la Pasión porque había abandonado su cuerpo. Todas estas enseñanzas, estas nociones, diría que fueron lo que más me costó quitarme de encima, desprogramarme, si puedo decirlo así. Creer que Dios se encarnó, que es verdadero Dios y verdadero hombre, ¡era impensable!".

Tras esta experiencia de ser poseída por esa entidad, recuerda que sus capacidades mediúmnicas se multiplicaron por diez y también sus ingresos económicos pues los clientes le llovían. Sin embargo, al momento de entregarse para ser canal de comunicación entre el mundo de los espíritus y sus clientes que la demandaban como maestra de Reiki, podía percibir que aunque no lo quisiera, su voz cambiaba. "Había una fuerza que salía de mis manos. Hoy sé que era una fuerza que me dominaba, que me hacía creer que tenía el control".

Llegó un momento en el cual comenzó a desmoronarse y le irritaba encargarse de las tareas cotidianas del hogar o de atender las necesidades de su hija que tenía tan solo tres años. "Todo el día escuchaba mantras. Era como estar en un mundo paralelo. Un día perdí el control. Puse mi frente contra la de mi hija y grité. Fue entonces cuando caí de rodillas y supliqué a la Virgen María. Grité: «¡Líbrame! Mejora mi relación con mi hija»".

En los días siguientes, Nelly sintió de repente aversión a la meditación, los mantras y todo lo que por décadas había valorado. Estaba desesperada y fue su propia masajista quien le dijo que con aquél grito a la Virgen había abierto su alma al cristianismo. Le invitó luego a participar en un grupo de estudio de la Biblia asegurándole que el líder de la comunidad podría ayudarla en la relación con su hija. Y aceptó. Todo iba bien hasta que “en la tercera reunión, una mujer dijo que Jesús era el único mediador entre Dios y el hombre”. Enfadada, Nelly replicó que eso era falso. Se fue dando un portazo.

Pocos días después, de forma espontánea comenzó a orar pidiendo a Dios su ayuda y esa misma noche se despertó con una certeza en su interior: "Jesús es mi hijo amado. Es el único. Arrodíllate y confiesa con tu boca que es tu Señor y Salvador". No era en absoluto la respuesta que quería oír. "¡Yo quería abrir mi propio centro de reiki! No quería seguir a Jesús”, comenta.

Nelly Gillant con su Biblia

Buscando a Jesús a tientas

¿Seguir a Jesús? Sí, pero ¿cómo? La búsqueda de Nelly fue un largo trayecto de formación y reencuentro con Dios por distintas iglesias cristianas donde incluso recibió algunos exorcismos. "Fue una experiencia difícil, a veces aterradora. Me libré de varios espíritus. Volví a casa, se lo conté todo a mi pareja y esa noche cancelé mis citas con todos mis clientes. Se había acabado".

Nelly continuó su viaje en la fe arrojando a la basura cientos de objetos, libros y otros artilugios de sus años en el espiritismo, el reiki y otras prácticas ocultistas. "Fue en extremo alegre y doloroso al mismo tiempo. Mi comunidad me ayudó y me beneficié de otras liberaciones. Luego pedí el bautismo, pero no me lo concedieron; tenía que casarme. Grité: «¡No lo entendéis! ¡Lo necesito! ¡Mi alma lo necesita!» Y luego, en las asambleas, era demasiado exuberante. La gente gritaba, se tiraba al suelo... Acabé dejando aquella comunidad".

Y por fin encontró su hogar espiritual

Desanimada, telefoneó a la prima de su marido que es protestante y esta le aseguró que con ellos podría bautizarse. Sin mucha orientación Nelly pensó que sería mejor para ella acudir a un retiro espiritual para prepararse; pero en su búsqueda ningún centro protestante ofrecía por esos días lo que anhelaba. Alguien le mencionó entonces la abadía de Sainte-Marie-des-Deux-Montagnes “pero era católica y todas las iglesias protestantes en las que había estado me habían enseñado que la Iglesia católica era idólatra”. Aún así decidió que iría allí de todos modos.

Cuando llegó de inmediato una monja la invitó a rezar juntas el oficio. Sentada junto a Nelly, la monja besó una pequeña imagen de Jesús que sacó de su breviario. Nelly -con resabios de sus creencias- levantó los ojos al cielo, pensando que la buena hermana iría sin duda al infierno. "¡Estaba rezando! ¡Tenía que salvarla de la idolatría! Y entonces escuché en mi interior una voz diciéndome «¿Quién eres tú para juzgar a mi Iglesia? Estas mujeres están aquí por su propia voluntad, alabándome y adorándome. Esto es un anticipo del cielo en la tierra». Prácticamente me caí del banco y -sabiendo que era Dios- le dije: «¿Qué?, ¿ésta es la verdadera Iglesia?» Entonces cuando miré alrededor del claustro, las mujeres cantaban y tuve una visión de ángeles... Los cantos eran llevados por los ángeles al trono del Padre". Nelly rompió a llorar, la hermana la consoló, la cogió en brazos y la llevó a ver al sacerdote que la acompañaría durante varias semanas.

Se rindió en silencio, pero no del todo. Un grupo de oración al que comenzó a asistir la ayudó. "La responsable del grupo iba a menudo a la capilla de la adoración. Siempre me había negado a ir. La Eucaristía era demasiado para mí. Aquella vez, me dije: «Nelly, ¡te has inclinado ante tantos ídolos, gurús y hombres! ¿Imagínate si fuera verdad? Imagínate». Al decir eso, estaba abriendo una puerta a Jesús... Y entonces sentí algo loco. Una dulzura, un amor, ¡un bienestar! Tanto que me arrodillé”.

En el verano de 2020 Nelly Gillant recibió su Primera Comunión y su Confirmación. En septiembre de 2023, se casó con su marido y bautizó a su hija de ocho años.

Y sus manos, ese poder, ¿qué fue de ellas? Nelly sonríe: "Sirvo en misa con mi hija, soy ministra de comunión. Es la gran misericordia de Dios". Sus manos, que antes despreciaban al Amor de los amores sirviendo a otros dioses, ahora imparten el Cuerpo de Cristo a los fieles.

martes, 25 de agosto de 2026

Karina Plasencia: «Mi vida se desmoronaba y empecé en la Nueva Era, pero fui liberada en un retiro ante el Santísimo donde dije: ‘Jesús si existes muéstramelo, ven a buscarme y pido perdón por pensar que yo era Dios'»

Karina Plasencia dice que "me había separado del amor de mi Padre, y aunque Dios quería estar conmigo yo le cerré mi corazón" 

* «Un poco escéptica, puse a prueba a Dios y el Señor obró en mí. Desde el primer instante que expusieron al Santísimo experimenté una paz y un amor tan fuertes, así como un arrepentimiento profundo por haberlo dejado fuera. Lo único que escuché fue: ‘Venid y veréis’. En ese momento, supe que Él era el único lugar al que quería seguir, que sería mi roca y mi hogar para siempre. Lo único que deseaba era estar con Él y hacer su voluntad… El Señor volvió a obrar en mí y me regaló una liberación desde lo más profundo de mi ser»

Camino Católico.- Karina Plasencia ha superado ya la treintena y nació en una familia católica muy practicante, de hecho tiene un hermano sacerdote Legionario de Cristo. Pero, no siempre fue así, a medida que crecía, iba dejando a Dios cada vez más fuera de su vida.

"Estaba llena de sufrimiento, de vacíos existenciales y el maligno se aprovechó de mi malestar y quiso hacer un plan con mi vida. Él conoce nuestras debilidades, él también conoce nuestra historia y se aprovecha de esto", comenta Karina.

Una 'identidad' desde el dolor

La mexicana tuvo una infancia con muchas heridas de abandono, de rechazo, de abuso y de humillación. "Siempre sentí que no era amada por mis padres, ni por mis hermanos, sentía que no era suficiente, que había decepcionado las expectativas que todos tenían y habían puesto en mí. Todo esto me llevó a rebelarme, sentía una profunda injusticia", relata.

En ese entonces, Karina "estaba lejos de comprender que el Señor permite todo para un bien mejor, que el Señor es capaz de redimir las heridas". "Me encontraba perdida, no sabía quién era. Había perdido mi identidad. Construí mi 'identidad' desde mi dolor, desde mis heridas y es lo que quiere el maligno, que construyamos nuestra identidad y nuestra historia desde las mentiras y dolor", cuenta.

"Al ver que mi vida se desmoronaba, ya que vivía desde una identidad rota, empecé a buscar en la Nueva Era. Me empezaron a dar la razón en decisiones que ahora veo que no fueron las más correctas. Por ejemplo, pasaba un mal momento con mi ex esposo, y en la Nueva Era me dijeron que el divorcio estaba bien cuando dos personas se encuentran en 'diferentes frecuencias'", asegura.

Karina, sin darse cuenta, terminó alejándose de su familia, y de la fe. "En este mundo de la Nueva Era te debes alejar de la religión y de todo lo que tenga que ver con Jesús y con la Verdad. Hablan de la entrega y el sacrificio como 'falta de amor propio'. Te dicen que eres todopoderoso, que no necesitas a nadie, que en ti está la salvación, que las personas que van a la Iglesia son necesitados y viven en carencia continua".

Chakras, péndulo, cartas de ángeles, reconexiones...

"Me metí a cursos de meditación con los mejores maestros de la Nueva Era, estas meditaciones tienen como objetivo alcanzar una conexión con 'tu yo superior', es decir, estás tratando de activar la glándula pineal, la cual dicen los maestros, que es la glándula espiritual, que si tienes acceso a eso, tu vida se arregla", explica.

Karina empezó a probar con los chakras, las cartas astrales, el péndulo, las reconexiones de el libro de Eric Pearl, "en donde te dicen que puedes sanarte a ti mismo y sanar a otros", las cartas de ángeles para recibir directamente mensajes para cada día, constelaciones familiares para buscar más orden, cuarzos para protección, meditaciones con mantras, taoísmo y toda una macedonia maléfica.

"Lo hacía desde la inconsciencia más grande y desde la sed de buscar respuestas para sanar el dolor. No me veías a mí con un turbante en la cabeza como yogui, me veías como muchos jóvenes buscando en lugares equivocados que no tienen ni idea de las consecuencias tan dolorosas y de tantas mentiras que existe detrás de todo esto, como si fuera magia pura".

"Recuerdo muy bien uno de los seminarios que tomé con un experto de la Nueva Era, que nos explicaba que este plano era como una Matrix, que unos despertaban y otros no, que la Iglesia nos escondía tantas cosas para tenernos dormidos y seguirlos como soldados, que el nivel más bajo de esa Matrix era estar en la religión (fanatismo), que todo es vibración en este plano, ley de atracción, que para conseguir lo que necesitas, la meta es vibrar en cierta frecuencia karma de otras vidas".

La mexicana comenzó a creer en la reencarnación, hasta que un día "la identidad que te construiste se rompe en pedacitos y viene un declive tan fuerte que ya no sabes quién eres. Tus súper poderes se desvanecen, tu identidad también, tus traumas se presentan con más fuerza y el dolor es muchísimo más fuerte que antes, y además es una frustración enorme. Todo esto lo viví desde una soledad inmensa", recuerda.

"Me había separado del amor de mi Padre, y aunque Dios quería estar conmigo yo le cerré mi corazón. Aceptar que había tocado fondo era aceptar mi historia, aceptar que mucho había sido mentira (...). Es impresionante cómo el mal quiere que todo quede en secreto, como quiere que suframos en silencio, quiere contarnos historias falsas para no dejar que la verdad entre, el mal es el padre de la mentira".

Karina Plasencia fue a un retiro de Rise Up como todos los que aparecen en la imagen tomada durante uno de ellos

Varias liberaciones en un retiro y la sanación

En ese momento de confusión y dolor, le invitaron a un retiro de Rise Up, un retiro carismático de sanación en México, que lo lleva a cabo el Regnum Christi. "En este retiro el Señor vino a buscarme con mucha fuerza (...). Recuerdo muy bien que en uno de los ejercicios que nos dejaron, yo subrayé una frase: 'sáname de mis entrañas'. Y, así fue. En la primera exposición con el Santísimo le dije a Jesús: si existes muéstramelo, ven a buscarme".

"Un poco escéptica, puse a prueba a Dios y el Señor obró en mí. Desde el primer instante que expusieron al Santísimo experimenté una paz y un amor tan fuertes, así como un arrepentimiento profundo por haberlo dejado fuera. Lo único que escuché fue: 'Venid y veréis'. En ese momento, supe que Él era el único lugar al que quería seguir, que sería mi roca y mi hogar para siempre. Lo único que deseaba era estar con Él y hacer su voluntad".

Karina experimentó varias liberaciones, una de ellas fue por haber abierto todas las puertas de la Nueva Era. "Mi liberación comenzó cuando me preguntaron: '¿Hay algo por lo que quieras pedir perdón?'. En mi interior, sentí la necesidad de decir lo siguiente: 'Pido perdón por pensar que yo era Dios'. En ese momento, el Señor volvió a obrar en mí y me regaló una liberación desde lo más profundo de mi ser".

"Me quitó una venda de mis ojos y me permitió ver la realidad de cada una de las puertas que había abierto en mi búsqueda, cada persona que había estado ahí. Fue tan claro que debía dejarlo todo, cerrar cada puerta que había abierto para abrirse a Él. Volvió a obrar en mí al día siguiente, brindándome una liberación de las heridas de mi infancia".

Karina anima a no dejarse llevar por los cantos de sirena. "Hoy en día, todo lo que no es de la Iglesia suena más atractivo, más moderno entre los jóvenes. Decir 'yo medito y práctico mindfulness' suena más atractivo que decir 'yo soy católico practicante' o decir 'yo soy independiente' en comparación con 'yo entrego mi vida a Él y dependo de Él'. Pero si quitamos la mentira y vemos la verdad, lo que Él nos pide es: 'Entreguenme su vida y los llevaré en sus momentos de mayor gozo. En los momentos de sufrimiento, los restauraré'".

"A veces, las voces malignas tejen una narrativa que resalta nuestras faltas y nos hace sentir culpables, como si fuéramos indignos del amor de Dios. Jesús, sin embargo, nos extiende su mano para que lo sigamos a pesar de todo. Él nos perdona y desea que nosotros también nos perdonemos, que comencemos un nuevo capítulo a su lado, con una página en blanco", concluye.

domingo, 22 de marzo de 2026

Carlota Santos, ilustradora: «Tras pasar por los arquetipos del tarot y la New Age, empecé a leer y a investigar y conecté totalmente con el mensaje de Jesús, que es el Señor; he encontrado la verdad y el bien»


Tras pasar por una etapa esotérica, Carlota Santos ha redescubierto la fe católica

* «La magia y el esoterismo fue una fase en mi camino que yo exploré tanto a nivel artístico como a nivel espiritual, que me ha ayudado a llegar adonde estoy ahora y a encontrar la fe otra vez. En eso me ayudó mucho leerme Confesiones de San Agustín. Yo estaba muy preocupada con el tema de haberme dedicado a escribir sobre esoterismo y descubrí que San Agustín, de joven, tuvo ese proceso de estar interesado en este tipo de temas para luego conectar de una manera radical con Jesús. No son compatibles cristianismo y esoterismo. Y actualmente siempre lo digo en mis charlas o tertulias: no recomiendo realizar esas prácticas»

Vídeo del testimonio de Carlota Santos en el programa 'Ecclesia, es domingo' de 13 TV 

Camino Católico.- La fe transforma el mundo. Carlota Santos es un ejemplo de ello. Tras pasar por el esoterismo y el movimiento New Age contemporáneo, la ilustradora ha encontrado en el mensaje de la fe cristiana «el bien y la verdad». Se siente amada y con un propósito: desmitificar la extendida versión de que el catolicismo no la valora a la mujer. De ahí surge Santas (Penguin Ramdom House), su nuevo libro con el que venera a 50 mujeres destacadas de la historia de la Iglesia que desafiaron su tiempo y cuyo legado sigue inspiración devoción. Amparo Castelló en El Debate entrevista a Carlota Santos, quien habla de su nuevo libro y de su conversión a Jesucristo.

-¿Qué es Santas?

-Es un recorrido a través de 50 mujeres de la historia de la Iglesia y de la Historia en general. 45 de ellas son mujeres que sí tienen el título de santidad y cinco de ellas no, pero sí han sido muy importantes en la historia de la Iglesia. Es un libro con el que puedes aprender sobre la religión, a orar, y a responderte preguntas como ¿por qué es tan importante el cristianismo? He intentado hacer un recorrido a través de los temas fundamentales.

-El libro surge de un proceso de reconversión a la fe por su parte. ¿Cómo fue?

-Fui a un colegio católico. Es decir, ya tenía una educación en valores católicos, pero nunca llegué a conectar del todo con el cristianismo. Siempre he sido una persona muy espiritual y tras pasar por los arquetipos del tarot y otros temas como la New Age, un día sentí la necesidad de ir más allá. Fue una conversión bastante gradual e intelectualizada, diría yo.

-¿Cuándo fue el punto de inflexión?

-Cuando me di cuenta de que la New Age lo que te promete es sentirte bien contigo mismo y yo me empecé a preguntar si más allá de sentirse bien había alguna verdad o un bien que fuera objetivo. Empecé a leer y a investigar sobre muchas religiones. Y con esa búsqueda de la verdad y del bien conecté totalmente con el mensaje de Jesús. Primero, desde una perspectiva cristiana, y al final ya con el catolicismo. Volví a mi punto de inicio. Y no me arrepiento del recorrido que he hecho para volver a llegar al punto de partida porque creo que me ha ayudado a conectar con ello de una forma muy profunda. Es decir, no es por tradición o por costumbre de mi tradición, de mi familia, de mi colegio... sino porque realmente he encontrado ahí una verdad y el bien.

-¿Cuál es esa verdad?

-Que identifiqué en el mensaje de Jesús el bien. Si tú aplicas a tu vida lo que dice el mensaje de Jesús, que está en la Biblia y transmite la Iglesia católica, realmente es un beneficio para todos. El mensaje es una buena brújula para conducirte por el mundo.

-En el libro hay un compendio de oraciones dedicadas a la Virgen María. ¿Hace falta orar más?

-Sí. Hay mucha información en redes sociales, medios de comunicación... que te invita a la meditación o a practicar yoga. Pero es mucho mejor el rezar por una cosa. Es mucho más fácil encontrar un espacio de recogimiento con una oración cristiana, porque forma parte de nuestra cultura y es mucho más sencillo conectar con ella. Hace poco compartí en redes sociales un Padrenuestro porque, hablando con unos amigos que no son creyentes y que tampoco habían ido a un colegio católico no sabían rezarlo, y me pareció increíble que algo que hasta hace pocas generaciones era fundamental conocer se estuviera perdiendo... pues la respuesta me sorprendió aún más. Despertó muchísimo rechazo. Hubo mucho hater. Creo que se tiende muchas veces y desde muchos sectores de la sociedad a despreciar la profundidad espiritual que da el cristianismo y se le da mucho énfasis a otras religiones que no tienen nada que ver con nuestra cultura.        

-¿Por qué cree que hay tanto odio hacia la tradición cristiana?

-Esa respuesta se encuentra en la propia Biblia. Jesús ya anunció que las personas que defendieran lo que él decía iban a ser también perseguidas. Lleva pasando desde el inicio: desde Jesús hasta pasando por todos los mártires que ha habido a lo largo de la historia. Desde mi fe creo que el mensaje de Jesús es la verdad, entonces a las personas que igual no están preparadas todavía espiritualmente, por decirlo así, para recibir ese mensaje, o que no tienen muy claro dónde están, pues les va a causar rechazo.

-Desde tu reconexión con Dios y con Jesús, ¿cómo te ha cambiado la vida?

-A nivel personal es increíble el cambio interior que tienes. Ese sentimiento de amor, de sentirte amada, y con unas reglas que sabes que son en beneficio de todos y que no pueden estar mal porque son buenas. Para mí no es tanto cómo a mí me cambió la vida, sino lo que yo pueda hacer por los demás, en el sentido de centrar mi arte y mi obra en compartir esto. O sea, el impacto que yo pueda tener en los demás.


El libro 'Santas', de Carlota Santos

-Entonces, ¿qué espera que el lector sienta o descubra cuando cierre el libro?

-Varias cosas. Empezando por lo más superficial, que aprenda cosas que no supiera sobre su cultura, sobre el cristianismo y la vida de mujeres cristianas... E invitar a la reflexión sobre la realidad del mito de que el catolicismo no valora a la mujer. En el libro se da testimonio de todo lo contrario. Desde el inicio, desde la Virgen María hasta las últimas santas, que incluye en el libro que ya son contemporáneas, la Iglesia siempre ha reconocido a la mujer como algo valioso. Incluso ha habido mujeres con mucho poder a lo largo de la historia. Muchos perfiles diferentes de mujer han sido reconocidas con el grado de santidad, que es lo más alto para la iglesia. Para mí desmontar un poco esa narrativa de opresión hacia la mujer es importante. Obviamente todo tiene sus grises, porque en la historia nada es blanco o negro, pero desde luego sí se ha reconocido a la mujer y se ha valorado.

-¿Y qué cree que ha fallado en el relato? ¿Ha sido la Iglesia la que no ha sabido contar bien sus referentes femeninos?

-Yo creo que el mundo está en un estado de confusión muy grande y se malentiende, desde mi punto de vista, lo que es una mujer fuerte o, como se dice ahora, empoderada. Se confunden los términos. No sabría hacer un análisis global del estado del mundo y por qué hemos llegado a este punto porque no lo sé, pero sí puedo contribuir a transmitir la historia de estas mujeres de una manera sencilla, a través de mis dibujos y de narrar sus vidas y que llegue a todas las personas posibles para que no tengan esa visión del asunto.

-María Magdalena, Santa Lucía, Teresa de Jesús... hasta 50. ¿Se puede extraer una enseñanza de cada una de ellas o todas llevan al final el mismo mensaje?

-Yo creo que ambas cosas. Por un lado, creo que ellas, todas ellas, tienen una defensa radical del bien, de Dios y de la verdad. Y todas llevan al mismo punto, que es Jesucristo. Cada una lo hace con los dones y virtudes que Dios le ha dado. Y eso es lo interesante, que no hay una sola manera de llegar a la santidad. Por ejemplo, Santa Teresita de Lisieux, abogaba mucho por las pequeñas obras, por el día a día. Sin embargo, luego ha habido otras santas que han sido místicas y han tenido una espiritualidad mucho más simbólica o, incluso, desde una búsqueda científica.

-¿Y si tuviera que resumir en una idea qué es la santidad, cuál sería?

-Seguir los pasos de Jesús y tener una vida virtuosa, siendo ejemplo para los demás.

-El mayor ejemplo, Jesús, al que le dedica el libro...

-Sí. Es que para mí ha sido muy importante en mi conversión. Tengo amigas que han conectado con el cristianismo a través de la Virgen u otros santos, pero en mi caso ha sido una conexión muy fuerte con Jesús, que es el Señor. Todos los testimonios de las mujeres de mi libro y sus caminos son para llegar a él.

-¿Nota un auge de la espiritualidad dirigida a la religión cristiana actualmente en el arte?

-No sé, pero ojalá que sí y que cada vez más gente se acerque a Dios. Pero, también creo que hay que distinguir un poco lo que parece que se hace por estética y por seguir ciertas modas a lo que es una espiritualidad real. Al final lo estético está muy bien y yo pienso que la belleza también acerca a Dios. Pero la espiritualidad es un proceso muy profundo que cada uno tiene que recorrer y no porque sea una tendencia.

-¿Y dónde ha quedado la magia y el esoterismo para usted? ¿Qué lugar ocupa ahora en su vida?

-Fue una fase en mi camino que yo exploré tanto a nivel artístico como a nivel espiritual, que me ha ayudado a llegar adonde estoy ahora y a encontrar la fe otra vez. En eso me ayudó mucho leerme Confesiones de San Agustín. Yo estaba muy preocupada con el tema de haberme dedicado a escribir sobre esoterismo y descubrí que San Agustín, de joven, tuvo ese proceso de estar interesado en este tipo de temas para luego conectar de una manera radical con Jesús.

-Entonces, compatibles cristianismo y esoterismo no son...

-No, para mí no lo son. Y actualmente siempre lo digo en mis charlas o tertulias: no recomiendo realizar esas prácticas.

sábado, 7 de marzo de 2026

Gemma: «Por años asistí a charlas budistas y vi que eran una farsa; en un retiro ante el Santísimo sentí una felicidad inexplicable y en un Rosario escuche a la Virgen decirme: 'Eres mi hija, te amo, te voy a llevar a Jesús»


Gemma contando su testimonio  

* «Me daba cuenta de que el budismo en realidad no cambiaba mi mente y mucho menos mi corazón, con lo cual el dolor seguía estando allí y me fui alejando de estas charlas. Vi que era una bonita farsa, cada uno actuaba de una manera muy individual, con cero empatía por el dolor del otro, y era una situación en la que yo me sentía realmente sola» 

Vídeo de El Rosario de las 11 PM en el que Gemma cuenta su testimonio

* «Unas muy buenas amigas, me invitaron a hacer un retiro de tres días. Me llamó una de las personas que lo coordinaban y me dijo que no habían plazas. Pero, tres días antes justo, me llamó otra y me dijo que había habido una baja y que el Espíritu Santo les había dicho que tenía que ser yo la que fuera. Quedé bastante sorprendida porque no entendía cómo el Espíritu Santo les podía estar diciendo eso»

Camino Católico.- Gemma tiene 58 años y es de Barcelona (España). Siendo la tercera de cinco hermanos, Gemma nació en una familia católica pero no demasiado practicante. "Recuerdo pocas veces haber ido todos juntos en familia a misa, aunque sí que mis padres las navidades las celebraban con muchísimo entusiasmo", recuerda en El Rosario de las 11 PM

La infancia de Gemma no fue nada fácil, a los problemas matrimoniales de sus padres se le unió una gran crisis en la economía familiar, que casi acaba dándola en adopción. "Recuerdo esta etapa de mi infancia sufriendo mucho, porque soy una persona con una sensibilidad muy desarrollada, lo que llaman trastorno de déficit de atención. No me podía concentrar, estaba siempre muy despistada", relata.

Tras cambiar de colegio, tuvo finalmente que dejar de estudiar. "Entré en una academia sin ningún tipo de valor cristiano y estudié Administración. En estos años recuerdo que estaba completamente apartada de la fe. Viendo a mis padres, acabé dejando de creer en el matrimonio como sacramento, y como compromiso entre un hombre y una mujer", cuenta.

Gemma se fue a vivir a Inglaterra a estudiar inglés, al volver, encontró un buen trabajo en una multinacional británica, y conoció a un hombre 15 años mayor. "Mis padres se separaron y cada uno de mis hermanos tuvimos que buscarnos un poco la vida. Este hombre, al que yo quería mucho y del que creía que estaba enamorada, me propuso ir a vivir con él, sin pensármelo dos veces cogí mis cosas y me fui. Estuvimos como unos 5 años juntos", recuerda. 

"En esta situación tan irregular, en la que yo no tenía para nada el concepto de que no lo estaba haciendo bien, mi instinto maternal se despertó y él no quería saber nada ni de compromisos matrimoniales ni de formar una familia. Al cabo de unos años, esa relación se rompió y me fui a vivir a un apartamento pequeño de alquiler", añade.

Una época en la que su ritmo de vida llegó a ser frenético. "Trabajaba y salía por la noche, me podía quedar los fines de semana bailando hasta las tantas en cualquier discoteca de las más famosas del momento. Como nunca me ha gustado el alcohol, cuando veía que había gente muy perjudicada me daba mucho que pensar", comenta.

Cuando tenía unos 28 años, conoció a un hombre unos siete años mayor. "Era un hombre aparentemente muy tranquilo, una de las personas más cultas que he conocido en mi vida. Amante de la historia del arte, una persona con una capacidad para la reflexión, un amante de la belleza. A mí me entusiasmó, porque de alguna forma veía que con él podía aprender muchísimas de las cosas que no sabía, debido a mi falta de estudios", relata Gemma.

`Era una bonita farsa, cada uno actuaba de manera individual´, dice Gemma del budismo 

"A los pocos meses de conocernos me propuso casarnos y yo le dije que prefería que nos casáramos por lo civil. Él me dijo que las cosas tenían que hacerse bien, y que lo mejor era casarse por la Iglesia. Accedí, como no creía en Dios, para mí tampoco suponía ningún trauma. Me quedé embarazada, tuvimos al niño y, al tiempo, empecé a notar ciertos desprecios por parte de mi marido y situaciones muy difíciles de llevar para mí", explica.

"Con los años fue realmente insoportable y empecé a tener episodios agudos de claustrofobia, de angustias, de no poder dormir. Recuerdo que pasaba muchas horas encerrada en el lavabo, llorando, no entendía nada".

"Conocí a una chica que me empezó a hablar del budismo y de las las enseñanzas budistas en las cuales te llevan a hacer creer que el dolor y las situaciones angustiosas pueden ser controladas por uno mismo. Pensé que no iba a perder nada y durante unos cuantos años estuve asistiendo a las charlas de algunos de los maestros budistas más importantes a nivel internacional. En estas charlas nos enseñaban a controlar los pensamientos, las emociones, la respiración. En mi ignorancia me quería esforzar por hacerlo bien y puse todo lo que buenamente pude de mi parte", comenta Gemma.

Pero, a medida que iban pasando los años, se iba desengañando. "Me daba cuenta de que aquello en realidad no cambiaba mi mente y mucho menos mi corazón, con lo cual el dolor seguía estando allí y me fui alejando de estas charlas. Vi que era una bonita farsa, cada uno actuaba de una manera muy individual, con cero empatía por el dolor del otro, y era una situación en la que yo me sentía realmente sola", explica.

Gemma cuenta en su testimonio como la Virgen María tuvo un papel esencial para anclarse en Cristo y la invitó a rezar el rosario

"Poco a poco me fui alejando, hasta que al cabo de unos años, unas muy buenas amigas, me invitaron a hacer un retiro de tres días. Me llamó una de las personas que lo coordinaban y me dijo que no habían plazas. Pero, tres días antes justo, me llamó otra y me dijo que había habido una baja y que el Espíritu Santo les había dicho que tenía que ser yo la que fuera. Quedé bastante sorprendida porque no entendía cómo el Espíritu Santo les podía estar diciendo eso", comenta.

A partir de ahí, de ese retiro, la vida de Gemma cambió de arriba a abajo. "Lo único que puedo decir es que es un regalo maravilloso. Cuando se inició el retiro, empecé a ver de qué iba y me cerré como una ostra. Empecé a sentir una claustrofobia horrible, lo único que tenía ganas era de salir de allí y volver a mi casa. Este retiro se hacía en medio de un pueblecito y era ya muy tarde, nadie me podía acompañar a casa, así que me invitaron a quedarme a dormir, me dijeron que al día siguiente podría volver a casa", recuerda.

"En ese momento estaba atacadísima, solo pensaba en salir de allí, es más, llegué a pensar incluso que era una secta y que por eso no me dejaban irme, pero como había ido en el coche con otras personas no tenía medio de volver. Entonces, sentí una voz que brotó de mi corazón que fue: 'Quédate'. Y esta palabra me llenó de tanta paz y de tanto amor, que creo que en la vida nunca me he sentido tan amada como en ese momento. Y dije, yo no sé quién está detrás de esto pero lo que sí que sé es que no voy a parar ni un solo día de mi vida en averiguarlo. Pedí que me dejaran ir a la capilla y estuve bastante rato delante del Santísimo sin entender nada pero sintiendo una felicidad inexplicable", asegura. 

"El retiro continuó y lo viví como si fuera realmente mi luna de miel. A los pocos días me fui a servir a otros retiros. Y en un Rosario, cuando estábamos prácticamente acabándolo, se hizo un silencio y dejé de oír y noté como la Virgen me cogía por detrás, como si me abrazara con su manto, y me llenó de muchísimo amor. Fue para decirme: 'Gema eres mi hija, te amo, no te preocupes por nada, vamos a hacerlo juntas, no te sueltes de mi mano, te voy a llevar a Jesús'. A partir de aquí todo han sido bendiciones gracias a Ella", concluye.