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sábado, 7 de marzo de 2026

Gemma: «Por años asistí a charlas budistas y vi que eran una farsa; en un retiro ante el Santísimo sentí una felicidad inexplicable y en un Rosario escuche a la Virgen decirme: 'Eres mi hija, te amo, te voy a llevar a Jesús»


Gemma contando su testimonio  

* «Me daba cuenta de que el budismo en realidad no cambiaba mi mente y mucho menos mi corazón, con lo cual el dolor seguía estando allí y me fui alejando de estas charlas. Vi que era una bonita farsa, cada uno actuaba de una manera muy individual, con cero empatía por el dolor del otro, y era una situación en la que yo me sentía realmente sola» 

Vídeo de El Rosario de las 11 PM en el que Gemma cuenta su testimonio

* «Unas muy buenas amigas, me invitaron a hacer un retiro de tres días. Me llamó una de las personas que lo coordinaban y me dijo que no habían plazas. Pero, tres días antes justo, me llamó otra y me dijo que había habido una baja y que el Espíritu Santo les había dicho que tenía que ser yo la que fuera. Quedé bastante sorprendida porque no entendía cómo el Espíritu Santo les podía estar diciendo eso»

Camino Católico.- Gemma tiene 58 años y es de Barcelona (España). Siendo la tercera de cinco hermanos, Gemma nació en una familia católica pero no demasiado practicante. "Recuerdo pocas veces haber ido todos juntos en familia a misa, aunque sí que mis padres las navidades las celebraban con muchísimo entusiasmo", recuerda en El Rosario de las 11 PM

La infancia de Gemma no fue nada fácil, a los problemas matrimoniales de sus padres se le unió una gran crisis en la economía familiar, que casi acaba dándola en adopción. "Recuerdo esta etapa de mi infancia sufriendo mucho, porque soy una persona con una sensibilidad muy desarrollada, lo que llaman trastorno de déficit de atención. No me podía concentrar, estaba siempre muy despistada", relata.

Tras cambiar de colegio, tuvo finalmente que dejar de estudiar. "Entré en una academia sin ningún tipo de valor cristiano y estudié Administración. En estos años recuerdo que estaba completamente apartada de la fe. Viendo a mis padres, acabé dejando de creer en el matrimonio como sacramento, y como compromiso entre un hombre y una mujer", cuenta.

Gemma se fue a vivir a Inglaterra a estudiar inglés, al volver, encontró un buen trabajo en una multinacional británica, y conoció a un hombre 15 años mayor. "Mis padres se separaron y cada uno de mis hermanos tuvimos que buscarnos un poco la vida. Este hombre, al que yo quería mucho y del que creía que estaba enamorada, me propuso ir a vivir con él, sin pensármelo dos veces cogí mis cosas y me fui. Estuvimos como unos 5 años juntos", recuerda. 

"En esta situación tan irregular, en la que yo no tenía para nada el concepto de que no lo estaba haciendo bien, mi instinto maternal se despertó y él no quería saber nada ni de compromisos matrimoniales ni de formar una familia. Al cabo de unos años, esa relación se rompió y me fui a vivir a un apartamento pequeño de alquiler", añade.

Una época en la que su ritmo de vida llegó a ser frenético. "Trabajaba y salía por la noche, me podía quedar los fines de semana bailando hasta las tantas en cualquier discoteca de las más famosas del momento. Como nunca me ha gustado el alcohol, cuando veía que había gente muy perjudicada me daba mucho que pensar", comenta.

Cuando tenía unos 28 años, conoció a un hombre unos siete años mayor. "Era un hombre aparentemente muy tranquilo, una de las personas más cultas que he conocido en mi vida. Amante de la historia del arte, una persona con una capacidad para la reflexión, un amante de la belleza. A mí me entusiasmó, porque de alguna forma veía que con él podía aprender muchísimas de las cosas que no sabía, debido a mi falta de estudios", relata Gemma.

`Era una bonita farsa, cada uno actuaba de manera individual´, dice Gemma del budismo 

"A los pocos meses de conocernos me propuso casarnos y yo le dije que prefería que nos casáramos por lo civil. Él me dijo que las cosas tenían que hacerse bien, y que lo mejor era casarse por la Iglesia. Accedí, como no creía en Dios, para mí tampoco suponía ningún trauma. Me quedé embarazada, tuvimos al niño y, al tiempo, empecé a notar ciertos desprecios por parte de mi marido y situaciones muy difíciles de llevar para mí", explica.

"Con los años fue realmente insoportable y empecé a tener episodios agudos de claustrofobia, de angustias, de no poder dormir. Recuerdo que pasaba muchas horas encerrada en el lavabo, llorando, no entendía nada".

"Conocí a una chica que me empezó a hablar del budismo y de las las enseñanzas budistas en las cuales te llevan a hacer creer que el dolor y las situaciones angustiosas pueden ser controladas por uno mismo. Pensé que no iba a perder nada y durante unos cuantos años estuve asistiendo a las charlas de algunos de los maestros budistas más importantes a nivel internacional. En estas charlas nos enseñaban a controlar los pensamientos, las emociones, la respiración. En mi ignorancia me quería esforzar por hacerlo bien y puse todo lo que buenamente pude de mi parte", comenta Gemma.

Pero, a medida que iban pasando los años, se iba desengañando. "Me daba cuenta de que aquello en realidad no cambiaba mi mente y mucho menos mi corazón, con lo cual el dolor seguía estando allí y me fui alejando de estas charlas. Vi que era una bonita farsa, cada uno actuaba de una manera muy individual, con cero empatía por el dolor del otro, y era una situación en la que yo me sentía realmente sola", explica.

Gemma cuenta en su testimonio como la Virgen María tuvo un papel esencial para anclarse en Cristo y la invitó a rezar el rosario

"Poco a poco me fui alejando, hasta que al cabo de unos años, unas muy buenas amigas, me invitaron a hacer un retiro de tres días. Me llamó una de las personas que lo coordinaban y me dijo que no habían plazas. Pero, tres días antes justo, me llamó otra y me dijo que había habido una baja y que el Espíritu Santo les había dicho que tenía que ser yo la que fuera. Quedé bastante sorprendida porque no entendía cómo el Espíritu Santo les podía estar diciendo eso", comenta.

A partir de ahí, de ese retiro, la vida de Gemma cambió de arriba a abajo. "Lo único que puedo decir es que es un regalo maravilloso. Cuando se inició el retiro, empecé a ver de qué iba y me cerré como una ostra. Empecé a sentir una claustrofobia horrible, lo único que tenía ganas era de salir de allí y volver a mi casa. Este retiro se hacía en medio de un pueblecito y era ya muy tarde, nadie me podía acompañar a casa, así que me invitaron a quedarme a dormir, me dijeron que al día siguiente podría volver a casa", recuerda.

"En ese momento estaba atacadísima, solo pensaba en salir de allí, es más, llegué a pensar incluso que era una secta y que por eso no me dejaban irme, pero como había ido en el coche con otras personas no tenía medio de volver. Entonces, sentí una voz que brotó de mi corazón que fue: 'Quédate'. Y esta palabra me llenó de tanta paz y de tanto amor, que creo que en la vida nunca me he sentido tan amada como en ese momento. Y dije, yo no sé quién está detrás de esto pero lo que sí que sé es que no voy a parar ni un solo día de mi vida en averiguarlo. Pedí que me dejaran ir a la capilla y estuve bastante rato delante del Santísimo sin entender nada pero sintiendo una felicidad inexplicable", asegura. 

"El retiro continuó y lo viví como si fuera realmente mi luna de miel. A los pocos días me fui a servir a otros retiros. Y en un Rosario, cuando estábamos prácticamente acabándolo, se hizo un silencio y dejé de oír y noté como la Virgen me cogía por detrás, como si me abrazara con su manto, y me llenó de muchísimo amor. Fue para decirme: 'Gema eres mi hija, te amo, no te preocupes por nada, vamos a hacerlo juntas, no te sueltes de mi mano, te voy a llevar a Jesús'. A partir de aquí todo han sido bendiciones gracias a Ella", concluye. 

lunes, 7 de julio de 2025

Rae-Mi LeRoy, budista, en la New Age, soñó con Jesús y fue a una Iglesia: «El Viernes Santo mirando la cruz fue la primera vez que entendí que Jesús murió por mí. Todo tiene que cambiar ahora. ¿Cómo no le doy todo a Él?»


Rae-Mi Leroy colaborando encantada en su parroquia católica, tras una vida muy lejos del catolicismo

* «En mi primera confesión me liberé de algo que ni siquiera sabía que me oprimía. Y ese fue un momento increíble. Hasta el día de hoy, amo la confesión. Me encanta. Es el regalo más increíble que nuestro Señor nos dio, y voy al menos una vez al mes» 

Camino Católico.- Rae-Mi LeRoy no supo nada del Evangelio ni de la fe católica hasta los 38 años. Para entonces, había ganado dinero en la industria del espectáculo (trabajó en Los Ángeles, en la Torre Nakatomi, "la de Jungla de Cristal", explica, en oficinas de 20th Century Fox), y a la vez buscaba paz y espiritualidad en el budismo y la New Age.

Y entonces, Jesucristo vino a buscarla, primero en sueños, luego con numerosas indicaciones. Cuando decidió acercarse a una iglesia a hacer preguntas, pensó que, como en el teatro y el cine, ¡había que reservar entradas y pagar por ellas! Ha contado su historia asombrosa en CHNetwork (versión de 1 hora) y en The Institute of Catholic Theology (versión de 20 minutos) y P.J.Ginés las traduce y sintetiza en Religión en Libertad.


Bautizada de niña, sin ninguna formación ni fe


"Fui bautizada católica cuando era un bebé de menos de un mes, pero mis padres dejaron la Iglesia cuando yo tenía alrededor de dos años. Crecí sin ninguna fe en absoluto. Toda mi infancia y juventud consistía en tratar de sacar buenas notas, complacer a mis padres y bailar. Mi mamá abrió un estudio de baile cuando yo tenía unos cinco años. Entonces, eso se convirtió en mi vida. Fui a concursos y gané muchos premios", explica.


Fue a una universidad artística en Ohio, especializándose en teatro y danza. Era obligatorio apuntarse a algún curso sobre alguna religión, y por horario le encajó ir a 'Budismo y Zen'. Aquellas clases fueron la primera vez que alguien le habló de algo espiritual


"Me encantó el concepto de desapego. Siempre fui muy poco materialista, incluso de niña. Por primera vez alguien me decía que eso era bueno. Y me encantaba meditar. Me gustaba quedarme quieta, respirar, no hacer nada".


Se distrajo del budismo en cuanto dejó la universidad y se fue a vivir a Hollywood, a intentar ser bailarina o artista, con una beca de baile. Lo intentó 8 años. También vivió cosas complicadas. Y poco antes de llegar a los 30 años, se empezó a hacer preguntas espirituales. Desempolvó sus libros budistas y empezó a ir a retiros de yoga. Se hizo profesora certificada de yoga y entró "en todo el paraguas de la Nueva Era".


El núcleo de toda esta espiritualidad era admitir que ante el sufrimiento, que es parte de la vida, hay que aceptarlo, rendirse y vaciarse. Se consideraba una yogui budista y se sentía "muy espiritual".


En la Fox, en Nakatomi Plaza

Pero, a la vez, cambió su enfoque profesional. Ya no intentaba ser actriz o bailarina, sino dedicarse al lado empresarial-comercial. "Trabajé para Universal Studios Hollywood en el Departamento Creativo. Construimos todas las atracciones y espectáculos para el parque, y manejé los contratos y pagos para eso, y luego, después de terminar mi maestría en negocios, me mudé a la distribución televisiva en NBC Universal; licenciábamos películas y programas de TV de todo el mundo, yo me centré en Japón y Corea. Luego pasé a 20th Century Fox al mismo puesto, trabajé en Nakatomi Plaza, donde la película Jungla de Cristal, era mi edificio de oficinas".


Tenía dinero, tenía trabajo, iba a fiestas elegantes, tenía espiritualidad... y, pese a todo, se sentía vacía. "Ya no sé quien soy", le dijo a sus padres, que se habían mudado a Sedona, Arizona, conocida como una de las "capitales del New Age" de EEUU.


Hoy cree que la espiritualidad budista, efectivamente, la vaciaba y al mismo tiempo la llenaba de sí misma. "Es como si te convirtieras en tu propio Dios", explica. Dice que, tal como lo piensa hoy, la idea de ser "espiritual sin religión" no tiene sentido: cualquier práctica New Age, se tome de donde se tome, parte de una cosmovisión, una visión del hombre y del mundo y tendrá doctrina. Y si se insiste en un vaciamiento, llega el momento es que se acerca uno al nihilismo. ¿Para qué hacer nada, si nada vale nada? Como mujer de negocios iba de campaña en campaña, a buscar más dinero, pero ¿luego qué? ¿Y para qué?


Buscando algo en la naturaleza

En 2015 le dijo a su jefa que ahora trabajaría a distancia, y ella aceptó a regañadientes. Seguía cobrando un sueldo grande, de Los Ángeles, pero se mudó a Sedona, cerca de sus padres. Quería naturaleza y belleza, y Sedona tenía mucha, con un paisaje de rocas rojas muy hermosas, y muchas actividades New Age. "Meditación, chakras... me sentía muy espiritual y hacía mis viajes de negocios".


Rae-Mi Leroy siempre buscó paz y equilibrio en la naturaleza y la belleza de la Creación

Un año después, Jesucristo intervino. "Tuve un sueño de Jesús, totalmente inesperado. Fue muy real. Yo sabía instintivamente Quién era. Me desperté y pensé, bueno, eso es raro. ¿Por qué vendría a mí? Yo no rezo. No voy a la iglesia. Claramente, Él se habrá perdido, equivocado", dice en CHNetwork. En la otra entrevista lo llama "una experiencia mística", sin querer dar más datos.


La Oración de la Serenidad, ¡pero la versión completa, con Jesús!

Una semana después, fue a un retiro budista, que le encantó, la reafirmó en su budismo. Pero un monje dijo: "¿Conocéis la Oración de la Serenidad? Muchos conocen la primera parte, pero no la segunda". El monje insistió en leer la oración completa, con su segunda parte, y en recomendarla. "Tenéis que buscarla, es hermosa".


La primera parte es muy conocida porque se lee en cada reunión de Alcohólicos Anónimos, se cuelga en las casas y a veces se cita en películas:


  • "Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia".


Pero la segunda parte es la que menciona a Jesús:


  • "Viviendo día a día; disfrutando de cada momento; sobrellevando las privaciones como un camino hacia la paz; aceptando este mundo pecaminoso tal cual es y no como yo creo que debería ser, tal y como hizo Jesús en la tierra: así, confiando en que obrarás siempre bien; así, entregándome a Tu voluntad, podré ser razonablemente feliz en esta vida y alcanzar la felicidad suprema a Tu lado en la próxima. Amén".


El monje consideraba que era una oración católica. Parece que el autor del texto es el teólogo protestante norteamericano Reinhold Niebuhr, probablemente en 1940. Pero a Rae-Mi le llamó la atención la mención a Jesús, a un mundo "pecaminoso" (nadie le había hablado nunca del pecado) y la idea de "entregarse a Su voluntad". ¿Qué era eso? También remitía a Dios... y ella nunca se había considerado atea, pero tampoco había pensado nunca en Dios o su papel en la vida. Le gustó el texto, le pareció hermoso, útil para meditar. 


¿Quién no se enamoraría de Francisco de Asís?

Después, leyó sobre una monja budista que vivió en una cueva durante 14 años. "Pensé que era magnífico, lo mejor posible. Pero en el libro ella dice que cuando salió de la cueva, fue a Asís, y se puso a escribir de las monjas de Asís y lo asombrosas que eran. Investigué sobre Asís y, ¿con quién me encuentro? San Francisco, por supuesto, y tienes que tener un corazón de piedra para no enamorarte de Francisco. Entonces, por supuesto, me enamoré de San Francisco de Asís".


Otro día, escuchando una grabación de un gurú new age bastante conocido, le asombró que mencionaba el pecado. "Hoy yo no recomendaría esa charla, pero en ese momento, por primera vez, oí a alguien hablar del pecado, y su conclusión era: 'si quieres llegar a Dios, no debes pecar'. Nunca había pensado yo en llegar a Dios. Y pensé, 'eso suena bien'".


Cuando se acumularon esas y más señales que apuntaban a Dios, los santos y el catolicismo, en enero de 2017, decidió que tenía que visitar una iglesia católica. Tenía buena relación con sus padres pero para hablar de esto telefoneó a su abuela, que decía que a veces encendía una vela en la iglesia. La abuela, emocionada de verdad, la escuchó y le dijo: "Vete, vete ya".


¿Comprar un tiquet para ir a misa?

Como todo el mundo en nuestros días, antes de ir a la parroquia revisó con detalle su página web. Estaba poco actualizada y sólo decía "tenemos los siete sacramentos". No le pareció atractivo, ni siquiera sabía qué era eso de los "sacramentos". Desde entonces, pide a las parroquias que tengan webs acogedoras y atractivas.


Telefoneó a la iglesia preguntando por la misa. Como venía del mundo del teatro y cine, sin saber nada de cosas parroquiales, preguntó: "¿Necesito comprar un boleto? ¿Alguien me mostrará mi asiento?" La secretaria dijo: "no, no, simplemente ven a la iglesia".


Cuando llegó a misa, se sentó en la parte de atrás. "No tenía idea de lo que estaba pasando. Me arrodillaba y levantaba cuando todos los demás lo hacían. No recuerdo nada de lo que se dijo. Era como estar en un país extranjero". Le asombró ver que todos bebían de una misma copa, y pensó: "tiene que haber algo bueno ahí". Y todos esperaban en silencio mientras el sacerdote, ¿recogía la mesa y lavaba enseres? Luego abordó al pie del altar al sacerdote mostrando interés pero él se limitó a decir "sigue viniendo a misa". No le ofreció hablar, formarse, un acompañante, etc…


Su padre, cuando le comentó la misa y la copa, le dijo: "Ellos creen que ese es el Verdadero Cuerpo y Sangre de Jesús. A Rae-Mi le pareció que ¡podía tener sentido! "No sé lo que pasa aquí, pero quiero saberlo", entendió.


Ha descubierto que personas alejadas de Dios, como lo estaba ella, piensan que Jesús no puede salirles al encuentro ni estar interesado en ellas, porque 'no son de parroquia'. Les dice algo que los cristianos saben, pero otra gente no: "Él va a buscar a las ovejas perdidas y descarriadas". A los cristianos les dice otra cosa: "No tienes que intentar defender un pleito o hacer una venta, simplemente, habla de a Quién amas, di 'yo creo esto, y Jesús es esto para mí'".


"Esto es lo que siempre estuve buscando"

Rae-Mi decidió probar en otra parroquia. Sabía que necesitaba que alguien le explicara las cosas. En esa parroquia escuchó la proclamación del Sermón de la Montaña. Nunca lo había oído antes. Le impresionó. Pensó: "esto es lo que he esperado escuchar. Es lo que buscaba. ¿Por qué no está todo el mundo aquí? ¡Esto es lo que todo el mundo quiere oír!"


Ya cada lectura en misa le asombraba. Y los rituales de Semana Santa, fue a todo: Jueves Santo, Viernes Santo, Vigilia Pascual. "Recuerdo el Viernes Santo. Tenían la Iglesia a oscuras, y yo estaba arrodillada allí, mirando la cruz, y fue la primera vez que realmente entendí que Jesús murió por mí. Todo tiene que cambiar ahora. ¿Cómo no le doy todo a Él ahora?"

Todo le sonaba a nuevo y fascinante. Le escandalizaba que al resto de feligreses y catecúmenos le pareciera 'normal'. Un día vino admirada señalando Juan 3,16: "Tanto amó Dios al mundo que entregó a su hijo único para que tuviera vida". Para ella, era un hallazgo sensacional. "Pero si esa cita la llevan pintada y tatuada los futbolistas, todos lo conocen", le decían. Una magnífica catequista, hoy su amiga, la acompañó en su proceso.


Una tentación: ¿salario de seis cifras en Los Ángeles?


Un día hubo una tentación. Su jefa en Fox la telefoneó ofreciendo un salario de seis cifras y un puesto directivo pero tendría que vivir en Los Ángeles. Se lo pensó, vio que eso le alejaría de su descubrimiento de Dios.


- He encontrado algo muy especial aquí, amo mi vida aquí y no puedo mudarme -le respondió.

- Lo siento por ti, es una oportunidad increíble, muchas mujeres que se acercan a los 40 años querría este puesto...


Pero Rae-Mi sentía que había descubierto un tesoro mucho más grande, y sin dificultad lo rechazó para volcarse en su aprendizaje de la fe y conocimiento de Jesús. 




Rae-Mi Leroy con las cruces del santuario de la Capilla de la Santa Cruz / Foto: Facebook de Rae-Mi Leroy

Primera confesión de su vida

También recuerda su primera confesión, con una lista larga de pecados de 38 años de vida ("la escribí para no olvidarme, pero en código, por si alguien rastreaba mi nota"). Cuando recibió la absolución, entendió que su identidad pasada se había quedado pegada a todas esas cosas. "Me liberé de algo que ni siquiera sabía que me oprimía. Y ese fue un momento increíble. Hasta el día de hoy, amo la confesión. Me encanta. Es el regalo más increíble que nuestro Señor nos dio, y voy al menos una vez al mes".

Como ya estaba bautizada, sólo necesitaba ser recibida a través de la Confirmación. La hizo un 17 de Diciembre de 2017. Por temas de horarios, "fue en una misa en español; no hablo español en absoluto, pero la parte de Confirmación fue en inglés. Nos dieron los textos a proclamar, y los proclamé con fervor. El sacerdote me ungió con mucho aceite, goteaba por todas partes, y simplemente me encantó. Nunca quise lavarlo".


Titulada y evangelizadora

Después estudió un título de Teología en la Universidad Franciscana de Steubenville (considerada a menudo como la universidad más católica del mundo). Y volvió a Sedona, donde trabaja en la parroquia de San Juan Vianney y en la Capilla de la Santa Cruz, un lugar peculiar, en un paraje natural impactante, que visitan muchos turistas y curiosos del mundo New Age. Allí encuentran adoración, confesión y una misa cuidada los miércoles y viernes, y en otras ocasiones, bodas. Los curiosos hacen preguntas y ven su primera misa, personas que no entrarían en una parroquia. (Se pueden ver muchas fotos aquí en Facebook).




La Capilla de la Santa Cruz en Sedona, en un entorno natural, fue portada en 2024 en la revista de la diócesis de Phoenix

"El catolicismo es realmente hermoso. ¿Esto es lo que hacen ustedes?", dicen algunos que, como Rae-Mi, no sabían nada o casi nada.


Hoy la pasión de Rae-Mi es divulgar este amor que ella ha encontrado en la Iglesia y en Cristo. A muchos les dice: "Oye, sé lo que quieres, sé lo que buscas. Déjame que te presente a Él".