* «Los hermanos en su diversidad, en sus límites y a veces incluso en sus dificultades, se convierten en el espacio concreto donde Dios trabaja nuestra humanidad, ablandando nuestras rigideces y enseñándonos a vivir con un corazón más auténtico y capaz de amar»
Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español por Pax TV, con la 1ª meditación de Cuaresma del P. Roberto Pasolini ante el Papa León XIV
* «En las situaciones en que las relaciones se deterioran y la comunión se hiere, el Evangelio no sugiere ante todo defender los propios derechos, sino buscar el bien mayor y siempre posible: aquel que permite reconocer en el otro ya no a un adversario o un deudor, sino a un hermano amado por el Seño»
Camino Católico .- «Los hermanos son un don del Señor. Pero, precisamente por eso, no tienen simplemente la función de ayudarnos o sostenernos en el camino: nos son confiados para que nuestra vida pueda cambia», ha reflexionado el padre Roberto Pasolini, predicador de la Casa Pontificia, ante el Papa León XIV y la Curia Romana, en su segunda predicación de Cuaresma, en el Aula Pablo VI, el viernes 13 de marzo de 2026, a las 9 de la mañana.
El fraile capuchino ha predicado su segunda meditación de Cuaresma deteniéndose en la fraternidad, definida como “la gracia y la responsabilidad de la comunión fraterna”. La fraternidad no es un accesorio de la vida espiritual, ni simplemente un contexto favorable para crecer más fácilmente en la gracia. Es el lugar donde la conversión se verifica realmente: la prueba más seria y, al mismo tiempo, el signo más elocuente de lo que el Evangelio puede obrar en nuestra vida.
El padre Pasolini ha profundizado en la “dolorosa relación” entre Abel y Caín, una fractura que nace de “un problema de mirada”. El primero, en el relato del Génesis, ofrece los primogénitos de su rebaño —ofrenda que Dios “mira con favor”—, mientras que el segundo presenta simplemente algunos frutos de la tierra. "No es tanto la calidad de la ofrenda lo que marca la diferencia, sino el hecho de que lo ofrecido represente verdaderamente la propia vida. Por eso Dios no acoge el don de Caín: no para condenarlo, sino para provocarlo. Aceptar ese gesto significaría dejarlo en la convicción de no tener nada bueno que ofrecer. Dios, en cambio, parece querer ayudarlo a creer que también su vida puede convertirse en un don"; ha dicho el predicador de la Casa Pontificia. En el vídeo de Pax TV se visualiza y escucha toda la meditación.






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