Sor Anna María del Sagrado Corazón / Foto: Adoratrici Perpetue Seregno
* «Jesús me pide continuamente amar al prójimo… Hay que tener mucha confianza, mucha fe, mucha esperanza y mucha paciencia. Mi abuelo nos decía que es la fidelidad la que nos mantiene jóvenes, y que es necesario mantener los ojos y el alma abiertos a lo bello, a lo bueno y a lo verdadero; así se tendrá una vejez serena. El amor mantiene joven el corazón… La vida es Cristo, camino, verdad y vida»
Camino Católico.- Sor Anna María del Sagrado Corazón, una religiosa italiana, cumplió 106 años el 14 de marzo en su monasterio en Seregno, cerca de Milán, donde continúa sirviendo a sus hermanas enfermas y compartiendo reflexiones sobre el Evangelio incluso a través de YouTube.
Sr. Annamaria ha reso lode a Dio e a tutti coloro che l'hanno accompagnata con la preghiera e hanno partecipato all Santa Messa di ringraziamento per i suoi 106 anni. pic.twitter.com/bCxJeRBWMm
— Adoratrici Perpetue Seregno (@suoreadoratrici) March 17, 2026Lúcida “en pensamiento y palabra” y con 36 años de vida en clausura, la religiosa —cuyo nombre civil es Anna Perfumo— pertenece a las Adoratrices del Santísimo Sacramento, según informó el diario italiano Il Giorno. A pesar de su avanzada edad, sigue participando diariamente en la adoración eucarística, incluso durante la noche, y colabora en la enfermería del monasterio cuidando a religiosas ancianas o enfermas.
La celebración de su cumpleaños se realizó con una Misa de acción de gracias y un encuentro con familiares, vivido a través de las rejas de la clausura, donde sor Anna Maria permanece dedicada a la oración.
“Lo hago, como muchas otras cosas, por amor a Jesús, que me pide continuamente amar al prójimo”, afirma la religiosa en un video compartido por su comunidad.
“Los años son muchos, pero el corazón… con paciencia se cumplirá la voluntad de Dios. Recen por mí, y yo los recordaré siempre, en la tierra y en el cielo”, añade.
Carissim: quello che Dio vuole per noi, lo compie. Buon Pomeriggio! pic.twitter.com/KHUfjcUzFO
— Adoratrici Perpetue Seregno (@suoreadoratrici) March 17, 2026Según recoge Il Giorno, la vida de la religiosa estuvo marcada desde el inicio por dificultades. A los cuatro meses de nacida sufrió bronconeumonía —entonces prácticamente mortal— y, a los cuatro años, escorbuto, una enfermedad incurable en esa época. “El médico le dijo a mi madre: ‘Mañana no volveré porque la niña estará muerta’. Y sané milagrosamente”, recuerda.
Antes de ingresar al monasterio, trabajó durante años como institutriz y docente con niños, además de servir a personas necesitadas y a sacerdotes ancianos y enfermos. Sin embargo, siempre mantuvo en su corazón el deseo de consagrarse a Dios en la vida contemplativa.
Ese anhelo se concretó recién a los 70 años, tras la muerte de su madre. Luego de varios intentos, fue admitida en el monasterio de las Adoratrices en Génova, desde donde sería trasladada años más tarde a Seregno, donde vive actualmente.
En el video, Sor Anna Maria agradeció las muestras de cariño recibidas y comentó su vocación tardía: “Es verdad, tuve que esperar bastante antes de cumplir la voluntad de Dios, pero cuando es Dios quien quiere algo, se logrará siempre. Por eso hay que tener mucha confianza, mucha fe, mucha esperanza y mucha paciencia”.
En su mensaje, la religiosa también compartió una reflexión sobre el paso del tiempo y la fidelidad: “Mi abuelo nos decía que es la fidelidad la que nos mantiene jóvenes, y que es necesario mantener los ojos y el alma abiertos a lo bello, a lo bueno y a lo verdadero; así se tendrá una vejez serena. El amor mantiene joven el corazón”.
Finalmente, dirigió un saludo con ocasión de la Pascua: “La vida es Cristo, camino, verdad y vida. Que el Señor les conceda la paz y la alegría… también la paz entre los pueblos, para la fraternidad entre las naciones”.
Las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento son una orden contemplativa femenina de clausura cuyo centro es la adoración continua de Jesucristo en la Eucaristía. Su misión es interceder por la Iglesia y el mundo desde el silencio del monasterio, ofreciendo su vida como una oración constante.
La congregación fue fundada en 1807 en Roma por la beata María Magdalena de la Encarnación (Caterina Sordini), quien impulsó un carisma centrado profundamente en la adoración eucarística.

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