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domingo, 3 de mayo de 2026

Davide Fiorillo murió de leucemia con 8 años: veía a Jesús, la Virgen, los ángeles y cambió la vida de sus padres: «Comprendimos que Jesucristo está vivo en la Eucaristía»



Davide Fiorillo cambió desde que empezó a ver junto a sí a Jesús, la Virgen y los ángeles. Y su alegría cambió la vida de fe de sus padres / Foto: Cubierta de 'Davide', la historia del pequeño contada por Costanza Signorelli

* «Sabiendo cuánto le gustaba comprar juguetes, le dije: ‘¿Ves cuánto dinero te han regalado? ¡Tienes que decirle a los angelitos y a la Virgen que te curen para que puedas gastarlo!’. Me contestó enseguida, sin pensárselo: ‘No, papá. Me están esperando. Me tengo que ir’. ¿Se imaginan a un niño de ocho años hablando así de su muerte, con una certeza y una serenidad indescriptibles? Davide nos mostró que la muerte no es el final, sino el principio de la vida. Antes de ir al cielo, se hizo coser un traje especialmente para volar con los angelitos: lo eligió todo hasta el último detalle, y cuando se lo probó, parecía que se estaba preparando para una boda, ¡para el día más hermoso de su vida!»

Camino Católico.-  Davide Fiorillo murió a los 8 años de edad a consecuencia de una larga enfermedad. Durante esa etapa final de su corta vida vio con frecuencia a Jesús, la Virgen y los ángeles. Una historia extraordinaria que sus padres, Salvatore y Elisa, han contado a Riccardo Caniato en Maria con te y reproduce Famiglia Cristiana.

-¿Quieres parar un poco y ver el mar?


-¡No mamá, tenemos que irnos! La Virgen nos espera.


En este intercambio entre Elisa y su hijo se incluye ya el misterio de una vida, recogido por la periodista Costanza Signorelli en el volumen David. El niño que hablaba con los ángeles (Ares). Una historia conmovedora que será fuente de esperanza para todos aquellos que cargan con una cruz en su enfermedad.


Davide Fiorillo, calabrés de Piscopio, en la provincia de Vibo Valentia, murió de leucemia a los 8 años, el 22 de junio de 2021, en circunstancias especiales que hacen que su historia sea extraordinaria. Nacido en el seno de una familia no practicante, Davide abrazó en un momento dado su enfermedad incurable con una serenidad sorprendente: lo hizo desde el momento en que, según testimonió el pequeño a sus padres, los ángeles vinieron a hacerle compañía, después la Virgen y por último Jesús. Todos le prepararon y acompañaron en su paso al Cielo.



Davide Fiorillo con su madre Elisa / Foto: Famiglia cristiana


Dentro de esta historia, un pasaje significativo se refiere al santuario de Nuestra Señora de los Ángeles de Cassano delle Murge, que relatamos en el número 5 del semanario Maria con te [María contigo]: fue aquí donde la Virgen invitó dos veces al niño, y donde este se apresuró a reunirse con ella a costa de renunciar al mar que tanto amaba; y fue aquí donde las dos veces se le vio caer en éxtasis ante la estatua de la Virgen de los Ángeles.

Pero María también salió al encuentro del sufrimiento de Davide en la vida cotidiana de su casa: como nos testimonian directamente sus padres, Salvatore y Elisa, en la siguiente entrevista.


-¿Cuándo comenzaron los fenómenos místicos para Davide?


-Salvatore: Los descubrimos el 19 de marzo de 2021. Davide estaba hospitalizado en Roma, en el Bambin Gesù, los médicos acababan de decirnos que no había esperanza para él. Elisa y yo estábamos desesperados, ya no sabíamos ni qué decirle a nuestro hijo. En un momento dado, Elisa le habló del ángel de la guarda, para aferrarse a una imagen consoladora, como el que se refugia en los cuentos de hadas, y Davide, todo alegría, le contestó: "Mamá, uno no, ahora veo tres. Y si cierras los ojos, también tú los ves".


-¿También veía a la Virgen?


-Elisa: "La Virgen es muy hermosa", nos decía. La vio rodeada de ángeles, como está representada en la estatua del santuario de Cassano. Él no conocía ese lugar, ninguno de nosotros lo conocía, fue María quien se lo indicó, quien le hizo encontrar esa imagen suya en internet y pedirnos que fuéramos en peregrinación.



Nuestra Señora de los Ángeles, en el santuario que le está consagrado en Cassano delle Murge (Apulia, Italia).


-Salvatore: Primero vio a los ángeles, que le prepararon para el encuentro con la Virgen. En ese momento Ella ya no le abandonó nunca más y a su vez le preparó para el encuentro con Jesús que tuvo lugar con su Primera Comunión.


-Ad Jesum per Mariam. El capítulo del libro dedicado a la Eucaristía se titula: "Veo a Jesús". ¿Qué ocurrió exactamente ese día?


-Elisa: Era la primera misa a la que asistía Davide. Durante la celebración tenía una mirada seria y profunda, estaba sereno y decidido en sus movimientos, como si ya lo supiera todo. Le oíamos hablar en voz baja y no entendíamos si estaba participando en el rito (que desconocía) o conversando con alguien. En un momento dado le pregunté si la Virgen había venido a la misa, como había prometido. Me contestó que ya estaba en la iglesia esperándole y, tras mirar hacia arriba como cuando se escruta el cielo, lleno de felicidad le dijo a su padre que los angelitos también estaban allí. Por la noche, cuando todo había terminado, tuve el valor de preguntarle si también Jesús se había presentado, me contestó que solo después de comer la Hostia consagrada había visto a Jesús y nos lo describió.


-¿Cómo lo describió?


-Elisa: Con estas palabras exactas: "¡Guapo! Joven como San Miguel, sin barba, con el pelo no muy largo, vestido con una túnica blanca y un manto rojo". También nos dijo que Jesús le había acariciado con una mano y le había tocado el corazón con la otra.


-En el libro se relata la primera comunión de Davide como un giro radical en vuestra vida…


-Elisa: Tanto Salvatore como yo vivíamos lejos de la Iglesia y de los sacramentos; y Davide había crecido sin ninguna formación religiosa. Nunca antes habíamos comprendido lo que significa que Jesucristo está vivo y presente en la Eucaristía. A través de nuestro hijo tocamos con nuestras manos esta presencia real. Davide nos dijo que vio a Jesús, pero nosotros vimos cómo él nos lo dijo: su confianza, su fe, su espontaneidad, sus ojos llenos de una luz que no existe en esta tierra.


-Salvatore, usted es apicultor, un hombre concreto, de la tierra: ¿cómo pudo creer en las palabras de su hijo y cómo le cambiaron?


-Salvatore: La pregunta que me hago es la contraria: ¿cómo no iba a creer? Desde el primer momento en que oí a mi hijo hablar del Cielo, algo dentro de mí cambió. Es como si las palabras de Davide respondieran a tantas preguntas que yo llevaba dentro de una manera que nadie había respondido nunca. La primera vez que Elisa me llevó corriendo al hospital, diciéndome que Davide había hablado de los angelitos y del Cielo, rompí a llorar y sentí dentro de mí una certeza inquebrantable. Día tras día, Elisa y yo -cada uno a su manera, pero juntos- comprendíamos que si lo que nuestro hijo nos contaba era verdad, ¡nuestra vida ya no podría volver a ser la misma! Yo soy un hombre racional y había vivido como si nada existiera más allá de lo que podíamos ver y tocar. Pero Davide nos mostró otra vida, la verdadera, y es la que él más esperaba y deseaba.



Davide Fiorillo / Foto: Famiglia cristiana


-¿Cómo les comunicaba estas cosas?


-Salvatore: De muchas maneras. Le pondré un ejemplo. Al día siguiente de la Primera Comunión vi a Davide jugueteando con su hucha en forma de casita de abejas. Sabiendo cuánto le gustaba comprar juguetes, le dije: "¿Ves cuánto dinero te han regalado? ¡Tienes que decirle a los angelitos y a la Virgen que te curen para que puedas gastarlo!". Me contestó enseguida, sin pensárselo: "No, papá. Me están esperando. Me tengo que ir". ¿Se imaginan a un niño de ocho años hablando así de su muerte, con una certeza y una serenidad indescriptibles? Davide nos mostró que la muerte no es el final, sino el principio de la vida. Antes de ir al cielo, se hizo coser un traje especialmente para volar con los angelitos: lo eligió todo hasta el último detalle, y cuando se lo probó, parecía que se estaba preparando para una boda, ¡para el día más hermoso de su vida!


-¿Les describió también lo que hay después de la muerte?


-Elisa: Nunca habló de la muerte. Un día nos contó que los angelitos le llevaron a ver el Paraíso y lo describió como un lugar precioso, lleno de luz y con un arcoíris. Un lugar donde ocurren las cosas bonitas que deseas y donde no hay sufrimiento, de hecho repetía: "En el Paraíso no se toman medicinas y no hay hospitales". Piense que Davide estaba muy unido a mí, hasta el punto de que durante las estancias en el hospital no me dejaba salir de la habitación, pero desde el momento en que vio el Paraíso empezó a decir que quería ir allí. Tenía una serenidad inexplicable y me decía que tenía que estar tranquila porque siempre vendría a verme.


-Salvatore: No solo escuchamos sus historias, sino que le vimos cambiar por completo: antes de partir hacia el Cielo, Davide había superado la angustia típica de los niños que sufren enfermedades graves durante años. Ya no lloraba ni tenía rabietas. Se había vuelto alegre y lleno de vida, daba gracias por todo, quería a todo el mundo y siempre hablaba del Cielo. Incluso su hermano Antonio, al que estaba muy unido, se sintió abrumado por este cambio. Uno de sus últimos días, reunió a su familia, incluidos sus tíos y primos pequeños, y nos llevó a misa. En la iglesia, viendo que íbamos rezagados, nos "empujó" a los bancos de delante para que estuviéramos cerca del altar. Iba en el cochecito porque el dolor le impedía caminar, pero estaba lleno de una alegría que nos dejaba sin palabras. Era el día del Corpus Christi.


-La estatua de Nuestra Señora de los Ángeles de Cassano es una figura regia…


-Elisa: Para Davide la "Madonnina" -así la llamaba- era ante todo una madre. Un día, cuando le pregunté qué hacía o qué le decía la Virgen, me respondió con franqueza: "Se acerca a mi cama y me abraza como una madre, ¡como haces tú!".


-Salvatore: Davide, con la espontaneidad y la ingenuidad de un niño, nos hizo comprender que el Cielo -los Ángeles, la Virgen, Jesús, los Santos- son personas familiares, y están más cerca de nosotros de lo que podemos imaginar.

viernes, 6 de marzo de 2026

Maree Ataya: «llevaba una vida salvaje de sexo, drogas y rock hasta que dije: `Por favor, Dios, sácame de esta situación. Jesús, quiero entregarte mi vida’. Y tuve un encuentro increíble con Él»


* «Utilizo mi trabajo para evangelizar. Ha sido una verdadera oportunidad de compartir mi fe. Y eso es un regalo para mí, porque mi mayor deseo es ver a nuestros jóvenes encontrar el sentido de la vida. Estaré eternamente agradecida con Dios. Ha habido muchos giros, vueltas y muchos callejones aparentemente sin salida, pero por medio de la fe Dios cambia todo para su gloria y para nuestra bendición»

Camino Católico.-    Como una de las principales suministradoras de publicaciones y artículos católicos en Australia, la Mustard Seed Bookshop es toda una referencia en la archidiócesis de Sídney. Las presentaciones, envíos y clientes son atendidos desde cada mañana por Maree Ataya, una afable mujer nacida en los 70 y entregada por completo a la evangelización juvenil junto con su esposo, Atef. Lo que no todos saben es que Maree no siempre se presentó como la amable librera y hermana en la fe que hoy ven en ella.

Antes, su día a día también se desarrollaba en un local, pero en lugar de una librería diocesana era un pub reconocible por el estruendo de icónicas estrellas de la escena musical como los Midnight Oil o The Angels. Como relató recientemente a la archidiócesis, para ella "todo era sexo, drogas y rock". Y la fe vino a cambiarlo todo.

Un estilo de vida salvaje

Criada en las soleadas playas de Sídney en una familia católica como más pequeña de nueve hermanos, recuerda  que todos fueron criados en la fe, pero conforme pasó el tiempo, la piedad mutó en una precoz vida de excesos. "Nos criaron en la fe, pero a medida que crecimos, mis hermanos y hermanas mayores se volvieron totalmente salvajes", comenta.

Su hermano mayor, "como un padre" para ella, abrió el camino al volverse adicto a la heroína. Para cuando entró en la adolescencia, la familia al completo había abandonado la práctica religiosa. Aunque nunca abandonó por completo la Iglesia, el alcohol, el consumo de drogas ocasionales y "un estilo de vida bastante salvaje" se convirtieron en su nueva norma de vida. Maree "era una niña salvaje de los años 70".


Maree, en su etapa de `vida salvaje´

De jueves a domingo, el pub era su hogar. Pero cuando acababan las noches de exceso, "estar borracha o drogada" no era impedimento para entrar a la parroquia, en la misma calle que el bar. "Era sincera, estaba buscando y le pedía a Dios que me ayudara", comenta. En una de esas ocasiones, recuerda, "me acerqué a Él y le dije: `Por favor, Dios, sácame de esta situación´".

El encuentro con Jesús y la llamada a evangelizar

Poco después conoció "casualmente" a un joven que se preparaba para el sacerdocio y le invitó a un evento con miles de jóvenes católicos. Al ir, quedó impactada, viendo como "a algunas chicas les brillaba el rostro y había algo diferente en ellas".

Y entonces rezó de nuevo: "Jesús, quiero entregarte mi vida".

Lo siguiente que recuerda son las palabras de uno de los ponentes evangelizadores, como si fuese la respuesta que esperaba. "Todo lo que tienes que hacer es clamar a Dios para que te salve y te ayude".

Y así lo hizo, quedando completamente rendida a su redescubierta fe, empezando a ser consciente de que ese paso supondría "cambiar, dejar ir a mis amigos, mi estilo de vida y mi ego".

"Tuve un encuentro increíble con Dios. ¡Nadie me había dicho nunca que podía encontrarme con Él! Sentí una alegría increíble e inexplicable porque era como si me quisiera de todas formas, sin importar lo que pasara. Jesús cambió totalmente mi vida", menciona.

Cuando despertó al día siguiente, recuerda que "todo era más brillante" y lo veía todo "como si tuviera ojos nuevos", comparando su experiencia a la de una "luna de miel, como si me hubiese enamorado". Con la fuerza del converso, fue consciente de que "muchos jóvenes no sabían que Jesús quiere que le encontremos, empoderarnos y cambiarnos" y sintió un llamado a dedicar su vida a evangelizar.

Su nueva fe la llevó a unirse al incipiente Youth Mission Team, un vigoroso apostolado radicado en Australia próximo a cumplir 40 años de misión. Entonces eran los años 80, cuando también conoció a Atef Ataya, su actual esposo, con quien tuvo tres hijos y con el que siempre compartió su pasión por evangelizar.

“Como madre, fui parte de la comunidad escolar y solía invitar a la gente a los eventos que organizábamos. Dirigí un grupo de oración de mujeres en la parroquia y teníamos varios programas a los que también animaba a venir", menciona.


Maree, en el centro, con su marido Atef y sus hijos

Pasadas las décadas, su compromiso evangelizador persiste. Actualmente lo desarrolla desde la Mustard Seed Bookshop, una de las librerías católicas más relevantes del país adscrita a la archidiócesis de Sídney y regentada por su marido, donde se ofrecen recursos para profundizar en el discipulado de los católicos y la evangelización.

"Utilizo mi trabajo para evangelizar. Ha sido una verdadera oportunidad de compartir mi fe. Y eso es un regalo para mí, porque mi mayor deseo es ver a nuestros jóvenes encontrar el sentido de la vida. Me encanta trabajar aquí, sinceramente, siento que he encontrado mi lugar", detalla.

Concretamente dedica sus esfuerzos a los que, como lo fue ella, son considerados "niños salvajes" y espera que, "como Iglesia, abramos espacio para las personas que regresan a nuestra fe".

"Estaré eternamente agradecida con Dios. Ha habido muchos giros, vueltas y muchos callejones aparentemente sin salida, pero por medio de la fe Dios cambia todo para su gloria y para nuestra bendición", concluye.

Se puede escuchar su historia en inglés, en el siguiente vídeo: 

domingo, 31 de agosto de 2025

Zbigniew Kowalski, científico y oncólogo: «La vida de Dios murió en mí por adicción al pecado de incredulidad, pero al leer la Biblia Dios me tocó con su amor. En un segundo, pasé de ser ateo a creyente»


* «Abrí la Biblia en el Libro del Génesis, me puse a leer y luego, de repente... Lo escuché. No con los oídos, sino dentro de mí mismo. ¡Fue increíble! Esta voz era fuerte como una campana, decidida, masculina y al mismo tiempo llena de amor. Mis ojos se movían sobre las palabras de la Escritura y la voz las repetía en mí. Cuando me detuve, Él también dejó de hablar, y cuando yo comencé, Él habló de nuevo. Supe que estas palabras fueron dichas por Alguien personalmente a mí. Como si fuera un padre para su hijo amado. Alguien vivo y real, que creó todo el universo, toda la creación, y ahora habla con la pequeña mota en este cosmos como si fuera un niño amado. De repente, tuve algo así como una epifanía. Una luz extraña inundó mi corazón, y en él apareció la alegría, el amor, la paz y la felicidad. Dios me tocó con su amor. Creí y me enamoré de Él como un niño pequeño de su papá. En un instante, me llené de luz, alegría y felicidad. La gracia de Dios me inundó y resucité a la vida»

Camino Católico.- El científico y oncólogo polaco Zbigniew Kowalski nació hace 68 años en el seno de una familia católica que no practicaba la fe. De niño creía en Dios, pero su fe no logró echar raíces. Fue bautizado, recibió su Primera Comunión, y todo se detuvo allí. Después de eso, no hubo sacramentos ni asistencia a misa, la oración diaria era casi inexistente. Dejó de asistir a clases de religión. Decidió manejar su propia vida. "Decidí ser independiente de Dios y de las personas y decidir por mí mismo lo que es bueno y lo que es malo. Me pareció entonces que Él me impedía ser feliz según mi ‘receta de felicidad’", cuenta el evangelizador a Niedziela.

Reconoce que esa particular receta consistía “en ganar tres cosas en la vida: los placeres sensuales, los que resultan de tener bienes materiales y también exaltarse a sí mismo por encima de los demás, es decir, el poder, la propia gloria y fama. Me entregué por completo a estos tres ídolos", comparte.

El camino hacia esta felicidad mundana resultó ser engañoso. Al quitarle lentamente la libertad interior, hizo al hombre esclavo del pecado. "Empecé a sentir que mi vida no tenía sentido. El amor y los restos de la fe murieron en mí. La vida de Dios murió en mí. Me convertí en un zombi, un cadáver andante. Alguien que parece comer, beber, hablar, pero está muerto", recuerda Zbigniew.

En su vida había placeres, estudios, un buen trabajo, dinero, empeño por formar una familia, una carrera profesional, el reconocimiento entre la gente, la fama local. Así que debería estar feliz… después de todo parecía haber triunfado. "Estaba completamente decepcionado. No encontré felicidad, solo placeres efímeros y una constante inquietud del corazón. Caí en el círculo vicioso del pecado. No era una adicción típica a algo, sino una adicción al pecado de la incredulidad, la falta de amor a Dios, la idolatría basada en la adoración de uno mismo y de las propias concupiscencias. Por fuera, todo estaba bien, pero en mi corazón había vacío y muerte".


Resucitado a la vida

A los 30 años, por curiosidad, se topó con la Biblia y nada más empezar a leerla quedó prendado. Escuchó la voz de Dios … "Abrí la Biblia en el Libro del Génesis, me puse a leer y luego, de repente... Lo escuché. No con los oídos, sino dentro de mí mismo. ¡Fue increíble! Esta voz era fuerte como una campana, decidida, masculina y al mismo tiempo llena de amor. Mis ojos se movían sobre las palabras de la Escritura y la voz las repetía en mí. Cuando me detuve, Él también dejó de hablar, y cuando yo comencé, Él habló de nuevo. Supe que estas palabras fueron dichas por Alguien personalmente a mí. Como si fuera un padre para su hijo amado. Alguien vivo y real, que creó todo el universo, toda la creación, y ahora habla con la pequeña mota en este cosmos como si fuera un niño amado. De repente, tuve algo así como una epifanía. Una luz extraña inundó mi corazón, y en él apareció la alegría, el amor, la paz y la felicidad. Dios me tocó con su amor. En un segundo, pasé de ser ateo a creyente. Creí y me enamoré de Él como un niño pequeño de su papá. En un instante, me llené de luz, alegría y felicidad. La gracia de Dios me inundó y resucité a la vida".


Su nombre -Zbigniew-, de origen eslavo, significa en español "el que fue liberado de la ira" y en efecto al recibir el don de la fe es lo que ocurrió en su alma. "En Jesús encontré el sentido y el amor de mi vida. Le confié completamente mi cuerpo y mi alma, mi mente y mi libre albedrío, mi familia y todas las esferas de la vida. Comencé a leer y meditar en las Sagradas Escrituras todos los días. Encontré un libro de oraciones y comencé a recordar oraciones olvidadas hace mucho tiempo. Regresé a la Iglesia y a los sacramentos. He aceptado con alegría la gracia de la fe y sigo colaborando con ella. Trato de multiplicarlo, usando la prescripción de los Hechos de los Apóstoles: permanecer en comunicación cotidiana con Jesús (Hch 2, 42). Desde el momento de mi conversión, mi corazón se aferró a Él. Lo he agarrado y lo he estado sosteniendo hasta el día de hoy", concluye Zbigniew Kowalski.

La historia de Zbigniew Kowalski muestra que "nada es imposible para Dios" y donde el pecado abunda, la gracia desborda aún con mayor abundancia. En 2003 Zbigniew fundó la Comunidad de Evangelización AGUA VIVA en la parroquia de Nuestra Señora Reina de Polonia en Mława, con la que ha realizado más de 60 retiros en Polonia y en el extranjero. Ha proclamado la Buena Nueva a muchos extranjeros, paganos y seguidores de otras religiones. Más de la mitad de ellos aceptaron la gracia de la fe y la conversión, reconociendo a Jesús como su Señor y Salvador.

lunes, 16 de septiembre de 2024

Rosa María Ramírez, embarazada de su hija que iba a morir, rezó al padre Moisés Lira que propició el milagro que le ha proclamado beato y ahora Lissette Sarahi tiene 20 años

 

Lissette Sarahi, que ahora tiene 20 años, sobrevivió por el milagro del beato Moisés Lira Serafín, junto a ella en una fotografía

* «Casualmente, cuando vi un tríptico del padre Moisés Lira Serafín, leí por la parte trasera del mismo que estaba redactado un testimonio de un milagro en una joven atribuido a su intercesión… A partir de ese momento, yo le empecé a rezar durante 9 días consecutivos por medio de la oración de intercesión que ahí en el tríptico venía. Y este caso, fue así. Afortunadamente, con un desenlace hermoso y positivo, pues hoy la bebé es una señorita de 19 años que estudia diseño digital y sigue estando perfectamente saludable. Esta situación me acercó más a Dios que me ha llevado a través de muchas situaciones difíciles; entre ellas, y muy significativa, este problema de salud de mi hija durante mi complicado embarazo. Todo esto me ha llevado con tanto amor a querer conocerle, a amarle, a estar aquí y creer en Él por convicción. Desde entonces, he sentido esa relación con Dios más estrecha. Hoy sé que Él tiene el control de todas las cosas. Dios es mi Padre y mi Madre, y siempre hará y me dará lo que mejor me convenga, porqué Él es todo amor»

Vídeo de Desde la Fe en el que Lissette Sarahi, que ahora tiene 20 años, su madre Rosa María Ramírez y su padre cuentan el milagro del beato Moisés Lira Serafín

Camino Católico.-  El diagnóstico era hidropesia fetal, y los doctores recomendaban el aborto en el quinto mes de embarazo porque es una grave dolencia que a menudo ocasiona la muerte del bebé poco antes o después del parto.  De sobrevivir, es normal que el nacido presente daños de orden cerebral o genético, así como la aparición de patologías complejas. Los papás desafiaron esa recomendación y decidieron pedir la intercesión del hoy beato Moisés Lira Serafín. El Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio de la Causas de los Santos de la Santa Sede, ha beatificado al padre Moisés Lira Serafín, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México, el sábado 14 de septiembre de 2024. Esta es la historia de Lissette Sarahi, la bebé milagro que hoy tiene 20 años de edad, estudiante de diseño digital, que cuenta su historia junto a sus padres en el vídeo de Desde la Fe.

Rosa María Ramírez, embarazada de Lissette Sarahi, cuando su hija tenía que morir pidió el milagro y rezó una novena


Lissette Sarahi, en el centro de la imagen, junto a sus padres


Al c
onocer el diagnóstico, en el seno de esta familia de San Felipe en Guanajato (México), Rosa María Ramírez Mendoza, que estaba embarazada de Lissette se abrazó a Dios y se apoyó fuertemente en la oración. Sin embargo, llegó a ese punto de una forma curiosa, según cuenta:

“Desde un principio mis oraciones al padre Moisés las hice yo en lo secreto, en lo privado, y nunca involucré a nadie. De hecho, lo di a conocer diez años después, específicamente cuando empezó públicamente el proceso de beatificación del sacerdote. En la actualidad recomiendo vivamente la oración y encomiendo a varias personas a pedir su intercesión ante Dios; aunque creo que, finalmente, cada uno decide a quién recurrir para alcanzar un favor divino.

Dicen que no hay coincidencias en la vida. Fíjese que ahora recuerdo que en mis problemas de la vida que yo consideraba ‘grandes’, nunca me gustaba contarle mis problemas a alguien conocido, ni a mis familiares. Yo buscaba a alguien que no me conociera.

Casualmente, cuando vi un tríptico del padre Moisés Lira Serafin, leí por la parte trasera del mismo que estaba redactado un testimonio de un milagro en una joven atribuido a su intercesión… En mi desesperación y necesidad, pensé, y le dije: ‘Yo no lo conozco, padre; ¡pero, usted la va a ayudar! Hoy pienso que quizá suena mal, o incluso en tono exigente, pero vi que si él abogó por esa persona, ¡por qué no podría hacerlo también conmigo.

A partir de ese momento, yo le empecé a rezar durante 9 días consecutivos por medio de la oración de intercesión que ahí en el tríptico venía.

Tal vez él haya pensado: ‘A esta mujer le gusta recurrir a quien no conoce’”. Y este caso, fue así. Afortunadamente, con un desenlace hermoso y positivo, pues hoy la bebé es una señorita de 19 años que estudia diseño digital y sigue estando perfectamente saludable.

Y fue algo curioso, porque esa hoja, el tríptico, estuvo durante años en mi casa y nunca le presté tanta atención como esa tarde.

Hoy le pido al padre Moisés Lira Serafín que nos ayude a buscar y conseguir paz interior y personal primero, para que así podamos ver al prójimo como lo que es: nuestro hermano. Y de esta forma poder hacer de nuestro entorno un hogar, un lugar en el que todos se sientan seguros, amados y respetados.

Les diría a las madres cuyos hijos sufren una enfermedad rara o gran dificultad que pese al diagnóstico que reciban, siempre se abandonen en Dios, pues no hay un lugar más seguro para depositar nuestros miedos, preocupaciones y angustias.

A través de los siglos, Dios ha hecho infinitos milagros. La biblia nos narra muchísimos, pero muchas veces nuestra lejanía o poco conocimiento de ese Dios de amor y misericordia nos hace andar como ciegos sin saber adónde ir, pretendiendo confiar únicamente en nuestras propias fuerzas.

Les invitaría a abandonarse siempre en su voluntad. Y si sentimos que no obtenemos la respuesta que esperamos, en muchas ocasiones es porque Él tiene otros planes mejores que, aunque nos cueste creer o aceptar, ¡siempre serán para un bien mayor!.

Definitivamente sí que esta situación me acercó más a Dios. Mis padres me criaron en la religión católica, quizá por tradición. Uno va imitando acciones y costumbres: Pero, Dios me ha llevado a través de muchas situaciones difíciles; entre ellas, y muy significativa, este problema de salud de mi hija durante mi complicado embarazo.

Todo esto me ha llevado con tanto amor a querer conocerle, a amarle, a estar aquí y creer en Él por convicción. Desde entonces, he sentido esa relación con Dios más estrecha, y aunque en ocasiones retrocedo, porque en el momento de las pruebas no es fácil lanzarse en un salto de la fe, siempre recuerdo en especial ese milagro obrado en mi hija.

Hoy sé que Él tiene el control de todas las cosas. Dios es mi Padre y mi Madre, y siempre hará y me dará lo que mejor me convenga, porqué Él es todo amor”.

Rosa María Ramírez Mendoza, madre de Lissette Sarahi

Lissette Sarahi, cuando era pequeña, sanada por intercesión del beato Moisés Lira Serafín

Lissette Sarahi, protagonista de la curación inexplicable: “Me gusta ser consciente de lo sucedido, un milagro. Soy el ejemplo vivo de que Dios existe”

Lissette Sarahi estaba en gestación cuando ocurrió el milagro, pero en algún momento conoció sobre la intercesión del padre Moisés Lira en su vida. Consultada con respecto a lo que pensó cuando supo lo ocurrido, comenta que “realmente fue una conversación normal en mi familia en mi vida desde el principio”.

No obstante, señala: “Tal vez por mi edad tan corta no sabía realmente la magnitud de lo que significaba no estar en este mundo, pero conforme he ido creciendo me doy cuenta de que es algo excepcional”.

Hoy, “me gusta ser consciente de lo sucedido y que el que esté aquí no es solo ‘una coincidencia’. En mi familia desde un principio se sabía que era un milagro y ahora el mundo también lo sabrá gracias a Dios. Soy el ejemplo vivo de que Dios existe. Y decirlo en voz alta es algo fuerte para mi porque yo me siento indigna, porque soy una joven que ha tenido crisis de fe, que he dudado y he dado pasos en falso muchas veces”, subraya Lissette Sarahi.

Afortunadamente, en la actualidad Lissette Sarahi sigue siendo una joven perfectamente saludable. Como otros chicos de su edad, tiene metas, sueños y anhelos. Actualmente es estudiante de diseño digital y además, con ayuda de su familia, ha continuado estudios de animación, un área competida en la que muestra grandes habilidades.


Actualmente, Lissette tiene 20 años de edad. Foto: Alfredo Márquez / DLF

“Mi sueño realmente radica en dedicarme al arte en general. Quiero ser ilustradora digital. Amo dibujar y espero hacerlo todo lo que me sea posible. Como es evidente, me gusta darme a notar, expresarme a mí misma ya no solo en lo que plasmo en el papel, sino también a través de la personalidad”.

De acuerdo con su madre, el milagro los unió más a Dios, a quien diariamente le agradece en oración por la generosa intervención.


 El sacerdote mexicano Moisés Lira Serafín ha sido proclamado beato

¿Quién es el beato Moisés Lira Serafín?

El padre Moisés Lira Serafín, nacido en Puebla (México) en 1893, tiene una cohorte de devotos entre el pueblo mexicano e hispano: durante años, fue el principal consuelo de enfermos, presos y especialmente de perseguidos, pues en plena revolución anticristiana se dedicaba a llevar la Eucaristía y los sacramentos a los hogares de sus paisanos.

Vivió de lleno parte de la persecución desarrollada entre 1926 y 1929, salvo el tiempo que pasó en Roma. En México dedicaba mucho tiempo al confesionario, donde aconsejaba y orientaba a la vez con exigencia y ternura, dejando actuar a Dios y animando al compromiso apostólico.

En su templo de la Merced fundó un Centro Eucarístico de niños acólitos, una Asociación San Crispín (para zapateros y curtidores), una Congregación Mariana para señoritas y niñas y dos Centros de Catecismo, el Apostolado de la Cruz y la Familia del Espíritu Santo.

En 1934 fundó la congregación de Misioneras de la Caridad de María Inmaculada, que hoy tienen comunidades en Guatemala, Chile, EEUU, Perú, Nicaragua, Kenia y Roma (además de México).

La causa de beatificación del padre Moisés empezó en el año 2000, y en 2013 el Papa Francisco firmó el decreto que reconocía sus virtudes heroicas. Sin embargo, no fue hasta el 14 de diciembre de 2023 que fue reconocido formalmente el milagro que sucedió hace 19 años y que lo ha proclamado beato el 14 de septiembre de 2024.