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martes, 27 de enero de 2026

Laura Mascaró vivía una espiritualidad New Age, pero «agotada por mi enfermedad, caí de rodillas, llorando, y le pregunté a Dios: ‘¿Qué quieres de mí?’; y oí una voz, amorosa que decía: ‘tienes que rezar y tienes que hablar de mí’»

Laura Mascaró clamó a ante su enfermedad y Él la sanó, pero le indicó el camino de la conversión y la evangelización / Foto: Captura de pantalla de YouTube

* «Esa misma semana encontré un protocolo natural para mi enfermedad. Decidí probarlo y en cuatro meses desaparecieron los síntomas, dejé la medicación y los análisis salían perfectos. Volví a vivir con normalidad y me olvidé casi por completo de aquella experiencia con la voz de Dios. Hasta que un par de años después, estando yo muy cerca del movimiento New Age, me puse a buscar un psicólogo para hacer terapia de recuperación de recuerdos. Volví a oír la misma voz. Me dijo: ‘tú no necesitas un psicólogo, necesitas un cura’. 24 horas después estaba hablando con un cura que se convirtió en mi padre espiritual y ya no hubo vuelta atrás»   

Vídeo del testimonio de Laura Mascaró en El Rosario de las 11 PM

Camino Católico.- Laura Mascaró, madre homeschooler y emprendedora digital desde 2008, ha escrito libros, dirigido documentales, asesorado a centenares de familias y liderado un equipo de marketing multinivel. Aunque se crió en una familia católica y recibió los sacramentos de joven, siempre vivió muy alejada de la Iglesia. Una enfermedad y la búsqueda de respuestas la llevaron a escuchar la voz del Señor. En una entrevista con Teresa Aguado Peña en Omnes, Laura cuenta cómo ha cambiado su forma de ver a Dios y a la Iglesia desde que se encontró con Él.

- ¿Qué marcó el antes y después de tu conversión?

—El punto de inflexión fue una enfermedad que tuve entre 2015 y 2019, supuestamente crónica e incurable. La medicación no me hacía ningún efecto y, aunque no me fuese a curar, yo quería algo que al menos aliviase los síntomas. Prácticamente vivía en la cama, tenía un bebé al que no podía cuidar, un niño de 10 años y un negocio. Mi vida quedó “en pausa” y me empeñé en encontrar soluciones, dijeran lo que dijeran los médicos.

Un día, en 2019, agotada y desesperada, caí de rodillas al suelo, llorando, y le pregunté a Dios: “¿Qué quieres de mí?”. Era la primera vez que rezaba sin reproches ni peticiones, que es lo que muchas veces hacemos: nos acordamos de Dios para pedirle cosas o para echarle las culpas. Pero casi nunca le preguntamos qué quiere de nosotros.

No tengo ni idea de cuánto tiempo pasó, si fueron segundos o minutos, pero oí una voz profunda, firme y amorosa al mismo tiempo, muy difícil de describir, que decía: “tienes que rezar y tienes que hablar de mí”. En ese momento fue como si mi cabeza se partiera en dos: una me decía que estaba loca. La otra tenía la certeza de que era la voz de Dios.

Esa misma semana encontré un protocolo natural para mi enfermedad. Decidí probarlo y en cuatro meses desaparecieron los síntomas, dejé la medicación y los análisis salían perfectos. Volví a vivir con normalidad y me olvidé casi por completo de aquella experiencia con la voz de Dios.

Hasta que un par de años después, estando yo muy cerca del movimiento New Age, me puse a buscar un psicólogo para hacer terapia de recuperación de recuerdos. Volví a oír la misma voz. Me dijo: “tú no necesitas un psicólogo, necesitas un cura”. 24 horas después estaba hablando con un cura que se convirtió en mi padre espiritual y ya no hubo vuelta atrás.

- Cuando Dios te habla, ya nada vuelve a ser igual. ¿En qué ha cambiado tu vida desde que le conoces?

—Ahora tengo esa paz y esa alegría que vi en otros. Sé que no tengo que hacerlo todo yo sola, que no todo depende de mí, y es un gran alivio. Al principio, incluso, me sentía irresponsable, porque a mí me educaron para pensar, tomar decisiones y actuar. Y ahora, muchas veces, mi única acción es rezar.

Muchas veces, cuando tengo por delante una tarea o un proyecto que me parecen demasiado grandes o difíciles, me pregunto: “¿cuáles son mis cinco panes?” Porque yo sólo tengo que poner los 5 panes. El resto, lo hace Él.

Laura Mascaró Laura Mascaró / Foto: ©Cortesía de la entrevistada -Omnes

- Después de tu conversión y de tomar partido en esa “guerra espiritual” de la que hablas, ¿qué le dirías a una persona que dice que cree en Dios y no en la Iglesia? 

—Les diría, en primer lugar, que si se consideran cristianos, ni que sea remotamente, que busquen en la Biblia la institución de los sacramentos y de la Iglesia, empezando por ahí. Que lean también Hechos 8, 30-31 (“¿Cómo voy a entender lo que leo si nadie me guía?”). 

A mí también me dio mucho que pensar una imagen que corría por internet con un listado de diferentes denominaciones cristianas, con el nombre de su fundador y el año y lugar de su institución. Sólo en una ponía “Jesucristo, año 33, Jerusalén”. Así que tiré de ese hilo.

Y luego, que entren en una iglesia, que busquen el Sagrario (la cajita con la velita de color rojo), y que le pregunten directamente a Él. Hay muchas buenas preguntas que hacerle: “qué quieres de mí”, “dónde me quieres”, “dónde estás”. Que se queden en silencio un rato y que después se vayan y sigan con su vida con el corazón abierto, dispuestos a recibir una respuesta.

- Hablas de que no veías ni bondad ni belleza en los cristianos y que, por tanto, no creías que hubiera verdad en ellos. En cierto modo veías la aparente hipocresía del cristiano. Muchos no creyentes tienen la misma percepción. ¿Cómo cambió tu percepción de los cristianos y de la fe a lo largo de tu proceso de conversión?

—Sigo viendo mucha hipocresía, mucha superioridad moral y mucho postureo, porque los hay. Pero ahora, también veo que todos somos creados y amados por Dios. Que Cristo también se subió a la cruz por ese hipócrita, por el que me cae mal, por el que dice una cosa y hace otra, por el que se equivoca en sus prioridades. ¿Y quién soy yo para etiquetarles? Todos estamos igualmente heridos por el pecado y todos tenemos, hasta el último segundo de nuestra vida, la posibilidad de aceptar a Cristo como salvador.

Me dijo un amigo monje: nunca juzgues y nunca critiques, porque no conoces el corazón ni las circunstancias de esas personas. Desde entonces empecé a añadir la coletilla “y si…”, cada vez que empezaba a criticar. ¿Ese al que yo considero mala persona, va a Misa? En vez de criticar pienso: “¿y si la Misa es lo único bueno que hay en su vida? ¡Peor sería no ir!”. Aprendí a ver y pensar las cosas de otra manera, con más amor.

Y luego conocí a algunos católicos que eran pura paz y alegría. Que los veía y pensaba: “yo quiero lo que ellos tienen”.

Laura Mascaró contando su testimonio de conversión / Foto: Captura de pantalla de YouTube

- Cuando saliste del “armario católico” algunas personas te dejaron de seguir en Instagram. ¿Cómo interpretas eso? ¿Consideras que en ello se ve reflejada la cultura woke o de la cancelación?

—Pienso que a mucha gente le pasa lo mismo que a mí. Todos buscamos la verdad, queremos entender el sentido de la vida, tenemos heridas que sanar… y buscamos en todas partes menos en una. En mi caso, porque en la Iglesia ya había estado (teóricamente) y no me había “servido” para nada. Consideramos que ya hemos estado ahí y que no ha traído nada bueno, así que aceptamos y respetamos al que adopta una filosofía de vida oriental, sincretista o inventada. Todo está bien, menos la Iglesia católica, que tiene muy mala prensa. Hay que reconocer que muchas cosas se han hecho muy mal. Yo misma fui a un colegio católico en el que nunca tuvimos una Misa de inicio de curso, ni había momentos para la oración, ni vimos nunca un rosario de cerca, ni se nos iniciaba en la confesión.

Para mí, que 60 personas dejaran de seguirme en un solo día era mucha gente. Pero también es cierto que muchas otras personas me escribieron para darme la bienvenida a casa, para decirme que habían rezado por mí o para pedirme que les contara mi experiencia, porque ellas estaban en el umbral y les faltaba un empujón para terminar de entrar. Sé que Dios me ha usado para darle ese empujón a mucha gente y espero que me siga usando durante largos años.

- Hablas de un punto negro en tu corazón a causa de no ser capaz de perdonar, ¿cómo ha hecho Dios para que hayas podido perdonar? 

—El cura con el que hablé al día siguiente me dijo algo muy sencillo. Dijo: “cuando Dios te dé su gracia, perdonarás sin darte cuenta”. Y yo, que venía del New Age, donde todo recae sobre tus espaldas, donde siempre “te tienes que trabajar”, donde siempre hay algo que debes sanar en tí, no podía creerlo.

Cuando mi marido hizo el catecumenado para confirmarse, antes de casarnos, yo le acompañé a todas las sesiones. Solíamos comentar que nos llamaba mucho la atención la cantidad de veces que se repetía la expresión “dejarse hacer”. No lo entendíamos.

Hablando del perdón, por ejemplo, mi enfoque era: que alguien me diga qué tengo que hacer. Pero no se trata de lo que nosotros tenemos que “hacer”. Lo único que tenemos que hacer es ponernos en sus manos, decirle “tú mandas”. Y así fue. Yo no “hice” nada. Y un día, vi que había perdonado sin darme cuenta.

Hay una cosa muy importante que a veces nos cuesta entender: tenemos que rezar más y tenemos que aprender a rezar. Está muy bien pedir que te vaya bien ese examen o que encuentres una casa para comprar y puedas pagarla. Pero hay que rezar más pidiendo más fe, más humildad y mayor discernimiento para saber cuál es la voluntad de Dios. Hay que rendirse, dejar de intentar controlarlo todo y decirle “tú mandas”. Por eso mi canal de YouTube se llama En manos del Guionista. Porque el guionista de tu vida no eres tú, es Dios.

Dos nuevos milagros atribuidos a San Charbel en 2026: La abogada Georgianne Walker de EEUU sanada de una seria infección en el abdomen y la libanesa Racha Charbel de un tumor en la columna vertebral

Monasterio de San Marón, Annaya (Líbano), donde se encuentra el santuario y la ermita de San Charbel | Foto: ABBOUD AZER - Shutterstock.

Camino Católico.-  A principios de 2026 fueron reportados dos nuevos milagros atribuidos a la intercesión de San Charbel: uno en Estados Unidos y otro en el Líbano, ambos relacionados con la curación de dos mujeres contra toda expectativa médica, según publica ACI Mena.

Venerado por los fieles como el "médico del cielo", San Charbel está asociado ahora con más de 30.000 milagros reportados. Desde su ermita en las montañas del Líbano hasta las habitaciones de hospitales, su intercesión continúa llegando a los necesitados, trascendiendo fronteras, culturas y generaciones.

Un caso de sanación en Estados Unidos

La abogada Georgianne Walker, nacida en 1975 en South Bend, Indiana, relató que se sometió a una cirugía abdominal en diciembre de 2024, la cual fue seguida pronto por una seria infección en la parte inferior del abdomen. Esta le causó un dolor intenso y una ansiedad persistente, requiriendo seis semanas de tratamiento con antibióticos. Si bien los síntomas disminuyeron gradualmente, la herida quirúrgica permaneció abierta, inflamada y sin cicatrizar.

A pesar del cercano seguimiento por parte de su cirujano y otros profesionales médicos, la herida no mostró mejoría. Durante diez meses, Walker cambió sus vendajes a diario debido al sangrado continuo. Al no observarse mejoría, su cirujano finalmente concluyó que era necesaria una segunda operación para extirpar el tejido inflamado y programó una nueva cirugía.

En septiembre de 2025, Walker contó que recibió la visita de George Issa, un amigo libanés que había sanado por intercesión de San Charbel Makhlouf tres años antes. Issa trajo consigo un pequeño frasco de aceite de San Charbel y la animó a orar por su intercesión y ungir su herida con el aceite.

El uso del aceite bendito ha sido una práctica arraigada en la tradición cristiana oriental y continúa hasta nuestros días. En el caso de San Charbel, esta antigua costumbre permanece activa. Los monjes del Monasterio de San Marón en Annaya continúan bendiciendo el aceite con las reliquias del santo y lo distribuyen a los fieles que piden su intercesión para la curación y otras gracias.

Walker relató que rezó y aplicó el aceite a la herida, tras lo cual sanó por completo. Dijo que tuvo una recuperación completa y ya no fue necesaria la segunda cirugía. Para la abogada, su curación fue por la intercesión de San Charbel y agradeció tanto al santo como a Issa. Afirmó que este acontecimiento le cambió la vida.

La curación se registró oficialmente el 17 de enero de 2026.

Una recuperación sin explicación médica

El segundo milagro reportado en el 2026 tuvo como beneficiara a Racha Charbel, quien nació en 1987 en Jezzine, un pueblo de montaña en el sur del Líbano. Ella ingresó en el hospital el 1 de octubre de 2025 debido a un fuerte dolor de espalda. Una resonancia magnética realizada bajo la supervisión de su médico, Christian Atiya, especialista en neurocirugía y cirugía vascular, reveló que tenía un tumor en la columna vertebral identificado como un meningioma, de 2,3 cm de largo y 0,3 cm de grosor.

Según su médico, el tumor no respondía a la medicación, representaba un riesgo para los nervios y vasos sanguíneos raquídeos y solo podía tratarse mediante extirpación quirúrgica. Se programó una resonancia magnética de seguimiento tres meses después para controlar su progresión y se fijó el 7 de enero de 2026 como fecha de ingreso hospitalario en caso de que fuera necesaria la cirugía.

Racha relató que en la noche del 6 de enero puso su mano sobre la imagen de San Charbel que colgaba sobre su cama y, antes de dormirse, pidió al santo que intercediera por su sanación.

En la mañana del 7 de enero de 2026, regresó al hospital para una nueva resonancia magnética. Se le informó que el examen duraría aproximadamente 45 minutos y que podría prolongarse si fuera necesario. La exploración se completó en unos 20 minutos y reveló un hallazgo inesperado: el tumor había desaparecido por completo.

Según Racha, su médico le dijo que no había explicación médica para la desaparición y que un tumor así no podía desaparecer sin intervención quirúrgica.

El 17 de enero de 2026, Racha Charbel realizó una visita de agradecimiento al Monasterio de San Marón en Annaya, donde registró oficialmente la curación y presentó los informes médicos pertinentes. Posteriormente declaró que la experiencia marcó un punto de inflexión en su vida y profundizó su fe.

Un santo y un río de misericordia

El santo libanés, sacerdote y monje ermitaño de rito maronita, era ampliamente conocido por las intercesiones que le atribuían católicos, musulmanes y seguidores de otras religiones, como los drusos. San Charbel falleció el 24 de diciembre de 1898. Fue beatificado por el Papa Pablo VI el 5 de diciembre de 1965 y canonizado por el mismo pontífice el 9 de octubre de 1977.

En diciembre de 2025, el Papa León XIV se convirtió en el primer pontífice en visitar la tumba de San Charbel durante su viaje al Líbano.

León XIV describió la intercesión del santo como “un río de misericordia”, recordando en particular la peregrinación mensual que se celebra el 22 de cada mes en memoria de un milagro concedido a una mujer llamada Nouhad El Chami, una devoción que sigue atrayendo a miles de peregrinos.

domingo, 25 de enero de 2026

Denzel Ruiz, niño de 5 años, curado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis: «La médica dijo que no había explicación; creemos en los milagros y que Carlo llegó a nuestro hogar como signo del amor de Dios que nunca nos abandona»

Denzel Ruiz, niño que se curó de leucemia, la misma enfermedad de la que murió San Carlo Acutis, a quien la familia pidió su intercesión cuando todavía era beato / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

* «Yo soy católica, estamos todos bautizados y tomamos la comunión. Pero no era de ir a la Iglesia, más allá de ser creyente. Pero desde que conocí a San Carlo Acutis siento una total conexión con él. Como mamá, me siento instrumento de San Carlo Acutis. Él fue un joven que usó su vida y sus talentos para acercar a otros al amor de Dios; y yo, en este camino inesperado, descubrí que también podía entregar lo que tengo para ayudar a otros niños que luchan como Denzel»

                    

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, sanado por intercesión de San Carlo Acutis, cuenta el testimonio

Camino Católico.- Tras su lucha contra la leucemia, Denzel Ruiz, un niño de 5 años, celebra su recuperación junto a su familia, que atribuye la sanación del pequeño a la intercesión de San Carlo Acutis. Como gesto de gratitud, peregrinaron juntos a una capilla dedicada al joven santo, que también murió de una leucemia.

Denzel tenía tres años  cuando, el 21 de marzo de 2024, recibió el diagnóstico de leucemia. Desde ese momento, la vida de su familia cambió por completo. En medio del dolor, encontraron un sostén inesperado en la fe y, de manera particular, en la figura de Carlo Acutis.

El 27 de octubre de 2024, a días de cumplir 4 años, Denzel Ruiz tocó la campana que él y su familia anhelaban escuchar desde comienzos de ese año. Esa campana que confirmaba que Den había completado su tratamiento oncológico contra la Leucemia Linfoblástica Aguda que le habían diagnosticado en marzo. No lo hizo en el hospital, sino en la Gruta de la Virgen de Mar del Plata, junto a su familia y llevando la remera con la imagen de su gran protector durante todo el proceso: el, por entonces, beato Carlo Acutis.

En septiembre del pasado año 2025, Acutis fue canonizado (declarado santo) por el Papa León XIV en el Vaticano. Y tanto Denzel como sus padres y hermanos son de los devotos más fieles de esta figura que, casualmente, falleció el 12 de octubre de 2006, a los 15 años, y como consecuencia de una leucemia.


Denzel Ruiz y su familia han visitado las obras de la capilla dedicada a San Carlo Acutis, en agradecimiento por su sanación  / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Es tal la devoción de la familia Ruiz -oriunda de Mar del Plata- por el flamante San Carlo Acutis que el 24 de diciembre de 2025 estuvieron de visita en las obras de la capilla en honor a Acutis y que está siendo construida en Chacras de Coria. Se trata del primer templo dedicado al "Influencer de Dios" o al "Santo de Internet" -como ha pasado a la historia- en todo el mundo.

"Yo soy católica, estamos todos bautizados y tomamos la comunión. Pero no era de ir a la Iglesia, más allá de ser creyente. Pero desde que conocí a San Carlo Acutis siento una total conexión con él. Y vinimos de vacaciones a Mendoza especialmente para conocer la capilla que están construyendo, este viaje fue el regalo para mis hijos, para conocer donde está levantándose la capilla en honor al salvador de mi hijo", describe -emocionada- Natalia Rodriguez, la mamá de Denzel a el diario  Los Andes.

Si bien ya completó el tratamiento, el alta definitiva del pequeño de 5 años (los cumplió en noviembre de 2025) tiene fecha para el 21 de marzo de 2026, exactamente el día en que se cumplen dos años desde el diagnóstico y el inicio de la quimio.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"El gracias a Dios está perfecto", repite, y agradece, su mamá. En todo momento, con orgullo y felicidad, la mujer luce su remera con la cara del santo que predicó la palabra de Dios por internet y dedicó su vida a ayudar a quienes menos tenían, "Gracias, Carlo Acutis" se lee en el texto que acompaña la imagen del adolescente nacido en 1991 y fallecido en 2006.

La familia trajo a Mendoza -y dejó en el terreno donde se está levantando la capilla- un banner que mandaron a hacer especialmente para agradecer a Acutis por ser el guardián de su hijo y haber intercedido en la mejora de Denzel.

El diagnóstico, la enfermedad y la estampita de Carlo Acutis 

El 21 de marzo de 2024, a Denzel Ruiz (de 3 años, por entonces) le diagnosticaron leucemia. El niño había comenzado la salita de tres hacía unos días y hasta había pasado por un control pediátrico un mes antes. Pero no se había encendido ninguna alarma.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, en una foto dando gracias / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"Lo veía medio amarillito yo por esos días, pero como había ido al médico y no le vieron nada, estaba tranquila. Pero la directora del jardín me terminó de convencer de que algo no estaba bien. Lo volvimos a llevar al médico y observaron que tenía el bazo inflamado. Y de allí, en un diagnóstico más completo, le diagnosticaron leucemia", recapitula la mamá del niño Natalia, nacida en Tigre, pero viviendo hace 20 años en Mar del Plata.

Con el inicio del tratamiento de Den, su familia también encontró en la fe una contención incomparable. Así fue como Nati Rodriguez y Marcial Ruiz (ella ama de casa, él chef, y ambos padres de Denzel) montaron un santuario en su casa marplatense. Y fue la mamá de Natalia quien les hizo llegar una estampita de Carlo Acutis, por entonces beato y sobre quien ni Natalia ni Marcial habían oído hablar.

Inquieta por naturaleza, Natalia comenzó a leer y a investigar sobre Acutis. Y se fascinó con su historia, sobre todo con dos grandes similitudes en la vida de ambas familias: la madre de Carlo no era tan religiosa, y Carlo había tenido leucemia también. Por entonces, Denzel llevaba 15 días internado luego del diagnóstico.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, con sus padres y un sacerdote dando gracias / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"Pusimos la estampita en el santuario con las otras, en nuestra habitación, junto a unas velas. Y esa madrugada del 7 de abril de 2024, cerca de las 2:30 me desperté porque se estaba prendiendo fuego el santuario. Nos levantamos rápido, apagamos el incendio y fui a buscar de inmediato la estampita de Carlo. Pero lo más increíble fue que esa estampita se había 'volado' del santuario y había ido a parar al lado de mi cama", recapitula la mujer.

"Sentí que fue él (Carlo) quien me despertó en el momento justo, porque ya hasta teníamos hollín en la nariz", agrega.

Más allá del tratamiento y las sesiones de quimioterapia, atravesar la leucemia no fue tan duro para Den. Sobre todo, como describe su madre, si se tiene en cuenta que nunca precisó de sondas y tampoco tuvo yagas en la boca.

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

El milagro de San Carlo Acutis

En octubre de 2024, en la previa de una de las quimios más difíciles -y que implicaría una internación de 24 horas-, a Denzel le realizaron todos los estudios de laboratorio. Prácticamente era un hecho, en base a otros casos, que el niño necesitaría transfusión de plaquetas y glóbulos rojos. Pero el mismo día en que le realizaron los estudios, los resultados arrojaron un dato sorprendente: los valores estaban por encima de lo esperado (algo positivo), por lo que no habría necesidad de trasfusión. "La médica me dijo que no había explicación desde la medicina, porque era una de las quimios más fuertes que tenía que pasar", recapitula Natalia.

A fines de octubre de ese año, Den tocó la campana. Lo hizo en la Gruta de la Virgen, en Mar del Plata, con la remera donde se ve estampada la cara de Acutis, el agradecimiento y el banner que mandó a imprimir su familia donde se lee, claramente, "Gracias Carlo Acutis. Denzel, de Mar del Plata".

“Creemos en los milagros. Creemos que Carlo no llegó a nuestro hogar por casualidad, sino como signo del amor de Dios que nunca nos abandona”, afirma Natalia a La Capital. “Sentimos que Den es un milagro de Carlo. Para nosotros fue un milagro que esa estampita haya llegado a casa y aferrarnos tanto a él, y las señales que hemos tenido… sentimos que solo el milagro y la fe pueden hacer esas cosas”.

Acciones de gracias

La experiencia vivida impulsó a Natalia a transformar el sufrimiento en servicio. A partir de lo que atravesaron con Denzel, comenzó a interesarse en cómo mejorar el tránsito de los niños y sus familias por los tratamientos oncológicos.

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, con un cuadro del santo / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

“Como mamá, me siento instrumento de san Carlo Acutis. Él fue un joven que usó su vida y sus talentos para acercar a otros al amor de Dios; y yo, en este camino inesperado, descubrí que también podía entregar lo que tengo para ayudar a otros niños que luchan como Denzel”, expresó.

Durante el tiempo que Denzel estuvo internado, el equipo de salud les entregó una hoja genérica para registrar datos básicos. Al resultarle poco práctica, Natalia diseñó una planilla más clara, de esa iniciativa nació la Libreta Oncológica, una herramienta pensada para mejorar la comunicación entre padres, enfermeras y médicos.

“Sirve para una comunicación segura entre padres, enfermeras y médicos a la hora de anotar controles, quimios, medicación, laboratorios y nuevos turnos programados”, explica.

También impulsó las llamadas “Reglas de Oro”, con propuestas concretas para mejorar la experiencia hospitalaria de los niños, como modificar el horario de las punciones o brindar prioridad para estacionar cerca del hospital.

Otro aporte significativo fue la creación de un chaleco especial para el catéter. La idea surgió de Natalia y el diseño fue realizado por su hija Luana, diseñadora de indumentaria. Hoy, esta prenda es utilizada por otros pacientes oncológicos gracias a donaciones solidarias.

Peregrinación a Mendoza, a la primera capilla a Acutis

Natalia, Marcial, Denzel y su hermana Mora (11) llegaron a Mendoza los días previos a la Navidad de 2025. La elección del destino estuvo directamente vinculada con el deseo de conocer el lugar donde se está levantando la primera iglesia en honor a Acutis.

"El lunes fui al terreno donde se está construyendo la capilla, le conté mi historia al jefe de la constructora y le dejé la estampita, junto con mi teléfono. Pedimos entrar y nos dejaron recorrer cómo estaba quedando todo. Yo aproveché y me llevé un poquito de tierra. Además, dejamos el banner y una remera que dice 'Gracias Carlo'; ese fue mi regalo de Navidad", relata Natalia, quien estuvo en Mendoza hasta las 6 de hoy, 25 de diciembre. A esa hora, toda la familia regresó a Buenos Aires.


Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, y sus padres cuando el pequeño tocó la campana de su sanación en la Gruta de la Virgen de Mar del Plata / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Días después de haber visitado de imprevisto la futura capilla, los responsables del proyecto se contactaron con la familia Ruiz y pudieron compartir un momento de conexión espiritual y de mucha emoción. A la familia marplatense le regalaron un libro con la historia de Acutis y de la capilla, mientras que Denzel y su familia dejaron -además del banner y la remera- estampitas y medallas.

"En la capilla, de casualidad, me encontré con Fernanda, que es la mamá de Isabella, otra chica que está en tratamiento contra la leucemia. A ella le dejé una estampita, una medallita y quedamos que vamos a seguir en contacto", cierra.

“Gracias Carlo, por elegirme, acompañarnos y recordarnos que la santidad se vive en lo cotidiano”, concluye Natalia.

La capilla Carlos Acutis está siendo construida en un predio de 4.300 metros ubicado en calle Viamonte (Chacras de Coria). A priori, la obra tiene un plazo de ejecución de dos años y medios (esperan que esté lista en 2028).

Tanto el interior como el exterior serán de piedra, y contará, además, con grandes ventanales para que entre mucha luz y vitrales que representarán de forma gráfica la historia de Acutis. El techo, por su parte, será de piedra laja y la capilla contará con un campanario.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, cuando estuvo hospitalizado / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Los responsables han iniciado una campaña de colecta de fondos para quienes quieran aportar para hacer realidad la construcción de la capilla. Ingresando al sitio oficial (capillacarloacutis.com), hay que hacer click en “Quiero Aportar” y luego seleccionar la opción para Argentina. En pantalla aparecerán las opciones que brinda la plataforma, solo basta con elegir una, clickear en “Colaborá” y, para finalizar, ingresar los datos personales.

Todos aquellos que se suscriban y participen (y así lo deseen) verán sus nombres impresos en un lugar destacado de la capilla, como sello del invaluable aporte para concretar el proyecto.