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viernes, 27 de diciembre de 2024

El padre Juan Manuel Gutiérrez cuenta el milagro que obró en él Pier Giorgio Frassati: «Al rezar no pedía sanación, pedía la ayuda de Dios en mi lesión y sentí una sensación de calor en el área de la lesión de mi talón»


El padre Juan Manuel Gutiérrez protagonista del milagro de Pier Giorgio Frassati, muestra una imagen del nuevo santo / Foto: Arquidiócesis de Los Ángeles

* «Por inspiración en oración, decidí hacer la novena a Pier Giorgio Frassati, y ese mismo día la comencé. Después de unos días de comenzar mi novena, fui a orar a la capilla del seminario. Estaba yo solo, no había nadie más, y me arrodillé para orar. Y mientras hacía mi oración, comencé a sentir una sensación de calor en el área de la lesión de mi talón. Inicialmente pensé que se debía a un incendio, que tal vez una salida eléctrica estaba incendiándose, y como tenemos libros debajo de las bancas, pensé que tal vez el incendio se debía a eso. Pero cuando revisé, no había ninguna señal de fuego, no había ningún olor a quemado, y comencé a notar que la sensación de calor era en el área de mi herida, del desgarro» 

Vídeo de la EWTN en el que el padre Juan Manuel Gutierrez cuenta el milagro que el beato Pier Giorgio Frassati obró en él

* «Me regresé al seminario. Me dio mucha alegría, me dio mucha emoción, pero al mismo tiempo no quería llamar la atención a mí mismo, entonces traté de mantenerlo lo más secreto posible. Yo pensaba que este secreto, por así decirlo, me lo iba a llevar a la tumba. Sí prometí durante mi novena que si algo inusual sucedía, yo lo iba a reportar a quien sea que necesitara reportarlo, pero nunca me imaginé que esto iba a convertirse en el milagro que el Vaticano aceptaría para la canonización de Pier Giorgio»

Camino Católico.-  Juan Manuel Gutiérrez es un sacerdote de origen mexicano que ahora sirve en la Arquidiócesis de Los Ángeles, la más grande y probablemente la más diversa en Estados Unidos. Su nombre hace ahora parte de la historia de un joven italiano, el Beato Pier Giorgio Frassati, quien falleció a los 24 años y que el próximo año, durante el Jubileo de 2025, será declarado santo gracias al milagro obrado por su intercesión en el cura de 38 años, quien cuenta como sucedió su curación.

El 25 de noviembre de este año, el Papa Francisco aprobó el decreto del milagro obrado por intercesión de Frassati en el P. Gutiérrez cuando era seminarista, puesto que fue ordenado sacerdote en junio de 2022.

“Yo me declaraba ateo”

“Mi familia mexicana era católica, mi madre era una mujer muy católica, pertenecía al grupo de las guadalupanas en la iglesia (…) Hice mis sacramentos de niño, mi Primera Comunión, el Bautismo, la Confirmación, pero a la edad de 14 años más o menos yo comencé a separarme de la Iglesia al punto de que dejé de asistir a Misa, dejé de orar”, relata el sacerdote, en entrevista con EWTN Noticias.

“Incluso comencé a creer que Dios no existía, que era un invento humano que, como dicen algunos filósofos, era como una droga de las masas para controlarlas. Y me aparté de la Iglesia, por muchos años no fui a Misa. Y yo me declaraba ateo, que no creía en Dios”, prosigue.

Sus padres se separaron cuando él tenía apenas dos años. Su madre se quedó en Texcoco, al noreste de la Ciudad de México. Su padre se mudó a Omaha, Nebraska (Estados Unidos). A sus 19 años, decidió reunirse con su padre y, estando allá, “por providencia de Dios también alguien me invitó a un retiro, al que no quería ir, pero terminé yendo y ahí comenzó mi regreso a la Iglesia”.

Quería estar convencido en la fe y comenzó a estudiar la historia de la Iglesia, la de Jesús, y descubrió que “hay mucha evidencia histórica, incluso no católica, no religiosa, que da razones para creer que Jesús caminó por la tierra”.

“Y lo que me convenció de permanecer católico es la realidad de que Jesús está presente en la Eucaristía, que incluso con la investigación de los milagros eucarísticos se ha comprobado científicamente. Cuando comencé a encontrar toda esa evidencia, todas mis objeciones en contra de la fe y de la religión fueron cayendo una tras otra”.

Juan Manuel Gutiérrez (sexto desde la izquierda) como diácono con amigos y feligreses de la Iglesia de San Juan Vianney en Hacienda Heights, donde sirvió durante su año de internado en el seminario / Foto: Arquidiócesis de Los Ángeles

El ingreso al seminario tras “pelear con Él por mucho tiempo”

Según refiere Ángelus News, el P. Gutiérrez comenzó su formación para el sacerdocio cuando tenía 26 años, en el 2013, en la Casa de Formación Juan Diego de la Arquidiócesis de Los Ángeles. Se graduó en 2017 y junto a sus compañeros pasaron luego al St. John’s Seminary para proseguir con su formación sacerdotal.

“Fue una pelea muy larga con el Señor, porque yo tenía otros planes, planes buenos en mi opinión, católicos, de tener mi familia, tener mis hijos, dedicarme al ministerio o cualquier oportunidad que tuviera, pero nunca me pasó por la cabeza ser sacerdote”, comparte con EWTN Noticias.

No fue sino hasta que “por la providencia de Dios, de diferentes direcciones me venían esas preguntas, sacerdotes que me conocían, gente de la parroquia que me veía ir a Misa todos los días, estar involucrado en diferentes actividades de mi iglesia”.

“Incluso en la oración el Señor comenzó a presentar la propuesta de una vocación al sacerdocio y después de pelear con Él por mucho tiempo, como dijo Jeremías, ‘Señor, tú me has seducido’ y yo me dejé seducir, decidí darme la oportunidad de entrar al seminario”, recuerda.

El calor, el Espíritu Santo y el milagro de Pier Giorgio Frassati

En octubre de 2017, mientras jugaba básquet con otros seminaristas, Gutiérrez sufrió el desgarro del tendón de Aquiles. El día 31 una resonancia magnética reveló la lesión y el 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, decidió rezar una novena al Beato para pedirle ayuda con su dolencia.

“Por inspiración en oración, me llegó hacerla a Pier Giorgio Frassati, y ese mismo día la comencé. Después de unos días de comenzar mi novena, fui a orar a la capilla del seminario. Estaba yo solo, no había nadie más, y me arrodillé para orar. Y mientras hacía mi oración, comencé a sentir una sensación de calor en el área de la lesión de mi talón”.

“Inicialmente pensé que se debía a un incendio, que tal vez una salida eléctrica estaba incendiándose, y como tenemos libros debajo de las bancas, pensé que tal vez el incendio se debía a eso. Pero cuando revisé, no había ninguna señal de fuego, no había ningún olor a quemado, y comencé a notar que la sensación de calor era en el área de mi herida, del desgarro”, continúa el sacerdote.

El P. Juan Manuel Gutiérrez en conferencia de prensa, sobre el milagro de Pier Giorgio Frassati, en Los Ángeles / Foto: Arquidiócesis de Los Ángeles

“Y comencé a recordar que en muchas espiritualidades católicas, como la carismática, se describe que cuando el Espíritu Santo está haciendo una sanación en una persona, la persona describe la sensación de calor”.

El sacerdote confiesa que no creyó que fuera posible que estuviera sanando, “no porque Dios no tuviera el poder de hacerlo, sino porque yo creía que no tenía la fe para algo así y eso me conmovió profundamente, y me movió a las lágrimas. Y después de que terminé de orar ese día, seguí con mis actividades normales”.

La sorpresa del médico: “Alguien arriba cuida de ti”

Desde que sufrió la lesión el P. Gutiérrez usaba una tobillera, pero dejó de usarla tras lo ocurrido en la capilla. El 15 de noviembre, seis días después de haber terminado su novena, fue a ver al médico cirujano que lo iba a operar

El sacerdote dice que el cirujano veía las imágenes de la herida en la computadora, le hizo la prueba de Thompson, con la que se comprueba la rotura, pero no encontraba nada y además, el entonces seminarista simplemente no sentía dolor en la zona que había sido afectada.

El médico le dijo entonces que la cirugía parecía que no iba a ser necesaria. “Y yo le pregunté por qué y me dijo que al examinarme, al tratar de tocar con su dedo el lugar de la fisura, él tenía que poder tocar el hoyo, la fisura que deja el desgarre, pero no podía, no lo encontraba. Y como él sabía que era seminarista, solamente recuerdo que me dijo ‘debe haber alguien allá arriba que cuida de ti’”.

“Y cuando él me dijo eso, sentí como un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo porque en ese momento recordé el evento de la capilla donde yo tuve la sensación de calor en el área de mi herida, del desgarre. Y recordé mi novena al Beato Pier Giorgio Frassati”.

El médico le dijo que la resonancia era correcta, sí se veía el 31 de octubre una ruptura en el tendón de Aquiles, que ese tipo de lesiones no se curaban solas sino que, al contrario, empeoraban con el tiempo. Luego, a pedido del entonces seminarista de 31 años, le entregó los documentos médicos del caso porque simplemente no requería de ninguna atención.

“Me regresé al seminario. Me dio mucha alegría, me dio mucha emoción, pero al mismo tiempo no quería llamar la atención a mí mismo, entonces traté de mantenerlo lo más secreto posible”. De hecho no lo comentó ni siquiera con su familia, sólo con unas cuantas personas.

La oficina del Padre Juan Gutiérrez en la Iglesia de San Juan Bautista en Baldwin Park, California, tiene varias fotos de santos y beatos en su juventud: San Pío Pietrelcina, el Beato Carlo Acutis, el Venerable Fulton Sheen y San José Sánchez del Río / Foto: John Rueda - Arquidiócesis de Los Ángeles

Su relación con Pier Giorgio Frassati: “Una amistad que no se puede describir”

El sacerdote recuerda que cuando rezó la novena “no pedía sanación, pedía la ayuda de Dios en mi lesión. Y pensaba inicialmente hacerla a todos los santos, porque se me ocurrió, ‘bueno, hoy es el día de la Solemnidad de Todos los Santos y necesito toda la ayuda que pueda recibir’. Pero después recibí esa inspiración que me decía, ¿por qué no le haces la novena al Beato Pier Giorgio Frassati? Y me sorprendió un poco, pero me pareció buena idea, y por eso se la hice a él”.

“Yo pensaba que este secreto, por así decirlo, me lo iba a llevar a la tumba. Sí prometí durante mi novena que si algo inusual sucedía, yo lo iba a reportar a quien sea que necesitara reportarlo, pero nunca me imaginé que esto iba a convertirse en el milagro que el Vaticano aceptaría para la canonización de Pier Giorgio”.

Una de las personas con las que compartió lo sucedido fue un profesor suyo, quien luego llevó el caso ante el Vaticano. Ahí se decidió abrir la investigación formal.

Tras señalar que la investigación que realiza el Vaticano, en la que participó uno de sus profesores en el seminario, es “extremadamente rigurosa”, el P. Juan Manuel Gutiérrez comenta que “el Señor es el que escogió regalarme esta conexión, esta amistad con Pier Giorgio. Y fue el Señor que planeó que de todos los milagros y las gracias que la gente ha recibido alrededor del mundo por la intercesión de Pier Giorgio, fuera este el evento que llevara a su canonización”.

Sobre su relación con el futuro santo italiano, el sacerdote afirma que “es como una amistad que no se puede describir. Uno tiene amistades humanas, buenas y demás, pero esto es algo diferente. Es algo que me llena de alegría, que me llena de paz, que también me reta ahora como sacerdote a ser un mejor testigo de ser cristiano”.

El cura mexicano resalta además que “Pier Giorgio era muy amante de escalar en las montañas, de ir de caminata a las montañas. Y no era una cualidad que yo creía tener mucho, pero es algo que poco a poco estoy abrazando un poco más y siento, cuando lo he hecho y he ido a las montañas a caminar, siento incluso su cercanía”.

“También ser valiente: que el cristianismo que uno vive también llegue a manifestarse en áreas sociales de la vida, porque es algo que él hizo mucho. A su corta edad, en su juventud, él sabía que su cristianismo no era nada más para quedarse dentro de las paredes de la iglesia. En su vida social, en el contexto de la sociedad, de la política, de su país, él sabía que los valores del evangelio, del cristianismo, tenían que influenciar esas áreas de la vida humana”, remarca el P. Gutiérrez.

Al hablar sobre la canonización en el Jubileo de 2025, el sacerdote de Los Ángeles afirma que “una vez más, la providencia, la mano del Señor que escribe nuestra historia está por todas partes, porque el año que viene también se celebra el aniversario número 100 de la muerte de Pier Giorgio”. Es “un regalo de la providencia de Dios que es sorprendente”, agrega.

“Estoy esperando ir, esta es mi esperanza, poder ir”, concluye.

¿Quién fue el Beato Pier Gorgio Frassati?

Pier Giorgio Frassati nació el 6 de abril de 1901, Sábado Santo. Era hijo del fundador y director del periódico italiano La Stampa.

Los restos de Pier Giorgio Frassati en la Catedral de Turín / Foto: Geobia (CC BY-SA 4.0)

A los 17 años se unió a la Sociedad de San Vicente de Paúl y dedicó gran parte de su tiempo libre a cuidar a los pobres, los sin techo y los enfermos, así como a los excombatientes que volvía de la Primera Guerra Mundial.

Frassati también estuvo involucrado en el Apostolado de la Oración y Acción Católica. Comulgaba todos los días

Frassati murió de polio el 4 de julio de 1925, enfermedad que habría contraído cuando cuidaba a los enfermos. Tenía sólo 24 años.

Juan Pablo II, quien beatificó a Frassati en 1990, lo llamó “un hombre de las ocho bienaventuranzas,” describiéndolo como “totalmente inmerso en el misterio de Dios y totalmente dedicado al servicio constante de su prójimo”.

El Papa Francisco elogió a Frassati por compartir el amor de Jesús con los pobres en un discurso el 24 de junio de este año: “Pier Giorgio era de una familia acomodada de clase media alta, pero no creció ‘envuelto en algodón’, no se perdió en la ‘buena vida’, porque en su interior había la savia del Espíritu Santo, había amor por Jesús y por sus hermanos”.

lunes, 2 de diciembre de 2024

La curación de una «lesión en el tendón de Aquiles» de un sacerdote, seminarista en aquel momento, milagro que hace santo a Pier Giorgio Frassati; El cirujano le dijo: «Debes tener a alguien en el cielo que te quiere»


Pier Giorgio Frassati será canonizado el próximo verano

Camino Católico.- El Papa Francisco ha reconocido este lunes un milagro atribuido a la intercesión del Beato Pier Giorgio Frassati, que le lleva a ser canonizado como santo, lo que se haráá durante el Jubileo de la Juventud de la Iglesia Católica, que se celebrará el próximo verano. 

Frassati, quien falleció a los 24 años en 1925, es muy querido por muchos jóvenes católicos hoy en día debido a su entusiasta testimonio de santidad que llega “a las alturas”. El joven, originario de la ciudad italiana de Turín, era un ávido montañista y miembro de la tercera orden dominica, y era conocido por su labor caritativa. La canonización de Frassati se llevará a cabo durante el Jubileo de la Juventud en Roma, que iniciará el 3 de agosto de 2025.

El milagro

En un decreto del 25 de noviembre, el Papa Francisco reconoce la curación milagrosa de un seminarista de la Arquidiócesis de Los Ángeles, en Estados Unidos, quien fue recientemente ordenado sacerdote en junio de 2023.

Mons. Robert Sarno, exfuncionario del Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano y delegado arquidiocesano en el proceso en Los Ángeles que examinó la curación, explica  a CNA —agencia en inglés de EWTN News— que el seminarista se había dañado el tendón de Aquiles en un accidente de baloncesto mientras jugaba con otros seminaristas y le impedía caminar.

Después de que la resonancia magnética mostró daños significativos en su tendón de Aquiles, su médico le recomendó consultar a un cirujano ortopédico.

“Estaba muy angustiado por todo esto, así que comenzó una novena a Pier Giorgio Frassati el 1 de noviembre”, relata Mons. Sarno.

A mitad de la novena, contó, “estaba en la capilla llorando mientras rezaba su novena y sintió un calor tremendo en su tobillo”.

“Y luego, cuando fue al cirujano ortopédico una semana después, el cirujano, después de ver la resonancia magnética y realizar las investigaciones físicas, le dijo: ‘Debes tener a alguien en el cielo que te quiere’”.

El seminarista pudo reanudar inmediatamente la práctica de los deportes que amaba sin ninguna dificultad. La curación fue verificada por una investigación diocesana y el examen de la junta médica del Dicasterio para las Causas de los Santos, teólogos, cardenales y obispos.

Mons. Sarno destaca que es propio que un joven jugando baloncesto haya recibido la curación, dado que Frassati era conocido por su amor al deporte y las actividades al aire libre.



Pier Giorgio Frassati amaba el deporte y las actividades al aire libre

“Hacia las Alturas” de la Santidad

Pier Giorgio Frassati nació el 6 de abril de 1901, un Sábado Santo. Fue hijo del fundador y director del periódico italiano La Stampa.

A la edad de 17 años se unió a la Sociedad de San Vicente de Paúl y dedicó gran parte de su tiempo libre a cuidar a los pobres, los sin techo y los enfermos, así como a los excombatientes que regresaban de la Primera Guerra Mundial.

Frassati también estuvo involucrado en el Apostolado de la Oración y Acción Católica. Obtuvo permiso para recibir la Comunión diaria.

En una fotografía de la última vez que subió a una montaña, Frassati escribió la frase “Verso L’Alto,” que significa “hacia las alturas”. Esta frase se ha convertido en un lema para los católicos inspirados por Frassati, quienes buscan alcanzar la cima de la vida eterna con Cristo.

Frassati murió de polio el 4 de julio de 1925. Posteriormente, sus médicos especularon que el joven había contraído esa enfermedad mientras servía a los enfermos.

Juan Pablo II, quien beatificó a Frassati en 1990, lo llamó “un hombre de las ocho bienaventuranzas,” describiéndolo como “totalmente inmerso en el misterio de Dios y totalmente dedicado al servicio constante de su prójimo”.

El Papa Francisco elogió a Frassati por compartir el amor de Jesús con los pobres en un discurso pronunciado el 24 de junio.

“Me viene a la mente el Beato Pier Giorgio Frassati, pronto a ser santo, quien en Turín solía ir a las casas de los pobres para llevarles ayuda”, dijo el Papa.

“Pier Giorgio era de una familia acomodada de clase media alta, pero no creció ‘envuelto en algodón’, no se perdió en la ‘buena vida’, porque en su interior había la savia del Espíritu Santo, había amor por Jesús y por sus hermanos”, añadió.



Pier Giorgio Frassati

Otros futuros santos anunciados

El Papa también ha aprobado los martirios del Siervo de Dios Francisco Javier Truong Buu Diep (1897-1946) de Vietnam y del Siervo de Dios Floribert Bwana Chui Bin Kositi (1981-2007) de Congo, lo que hace posible su beatificación.

El P. Francisco Javier era un sacerdote vietnamita que defendió los derechos de los ciudadanos locales contra el saqueo de bandas armadas al final de la Segunda Guerra Mundial. El 12 de marzo de 1946, fue hecho prisionero por un grupo militar junto con otros y encerrado en un almacén de arroz, donde fue interrogado.

Días después, su cuerpo desfigurado fue encontrado en una zanja. Tras su muerte, los cristianos comenzaron a visitar su tumba, pidiendo su intercesión y obteniendo gracias, según el Vaticano.

Floribert Bwana Chui Bin Kositi fue un laico congoleño, abogado y miembro de la Comunidad de San Egidio. Trabajó como comisionado en una oficina aduanera que controlaba el suministro de alimentos que ingresaban al país, un puesto en el que se opuso a varios intentos de corrupción. 

Por esto, fue secuestrado, torturado y asesinado en julio de 2007. El Vaticano reconoció su martirio en “odium fidei” porque su asesinato fue motivado por el hecho de que “era un hombre de fe, animado por un fuerte sentido de justicia y un amor concreto por su prójimo”.

El Papa Francisco también ha reconocido un milagro atribuido a la Beata Sor María Troncatti (1883-1969), una religiosa italiana de la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora, quien fue misionera entre los pueblos indígenas en Ecuador.

Así también ha autorizado la beatificación de la Venerable Juana de la Cruz (1481-1534), abadesa del Convento de “Santa María della Croce” en Cubas de Madrid, sin el milagro usualmente requerido debido al reconocimiento del “culto” antiguo, o devoción, que se ha difundido y mantenido durante siglos.

El Papa además ha reconocido la virtud heroica del obispo croata Josip Lang (1857-1924), conocido por su servicio a los pobres y la formación de seminaristas.