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domingo, 5 de abril de 2026

Palabra de Vida 5/4/2026: «Él había de resucitar de entre los muertos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 5 de abril de 2026, domingo de Pascua de la Resurrección del Señor, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 20, 1-9:

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

sábado, 4 de abril de 2026

Papa León XIV en homilía en la Vigilia Pascual, 4-4-2026: «Llevar la buena noticia de que Jesús ha resucitado y que, con su fuerza, resucitados con Él, nosotros podemos dar vida a un mundo nuevo, de paz y de unidad»

 


* «La mañana de Pascua, las mujeres, venciendo el dolor y el miedo, se pusieron en camino. Querían ir al sepulcro de Jesús. Esperaban encontrarlo sellado, con una gran piedra en la entrada y soldados haciendo guardia. Esto es el pecado: una barrera muy pesada que nos encierra y nos separa de Dios, tratando de hacer morir en nosotros sus palabras de esperanza. María de Magdala y la otra María, sin embargo, no se dejaron intimidar. Fueron al sepulcro y, gracias a su fe y a su amor, fueron las primeras testigos de la Resurrección. En el terremoto y en el ángel, sentado sobre la roca volcada, vieron la potencia del amor de Dios, más fuerte que cualquier poder del mal, capaz de ‘expulsar el odio’ y de ‘doblegar a los poderosos’» 

    

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa León XIV 

* «Tampoco faltan en nuestros días sepulcros que abrir, y a menudo las piedras que los cierran son tan pesadas y están tan bien vigiladas que parecen inamovibles. Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones. ¡No dejemos que nos paralicen! Muchos hombres y mujeres, a lo largo de los siglos, con la ayuda de Dios, las han removido, quizá con mucho esfuerzo, a veces a costa de la vida, pero con frutos de bien de los que aún hoy nos beneficiamos» 

4 de abril de 2026.- (Camino Católico)   “Al igual que las mujeres, que corrieron a anunciarlo a los hermanos, también nosotros queremos partir esta noche, desde esta basílica, para llevar a todos la buena noticia de que Jesús ha resucitado y que, con su fuerza, resucitados con Él, también nosotros podemos dar vida a un mundo nuevo, de paz y de unidad” ha invitado el Papa León XIV en la Vigilia Pascual celebrada en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, a las 21 horas del Sábado Santo, ante miles de fieles. 

Después de la homilía, se han recitado las letanías de los santos y el Papa ha bautizado a 10 catecúmenos, entre quienes hay personas de Corea, Gran Bretaña y Portugal. Luego se les revistió con una túnica blanca, signo de pureza, y recibieron el sacramento de la Confirmación. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto íntegro es el siguiente:



DOMINGO DE PASCUA "RESURRECCIÓN DEL SEÑOR"

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA


MISA PAPAL


HOMILÍA DE SU SANTIDAD LEÓN XIV


Basílica de San Pedro

Sábado Santo, 4 de abril de 2026


«Esta noche santa [...] expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos» (Pregón pascual). Así, queridos hermanos y hermanas, el diácono, al comienzo de esta celebración, ha alabado la luz de Cristo Resucitado, simbolizada en el Cirio pascual.


De este único Cirio todos hemos encendido nuestras luces y, llevando cada uno una pequeña llama tomada del mismo fuego, hemos iluminado esta gran basílica. Es el signo de la luz pascual, que nos une en la Iglesia como lámparas para el mundo.


Al anuncio del diácono hemos respondido “amén”, afirmando nuestro compromiso de abrazar esta misión, y dentro de poco repetiremos nuestro “sí” renovando las promesas bautismales.


Queridos hermanos, esta es una Vigilia llena de luz, la más antigua de la tradición cristiana, llamada “madre de todas las vigilias”. En ella revivimos el memorial de la victoria del Señor de la vida sobre la muerte y el infierno. Lo hacemos después de haber recorrido, en los últimos días, como en una única gran celebración, los misterios de la Pasión del Dios hecho para nosotros «varón de dolores» (Is 53,3), «despreciado y desechado por los hombres» (ibíd.), torturado y crucificado.


¿Hay una caridad más grande, una gratuidad más total? El Resucitado es el mismo Creador del universo que, así como en los albores de la historia nos dio la existencia de la nada, así también en la cruz, para mostrarnos su amor sin límites, nos ha dado la vida.


Así nos lo ha recordado la primera lectura, con el relato de los orígenes. En el principio,


Dios creó el cielo y la tierra (cf. Gn 1,1), sacando del caos el cosmos, del desorden la armonía, y confiándonos a nosotros, hechos a su imagen y semejanza, la tarea de ser sus custodios. Y también cuando, con el pecado, el hombre no correspondió a ese proyecto, el Señor no lo abandonó, sino que le reveló de un modo aún más sorprendente, en el perdón, su rostro misericordioso.


Esta «noche santa», entonces, hunde sus raíces también allí donde se consumó el primer fracaso de la humanidad, y se extiende a lo largo de los siglos como camino de reconciliación y de gracia.


De ese camino, la liturgia nos ha propuesto algunas etapas a través de los textos sagrados que hemos escuchado. Nos ha recordado cómo Dios detuvo la mano de Abraham, dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, para indicarnos que no quiere nuestra muerte, sino más bien que nos consagremos a ser, en sus manos, miembros vivos de una descendencia de salvados (cf. Gn 22,11- 12.15-18).


Así mismo, nos ha invitado a reflexionar sobre cómo el Señor liberó a los israelitas de la esclavitud de Egipto, haciendo del mar, lugar de muerte y obstáculo insuperable, la puerta de entrada para el comienzo de una vida nueva y libre.


Y el mismo mensaje ha resonado como un eco en las palabras de los profetas, en las que hemos escuchado las alabanzas del Señor como esposo que llama y reúne (cf. Is 54,5-7), fuente que sacia, agua que fecunda (cf. Is 55,1.10), luz que muestra el camino de la paz (cf. Ba 3,14), Espíritu que transforma y renueva el corazón (Ez 36,26).


En todos estos momentos de la historia de la salvación hemos visto cómo Dios, ante la dureza del pecado que divide y mata, responde con el poder del amor que une y devuelve la vida.


Los hemos evocado juntos, intercalando el relato con salmos y oraciones, para recordarnos que, por la Pascua de Cristo, «sepultados con él en la muerte [...] también nosotros llevemos una Vida nueva [...] muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús» (Rm 6,4-11), consagrados en el Bautismo al amor del Padre, unidos en la comunión de los santos, hechos por gracia piedras vivas para la construcción de su Reino (cf. 1 P 2,4-5).


A la luz de todo esto leemos el relato de la Resurrección, que hemos escuchado en el Evangelio según san Mateo. La mañana de Pascua, las mujeres, venciendo el dolor y el miedo, se pusieron en camino. Querían ir al sepulcro de Jesús. Esperaban encontrarlo sellado, con una gran piedra en la entrada y soldados haciendo guardia. Esto es el pecado: una barrera muy pesada que nos encierra y nos separa de Dios, tratando de hacer morir en nosotros sus palabras de esperanza.


María de Magdala y la otra María, sin embargo, no se dejaron intimidar. Fueron al sepulcro y, gracias a su fe y a su amor, fueron las primeras testigos de la Resurrección. En el terremoto y en el ángel, sentado sobre la roca volcada, vieron la potencia del amor de Dios, más fuerte que cualquier poder del mal, capaz de “expulsar el odio” y de “doblegar a los poderosos”.


El hombre puede matar el cuerpo, pero la vida del Dios del amor es vida eterna, va más allá de la muerte y ningún sepulcro la puede aprisionar. Así, el Crucificado reinó desde la cruz, el ángel se sentó sobre la piedra y Jesús vivo se presentó ante ellas diciendo: «Alégrense» (Mt 28,9).


También este, queridos hermanos, es hoy nuestro mensaje al mundo, el encuentro del que queremos dar testimonio, con las palabras de la fe y con las obras de la caridad, cantando con la vida el “aleluya” que proclamamos con los labios (cf. SAN AGUSTÍN, Sermón 256, 1).


Al igual que las mujeres, que corrieron a anunciarlo a los hermanos, también nosotros queremos partir esta noche, desde esta basílica, para llevar a todos la buena noticia de que Jesús ha resucitado y que, con su fuerza, resucitados con Él, también nosotros podemos dar vida a un mundo nuevo, de paz y de unidad, como «muchos hombres y un hombre solo; muchos cristianos y un solo Cristo» (S. AGUSTÍN, Comentarios a los Salmos 127,3).


A esta misión se consagran los hermanos y hermanas que, aquí presentes, procedentes de diversas partes del mundo, recibirán en breve el Bautismo. Tras el largo camino del catecumenado, hoy renacen en Cristo para ser criaturas nuevas (cf. 2 Co 5,17), testigos del Evangelio.


Por ellos, y por todos nosotros, repetimos lo que San Agustín decía a los cristianos de su tiempo: «Anuncia a Cristo; siembra [...]. Esparce el Evangelio; lo que has concebido en tu corazón» (Sermón 116, 7).


Hermanas y hermanos, tampoco faltan en nuestros días sepulcros que abrir, y a menudo las piedras que los cierran son tan pesadas y están tan bien vigiladas que parecen inamovibles. Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones. ¡No dejemos que nos paralicen!


Muchos hombres y mujeres, a lo largo de los siglos, con la ayuda de Dios, las han removido, quizá con mucho esfuerzo, a veces a costa de la vida, pero con frutos de bien de los que aún hoy nos beneficiamos. No son personajes inalcanzables, sino personas como nosotros que, fortalecidas por la gracia del Resucitado, en la caridad y en la verdad, tuvieron el valor de hablar, como dice el apóstol Pedro, con «palabras de Dios» (1 P 4,11) y de actuar «como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas las cosas» (ibíd.).


Dejémonos inspirar por su ejemplo y, en esta Noche Santa, hagamos nuestro su compromiso, para que en todas partes y siempre, en el mundo, crezcan y florezcan los dones pascuales de la concordia y la paz.


PAPA LEÓN XIV

Fotos: Vatican Media, 4-4-2026

Vigilia Pascual de hoy, Sábado Santo, presidida por el Papa León XIV, 4-4-2026


Foto: Vatican Media, 4-4-2026


4 de abril de 2026.- (Camino Católico) El Papa León XIV ha presidido este Sábado Santo en el Vaticano la Vigilia Pascual, la “madre de todas las vigilias”, una Misa cargada de símbolos y de gran riqueza litúrgica. En su homilía el Papa ha afirmado que, ante el pecado que mata, Dios responde con el amor que da y devuelve la vida. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración.



La vigilia se ha iniciado con la Basílica de San Pedro a oscuras y con el Santo Padre bendiciendo el fuego con el que se ha prendido el Cirio pascual, en el que se ha grabado el año 2026 y las letras alfa y omega —que recuerdan la eternidad de Dios— signo que representa a Cristo y que el Papa bendijo para luego colocar 5 clavos de incienso, en recuerdo de los clavos de Cristo.


Después todos los asistentes han cantado Lumen Christi (Luz de Cristo) mientras el Papa y los demás obispos ingresaron en procesión a la Basílica, mientras los asistentes prendieron sus velas y se procedió al encendido de las luces del templo.

Luego, un diácono ha entonado el Pregón Pascual, un hermoso canto litúrgico que se hace ante el Cirio Pascual y que habla sobre la resurrección de Cristo.


Acto seguido, se ha procedido con las lecturas, siete del Antiguo Testamento y dos del Nuevo, con las que se recuerda la historia de la salvación. La primera, del Génesis, se hizo en francés, luego la segunda, también del Génesis, en portugués; y la tercera del Éxodo en italiano. Después de cada una de las lecturas, se leyó también diversos salmos.


Tras las lecturas, se ha procedido con la proclamación del Evangelio de Mateo, 28, 1-10. Luego de la homilía, se han recitado las letanías de los santos y el Papa ha bautizado a 10 catecúmenos, entre quienes hay personas de Corea, Gran Bretaña y Portugal. Luego se les revistió con una túnica blanca, signo de pureza, y recibieron el sacramento de la Confirmación.

Meditación mariana del Sábado Santo con el P. Jesús Higueras en la parroquia Santa María de Caná de Pozuelo de Alarcón, 4-4-2026

Camino Católico.- Meditación mariana del Sábado Santo con el P. Jesús Higueras en la parroquia Santa María de Caná de Pozuelo de Alarcón, emitida por @SantaMaríadeCanáPozuelo.

Palabra de Vida 4/4/2026: «Sábado Santo de la sepultura del Señor» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 4 de abril de 2026, Sábado Santo, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. Hoy que no se celebra la Eucaristía no hay ninguna palabra del evangelio que comentar, pero medita sobre cómo vivir este día en espera de la resurrección de Jesucristo. 

El Sábado Santo es el día del silencio de Dios y aprendemos que Dios también obra en lo escondido / Por P. Carlos García Malo

 


sábado, 8 de abril de 2023

Meditación del Sábado Santo: «Cristo está con nosotros en las oscuridades y la cruz florece en resurrección» / Por Mons. José María Avendaño, obispo auxiliar de Getafe

 


8 de abril de 2023.- (Camino Católico) Meditación del Sábado Santo de  Mons. José María Avendaño, obispo auxiliar de Getafe, emitida por 13 TV, en la que reflexiona: «¿Te sucede que el Sábado Santo es el día del Triduo pascual que más descuidas, ansioso por pasar de la cruz del viernes al aleluya del domingo? Para que esto no te ocurra, puedes fijarte en las mujeres que acompañaron a la Virgen en todo momento. Para ellas, como para nosotros, era la hora más oscura.

Pero en esta situación las mujeres no se quedaron paralizadas, no cedieron a las fuerzas oscuras de la lamentación y del remordimiento, no se encerraron en el pesimismo, no huyeron de la realidad. Realizaron algo sencillo y extraordinario: prepararon en sus casas los perfumes para el cuerpo de Jesús. (…) Sin saberlo, esas mujeres preparaban en la oscuridad de aquel sábado el amanecer del “primer día de la semana”, día que cambiaría la historia.

Podemos decirle a Jesús: ‘A pesar de la tristeza que podamos albergar, sentiremos que debemos esperar porque contigo la cruz florece en resurrección, porque tu estas con nosotros en la oscuridad de nuestras noches, porque eras certeza en nuestras incertidumbres, Palabra en nuestros silencios y nadie podrá robarnos el Amor que nos tienes»

sábado, 16 de abril de 2022

Palabra de Vida 16/4/2022: Silencio / Por P. Jesús Higueras

 


Camino Católico. El padre Jesús Higueras presenta el espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 16 de abril del 2022, Sábado Santo, en el cual la actitud de silencio debe ser la adecuada para vivir este día porque no hay Evangelio del día, ya que Jesús yace en el sepulcro.



Sábado Santo, día de silencio, de ver el sepulcro vacío de Cristo y creer / Por P. Joaquín Hernández

 


Camino Católico.- Meditación de Semana emitida por 13 TV el Miércoles Santo, 13 de abril de 2022, con el  sacerdote madrileño Joaquín Hernández, @joaquinconppárroco de San Clemente Romano de Madrid. En esta tercera meditación se centra en cómo transcurrió el primer Sábado Santo de la historia. Ese día es día de silencio, de ver el sepulcro vacío de Cristo y creer.



sábado, 3 de abril de 2021

Palabra de Vida 3/4/2021: Sepultura del Señor / Por P. Jesús Higueras


 Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 3 de abril del 2021, Sábado Santo, Semana Santa, presentado por el padre Jesús Higueras, en el cual hoy comenta que la iglesia guarda un silencio absoluto, puesto que no hay ninguna celebración litúrgica, no hay misas y por tanto no hay evangelio para meditar. El P. Jesús Higueras habla de la Sepultura del Señor y el silencio que se guarda el Sábado Santo para meditar el dolor de la muerte de Cristo y también es un día para acompañar la soledad de la Virgen María.