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Bienvenido a Escuchar y a Dar

Este blog, no pretende ser un diario de sus autores. Deseamos que sea algo vivo y comunitario. Queremos mostrar cómo Dios alimenta y hace crecer su Reino en todo el mundo.

Aquí encontrarás textos de todo tipo de sensibilidades y movimientos de la Iglesia Católica. Tampoco estamos cerrados a compartir la creencia en el Dios único Creador de forma ecuménica. Más que debatir y polemizar queremos Escuchar la voluntad de Dios y Dar a los demás, sabiendo que todos formamos un sólo cuerpo.

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domingo, 29 de septiembre de 2019

El Papa en homilía de la Misa de la Jornada del Migrante, 29-9-19: «Amar al prójimo es sentir compasión por el sufrimiento de los hermanos, manifestarles la ternura que Dios les tiene»

* «Como cristianos no podemos permanecer indiferentes ante el drama de las viejas y nuevas pobrezas, de las soledades más oscuras, del desprecio y de la discriminación de quienes no pertenecen a “nuestro” grupo. No podemos permanecer insensibles, con el corazón anestesiado, ante la miseria de tantas personas inocentes… Si queremos ser hombres y mujeres de Dios, como le pide san Pablo a Timoteo, debemos guardar «el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo» (1 Tm 6,14); y el mandamiento es amar a Dios y amar al prójimo. No podemos separarlos. Y amar al prójimo como a uno mismo significa también comprometerse seriamente en la construcción de un mundo más justo, donde todos puedan acceder a los bienes de la tierra, donde todos tengan la posibilidad de realizarse como personas y como familias, donde los derechos fundamentales y la dignidad estén garantizados para todo»
Video completo de la transmisión en directo de 13 TV con la homilía del Papa traducida al español
* «Amar al prójimo significa hacerse prójimo de todos los viandantes apaleados y abandonados en los caminos del mundo, para aliviar sus heridas y llevarlos al lugar de acogida más cercano, donde se les pueda atender en sus necesidades. Este santo mandamiento, Dios se lo dio a su pueblo, y lo selló con la sangre de su Hijo Jesús, para que sea fuente de bendición para toda la humanidad. Porque todos juntos podemos comprometernos en la edificación de la familia humana según el plan original, revelado en Jesucristo: todos hermanos, hijos del único Padre. Hoy tenemos también necesidad de una madre, y encomendamos hoy al amor maternal de María, Nuestra Señora del Camino, Nuestra Señora de los muchos caminos dolorosos, encomendamos a ella a los migrantes y refugiados, junto con los habitantes de las periferias del mundo y a quienes se hacen sus compañeros de viaje»
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Santa Misa y Ángelus presididos por el Papa Francisco de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, 29-9-19

29 de septiembre de 2019.- (Camino Católico)  “Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no quieren hacerse cargo de los refugiados que dichos conflictos generan”. Fueron rotundas las palabras del Papa Francisco en la homilía en Misa celebrada en la Plaza de San Pedro con motivo de la 105ª Jornada Mundial de Migrantes y Refugiados, en la que lamentó la triste realidad: quienes padecen las consecuencias de estos hechos “son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las ‘migajas’ del banquete’”. En el vídeo de 13 TV  se visualiza y escucha completa la Santa Misa traducida al español y el rezo del Ángelus que el Papa ha orado antes de la bendición final.
El Santo Padre ha recordado que el Señor nos pide también – junto con el ejercicio de la caridad – reflexionar sobre las injusticias que generan exclusión, en particular, “sobre los privilegios de unos pocos, que perjudican a muchos otros cuando perduran”: “El mundo actual es cada día más elitista y cruel con los excluidos…. Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las “migajas” del banquete”.
Por ese motivo, el Santo Padre ha insistido en que como cristianos “no podemos permanecer indiferentes ante el drama de las viejas y nuevas pobrezas, de las soledades más oscuras, del desprecio y de la discriminación de quienes no pertenecen a ‘nuestro’ grupo”.
Por otra parte Francisco ha subrayado que “amar al prójimo como a uno mismo significa también comprometerse seriamente en la construcción de un mundo más justo”. Significa “sentir compasión por el sufrimiento de los hermanos y las hermanas”, significa “acercarse, tocar sus llagas, compartir sus historias”. Y significa, además, “hacerse prójimo de todos los viandantes apaleados y abandonados en los caminos del mundo, para aliviar sus heridas y llevarlos al lugar de acogida más cercano, donde se les pueda atender en sus necesidades”.
Amar al prójimo como a uno mismo es un “santo mandamiento” que Dios dio a su pueblo, ha añadido el Santo Padre. Y es un mandamiento que el Padre “selló con la sangre de su Hijo Jesús, para que sea fuente de bendición para toda la humanidad”. Pues la “familia humana”, “todos hermanos, hijos del único Padre”, es el plan original del Padre revelado en Jesucristo.