Alberto Castro Tirado, doctor en astrofísica, en la estación astronómica robótica BOOTES-1 en Huelva (España) en 2023
* «La fe me hace buscar la justicia, la humildad, me hace afrontar el trabajo con profesionalidad e intentar hacer bien al prójimo en la medida de mis limitaciones. ¡Ojalá y muchas personas tuvieran la oportunidad de encarar la vida como lo hacemos los cristianos! Es una preciosa experiencia el rezo bajo las estrellas. La oración es una manera de hacer una pequeña introspección cada día, ofreciendo el trabajo diario y el servicio a los demás, así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya se han ido y quienes han compartido momentos de su vida con nosotros»
Camino Católico.- Alberto J. Castro Tirado es doctor en astrofísica, nació en Málaga en 1966 presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Olivos, donde estudió junto a los PP. Agustinos. Se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad de Granada en 1989 (residiendo los cinco años en el ya desaparecido Colegio Mayor Loyola, de la Compañía de Jesús) para más tarde (1994) doctorarse en Astrofísica por la Universidad de Copenhague (Dinamarca).
También es Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Astrofísica de Andalucía en Granada, y es responsable de una Unidad Asociada al CSIC en la Universidad de Málaga, ciudad donde pertenece a la Sociedad Malagueña de Astronomía (desde 1980) y a la Academia Malagueña de Ciencias (desde 2015). A Alberto J. Castro Tirado lo entrevistan en el portal de la Diócesis de Málaga y comparte su testimonio de su relación con Dios.
- ¿Son compatibles ciencia y fe
- Fe y ciencia no tienen por qué ser incompatibles. Aunque no lo manifestemos, muy pocos de los grandes científicos son declaradamente ateos y muchos de ellos tienen un sentido de la religiosidad que se basa en el orden grandioso que percibimos en el universo cuando lo estudiamos. En algunos campos científicos vemos que la ciencia no puede dar una respuesta satisfactoria. En mi caso concreto, por ejemplo, en cuanto al origen del universo. Ahí, muchos de nosotros, vemos la existencia de un creador, en mi caso de Dios, porque no podemos explicar lo que ocurrió más allá del primer instante de la formación del universo. A partir de ahí la ciencia puede explicar el devenir y la evolución de todo el cosmos pero antes no. Ningún científico puede presumir estar en posesión absoluta de la verdad…La fe me hace buscar la justicia, la humildad, me hace afrontar el trabajo con profesionalidad e intentar hacer bien al prójimo en la medida de mis limitaciones. ¡Ojalá y muchas personas tuvieran la oportunidad de encarar la vida como lo hacemos los cristianos.
- ¿Como astrónomo y católico que puede decir de la estrella de Belén?
- Siempre me he preguntado si sería una conjunción planetaria o un fenómeno astronómico. Una de las situaciones que pudo dar lugar a la estrella de Belén es que el 17 de junio del año 2 antes de Cristo (dejando aparte la controversia en cuando al año real de nacimiento de Cristo) hubo una conjunción entre Júpiter y Venus que aparentaban estar en el mismo punto del cielo, con lo cual su brillo se multiplicó enormemente y lo convirtió en el objeto más brillante con diferencia en el cielo. Eso tendría que haber llamado seguro la atención, no sólo de los sabios de la época, sino de cualquier persona. También se puede atribuir a algún cometa de muy largo periodo que incluso no haya vuelto a pasar por la Tierra y que se acercara mucho en ese momento.
- ¿Cómo descubre a Dios?
- Descubro a Dios al darme cuenta de dónde se enmarca el hombre en el cosmos. El estudio del universo nos deja entrever que somos unos seres privilegiados, porque estamos en un planeta que es el único del sistema solar donde se han dado las condiciones para que se desarrolle la vida: temperatura, presión y diversos elementos químicos esenciales para ella. Y es un planeta que orbita alrededor de una estrella ‘del montón’ que está en una esquinita de una galaxia de lo más normal, la Vía Láctea, que forma parte de un conjunto de más de 50.000 millones de galaxias, cada una de ellas con sus cientos de miles de millones de estrellas... Con esa conciencia, tenemos que pensar que todos los seres humanos somos viajeros en una inmensa nave espacial que se llama Tierra, y no deberíamos fomentar los conflictos internos, las disputas...”.
- Los mayas se equivocaron. Sobre el fin del mundo tendrá mucho que decir como católico y como científico...
–Como hombre de ciencia que soy y también católico, con los conocimientos que voy aprehendiendo conforme investigo el universo, intento profundizar en las revelaciones que se nos transmiten en el Evangelio. Sabemos que los modelos actuales predicen una muerte del Universo. El cómo y el cuándo ahora mismo nadie lo sabe. Hay diversas teorías científicas y el Evangelio va en esa línea de que pasar tiene que pasar. Pero el mensaje que traduce es que debemos estar vigilantes porque no sabemos ni el día ni la hora.
- ¿Quién le enseñó a rezar? ¿Qué recuerda de eso?
- Mis padres Antonio y Loli, siempre han estado (y siguen estando) muy cerca de la Iglesia. Y aparte de acompañarles a la misa dominical -en Santa María de la Amargura primero y en San Francisco Javier después- ya desde pequeño, mi madre me inculcaba el rezo diario antes de dormir, con las primeras oraciones infantiles (“Cuatro esquinitas tiene mi cama”, “Con Dios me acuesto, con Dios me levanto”, “Ángel de mi Guarda”). Mi abuelo Antonio también le inculcó a su hija (mi madre) la devoción a la Virgen María (en particular a la Virgen de Gracia, patrona de Archidona). Luego, tanto él como mi madre (muy mariana ella y quien desde que yo recuerde, reza el rosario casi a diario), se encargaron de mantener la llama mariana viva en mí. Quizá por ello he sido hombre de trono 25 años tanto de María Santísima de la Amargura (Zamarilla) como de Nuestra Señora de la Caridad (Cofradía del Amor).
- ¿Qué significa la oración en su vida? ¿Podría vivir sin rezar?
- La oración la tengo muy presente porque es una manera de ofrecer el trabajo diario y así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya han marchado a la Casa del Padre. Mi abuela Joaquina me decía que siempre pedía por todos y cada uno de los miembros de la familia y eso tampoco lo he olvidado (aunque no lo haga yo a diario como hacía ella).
- ¿En qué momento la tiene más presente?
- Por la noche, en el momento de retirarme a descansar, que es cuando, puedo hacer balance del día. Aparte de en la misa dominical, claro.
Alberto Castro Tirado termina su oración cada noche con «Jesús, María y José»
- ¿Cómo reza, en qué momento, en qué lugar?
- Casi siempre en casa, primero junto al “rincón religioso” (como lo llama mi hijo) y luego ya recostado. Así que en mi caso la oración suelo hacerla por la noche, antes del descanso nocturno. Y la oración nocturna la termino con las palabras mencionadas al final de esta entrevista.
- ¿Son las estrellas buenas compañeras de oración? ¿Le ayuda su profesión a rezar?
- El investigar el Universo nos hace situarnos en el Cosmos y ver la pequeñez del ser humano frente a la inmensidad del mismo. Para mí, como para otros muchos científicos, Ciencia y Fe no son excluyentes. El contemplar la bóveda celeste estrellada en una noche oscura lejos de los núcleos de contaminación lumínica y si es posible, junto al mar, en mi caso, favorece esa comunión cuerpo-alma-naturaleza en la cual también es una preciosa experiencia el rezo bajo las estrellas.
- ¿Por qué recomendaría la oración a alguien que no la practique?
- Porque es una manera de hacer una pequeña introspección cada día, ofreciendo el trabajo diario y el servicio a los demás, así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya se han ido y quienes han compartido momentos de su vida con nosotros.
- ¿Cuál es su oración para recomendar?
A mí me gusta mucho una que aprendí en mi adolescencia, al estar mi abuelo materno gravemente enfermo (gracias a Dios se recuperó y pudimos disfrutar de él veinte años más) y que, aunque esté escrita en portugués, se entiende perfectamente y que comienza por “Santíssima Trindade, Pai, Filho, Espírito Santo, adoro-Vos profundamente” (del devocionario de la Virgen de Fátima). Y a mi hijo le he inculcado aquello que a mi esposa y a mí (durante las charlas prematrimoniales en 1991) nos enseñó D. Antonio Ramírez Mesa, quien por entonces era canónigo-sacristán de la Catedral, al terminar el rezo diario antes de dormir. Él nos decía que sus últimas palabras antes de dormir eran «Jesús, María y José». La razón que aducía él era que, si acaso falleciese durante la noche, que fueran estas últimas las palabras que sus labios hubiesen pronunciado. Yo sigo su recomendación.


No hay comentarios:
Publicar un comentario