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lunes, 8 de junio de 2026

Papa León XIV al entregar la Rosa de oro a la Virgen, 8-6-2026: «Santa María de la Almudena, buscan tus hijos la protección, Madre amorosa, Templo de Dios, ampáranos Señora y ayúdanos a ser constructores de paz y reconciliación»

* «Esta milenaria devoción mariana, tan sentida por todos vosotros, es un signo de las raíces cristianas que os caracterizan y os dan vida, pero también de la gran esperanza que continúa animándoos para seguir adelante. Fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo. Y este hecho es providencial, porque señala el camino que Jesús, a través de su Madre Santísima, nos invita a recorrer. Nuestra Señora de la Almudena, con su presencia y la seguridad de su protección, nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la alocución y la oración del Papa

* «Persuadidos de que el Señor camina con su Pueblo santo, escucha sus temores y acoge con solicitud todos sus esfuerzos de bien, os exhorto a no desfallecer en vuestro testimonio de fe, para contemplar el designio de amor del Padre; de caridad, para uniros como una única familia de hermanos y hermanas; y de esperanza, para sosteneros en vuestra acción en el mundo. Y que con el ejemplo y la intercesión de Santa María la Real de la Almudena, la Virgen del Magníficat que sigue proclamando la grandeza del Señor y exultando en Dios su Salvador, Él custodie y fortalezca vuestro amor a Jesús y a la Iglesia, de modo que podáis ser constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia»


8 de junio de 2026.- (Camino Católico).- “Santa María de la Almudena, buscan tus hijos la protección, Madre amorosa, Templo de Dios, ampáranos Señora y ayúdanos a ser constructores de paz y reconciliación”, ha rezado el Papa León XIV al presidió este lunes 8 de junio de 2026 por la tarde la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, en Madrid. Ante numerosos fieles y autoridades eclesiásticas, en el marco del tercer día de su Viaje Apostólico a España, el Pontífice dirigió un mensaje centrado en la esperanza, la fe y la necesidad de superar las divisiones y temores que afectan a la sociedad contemporánea. 

El Pontífice ha depositado la Rosa de Oro y rezado junto a la asamblea antes de impartir la Bendición Apostólica. Para este momento tan especial, se quitó la peana que hay normalmente a los pies de la Virgen, en su camarín, y se instaló una nueva columna con un centro de plata.



La Rosa de Oro es una distinción pontificia de carácter extraordinario que los Papas conceden, de manera excepcional, a determinadas advocaciones marianas como signo de especial veneración y reconocimiento espiritual.



Este honor fue instituido en 1049 por el Papa León IX, antecesor en el nombre del actual Pontífice. En sus primeros siglos, además de otorgarse a imágenes de la Virgen, también era concedido a figuras destacadas por su defensa de la fe católica. Entre ellas estuvo la reina Isabel II, gran devota de la Virgen de la Almudena y donante de uno de sus mantos, quien recibió esta distinción en 1868.

Con la concesión a la Virgen de la Almudena, ya serán cuatro las advocaciones marianas españolas distinguidas con la Rosa de Oro, junto a la Virgen de la Cabeza de Jaén (2009), la Virgen de Montserrat (2023) y la Esperanza Macarena de Sevilla (2024). En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la alocución y oración del Santo Padre, cuyo texto completo es el siguiente:



VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ESPAÑA

(6-12 DE JUNIO DE 2026)

ORACIÓN Y HOMENAJE A LA VIRGEN DE LA ALMUDENA

SALUDO DEL SANTO PADRE

Catedral de Santa María de la Almudena (Madrid)

Lunes, 8 de junio de 2026

Agradezco a Su Eminencia, el Arzobispo de Madrid, las palabras que me ha dirigido. Os saludo con afecto a todos vosotros, hermanos y hermanas que, con alegría y fervor, os unís hoy al homenaje a Nuestra Señora de la Almudena, Madre y Protectora de esta Archidiócesis, durante el cual pondré a sus pies la rosa de oro, símbolo del filial amor del Papa a la Virgen María.  

Son numerosas las generaciones de madrileños que, a lo largo de los siglos, han venerado esta imagen de Santa María que lleva a su Hijo divino en brazos y nos lo presenta. Cuenta la tradición que, en tiempos difíciles para la comunidad cristiana, para proteger la talla de la Virgen, la escondieron en un recinto de la muralla de la Ciudadela, donde permaneció oculta durante mucho tiempo, hasta que, tras el derrumbe milagroso de una parte de los muros, fue hallada intacta.

Esta milenaria devoción mariana, tan sentida por todos vosotros, es un signo de las raíces cristianas que os caracterizan y os dan vida, pero también de la gran esperanza que continúa animándoos para seguir adelante. Fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo. Y este hecho es providencial, porque señala el camino que Jesús, a través de su Madre Santísima, nos invita a recorrer. En un primer momento, una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden; pero también abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos. En nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan. Y, a veces, al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas.

Sin embargo, Nuestra Señora de la Almudena, con su presencia y la seguridad de su protección, nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte.

Persuadidos de que el Señor camina con su Pueblo santo, escucha sus temores y acoge con solicitud todos sus esfuerzos de bien, os exhorto a no desfallecer en vuestro testimonio de fe, para contemplar el designio de amor del Padre; de caridad, para uniros como una única familia de hermanos y hermanas; y de esperanza, para sosteneros en vuestra acción en el mundo. Y que con el ejemplo y la intercesión de Santa María la Real de la Almudena, la Virgen del Magníficat que sigue proclamando la grandeza del Señor y exultando en Dios su Salvador, Él custodie y fortalezca vuestro amor a Jesús y a la Iglesia, de modo que podáis ser constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia.

Y, haciendo mías algunas palabras del himno a ella dedicado, os encomiendo al potente auxilio de su maternal amor:

Santa María de la Almudena,

Virgen y Madre del Redentor,

Reina del Cielo, Madre de Amor,

bajo tu manto, Virgen sencilla

buscan tus hijos la protección,

Madre amorosa, Templo de Dios,

ampáranos Señora y ayúdanos a ser

constructores de paz y reconciliación.

Amén.

Papa León XIV

Fotos: Vatican Media, 8-6-2026

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