
Ninguna vocación religiosa, ningún valor humano cristiano, ni la honestidad, ni el amor perduran en una casa donde no hay vivencia de Dios, y ojo, no digo donde Dios no esté porque Dios siempre está. Tampoco digo donde no se crea en Dios porque hasta el demonio conoce que Dios existe, el punto neurálgico o central es precisamente la vivencia de Dios. En un hogar cristiano no habrá vivencia de Dios cuando no se viven los sacramentos, cuando no hay oración diaria y cuando no se va a misa POR LO MENOS los domingos (por citar algunas pinceladas básicas, ya que no menciono las obras de caridad y el ejercicio del amor que es fundamental también). Leer más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario