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domingo, 12 de abril de 2026

Papa León XIV en el Regina Caeli, 12-4-2026: «Es a través de la Eucaristía que también nuestras manos se convierten en ‘manos del Resucitado’, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz»

* «La fe necesita ser alimentada y sostenida. Por eso, en el “octavo día”, es decir, cada domingo, la Iglesia nos invita a hacer lo mismo que los primeros discípulos: reunirnos y celebrar juntos la Eucaristía. En ella escuchamos las palabras de Jesús, oramos, profesamos nuestra fe, compartimos los dones de Dios en la caridad, ofrecemos nuestra vida en unión al Sacrificio de Cristo, nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre, para luego ser, también nosotros, testigos de su Resurrección, como lo indica el término “Misa”, es decir, “envío”, “misión”»

    

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Caeli

* «Hoy muchas Iglesias orientales celebran la Pascua según el calendario juliano. A todas esas comunidades les dirijo mi más cordial deseo de paz, en comunión de fe en el Señor resucitado, que acompaño con una oración más intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano. Que la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y refuerce la esperanza de paz. También estoy muy cerca del amado pueblo libanés en estos días de dolor, de miedo y de esperanza invencible en Dios. El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra. Exhorto a las partes en conflicto para que cese el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica. El próximo miércoles se cumplen tres años del comienzo del sangriento conflicto en Sudán. ¡Cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de ese drama inhumano! Renuevo mi llamamiento urgente a las partes beligerantes para que acallen las armas e inicien un diálogo sincero, sin condiciones previas, dirigido a detener lo antes posible esa guerra fratricida» 


12 de abril de 2026.- (Camino Católico) Asomado desde el balcón del Palacio Apostólico, el Papa ha subrayado que la fe no es siempre sencilla: “Ciertamente, creer no siempre es fácil. No lo fue para Tomás y tampoco lo es para nosotros”, recordando que la fe “necesita ser alimentada y sostenida”: “Es a través de la Eucaristía que también nuestras manos se convierten en ‘manos del Resucitado’, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz”.

Después de la oración del Regina Caeli, el Papa recuerda los tres años desde el inicio del conflicto en Sudán, renovando el llamado a detener “cuanto antes esta guerra fratricida”. Luego dirige un saludo de paz a las Iglesias orientales que celebran la Pascua según el calendario juliano y exhorta a no olvidar el “drama” del pueblo ucraniano y del libanés. Finalmente, pide que lo acompañen con la oración en el viaje apostólico a África, que comienza mañana, 13 de abril. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre y la oración del Regina Caeli, cuyo texto completo es el siguiente:


PAPA LEÓN XIV
REGINA CAELI
Plaza de San Pedro
Domingo, 12 de abril de 2026


Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo y feliz Pascua!

Hoy, segundo domingo de Pascua, dedicado por san Juan Pablo II a la Divina Misericordia, leemos en el Evangelio sobre la aparición de Jesús resucitado al apóstol Tomás (cf. Jn 20,19-31). El hecho ocurre ocho días después de la Pascua, mientras la comunidad está reunida, y es allí donde Tomás se encuentra con el Maestro, quien lo invita a mirar las marcas de los clavos, a meter la mano en la herida de su costado y a creer (cf. v. 27). Es una escena que nos hace reflexionar sobre nuestro encuentro con Jesús resucitado. ¿En dónde encontrarlo? ¿Cómo reconocerlo? ¿Cómo creer? San Juan, que narra el acontecimiento, nos da indicaciones precisas: Tomás se encuentra con Jesús en el octavo día, con la comunidad reunida, y lo reconoce en las marcas de su sacrificio. De esta experiencia brota su profesión de fe, la más elevada de todo el cuarto Evangelio: «¡Señor mío y Dios mío!» (v. 28).

Ciertamente, creer no siempre es fácil. No lo fue para Tomás y tampoco lo es para nosotros. La fe necesita ser alimentada y sostenida. Por eso, en el “octavo día”, es decir, cada domingo, la Iglesia nos invita a hacer lo mismo que los primeros discípulos: reunirnos y celebrar juntos la Eucaristía. En ella escuchamos las palabras de Jesús, oramos, profesamos nuestra fe, compartimos los dones de Dios en la caridad, ofrecemos nuestra vida en unión al Sacrificio de Cristo, nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre, para luego ser, también nosotros, testigos de su Resurrección, como lo indica el término “Misa”, es decir, “envío”, “misión” (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1332).

La Eucaristía dominical es indispensable para la vida cristiana. Mañana saldré para el Viaje apostólico a África, y precisamente algunos mártires de la Iglesia africana de los primeros siglos, los mártires de Abitinia, nos han dejado un hermoso testimonio al respecto. Ante la propuesta de salvar sus vidas a cambio de renunciar a celebrar la Eucaristía, respondieron que no podían vivir sin celebrar el día del Señor. Es ahí donde se nutre y crece nuestra fe. Es ahí donde nuestros esfuerzos, aunque limitados, por la gracia de Dios se funden como acciones de los miembros de un único cuerpo —el Cuerpo de Cristo— en la realización de un único gran proyecto de salvación que abarca a toda la humanidad. Es a través de la Eucaristía que también nuestras manos se convierten en “manos del Resucitado”, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz; marcadas por el trabajo, por los sacrificios, por la enfermedad, por el paso de los años que a menudo están grabados en ellas, como también por la ternura de una caricia, de un apretón de manos o de un gesto de caridad.

Queridos hermanos y hermanas, en un mundo que tanto necesita la paz, esto nos compromete más que nunca a ser asiduos y fieles a nuestro encuentro eucarístico con el Resucitado, para salir de él como testigos de la caridad y portadores de la reconciliación. Que nos ayude a ello la Virgen María, bienaventurada porque fue la primera en creer sin haber visto (cf. Jn 20,29).

Oración del Regina Caeli: 


V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.


Oración:


¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Después el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy muchas Iglesias orientales celebran la Pascua según el calendario juliano. A todas esas comunidades les dirijo mi más cordial deseo de paz, en comunión de fe en el Señor resucitado, que acompaño con una oración más intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano. Que la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y refuerce la esperanza de paz. ¡Que no disminuya la atención de la comunidad internacional hacia el drama de esa guerra!

También estoy muy cerca del amado pueblo libanés en estos días de dolor, de miedo y de esperanza invencible en Dios. El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra. Exhorto a las partes en conflicto para que cese el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica.

El próximo miércoles se cumplen tres años del comienzo del sangriento conflicto en Sudán. ¡Cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de ese drama inhumano! Renuevo mi llamamiento urgente a las partes beligerantes para que acallen las armas e inicien un diálogo sincero, sin condiciones previas, dirigido a detener lo antes posible esa guerra fratricida.

Y ahora les doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos, en particular a los fieles que han celebrado el Domingo de la Divina Misericordia en el Santuario de Santo Spirito in Sassia.

Saludo a la Musikverein Kleinraming, de la diócesis de Linz en Austria, y a los fieles venidos de Polonia; como también a los jóvenes del Collège Saint Jean de Passy, de París, y a los de diferentes nacionalidades del Movimiento de los Focolares. Saludo a la peregrinación de la comunidad de San Benedetto Po y a los confirmandos de Santarcangelo di Romagna y San Vito.

Mañana partiré a un viaje apostólico de diez días en cuatro países africanos: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Les pido, por favor, que me acompañen con sus oraciones.

¡Feliz domingo para todos!

Papa León XIV




Foto: Vatican Media, 12-4-2026

miércoles, 10 de abril de 2024

Bryan Thatcher, médico, se moría por dentro, tenía problemas matrimoniales, fue a la Basílica de Guadalupe y «¡con el mensaje de la Divina Misericordia vi que Dios me ama!»


 * «Hubo tantas oportunidades perdidas para ayudar espiritualmente a los moribundos cuando practicaba la medicina, pero me consuela saber que mis oraciones los ayudan ahora. Como doctores es muy importante poner un énfasis católico en nuestro trabajo, que es incluso más importante que el tratamiento físico que damos. Los pacientes no son cuerpos con un montón de partes para estudiar, para jugar; los pacientes tienen mente, cuerpo y alma, y ​​fueron creados para estar con Dios y alabarlo en el cielo por la eternidad»

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lunes, 25 de abril de 2022

Palabra de Vida 25/4/2022: «Proclamad el Evangelio a toda la creación» / Por P. Jesús Higueras


 Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 25 de abril del 2022, lunes de la 2ª semana de Pascua, San Marcos, evangelista, presentado por el padre Jesús Higueras en el que se comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Marcos 16, 15-20:

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:

«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos».

Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.



domingo, 24 de abril de 2022

Papa en homilía del Domingo de la Divina Misericordia, 24-4-2022: «La alegría de Dios nace del perdón y deja la paz de Jesús de la que nos hace testigos, levanta sin humillar»


 * «Cada uno de nosotros hemos recibido en el Bautismo el Espíritu Santo para ser hombres y mujeres de reconciliación. Si experimentamos la alegría de ser liberados del peso de nuestros pecados y de nuestros errores; si sabemos en primera persona qué significa renacer, después de una experiencia que parecía no tener salida, entonces se hace necesario compartir el pan de la misericordia con los que están a nuestro lado. Sintámonos llamados a esto. Y preguntémonos: yo, aquí donde vivo, yo en la familia, yo en el trabajo, en mi comunidad, ¿promuevo la comunión, soy artífice de reconciliación? ¿Me comprometo a calmar los conflictos, a llevar perdón donde hay odio, paz donde hay rencor? ¿O yo caigo en el mudo de las habladurías que siempre mata? Jesús busca que seamos ante el mundo testigos de estas palabras suyas: ¡La paz esté con ustedes! He recibido la paz la doy a otro»

Video completo de la transmisión en directo de En ti confío con la homilía del Papa traducida al español

* «La misericordia de Dios, en nuestras crisis y en nuestros cansancios, a menudo nos pone en contacto con los sufrimientos del prójimo. Pensábamos que éramos nosotros los que estábamos en la cúspide del sufrimiento, en el culmen de una situación difícil, y descubrimos aquí, permaneciendo en silencio, que alguien está pasando momentos peores. Y, si nos hacemos cargo de las llagas del prójimo y en ellas derramamos misericordia, renace en nosotros una esperanza nueva, que consuela en la fatiga. Preguntémonos entonces si en este último tiempo hemos tocado las llagas de alguien que sufra en el cuerpo o en el espíritu; si hemos llevado paz a un cuerpo herido o a un espíritu quebrantado; si hemos dedicado un poco de tiempo a escuchar, acompañar y consolar. Cuando lo hacemos, encontramos a Jesús, que desde los ojos de quienes son probados por la vida, nos mira con misericordia y nos dice: ¡La paz esté con ustedes!»

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Papa Francisco en Regina Coeli, 24-4-2022: «En las crisis Jesús desea volver con nosotros, espera que lo invoquemos, protestemos, como Tomás, llevándole nuestra incredulidad»

 


* «Las crisis no son un pecado, son un camino, no debemos temerlas. Muchas veces nos hacen humildes, porque nos despojan de la idea de tener razón, de ser mejores que los demás. Las crisis nos ayudan a reconocer nuestra necesidad: reavivan nuestra necesidad de Dios y nos permiten así volver al Señor, tocar sus llagas, volver a experimentar su amor, como la primera vez. Queridos hermanos y hermanas, es mejor una fe imperfecta pero humilde, que siempre vuelve a Jesús, que una fe fuerte pero presuntuosa, que nos hace orgullosos y arrogantes. ¡Cuidado con estos!»

Video completo de la transmisión en directo de Vatican News  traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Coeli

* «Es triste que en estos días, que son los más santos y solemnes para todos los cristianos, se escuche más el estruendo mortal de las armas que el sonido de las campanas que anuncian la Resurrección; y es triste que las armas sustituyan cada vez más a la palabra. Renuevo mi llamamiento a una tregua pascual, una señal mínima y tangible de deseo de paz. Que se detenga el ataque, para ayudar al sufrimiento de la población agotada; hay que parar, en obediencia a las palabras del Resucitado, que el día de Pascua repite a sus discípulos: «¡La paz esté con vosotros!» (Lc 24:36; Jn 20:19.21). Pido a todos que aumenten sus oraciones por la paz y que tengan el coraje de decir, de manifestar que la paz es posible. Líderes políticos, por favor, escuchen la voz del pueblo, que quiere la paz, no una escalada del conflicto»

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Homilía del P. Javier Martín y lecturas de la Misa de hoy, Domingo de la Divina Misericordia, 24-4-2022


 24 de abril de 2022.- (Camino Católico).- Homilía del P. Javier Martín FM y lecturas de la misa de hoy, Domingo de la  Divina Misericordia, emitida por Magníficat TV.

Santa Misa de hoy, Domingo de la Divina Misericordia, 24-4-2022


 24 de abril de 2022.- (Camino Católico).-  Celebración de la Santa Misa de hoy, Domingo de la Divina Misericordia, emitida por Magníficat TVpresidida por el P. Javier Martín FM.

Palabra de Vida 24/4/2022: «A los ocho días, llegó Jesús» / Por P. Jesús Higueras

 


Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 24 de abril del 2022, Domingo de la 2ª semana de Pascua o de la Divina Misericordia, presentado por el padre Jesús Higueras en el que se comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Juan 20, 19-31:

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:

«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:

«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:

«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:

«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.