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domingo, 1 de diciembre de 2024

Homilía del evangelio del domingo: Nuestra vida no va hacia el vacío, sino hacia un encuentro con aquél que nos ha creado y nos ama más que un padre y una madre / Por Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

* «Jesús está presente en medio de nosotros no sólo en la Eucaristía, en la palabra, en los pobres, en la Iglesia… sino que, por gracia, vive en nuestros corazones y el creyente lo experimenta. La del cristiano no es una espera vacía, un dejar pasar el tiempo. En el Evangelio del domingo Jesús dice también cómo debe ser la espera de los discípulos, cómo deben comportarse entretanto, a fin de no verse sorprendidos: ‘Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida… Estad en vela, pues, orando en todo tiempo…’»

La vida es espera  

Domingo I de Adviento – C

Jeremías 33, 14-16  /  Salmo 24  /  1 Tesalonicenses 3, 12-4,2  /  San Lucas 21, 25-28, 34-36

Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap. / Camino Católico.-  El otoño es el tiempo ideal para meditar sobre los temas humanos. Tenemos ante nosotros el espectáculo anual de las hojas que caen de los árboles. Desde siempre se ha visto en él una imagen del destino humano. Una generación viene, una generación se va...

¿Pero es de verdad éste nuestro destino final? ¿Más mísero que el de los árboles? El árbol, después del deshoje, en primavera vuelve a florecer; el hombre en cambio, una vez que ha caído en tierra, ya no ve la luz. Al menos, no la luz de este mundo... Las lecturas del domingo nos ayudan a dar una respuesta a la que es la más angustiosa y la más humana de las cuestiones.

Recuerdo haber visto de niño, en una película o en un tebeo de aventuras, una escena que se me quedó fijada para siempre. Es por la noche y se ha caído un puente del ferrocarril; un tren, ignorante, llega a toda velocidad; el guardavías se pone entre éstas gritando: «¡Detente! ¡Detente!», agitando una linterna para señalar el peligro; pero el maquinista está distraído y no lo ve, y avanza arrastrando el tren al río... No querría cargar las tintas, pero me parece una imagen de nuestra sociedad, que avanza frenéticamente al ritmo de rock ‘n roll, desatendiendo todas las señales de alarma que provienen no sólo de la Iglesia, sino de muchas personas que sienten la responsabilidad del futuro...

Con el primer domingo de Adviento comienza un nuevo año litúrgico. El Evangelio que nos acompañará en el curso de este año, ciclo C, es el de Lucas. La Iglesia acoge la ocasión de estos momentos fuertes, de paso, de un año al otro, de una estación a otra, para invitarnos a detenernos un instante, a observar nuestro rumbo, a plantearnos las preguntas que cuentan: «¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Y sobre todo, ¿adónde vamos?».

En las lecturas de la Misa dominical, todos los verbos están en futuro. En la primera lectura escuchamos estas palabras de Jeremías: «Mirad que días vienen –oráculo del Señor- en que confirmaré la buena palabra que dije a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen justo...».

A esta espera, realizada con la venida del Mesías, el pasaje evangélico le da un horizonte o contenido nuevo, que es el retorno glorioso de Cristo al final de los tiempos. «Las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria».

Son tonos e imágenes apocalípticas, de catástrofe. Sin embargo se trata de un mensaje de consuelo y de esperanza. Nos dicen que no estamos caminando hacia un vacío y un silencio eternos, sino hacia un encuentro, el encuentro con Aquél que nos ha creado y que nos ama más que un padre y una madre. En otro lugar el propio Apocalipsis describe este evento final de la historia como una entrada al banquete nupcial. Basta con recordar la parábola de las diez vírgenes que entran con el esposo en la sala nupcial, o la imagen de Dios que, en el umbral de la otra vida, nos espera para enjugar la última lágrima que penda de nuestros ojos.

Desde el punto de vista cristiano, toda la historia humana es una larga espera. Antes de Cristo se esperaba su venida; después de él se espera su retorno glorioso al final de los tiempos. Precisamente por esto el tiempo de Adviento tiene algo muy importante que decirnos para nuestra vida. Un gran autor español, Calderón de la Barca, escribió un célebre drama titulado La vida es sueño. Con igual verdad se debe decir: ¡la vida es espera! Es interesante que éste sea justamente el tema de una de las obras teatrales más famosas de nuestro tiempo: Esperando a Godot, de Samuel Beckett...

Cuando una mujer está embarazada se dice que «espera» un niño; los despachos de personas importantes tienen «sala de espera». Pensándolo bien, la vida misma es una sala de espera. Nos impacientamos cuando estamos obligados a esperar una visita o una experiencia. Pero ¡ay si dejáramos de esperar algo! Una persona que ya no espera nada de la vida está muerta. La vida es espera, pero es también cierto lo contrario: ¡la espera es vida!

¿Qué diferencia la espera del creyente de cualquier otra espera, por ejemplo, de la espera de los dos personas que aguardan a Godot? Ahí se espera a un misterioso personaje (que después, según algunos, sería precisamente Dios, God, en inglés), pero sin certeza alguna de que llegue de verdad. Debía acudir por la mañana, envía a decir que irá por la tarde; en ese momento dice que no puede ir, pero que lo hará con seguridad por la noche, y por la noche que tal vez irá a la mañana siguiente... Y los dos pobrecillos están condenados a esperarle; no tienen alternativa.

No es así para el cristiano. Éste espera a uno que ya ha venido y que camina a su lado. Por esto, después del primer domingo de Adviento, en el que se presenta el retorno final de Cristo, en los domingos sucesivos escucharemos a Juan Bautista que nos habla de su presencia en medio de nosotros: «¡En medio de vosotros -dice- hay uno a quien no conocéis!». Jesús está presente en medio de nosotros no sólo en la Eucaristía, en la palabra, en los pobres, en la Iglesia... sino que, por gracia, vive en nuestros corazones y el creyente lo experimenta.

La del cristiano no es una espera vacía, un dejar pasar el tiempo. En el Evangelio del domingo Jesús dice también cómo debe ser la espera de los discípulos, cómo deben comportarse entretanto, a fin de no verse sorprendidos: «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida... Estad en vela, pues, orando en todo tiempo...».

Pero de estos deberes morales tendremos ocasión de hablar en otros momentos. Termino con un recuerdo cinematográfico. Hay dos grandes historias de iceberg llevadas a la gran pantalla. Una es la del Titanic, que conocemos bien..., la otra la relata la película de Kevin Kostner Rapa Nui, de hace algunos años. Una leyenda de la isla de Pascua, situada en el Océano Pacífico, dice que el iceberg es en realidad una nave que cada ciertos años o siglos pasa junto a la isla para permitir al rey o al héroe del lugar encaramarse a ella e ir hacia el reino de la inmortalidad.

Existe un iceberg en la ruta de cada uno de nosotros, la hermana muerte. Podemos fingir que no lo vemos o no pensar en ello como la gente despreocupada que, en el Titanic, estaba de fiesta esa noche, o podemos estar preparados para subirnos y dejarnos conducir hacia el reino de los santos. El tiempo de Adviento debería servir también para esto...

Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

Evangelio

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: 

«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.

»Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre».

San Lucas 21, 25-28, 34-36

Homilía del evangelio del domingo: Preparar la venida de Cristo en su parusía consiste en acoger en cada momento su continua venida a nosotros / Por P. José María Prats

  


* «El Señor nos visita continuamente infundiendo en nosotros el fuego del Espíritu Santo, que ilumina nuestra inteligencia y hace arder nuestro corazón: en la oración, el estudio o la lectura; en el testimonio edificante de nuestros hermanos; en el arrepentimiento y confesión de nuestros pecados; muy especialmente en la celebración de sus sagrados misterios. En estas visitas el Señor nos va modelando y fortaleciendo para que podamos permanecer en pie en el momento de su visita definitiva»

Domingo I de Adviento – C

Jeremías 33, 14-16  /  Salmo 24  /  1 Tesalonicenses 3, 12-4,2  /  San Lucas 21, 25-28, 34-36

P. José María Prats / Camino Católico.- El año litúrgico no viene representado por una línea recta sino por un círculo, como el de la corona de adviento, donde el principio y el fin se entrelazan armónicamente y sin solución de continuidad. Por ello hoy, primer domingo de adviento, las lecturas hacen referencia tanto a la primera venida de Jesucristo naciendo en Belén como a su última venida al final de los tiempos, conocida como su parusía.

El Evangelio nos presenta este retorno glorioso de Jesucristo al fin del mundo distinguiendo dos grupos de personas:

  • Por una parte están «las gentes», que vivirán esta realidad con «angustia», «enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje» y «quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que le viene encima al mundo».

  • Por otra parte están los destinatarios del Evangelio, que vivirán estos hechos como una liberación: «cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación». Y a ellos se les exhorta a la vigilancia, a estar despiertos esperando este momento decisivo sin que se les «embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida».

Es importante notar que estas palabras proféticas no se aplican únicamente a la generación que habitará en la tierra en el momento de la parusía, sino a todos los hombres. De hecho, para la mayor parte de la humanidad, la parusía se inicia en el instante de la muerte donde se produce el encuentro con Cristo resucitado y el juicio particular que, tras ese estado misterioso de escatología intermedia que está ya fuera de las coordenadas del espacio-tiempo físico, culminará en el juicio final.

Y aplicar este Evangelio al momento de la muerte de cada persona resulta muy aleccionador:

  • En primer lugar está el uso del lenguaje apocalíptico que da a este momento decisivo de la persona una dimensión cósmica grandiosa: «habrá signos en el sol, la luna y las estrellas ... los astros temblarán...». Con ello se nos muestra el dramatismo de nuestra vida, donde cada instante tiene una importancia infinita porque en él se decide nuestro destino eterno, un destino al servicio del cual fue creado todo el universo material. De ahí la necesidad de velar y vigilar, pues un tesoro de tal valor debe ser custodiado con la máxima diligencia.

  • Y, sobre todo, quedan muy bien reflejadas las actitudes ante la muerte propias de los dos grupos de personas que mencionábamos. Quienes han vivido instalados en el mundo absolutizando las realidades terrenas viven con angustia, miedo y ansiedad este momento que viene desconsideradamente a arrebatar sus tesoros. Quienes, en cambio, han vivido como peregrinos, esperando y luchando por anticipar el Reino de Dios, ven en la muerte el momento tan deseado y preparado del encuentro con Cristo y de la liberación definitiva del lastre del pecado.

  • Finalmente, la vigilancia que prepara este momento –se nos dice- consiste en evitar, con la ayuda de la gracia, que nuestra atención se desvíe del Señor y su Reino hacia las realidades mundanas: «tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida ... estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir».

Creo que una buena manera de expresar la esencia de la vigilancia a la luz de las lecturas de hoy es la siguiente: preparar la venida de Cristo en su parusía consiste en acoger en cada momento su continua venida a nosotros. San Bernardo dice en uno de sus sermones de adviento:

«Conocemos tres venidas del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia (...) La venida intermedia es oculta, sólo la ven los elegidos, en sí mismos, y gracias a ella reciben la salvación (...) Esta venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última.»

Seguro que todos tenemos experiencia de ello. El Señor nos visita continuamente infundiendo en nosotros el fuego del Espíritu Santo, que ilumina nuestra inteligencia y hace arder nuestro corazón: en la oración, el estudio o la lectura; en el testimonio edificante de nuestros hermanos; en el arrepentimiento y confesión de nuestros pecados; muy especialmente en la celebración de sus sagrados misterios. En estas visitas el Señor nos va modelando y fortaleciendo para que podamos permanecer en pie en el momento de su visita definitiva. 

En este tiempo de adviento que hoy comenzamos el Señor nos anuncia una vez más, por medio de los profetas, su promesa de venir a visitarnos. Y nosotros, unidos a María, la Mujer del silencio y de la escucha, nos comprometemos a permanecer vigilantes para que esta visita pueda sanarnos y renovarnos.

P. José María Prats

 Evangelio

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: 

«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.

»Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre».

San Lucas 21, 25-28, 34-36

En el primer domingo de Adviento se nos invita a estar vigilantes preparándonos ya para la venida de Cristo / Por P. Carlos García Malo

 




sábado, 30 de noviembre de 2024

Homilía del P. Santiago Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado, San Andrés, apóstol, 30-11-2024

30 de noviembre de 2024.-  (Camino Católico).- Homilía del P. Santiago Martín, FM, y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado, San Andrés, apóstol, emitida por Magníficat TV.

Santa Misa de hoy, sábado, San Andrés, apóstol, 30-11-2024

30 de noviembre de 2024.-  (Camino Católico).- Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado, San Andrés, apóstol, presidida por el P. Santiago Martín, FM, emitida por Magníficat TV.

Misterios Gozosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 30-11-2024

30 de noviembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy sábado, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 30/11/2024: «Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 30 de noviembre de 2024, sábado de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, San Andrés, apóstol, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 4, 18-22:

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.

Les dijo:

«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Tiempo de Adviento, tiempo de la Virgen María. Mejor que Ella nadie puede enseñarnos a vivir este tiempo de espera / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 29 de noviembre de 2024

Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Misa de hoy, viernes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, 29-11-2024

29 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, viernes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, 29-11-2024

29 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 29-11-2024

29 de noviembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 29/11/2024: «Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 29 de noviembre de 2024, viernes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 21, 29-33:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola:

«Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano.

Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».

Adoración Eucarística con el P. Francisco Javier Pérez en la Basílica de la Concepción de Madrid, 29-11-2024

29 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Francisco Javier Pérez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Cristo, luz del mundo, iluminará nuestra realidad e irá reinando en nuestras vidas; vayamos preparando el corazón para recibirle / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 28 de noviembre de 2024

Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Misa de hoy, jueves de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, 28-11-2024

28 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid. 

Santa Misa de hoy, jueves de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, 28-11-2024

28 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Luminosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 28-11-2024

28 de noviembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 28/11/2024: «Jerusalén será pisoteada por los gentiles» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 28 de noviembre de 2024, jueves de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 21, 20-28:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción.

Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son “días de venganza” para que se cumpla todo lo que está escrito.

¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días!

Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo.

“Caerán a filo de espada”, los llevarán cautivos “a todas las naciones”, y “Jerusalén será pisoteada por los gentiles”, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 28-11-2024

28 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

«Al atardecer de la vida seremos juzgados por el Amor»: No hay que temer, Dios es el Amor / Por P. Carlos García Malo