* «Cualquiera que sea la herida, cualquiera que sea la ofensa, ¡no permitamos que el mal desfigure nuestra humanidad y nos corrompa el corazón! No nos conformemos con la mentalidad del mundo. Sigamos amando, dando, perdonando, ofreciéndonos ‘como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios’, para preservar y hacer crecer, en nosotros y en los demás, la dignidad infinita de la imagen divina que llevamos en el alma. Y no nos desanimemos si es difícil: nuestra fuerza está en el Señor y, con su ayuda, todo es posible»
Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa León XIV
* «El rito de la procesión sobre el lago, que realizaremos dentro de poco, nos recuerda también otro milagro de Jesús, ocurrido poco antes de los hechos que hemos escuchado, cuando el Maestro, en el Lago de Tiberíades, alcanzó a los discípulos asustados caminando sobre las aguas y los condujo hasta la orilla calmando la tempestad. Precisamente cuando estaban más asustados, a merced de los vientos contrarios, los exhortó a tener fe y a orar, para recuperar la paz y, junto con Él, continuar navegando hacia la meta deseada»
Camino Católico.- “‘Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga’. Jesús revela, así, que solo el amor salva. El amor que Dios nos mostró haciéndose hombre, muriendo y resucitando por nosotros y, como respuesta, aquel con el que también nosotros nos ofrecemos humildemente a Él y a los hermanos: en la fidelidad constante de la caridad de cada día, así como en los gestos más extraordinarios, hasta el martirio, a veces, como lamentablemente sucede también hoy a muchos cristianos en diversas partes de la tierra”, ha subrayado en su homilía el Papa León XIV al presidir la tarde de este sábado 29 de agosto la Santa Misa de vigilia del XXII domingo del Tiempo Ordinario y votiva, "Virgen María, fuente de la salvación", en la iglesia de María Santísima del Lago, en Castel Gandolfo, consagrada por san Pablo VI el 15 de agosto de 1977, antes de participar en la procesión por las aguas del lago Albano con la imagen mariana.
El Papa ha evocado además una enseñanza de San Agustín para invitar a los fieles a sembrar el amor de Dios “sin cansarnos, sin medida”. León XIV reconoce que la lógica del Evangelio puede resultar incomprensible para una mentalidad que mide la fortaleza en términos de imposición, respuesta o venganza. “Lamentablemente, no todos comprenden la belleza, la bondad y la concreción de este sueño del Creador; es más, muchos piensan que es una utopía”, señala.
“Poner la otra mejilla —dicen— es de perdedores, dar frente al rechazo es de ingenuos, perdonar sin límites es de débiles”. Sin embargo, recuerda que incluso el apóstol Pedro tuvo dificultades para comprender esta nueva manera de pensar. Pero Jesús permanece categórico: solo el camino del amor es el camino de la vida”, agrega León XIV.
“Queridos hermanos y hermanas, tenemos tanta necesidad de vida, de esperanza, de serenidad, de paz, en nosotros mismos, en nuestras ciudades, entre los pueblos y las naciones”, afirma el Pontífice. A continuación, León XIV lanza una exhortación dirigida a quienes han experimentado heridas o agravios. “Por eso, cualquiera que sea la herida, cualquiera que sea la ofensa, ¡no permitamos que el mal desfigure nuestra humanidad y nos corrompa el corazón! No nos conformemos con la mentalidad del mundo”, señala.
El Papa pide, por el contrario, que “sigamos amando, dando, perdonando, ofreciéndonos ‘como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios’, para preservar y hacer crecer, en nosotros y en los demás, la dignidad infinita de la imagen divina que llevamos en el alma”. “Y no nos desanimemos si es difícil: nuestra fuerza está en el Señor y, con su ayuda, todo es posible”, agrega.
El Santo Padre advierte de manera directa contra la tentación de responder al mal con más violencia. “No nos engañemos. El odio y la violencia no traen nada bueno, sino solo destrucción y muerte, siempre, incluso cuando son respuesta a injusticias sufridas”, afirma.
También señala que esta realidad puede verse “todos los días, desde lo pequeño de nuestra vida doméstica hasta el gran escenario del mundo”. “Todo confirma lo que Jesús nos enseñó: ‘quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por causa mía, la encontrará’”.
Al final de su homilía, León XIV se refiere a la procesión de la Virgen del Lago, en la que la imagen mariana es llevada en una embarcación por las aguas del Lago Albano, y la relaciona con un episodio del Evangelio.
“El rito de la procesión sobre el lago, que realizaremos dentro de poco, nos recuerda también otro milagro de Jesús, ocurrido poco antes de los hechos que hemos escuchado, cuando el Maestro, en el Lago de Tiberíades, alcanzó a los discípulos asustados caminando sobre las aguas y los condujo hasta la orilla calmando la tempestad”, explica. “Precisamente cuando estaban más asustados, a merced de los vientos contrarios, los exhortó a tener fe y a orar, para recuperar la paz y, junto con Él, continuar navegando hacia la meta deseada”, añade.
El Pontífice señala que la celebración de la Eucaristía expresa también esta confianza en Dios. “Con esta fe, esta noche participamos en la Eucaristía. Sobre el altar nos ofrecemos a nosotros mismos, junto con el pan y el vino. Y el Señor une nuestras ofrendas a la suya, las consagra y nos las devuelve, transformadas en su Cuerpo y en su Sangre, para que las compartamos como alimento para el camino… Luego, como los discípulos, dejaremos juntos la orilla, llevando con nosotros la imagen de María, nuestro modelo y guía, para llevar a lo largo de las orillas del lago la bendición que hemos recibido”.
El Papa León XIV recuerda que la pequeña iglesia de María Santísima del Lago fue consagrada por San Pablo VI y forma parte de la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva. “Estoy feliz de celebrar con ustedes la Fiesta de la Virgen del Lago, como ya lo hicieron en el pasado algunos de mis predecesores: San Pablo VI, que deseó y apoyó la construcción de esta iglesia dedicada a María y la consagró, y San Juan Pablo II, que aquí quiso recordar su memoria y renovar su mensaje”, señala.
Finalmente, León XIV invita a los fieles a permanecer unidos a Cristo y a la Virgen María, especialmente en medio de las dificultades del mundo. “Acerquémonos esta noche, a Jesús y a María, al Hijo y a la Madre, para ser, unidos, no solo sobre el lago, sino en todas las noches del mundo, un reflejo sereno de la presencia de Dios y un eco irresistible de su amor que invita a amar”.
Al terminar la Misa, se ha iniciado la tradicional procesión presidida por el Papa León XIV. La Virgen fue llevada en andas desde el templo hasta la orilla del lago, donde fue embarcada para realizar un recorrido de unos 25 minutos por sus aguas. Una decena de barcas, canoas y lanchas acompañaron la jornada de oración, y numerosos fieles. La celebración ha concluido con el regreso de la imagen y la bendición final del Pontífice. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa.














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