Esa fractura entre la fe y la vida era, por lo visto, una actitud típica de aquella gente, que Jesús, además, conocía muy bien. Por eso se cuida de recordar que no hay que hacer lo que ellos hacen, pero sí lo que dicen. Y justamente porque esa actitud es típica, el modelo se puede repetir, y de hecho se repite con mucha frecuencia. El fariseísmo es un modo de ser, que se da en todas las épocas y, por supuesto, también en la nuestra. Por eso, comenzaba diciéndoos que ninguno de nosotros, sea obispo, sacerdote, consagrado o seglar, puede poner distancia ante las duras palabras del Señor. | |
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domingo, 30 de octubre de 2011
XXXI Domingo del Tiempo ordinario: La típica hipocresía / Por Amadeo Rodríguez Magro, obispo de Plasencia
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