* «Los santos son de pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios. Tienen rostros surcados por las lágrimas, pero consolados en la oración. Son mansos frente a la violencia y recompensados por el Padre. Hambrientos de justicia y saciados en lo más profundo de su conciencia. Dispuestos al perdón y abrazados por la misericordia. Desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios. Constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre. Perseguidos y ofendidos, pero fuertes en la fe y en la caridad»
Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus
* «En estos días se han llevado a cabo acciones humanitarias en favor de la población civil en la ciudad de Oleshky. Espero que la colaboración entre las partes, que hizo posible este necesario gesto de humanidad necesario, aumente la voluntad de diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas de paz concretas. Encomendamos a María, Reina de la Paz y de todos los Santos, a todos aquellos que sufren a causa de la guerra en todo el mundo»
1 de noviembre de 2026.- (Camino Católico) “La santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos. Este es el mensaje lleno de esperanza de la fiesta de hoy: Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso”, ha reflexionado el Papa León XIV en su meditación previa al rezo del Ángelus de este domingo, 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, ante decenas de miles de fieles en la plaza de San Pedro.
“La solemnidad de Todos los Santos, que hoy celebramos, nos invita a probar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo”, dice el Papa.
Meditando sobre la liturgia de la Palabra de este día, que describe esta fiesta como una «muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7, 9), recueraó que se celebra a los santos reconocidos por la Iglesia “y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce”.
“Al contemplarlos con admiración, nos preguntamos: estas personas, con la gracia de Dios, ¿qué hicieron? Esencialmente, gestos y decisiones de amor que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal, que a veces parece prevalecer”, señala el Papa.
Después de rezar el Ángelus, León XIV ha hecho este un llamamiento a los responsables de la guerra que se está librando en Ucrania para que muestren “una mayor disposición al diálogo y impulsen nuevas iniciativas concretas en favor de la paz”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:
SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
PAPA LEÓN XIV
ÁNGELUS
Plaza de San Pedro
Domingo, 1 de noviembre de 2026
Queridos hermanos y hermanas:
¡Feliz domingo!
La solemnidad de Todos los Santos, que hoy celebramos, nos invita a experimentar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo y que, en los diferentes caminos de santificación, anhelaron «el océano del amor infinito», según una bella expresión del Papa Benedicto XVI (Carta enc. Spe salvi, 12).
La liturgia de la Palabra de esta fiesta los describe como una «muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7,9). Hoy, de hecho, celebramos a todos los santos: a aquellos que la Iglesia ha reconocido como tales y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce. Como nos recuerda el Evangelio de hoy (Mt 5,1-12), se trata de pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios. Tienen rostros surcados por las lágrimas, pero consolados en la oración. Son mansos frente a la violencia y recompensados por el Padre. Hambrientos de justicia y saciados en lo más profundo de su conciencia. Dispuestos al perdón y abrazados por la misericordia. Desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios. Constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre. Perseguidos y ofendidos, pero fuertes en la fe y en la caridad.
Es totalmente cierto que resulta imposible “contar” la multitud de estos hermanos y hermanas, y no solo en términos numéricos: la santidad, de hecho, no se puede reducir a ningún cálculo, porque así es el bien que todos los santos han difundido a su alrededor en el mundo. Al contemplarlos con admiración, nos preguntamos: estas personas, con la gracia de Dios, ¿qué hicieron? Esencialmente, gestos y decisiones de amor, que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal que a veces parece prevalecer. Los santos y las santas son el signo más hermoso y más fuerte del Reino de Dios que viene; es más —como enseña Jesús—, que ya está entre nosotros (cf. Lc 17,20-21). Además, esta multitud bienaventurada abarca los más variados orígenes, culturas y situaciones de vida: la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos. Este es el mensaje lleno de esperanza de la fiesta de hoy: Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso.
Que la Virgen María, bienaventurada por haber creído en la palabra del Señor, acompañe nuestros pasos en el camino de la santidad, para que no nos cansemos de construir la paz, tanto en los hechos más importantes como en los más sencillos de la vida cotidiana.
Oración del Ángelus:
Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…
Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…
Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…
Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
Amen.
Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…
Benedictio Apostolica seu Papalis
Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.
Amen.
Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:
Querido hermanos y hermanas:
ayer, en Savannah, Georgia, en los Estados Unidos de América, fueron beatificados Pedro de Corpa y cuatro compañeros, religiosos de la Orden de los Frailes Menores, asesinados por odio a la fe en 1597. Originarios de España, respondieron con generosidad a la llamada del Señor para evangelizar a las poblaciones de América, llegando incluso a dar la vida. Invoquemos la intercesión de estos mártires en favor de todos los misioneros del Evangelio.
En estos días se han llevado a cabo acciones humanitarias en favor de la población civil en la ciudad de Oleshky. Espero que la colaboración entre las partes, que hizo posible este necesario gesto de humanidad necesario, aumente la voluntad de diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas de paz concretas. Encomendamos a María, Reina de la Paz y de todos los Santos, a todos aquellos que sufren a causa de la guerra en todo el mundo.
Desde ayer hasta el 13 de noviembre se celebran en Dakar, capital de Senegal, los Juegos Olímpico Juveniles, para atletas de los 15 a los 18 años. Es el primer evento olímpico organizado en el continente africano. Además de las competencias, estos Juegos incluyen encuentros educativos y culturales para promover los valores olímpicos y la comprensión entre los jóvenes de todo el mundo. ¡Aquí, una vez más, vemos un rayo de esperanza en el mundo del deporte! Saludo cordialmente y bendigo de corazón a todos los participantes.
Del 8 al 15 de noviembre tendrá lugar en Roma la Misión con los pobres, promovida por los Frailes Menores. Felicito a los hijos de san Francisco que, con esta iniciativa, ponen a los pobres en el centro, como lo hicieron el Señor Jesús y san Francisco de Asís. Agradezco también a las instituciones civiles y a las fuerzas del orden que han ofrecido su plena colaboración.
Y ahora los saludos a todos ustedes, romanos y peregrinos provenientes de varios países.
Acojo con alegría a los fieles siro-malabares con sus Pastores. Queridos amigos, con ustedes doy gracias al Señor por el crecimiento de sus comunidades en toda Europa.
Saludo al grupo “Capiteo” de Borbiago di Mira, en la provincia de Venecia; así como a los que participan en la “Carrera de los Santos”, que las Misiones Don Bosco han organizado también este año, en Roma, para promover el deporte como experiencia educativa.
Mañana por la tarde, en la Conmemoración de todos los fieles difuntos, celebraré la Misa en el Cementero del Verano. En estos días sintámonos unidos en la comunión de los santos a la inmensa familia de los hermanos y hermanas que nos han precedido en la peregrinación terrena, y recemos por los difuntos, especialmente por aquellos a quienes nadie recuerda.
¡Gracias a todos y que pasen una feliz fiesta!
Papa León XIV
Fotos: Vatican Media, 1-11-2026









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