Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

sábado, 4 de abril de 2026

Homilía del evangelio del Domingo de Pascua: Por la resurrección del Señor se ha abierto el acceso a una experiencia de comunión con Dios que libera de la esclavitud del pecado y capacita para vivir en el amor / Por P. José María Prats

* «Pidámosle al Señor en este día de gracia tan especial que despierte en nosotros la pasión por esta nueva vida que ha ganado para nosotros con su sacrificio en la Cruz, que nos haga descubrir su belleza y su luz, que nos guíe por sus caminos y nos haga recostar en sus verdes praderas. No podemos ni siquiera imaginar lo que el Señor nos mostrará, porque la palabra que mejor nos habla de esta vida es novedad, novedad radical e inesperada»

Domingo de Pascua de Resurrección 

Hechos 10, 34a.37-43  / Salmo 117  / Colosenses 3, 1-4  / San Juan 20, 1-9

P. José María Prats / Camino Católico.-  Hoy celebramos el acontecimiento central de nuestra fe: la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Y la palabra clave para entender este hecho es novedad, novedad radical e inesperada.

El evangelio de hoy deja muy claro que nadie esperaba la resurrección de Jesús. Cuando María Magdalena vio la losa quitada del sepulcro y la tumba vacía no pensó en una resurrección, sino que fue corriendo a decir a los discípulos: «se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Y los otros tres evangelistas nos dicen que cuando las mujeres fueron a comunicar que habían recibido del ángel el anuncio de la resurrección y que se les había aparecido el mismo Señor resucitado, los discípulos no las creyeron.

Y es que en el pensamiento judío de la época se esperaba la resurrección de los muertos a un nuevo estado de vida al fin de los tiempos, pero no como un hecho dentro de la historia. Recordemos cómo en el episodio de la resurrección de Lázaro, cuando Jesús dice a Marta: «Tu hermano resucitará», ella le replica: «Ya sé que resucitará cuando tenga lugar la resurrección de los muertos, al fin de los tiempos» (Jn 11,24).

Los discípulos de Jesús, por tanto, tuvieron que aceptar algo inconcebible forzados por la evidencia de los hechos: por una parte el hallazgo de la tumba vacía, por otra, las apariciones de Jesús resucitado a multitud de personas independientemente y en lugares y situaciones distintas y, finalmente, la intensa experiencia espiritual que suscitaron estas apariciones provocando una transformación radical de las personas.

Por la resurrección del Señor se ha abierto a la humanidad el acceso a una realidad totalmente nueva: a una experiencia de comunión con Dios que nos libera de la esclavitud del pecado y nos capacita para vivir en el amor. San Pablo, en la segunda lectura, nos anima a tomar conciencia de esta nueva realidad a la que hemos accedido por la fe y el bautismo, y a vivir de acuerdo con ella buscando «los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios».

Pidámosle al Señor en este día de gracia tan especial que despierte en nosotros la pasión por esta nueva vida que ha ganado para nosotros con su sacrificio en la Cruz, que nos haga descubrir su belleza y su luz, que nos guíe por sus caminos y nos haga recostar en sus verdes praderas. No podemos ni siquiera imaginar lo que el Señor nos mostrará, porque la palabra que mejor nos habla de esta vida es novedad, novedad radical e inesperada.


P. José María Prats

Evangelio: 


El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». 


Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.


San Juan 20, 1-9

No hay comentarios:

Publicar un comentario