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domingo, 6 de octubre de 2024

Papa Francisco en oración en Rosario por la paz, 6-10-2024: «¡Reina de la paz! Convierte los corazones de quienes alimentan el odio, silencia el ruido de las armas e inspira proyectos de paz»

* «Ahora te suplicamos, ¡escucha nuestro clamor! Necesitamos tu mirada amorosa que nos invita a confiar en tu Hijo Jesús. Tú que estás dispuesta a acoger nuestros dolores, ven a socorrernos en este tiempo en que estamos oprimidos por las injusticias y devastados por las guerras; enjuga las lágrimas sobre los rostros sufridos de cuantos lloran la muerte de sus seres queridos, de sus propios hijos; despiértanos del letargo que ha oscurecido nuestro camino y despoja nuestros corazones de las armas de la violencia, para que se cumpla pronto la profecía de Isaías: ‘Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra’»

    

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News en español, con laoración del Papa 

* «Madre, dirige tu mirada maternal a la familia humana, que ha perdido el gozo de la paz y ha extraviado el sentido de la fraternidad. Madre, intercede por nuestro mundo en peligro, para que custodie la vida y rechace la guerra; para que cuide a los que sufren, a los pobres, a los indefensos, a los enfermos y a los afligidos, y proteja nuestra casa común» 

6 de octubre de 2024.- (Camino Católico) A los pies de la Santísima Virgen María, en la víspera de la jornada de oración y ayuno por la paz en el mundo, desde la Basílica de Santa María la Mayor, un sitio muy querido para él, Francisco ha elevado una fervorosa súplica a Nuestra Señora este domingo 6 de octubre. A Ella, que conoce los dolores y las fatigas "que en esta hora abruman nuestro corazón", como expresó en su plegaria, le pidió: "¡Escucha nuestro clamor!". Tras rezar el santo rosario junto a los miembros del Sínodo, a quienes invitó especialmente a esta iniciativa, el Sucesor de Pedro ha exclamado:

“Madre, la misericordia de Dios, ¡tú que eres la Reina de la paz! Convierte los corazones de quienes alimentan el odio, silencia el ruido de las armas que provocan la muerte, apaga la violencia que habita en el interior del hombre e inspira proyectos de paz en las decisiones de quienes gobiernan las naciones”. En el vídeo de Vatican News se escucha y visualiza toda la oración del Papa, cuyo texto íntegro es el siguiente:

Rezo del Santo Rosario para invocar la paz

ORACIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Basílica de Santa María la Mayor

Domingo, 6 de octubre de 2024

Oh María, Madre nuestra, estamos de nuevo aquí ante ti. Tú conoces los dolores y las fatigas que en esta hora abruman nuestro corazón. Nosotros elevamos la mirada hacia ti, nos sumergimos en tus ojos y nos encomendamos a tu corazón.

También a ti, oh Madre, la vida te reservó difíciles pruebas y humanos temores, pero fuiste valiente y audaz; confiaste todo a Dios, le respondiste con amor, te ofreciste incondicionalmente. Como intrépida Mujer de la caridad, fuiste rápidamente a ayudar a Isabel; con prontitud percibiste la necesidad de los esposos durante las bodas de Caná; con fortaleza interior en el Calvario iluminaste de esperanza pascual la noche del dolor. Por último, con ternura de Madre animaste a los discípulos temerosos en el Cenáculo y, con ellos, acogiste el don del Espíritu.

Ahora te suplicamos, ¡escucha nuestro clamor! Necesitamos tu mirada amorosa que nos invita a confiar en tu Hijo Jesús. Tú que estás dispuesta a acoger nuestros dolores, ven a socorrernos en este tiempo en que estamos oprimidos por las injusticias y devastados por las guerras; enjuga las lágrimas sobre los rostros sufridos de cuantos lloran la muerte de sus seres queridos, de sus propios hijos; despiértanos del letargo que ha oscurecido nuestro camino y despoja nuestros corazones de las armas de la violencia, para que se cumpla pronto la profecía de Isaías: «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra» (Is 2,4).

Madre, dirige tu mirada maternal a la familia humana, que ha perdido el gozo de la paz y ha extraviado el sentido de la fraternidad. Madre, intercede por nuestro mundo en peligro, para que custodie la vida y rechace la guerra; para que cuide a los que sufren, a los pobres, a los indefensos, a los enfermos y a los afligidos, y proteja nuestra casa común.

Te suplicamos, Madre, la misericordia de Dios, ¡tú que eres la Reina de la paz! Convierte los corazones de quienes alimentan el odio, silencia el ruido de las armas que provocan la muerte, apaga la violencia que habita en el interior del hombre e inspira proyectos de paz en las decisiones de quienes gobiernan las naciones. 

Madre, Reina del santo Rosario, desata los nudos del egoísmo y disipa las nubes oscuras del mal. A nosotros tus hijos llénanos con tu ternura, levántanos con tu mano bondadosa y danos tu caricia de Madre, que nos hace esperar el advenimiento de una nueva humanidad donde «el desierto será un vergel y el vergel parecerá un bosque. En el desierto habitará el derecho y la justicia morará en el vergel. La obra de la justicia será la paz» (Is 32,15-17).

Oh Madre, Salus Populi Romani, ¡ruega por nosotros!

Francisco

Fotos: Vatican Media, 6-10-2024

Rezo del Santo Rosario por la paz, presidido por el Papa Francisco, 6-10-2024


Foto: Vatican Media, 6-10-2024

6 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Este domingo, en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, el Papa Francisco se ha unido a los miembros del Sínodo de los Obispos y a los fieles de todo el mundo para rezar el rosario en súplica del don de la paz en el mundo por intercesión de la Virgen. «¡Acoge nuestro grito!», ha rezado el el Santo Padre, pidiendo también una “mirada materna sobre la familia humana”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha todo el rezo del Santo Rosario.

Homilía del Evangelio del Domingo: El matrimonio es un sacramento porque nos une a Cristo a través del amor al otro, un verdadero camino de santificación / Por Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

* «Esta visión positiva es la que mostró tan felizmente el Papa Benedicto XVI en su encíclica Deus caritas est, sobre amor y caridad. El Papa no contrapone en ella la unión indisoluble en el matrimonio a otra forma de amor erótico; pero la presenta como la forma más madura y perfecta desde el punto de vista no sólo cristiano, sino también humano: ‘El desarrollo del amor hacia sus más altas cotas y su más íntima pureza -dice- conlleva el que ahora aspire a lo definitivo, y esto en un doble sentido: en cuanto implica exclusividad -sólo esta persona-, y en el sentido del para siempre. El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido también el tiempo. No podría ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: el amor tiende a la eternidad’»

 Serán los dos una sola carne: Domingo XXVII del tiempo ordinario – B:


Génesis 2,18-24  /  Salmo 127  /  Hebreos 2, 9-11 /  Marcos 10, 2-16


Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap. / Camino Católico.-  El tema de este XXVII Domingo es el matrimonio. La primera lectura comienza con las bien conocidas palabras: "Dijo el Señor Dios: No es bueno que el hombre esté sólo. Voy a hacerle una ayuda adecuada". En nuestros días el mal del matrimonio es la separación y el divorcio, mientras que en tiempos de Jesús lo era el repudio. En cierto sentido, éste era un mal peor, porque implicaba también una injusticia respecto a la mujer que aún persiste, lamentablemente, en ciertas culturas. El hombre, de hecho, tenía el derecho de repudiar a la propia esposa, pero la mujer no tenía el derecho de repudiar a su propio marido. 

Dos opiniones se contraponían, respecto al repudio, en el judaísmo. Según una de ellas, era lícito repudiar a la propia mujer por cualquier motivo, al arbitrio, por lo tanto, del marido; según la otra, en cambio se necesitaba un motivo grave, contemplado por la Ley. Un día sometieron esta cuestión a Jesús, esperando que adoptara una postura a favor de una u otra tesis. Pero recibieron una respuesta que no se esperaban: "Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón [Moisés] escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, Dios los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre".

La ley de Moisés acerca del repudio es vista por Cristo como una disposición no querida, sino tolerada por Dios (como la poligamia u otros desórdenes) a causa de la dureza de corazón y de la inmadurez humana. Jesús no critica a Moisés por la concesión hecha; reconoce que en esta materia el legislador humano no puede dejar de tener en cuenta la realidad de hecho. Pero repropone a todos el ideal originario de la unión indisoluble entre el hombre y la mujer ("una sola carne") que, al menos para sus discípulos, deberá ser ya la única forma posible de matrimonio. 

Sin embargo Jesús no se limita a reafirmar la ley; le añade la gracia. Esto quiere decir que los esposos cristianos no tienen sólo el deber de mantenerse fieles hasta la muerte; tienen también las ayudas necesarias para hacerlo. De la muerte redentora de Cristo viene una fuerza -el Espíritu Santo- que empapa todo aspecto de la vida del creyente, incluido el matrimonio. Éste incluso es elevado a la dignidad de sacramento y de imagen viva de su unión esponsalicia con la Iglesia en la cruz (Ef 5, 31-32).

Decir que el matrimonio es un sacramento no significa sólo (como a menudo se cree) que en él está permitida y es lícita y buena la unión de los sexos, que fuera de aquél sería desorden y pecado; significa -más todavía- decir que el matrimonio se convierte en un modo de unirse a Cristo a través del amor al otro, un verdadero camino de santificación. 

Esta visión positiva es la que mostró tan felizmente el Papa Benedicto XVI en su encíclica Deus caritas est, sobre amor y caridad. El Papa no contrapone en ella la unión indisoluble en el matrimonio a otra forma de amor erótico; pero la presenta como la forma más madura y perfecta desde el punto de vista no sólo cristiano, sino también humano: "El desarrollo del amor hacia sus más altas cotas y su más íntima pureza -dice- conlleva el que ahora aspire a lo definitivo, y esto en un doble sentido: en cuanto implica exclusividad -sólo esta persona-, y en el sentido del 'para siempre'. El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido también el tiempo. No podría ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: el amor tiende a la eternidad" [n. 6].

Este ideal de fidelidad conyugal nunca ha sido fácil (¡adulterio es una palabra que resuena siniestramente hasta en la Biblia!); pero hoy la cultura permisiva y hedonista en la que vivimos lo ha hecho inmensamente más difícil. La alarmante crisis que atraviesa la institución del matrimonio en nuestra sociedad está a la vista de todos. Legislaciones civiles, como la del gobierno español, que permiten (¡e indirectamente, de tal forma, alientan!) iniciar los trámites de divorcio apenas pocos meses después de la vida en común. Palabras como: "Estoy harto de esta vida", "Me marcho", "Si es así, ¡cada uno por su lado!", ya se pronuncian entre cónyuges a la primera dificultad. (Dicho sea de paso: creo que un cónyuge cristiano debería acusarse en confesión del simple hecho de haber pronunciado una de estas palabras, porque el solo hecho de decirla es una ofensa a la unidad y constituye un peligroso precedente psicológico.) 

El matrimonio sufre en ello la mentalidad común del "usar y tirar". Si un aparato o una herramienta sufre algún daño o una pequeña abolladura no se piensa en repararlo (han desaparecido ya quienes tenían estos oficios), se piensa sólo en sustituirlo. Aplicada al matrimonio, esta mentalidad resulta mortífera. 

¿Qué se puede hacer para contener esta tendencia, causa de tanto mal para la sociedad y de tanta tristeza para los hijos? Tengo una sugerencia: ¡redescubrir el arte del remiendo! Sustituir la mentalidad del "usar y tirar" por la del "usar y remendar". Casi nadie hace ya remiendos. Pero si no se hacen ya en la ropa, hay que practicar este arte del remiendo en el matrimonio. Remendar los desgarrones. Y remendarlos enseguida. 

San Pablo daba óptimos consejos al respecto: "Si os airáis, no pequéis; no se ponga el sol mientras estéis airados, ni deis ocasión al Diablo", "Soportaos unos a otros y perdonaos mutuamente si alguno tiene queja contra otro", "Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas" (Ef 4, 26-27; Col 3, 13; Ga 6, 2).

Lo importante que hay que entender es que en este proceso de desgarrones y recosidos, de crisis y superaciones, el matrimonio no se gasta, sino que se afina y mejora. Percibo una analogía entre el proceso que lleva hacia un matrimonio exitoso y el que lleva a la santidad. En su camino hacia la perfección, los santos atraviesan a menudo la llamada "noche oscura de los sentidos" en la que ya no experimentan ningún sentimiento, ningún impulso; tienen aridez, están vacíos, hacen todo a fuerza de voluntad y con fatiga. Después de ésta, llega la "noche oscura del espíritu", en la que no entra en crisis sólo el sentimiento, sino también la inteligencia y la voluntad. Se llega a dudar de que se esté en el camino adecuado, si es que acaso no ha sido todo un error; oscuridad completa, tentaciones sin fin. Se sigue adelante sólo por fe. 

¿Entonces todo se acaba? ¡Al contrario! Todo esto no era sino purificación. Después de que han pasado por estas crisis, los santos se dan cuenta de cuánto más profundo y más desinteresado es ahora su amor por Dios, respecto al de los comienzos. 

A muchas parejas no les costará reconocer en ello su propia experiencia. También han atravesado frecuentemente, en su matrimonio, la noche de los sentidos en la que falta todo arrebato y éxtasis de aquellos, y si alguna vez lo hubo, es sólo un recuerdo del pasado. Algunos conocen también la noche oscura del espíritu, el estado en que entra en crisis hasta la opción de fondo y parece que no se tiene ya nada en común. 

Si con buena voluntad y la ayuda de alguien se logran superar estas crisis, se percibe hasta qué punto el impulso y el entusiasmo de los primeros días era poca cosa, respecto al amor estable y la comunión madurados en los años. Si primero el esposo y la esposa se amaban por la satisfacción que ello les procuraba, hoy tal vez se aman un poco más con un amor de ternura, libre de egoísmo y capaz de compasión; se aman por las cosas que han pasado y sufrido juntos.

Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

Evangelio

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: 

«¿Puede el marido repudiar a la mujer?». 

Él les respondió: 

«¿Qué os prescribió Moisés?». 

Ellos le dijeron: 

«Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». 

Jesús les dijo: 

«Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, Él los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre». 

Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: 

«Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: 

«Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él». 

Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos. 

Marcos 10, 2-16

Homilía de Mons. Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca, y lecturas de la Misa de hoy, XXVII domingo de Tiempo Ordinario, 6-10-2024

6 de octubre de 2024.-  (Camino Católico)  Homilía de Mons. Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca, y lecturas de la Santa Misa de hoy, XXVII domingo de Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Catedral de Mallorca.

Santa Misa de hoy, XXVII domingo de Tiempo Ordinario, en la Catedral de Mallorca, 6-10-2024

6 de octubre de 2024.-  (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, XXVII domingo de Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca, emitida por 13 TV desde la Catedral de Mallorca. 

Palabra de Vida 6/10/2024: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 6 de octubre de 2024, domingo de la 27ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Marcos 10, 2-16:

En aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba:

«¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?»

Él les replicó:

«¿Qué os ha mandado Moisés?».

Contestaron:

«Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».

Jesús les dijo:

«Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

Él les dijo:

«Si uno se repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.

Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:

«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».

Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.

Homilía del Evangelio del Domingo: Para vivir el matrimonio conforme al designio de Dios hay que abrirse a su gracia con la fe, los sacramentos y querer vivir conforme a su voluntad / Por P. José María Prats

* «Jesús, por su sacrificio redentor, nos ha reconciliado con Dios y nos ha devuelto la gracia por la comunicación del Espíritu Santo, que viene a habitar en nosotros y nos da la fuerza para vencer el egoísmo y amar como Dios ama… Esta es la invitación que hoy nos hace el Señor: ‘venid a mí, revestíos de la fuerza para amar como yo os amo y gozad de las delicias del verdadero amor'»

 El que no está contra nosotros, está por nosotros:   Domingo XXVII del tiempo ordinario – B:


Génesis 2,18-24  /  Salmo 127  /  Hebreos 2, 9-11 /  Marcos 10, 2-16


P. José María Prats / Camino Católico.- Las lecturas de este domingo dan mucha luz sobre la realidad del matrimonio, una realidad tan discutida y castigada en nuestros días.

Hemos escuchado que cuando los fariseos le dicen a Jesús que la ley de Moisés permitía el divorcio, éste les responde que esto fue permitido por la terquedad de los hombres, pero que al principio de la creación no fue así. ¿Qué está queriendo decir Jesús? Pues que –como hemos escuchado en la primera lectura– en el designio original de Dios para la creación, el hombre estaba llamado a unirse a su mujer para formar una sola carne, una unión indisoluble. Ésta es, pues, la verdad del amor conyugal, una verdad que está inscrita en la entraña de nuestro ser: el corazón nos dice que el verdadero amor es incondicional, que va más allá de cálculos e intereses, que permanece en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Un amor que sólo tiene intención de perdurar mientras todo nos sonríe, no es amor. Será tal vez un acuerdo para compartir experiencias durante algún tiempo, pero no amor verdadero. De hecho, estos acuerdos acaban siendo tristes y oscuros, porque no gozan de la luz divina del amor, que lo ilumina y ennoblece todo.

¿Por qué Dios permitió entonces el divorcio en la ley que dio a Israel por medio de Moisés? Por la terquedad de los hombres, dice Jesús: por su incapacidad de amar. Como consecuencia del pecado original el ser humano había perdido la gracia de Dios quedando sometido al poder del Maligno y del egoísmo. En estas condiciones no tenía la fuerza para vivir en la donación incondicional de sí mismo y Dios no podía exigirle algo que no estaba capacitado para cumplir.

Jesús, sin embargo, dice a sus discípulos que con Él las cosas vuelven a ser como en el principio, que el hombre y la mujer deben unirse indisolublemente para formar una sola carne y que «si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.» ¿Por qué? Pues porque Jesús, por su sacrificio redentor, nos ha reconciliado con Dios y nos ha devuelto la gracia por la comunicación del Espíritu Santo, que viene a habitar en nosotros y nos da la fuerza para vencer el egoísmo y amar como Dios ama.

Hoy en día, el matrimonio para toda la vida está muy desprestigiado ante los ojos del mundo. Muchas personas piensan que no es realista, que es una utopía. Y es normal que se piense así porque al apartarnos de Dios hemos perdido su gracia, y sin ella, efectivamente, no es posible vivir el matrimonio conforme al designio de Dios. Al rechazar al Espíritu Santo es como si hubiéramos vuelto a los tiempos de Moisés y por ello no nos debe extrañar que se haya generalizado nuevamente el divorcio en nuestra sociedad. 

Hay, sin embargo, una diferencia muy importante con los tiempos de Moisés: ahora la gracia para vivir el matrimonio como entrega mutua incondicional según el designio divino está ahí, manando del costado abierto de Cristo, disponible para todos. Tan sólo hace falta que nos abramos a ella mediante la fe, los sacramentos y el empeño sincero de vivir conforme a la voluntad de Dios.

Esta es la invitación que hoy nos hace el Señor: “venid a mí, revestíos de la fuerza para amar como yo os amo y gozad de las delicias del verdadero amor”. Lo hemos cantado en el salmo: «Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.»

P. José María Prats

 

Evangelio

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: 

«¿Puede el marido repudiar a la mujer?». 

Él les respondió: 

«¿Qué os prescribió Moisés?». 

Ellos le dijeron: 

«Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». 

Jesús les dijo: 

«Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, Él los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre». 

Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: 

«Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: 

«Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él». 

Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos. 

Marcos 10, 2-16

Reflexionemos sobre Génesis 2, 18 de la primera lectura de hoy domingo: «No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle al­guien como él que le ayude»

 


sábado, 5 de octubre de 2024

Homilía del P. José Aurelio Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado, Témporas de acción de gracias y de petición, 5-10-2024

5 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aurelio Martín Jiménez y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, Témporas de acción de gracias y de petición, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, sábado, Témporas de acción de gracias y de petición, 5-10-2024

5 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, Témporas de acción de gracias y de petición, presidida por el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Palabra de Vida 5/10/2024: «Todo el que pide recibe» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 5 de octubre de 2024, sábado de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, Témporas de acción de gracias y de petición, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 7, 7-11:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».

Misterios Gozosos del Santo Rosario en la Parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, 5-10-2024

5 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Misterios Gozosos del Santo Rosario en la parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, emitido por 13 TV.

Si te sientes tentado, triste, pesaroso, todo lo ves negro... acude a la Virgen María, aunque no tengas ganas de rezar / Por P. Carlos García Malo