* «Un calor me invadió. Mis lágrimas empezaron a fluir. Algo en mí me susurraba. Me decía: ‘Ladji, déjate llevar, déjate querer. Sí, has hecho el mal, pero puedes ser amado, eres digno de ser querido, yo quiero hacerte descubrir quién eres de verdad, tu riqueza, tu belleza’. Una paz extraordinaria me envolvió. Me quedé mucho tiempo en la capilla, como suspendido fuera del tiempo»

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