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jueves, 23 de julio de 2026

Senad Mrkaljevic, 41 años, exrefugiado musulmán que escapó de la guerra en Bosnia, ha sido ordenado sacerdote: «Muchas personas temen que la fe les quite algo; mi experiencia es que Dios me da mucho más»

A la izquierda de imagen Senad Mrkaljevic, de 41 años, posando con la alegría de haber sido ordenado sacerdote / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

* «Fue todo un reto para mí entrar en una Iglesia Católica. Me preguntaba: '¿Está bien lo que estás haciendo?' Al principio, lo hacía a escondidas. En aquel entonces vivía con mi hermano mayor. Cuando volvía de la iglesia, él todavía estaba dormido. No quería llevar una doble vida y por eso me bauticé. Mi conversión y mi decisión de ser sacerdote fueron reconocidas por mi familia musulmana en Bosnia y también por mis hermanos»

Camino Católico.- Un hombre que llegó a Alemania como refugiado tras huir de la guerra en Bosnia y Herzegovina ha sido ordenado sacerdote católico, convirtiéndose en un caso excepcional en el país por haber nacido en una familia musulmana y abrazado el cristianismo en la edad adulta. Según informa Katholisch.de, el sitio de noticias de la Iglesia Católica en Alemania, Senad Mrkaljevic, de 41 años, ha recibido la ordenación sacerdotal hace unas semanas de manos del Arzobispo de Berlín, Mons. Heiner Koch, en la Catedral de Santa Eduvigis.

“Muchas personas temen que la fe les quite algo. Mi experiencia es exactamente la contraria: Dios me da mucho más. Eso es lo que quiero transmitir a los demás”, afirma el nuevo sacerdote.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, en el momento de ser ordenado sacerdote por el Arzobispo de Berlín, Mons. Heiner Koch, en la Catedral de Santa Eduvigis / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Nacido en 1984 en Brčko, en la entonces Yugoslavia, Mrkaljevic creció en una familia musulmana, donde la religión no ocupaba un lugar central.

“Católicos, ortodoxos y musulmanes vivían entonces pacíficamente unos con otros. De niño, vi una ceremonia cristiana ortodoxa en la televisión de nuestros vecinos serbios y exclamé: “¡Quiero ser imán!”. El vecino me contestó a modo de broma: “Mejor hazte pape” —que es como llaman allí al sacerdote católico—. En aquel momento nos reímos juntos; unos años más tarde, cuando estalló la guerra de los Balcanes, esa hermandad ya no habría sido posible”, recuerda.

Sin embargo, el estallido de la guerra en Bosnia en 1992 obligó a su familia a refugiarse primero en Austria y luego en Alemania.

“Cuando era niño fue difícil comprender lo que significaba huir y, en Alemania, rápidamente me sentí un extraño”, relata.

A estas dificultades se sumó una discapacidad visual congénita, que hizo más compleja que se integre en el colegio.

Su camino hacia la fe católica comenzó tiempo después. A los 23 años empezó a leer la Biblia y visitaba en secreto la iglesia cada domingo por la mañana. La primera vez que entró a un templo tuvo miedo. “Fue todo un reto para mí entrar allí. Me preguntaba: '¿Está bien lo que estás haciendo?' Al principio, lo hacía a escondidas. En aquel entonces vivía con mi hermano mayor. Cuando volvía de la iglesia, él todavía estaba dormido”, recuerda.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, con su familia después de su ordenación sacerdotal / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Con el tiempo descubrió que no quería ocultarse más. “No quería llevar una doble vida”, explica. En 2009 recibió el bautismo durante la Vigilia Pascual, una decisión que al principio fue difícil para su familia.

“Para mi madre fue un problema. Intentó hacerme cambiar de opinión”, cuenta. Aun así, decidió seguir adelante.

Estudiando en una escuela nocturna para adultos, Senad logró recuperar los estudios: terminó la educación secundaria y luego obtuvo el Bachillerato Tecnológico. Después, completó una formación profesional en administración dentro de una empresa de asistencia médica a domicilio. Durante todo ese tiempo, su fe seguía madurando: quería ser sacerdote.

«Estuve dándole vueltas durante mucho tiempo a si este podría ser mi camino», explica. Tenía claro que debía mantener el contacto con su madre, quien seguía rechazando su decisión. «Sabía que, para mi salud mental y espiritual, romper la relación con ella habría sido destructivo. Mi camino no habría terminado bien».

Comenzó a estudiar Teología en Sankt Lambert, un seminario alemán muy conocido por especializarse en «vocaciones tardías» (adultos que deciden ordenarse tras haber tenido carreras civiles). Se graduó en 2023. Asegura que —«con la ayuda de Dios»— luchó contra todos los obstáculos del sistema educativo: rendirse no era una opción. «Esto es algo que, en mi labor actual, también quiero transmitir a los demás», afirma.

En 2023, fue destinado como diácono y luego como capellán a la parroquia Santa Edith Stein, en el distrito berlinés de Neukölln, donde reside una importante población musulmana.

Senad Mrkaljevic, de 41 años, en el centro, presidiendo una Misa / Foto: Facebook de Senad Mrkaljevic

Mrkaljevic considera que, gracias a su historia, puede convertirse en un constructor de puentes entre cristianos y musulmanes”.

También destaca que, con el paso del tiempo, su decisión fue recibida con respeto por sus seres queridos. “Mi conversión y mi decisión de ser sacerdote fueron reconocidas por mi familia musulmana en Bosnia y también por mis hermanos”, afirma. Su madre incluso asistió a su ordenación sacerdotal.

Mirando hacia su nuevo ministerio, Mrkaljevic expresa su deseo de acompañar espiritualmente “a las personas y anunciar la Buena Nueva”.

“Nunca es en vano, por pocos que seamos. Yo mismo he experimentado cuánto me ha enriquecido y eso es lo que quiero compartir con los demás”, concluye.

jueves, 30 de enero de 2025

Patras Paul, imán que se convirtió al cristianismo y luego lo hicieron su esposa y sus 6 hijos: «En un sueño oí una voz: 'Yo soy el camino, la verdad y la vida' y me entregaron el símbolo de una cruz»


Un cristiano perseguido orando en Pakistán sin mostrar su rostro como Patras Paul

* «Terminé en la cárcel donde tuve que cumplir un año de reclusión. En la cárcel  viví otro milagro: me sentí muy fuerte por dentro; yo estaba firme en mi fe en Cristo. En mi primer día en prisión me dieron la comida de la cárcel, pero la rechacé. Ese mismo día se me acercó una persona de la prisión y me preguntó mi nombre. Le dije que mi nombre era Patras Paul. Él me dijo que no me preocupara, y empezó a traerme comida fresca todos los días durante un año, y recogía mi ropa sucia y me la devolvía al día siguiente limpia y planchada. En mi barracón también había presos peligrosos, pero yo no tenía miedo de nadie, porque Jesús estaba siempre conmigo. Después de un año, fue mi esposa quien apeló ante el juez, defendiendo mi inocencia. El acusador no compareció y por fin, en 2006, el juez ordenó mi libertad. Después de la absolución, mi esposa y mis seis hijos también aceptaron a Cristo; todavía no han recibido el bautismo, pero llevan una vida cristiana. Los cristianos tienen miedo de bautizar a los ex musulmanes porque no quieren arriesgar sus vidas. Amo a Jesús, creo que la salvación sólo viene a través de Él»

Camino Católico.-  De imán a discípulo de Jesús, en un camino de fe, persecución y resiliencia. El extraordinario testimonio de Patras Paul (Pedro Pablo), el nombre cristiano de esta persona que AsiaNews encontró en una localidad de Pakistán que no se especifica por obvias razones de seguridad. «Nací en 1968 en un barrio muy pobre y pertenezco a una familia sunita de firmes convicciones. En el año 2000 me convertí en Qari Imam y luego fui designado Masjid y me destinaron a diferentes ciudades del país para llevar a cabo mi servicio. Hasta 2003, cuando por primera vez tuve dudas sobre mis conocimientos y mi religión», ha explicado Patras a la agencia vaticana.

«Era la semana de Eid-ul-Adha y estaba leyendo la historia del sacrificio. Estaban Abraham e Ismael (en el Corán, el episodio se refiere a Ismael y no a Isaac), Abraham tenía los ojos cerrados y degolló a Ismael, pero cuando abrió los ojos, había un cordero sacrificado, y no Ismael. Yo pensé: ¿De dónde salió este cordero? Este cordero es más grande que Ismael, que sacrificó su vida por él», refiere el paquistaní. «Mi búsqueda de respuestas me llevó al Evangelio (que me había regalado un amigo), donde encontré las palabras del evangelista Juan: Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito (Jn 3,16) y Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn 1,29). Entonces, en secreto, abracé a Jesús como mi Salvador. Comencé a leer la Biblia con gran interés y dedicaba la mayor parte de mi tiempo a esta lectura. Y comencé a rezar solo delante de Jesús», refiere.

Un día de 2005, de pronto, los demás se enteraron de su nueva fe. «Yo era imán en una mezquita de Cachemira. Seguía en mi corazón dos religiones diferentes y le pedí a Dios que me mostrara el camino correcto de la salvación. Una noche, en un sueño, escuché una voz: Yo soy el camino, la verdad y la vida y me entregaron el símbolo de una cruz», añade. «Ese día, en la mañana, me levanté temprano para recitar el Adhan en la mezquita. Pensé que lo estaba recitando, pero por el altavoz salió el nombre de Jesús. Uno de mis alumnos de la mezquita, que me estaba escuchando, me sacudió el hombro con fuerza y me preguntó: ¿Qué estás haciendo, maestro? Le respondí: Estoy recitando el Adhan. Pero él me dijo que no, que estaba diciendo algo diferente», me replicó.

Un año de cárcel

Mientras tanto, algunas personas de la ciudad que estaban escuchando la oración por el altavoz corrieron a la mezquita. «Escuché una voz que me decía tres veces: Corre, Pedro, y salí corriendo de la mezquita. Pero me atraparon, eran cerca de veinte personas, me pegaron patadas, puñetazos y con palos. Todavía tengo las marcas de esas heridas en mi cara», añade el converso. «Me gritaron que me había convertido en un kafir (incrédulo). Desde Cachemira me enviaron de vuelta a la madrasa de donde venía; allí, mis familiares y los clérigos me llevaron a la comisaría acusándome de blasfemia. Terminé en la cárcel donde tuve que cumplir un año de reclusión», reconoce.

«En la cárcel –continúa el imán que se convirtió al cristianismo– viví otro milagro: me sentí muy fuerte por dentro; yo estaba firme en mi fe en Cristo. En mi primer día en prisión me dieron la comida de la cárcel, pero la rechacé. Ese mismo día se me acercó una persona de la prisión y me preguntó mi nombre. Le dije que mi nombre era Patras Paul. Él me dijo que no me preocupara, y empezó a traerme comida fresca todos los días durante un año, y recogía mi ropa sucia y me la devolvía al día siguiente limpia y planchada. En mi barracón también había presos peligrosos, pero yo no tenía miedo de nadie, porque Jesús estaba siempre conmigo».

Un nutrido grupo de cristianas protesta en Pakistán contra las leyes anti conversión

Conversión de su esposa e hijos

«Después de un año, fue mi esposa quien apeló ante el juez, defendiendo mi inocencia. El acusador no compareció y por fin, en 2006, el juez ordenó mi libertad. Después de la absolución, mi esposa y mis seis hijos también aceptaron a Cristo; todavía no han recibido el bautismo, pero llevan una vida cristiana. Los cristianos tienen miedo de bautizar a los ex musulmanes porque no quieren arriesgar sus vidas. Después de abrazar a Cristo, tuvimos que abandonar nuestra aldea, nuestros padres, amigos y familiares, porque todos se convirtieron en enemigos», lamenta.

«Fui a muchas aldeas y barrios cristianos para pedir ayuda, comida y refugio –recuerda Patras– pero se negaron a ayudarnos porque temían que los musulmanes los atacaran. No puedo olvidar una fría noche de diciembre de esos años. Todos nosotros, mi esposa, yo y mis seis hijos pequeños no teníamos dónde cobijarnos y hacía mucho frío. No teníamos ropa adecuada para el invierno y mis hijos enfermaron de hambre y de frío. Éramos como mendigos. Pero nosotros permanecimos firmes en nuestra fe, sabíamos que Jesús nos ayudaría. Entonces llegué a este distrito, donde nos dieron una casita en un pequeño espacio de un barrio marginal; y todavía vivimos aquí».

Vivir en una cuadra

En realidad, Patras vive en condiciones inimaginables, en un espacio destinado a los animales que cuida, a cambio de ese refugio. En esta aldea la mayoría de las personas piensan que son musulmanes. Su mayor temor es por sus tres hijas, que están creciendo y son vulnerables a conversiones forzadas y otros abusos. «Lo único que quiero es que caminen con Jesús y lleven su mensaje a los demás», subraya.

Patras se desplaza en bicicleta a otras aldeas alejadas del lugar donde vive y predica el Evangelio de Cristo. Las familias cristianas le dan un poco de comida y una pequeña suma de dinero en agradecimiento. Cuenta que hay otras familias musulmanas que han abrazado a Cristo en secreto, pero no pueden decirlo públicamente. En 2020 fue atacado por un grupo de musulmanes que descubrieron una Biblia y un libro de oraciones cristianas en urdu en su bolso. Pero él permaneció firme en su fe. «Amo a Jesús, creo que la salvación sólo viene a través de Él», sentencia.

Un musulmán no puede dejar el islam

Ahora quiere cambiar su documento de identidad para que este refleje su identidad cristiana, para asegurarse un lugar seguro donde vivir y para asegurarse de que sus hijos tengan una educación y libertad de culto. Joseph Janssen, activista por los derechos de las minorías del Jubileo, está trabajando para ofrecerle ayuda. «La Constitución de Pakistán garantiza la libertad de religión», explica Janssen a AsiaNews, «pero la realidad es muy diferente. El departamento gubernamental NADRA (National Database and Registration Authority) aplica una política oficial que niega a los musulmanes la posibilidad de cambiar su estatus religioso. En el exterior de cada oficina de NADRA hay un cartel con las leyes que aseguran que un musulmán nunca puede abandonar el islam. Esta política contradice directamente la esencia de la libertad religiosa y los derechos humanos fundamentales».

«Aunque Pakistán no penaliza oficialmente el abandono del islam, los apóstatas corren un gran peligro», añadió Jannsen. Están sujetos a ostracismo, amenazas, violencia y crímenes de honor. Además, las leyes sobre la blasfemia, que conllevan la pena de muerte, se utilizan como arma contra aquellos que abandonan abiertamente el islam. «La libertad religiosa es un derecho humano. Es hora de tomar posición a favor de aquellos que se ven obligados a practicar su fe en secreto. Pakistán debe honrar sus compromisos constitucionales y obligaciones internacionales en este tema», concluye Jannsen.

viernes, 24 de enero de 2025

Armin, musulmán iraní, bautizado católico al ver la fe coherente de personas de la Iglesia que rezó: «Dios, si existes, quiero saber de ti y oírte directamente porque lo he escuchado en otros pero lo quiero experimentar yo»


Armin celebra que hace ocho meses recibió el bautismo y fue acogido como católico

* «Sabiendo que Dios me perdona y que siempre me espera para que me acerque más, soy otra persona totalmente en contra de lo que fui. Agradezco mucho a la Iglesia el haberme enseñado la humildad, la paz y el amor a servir en lugar de ser servido. Es mucho mejor siempre tener la bendición de Dios que algo del mundo, porque lo que te da Dios, la paz, la alegría y la satisfacción, se queda y manifiesta para siempre»

Vídeo de H.M. Televisión en el que Armin cuenta su testimonio

* «El bautismo fue lo mejor que experimenté, nunca había estado tan feliz. Ese día fui convertido de siervo de Dios en hijo de Dios, pasé de querer conocerle a ser parte de su pueblo y su familia. En vida, tenía un Padre que ama sin esperar nada en respuesta, para avanzar y acercarme a él. Es lo máximo que alguien puede pedir en su vida» 

Camino Católico.-  Hasta 2018, Armin, un joven iraní, sólo concebía la vida desde la religión musulmana, “la única opción” en su país. Armin procede de una familia iraní de religión musulmana. Desde pequeño siente la necesidad de buscar la verdad, de buscar a Dios, pero nada le convence. Con una personalidad violenta y egoísta, Armin se meterá en el ejército y acabará en Canadá. Finalmente, por razones políticas, acabará en España. Será ahí donde verá en las personas que le rodean una vida coherente con su fe, el catolicismo, y esto le llevará a hacer un ruego a Dios: «Dios, si existes, quiero saber de ti, quiero oírte directamente a ti porque lo he escuchado en otros pero lo quiero experimentar yo», dice entrevistado en el programa Cambio de Agujas de H.M. Televisión. Dios no tardará en responder a su ruego, y a partir de ahí Armin cambiará su vida completamente dejando el islam y bautizándose, pasando a formar parte de la Iglesia católica.

Armin cuando era pequeño

“Desde los 18 y hasta mis 20 años fui militar y la personalidad que tenía no es algo que quiera recordar, pero es parte de la realidad. Era una persona violenta, poco moral y solo me importaba yo mismo, nadie más”, comenta.

En julio de 2018, año de las protestas de la disidencia y la represión del régimen iraní, Armin llegó a España. Recuerda que desde los seis años siempre había tenido una “necesidad de búsqueda de Dios”, porque “sabía que había uno, pero no quién era”.

Ya en su nuevo destino, tomó la resolución de buscar a ese Dios que no conocía a través de la vivencia de la gente, ya que en Irán, “si la gente dice o hace algo bueno es por un beneficio personal”.

Lo que vio en la Iglesia que le acogió en España era “totalmente lo contrario” de lo que había visto en su país.

Armin de militar

“Empecé a observar y lo que encontré aquí fueron personas que decían que eran de Dios, pero que también lo vivían sin decirlo. Eso empezó a tocarme el corazón, saber que es la fe en lo que viven. Porque si es lo que viven naturalmente, eso es lo que acerca a Dios”; comenta.

Admite que siempre recordará a sus catequistas y a su párroco, por su ayuda y especialmente por su evangelización desde el ejemplo, “que vivían la fe sin decirlo, sin reclamar ningún crédito para ellos. Siempre vi en ellos esa profundidad en el amor, en la humildad, la confianza y la vivencia de la fe. Me tocó mucho. Para mí, es casi imposible creer que alguien en Irán pueda vivir la ley de Dios sin ningún crédito sobre ellos, pero en ellos tres lo que vi es dar siempre todo el crédito a Dios, el amor a la gente y el resto de lo que les queda a Dios y a su pueblo”, relata.

Preguntado por cómo la fe ha cambiado su vida, admite que la relación que tenía antes con su dios era “el temor, no hacer las cosas mal y hacer el bien para no ser castigado”, pero ahora observa “un cambio total de perspectiva”.

Armin trabajando en la residencia de ancianos

“Sabiendo que Dios me perdona y que siempre me espera para que me acerque más, soy otra persona totalmente en contra de lo que fui. Agradezco mucho a la Iglesia el haberme enseñado la humildad, la paz y el amor a servir en lugar de ser servido. Es mucho mejor siempre tener la bendición de Dios que algo del mundo, porque lo que te da Dios, la paz, la alegría y la satisfacción, se queda y manifiesta para siempre”, detalla.

Preguntado por sus primeras catequesis, recuerda un momento de oración en el que se dirigió a Dios: “Estoy cansado de oír de ti, háblame tú mismo, quiero oírte a ti”.

La respuesta no tardó en llegar y fue a través de su párroco, aún un desconocido, cuando le escuchó decir que Dios habló a los hombres con su palabra, pero que en esta época habla a través de su hijo. Aquella fue la respuesta que Armin esperaba y necesitaba para empezar las catequesis.

Comenzó así un largo periodo junto con Carmen, su catequista, a quien recuerda “por su servicio a Dios sin esperar recibir nada, porque todo lo que hacía era por su amor a Dios, y porque en lugar de solo explicarme, trató de enseñarme cómo vive la fe un cristiano en cada situación, cómo decidir o cómo un hijo de Dios puede pensar y saber qué es lo que Él puede querer. Me ayudó mucho a formar mi mente y salir del ojo por ojo al amor y al perdón”, explica.

Así pasaron los días hasta que llegó el momento de su bautismo, que aún hoy define como el mejor día de su vida.

Armin el día de su bautismo hace ocho meses

“Fue lo mejor que experimenté, nunca había estado tan feliz. Ese día fui convertido de siervo de Dios en hijo de Dios, pasé de querer conocerle a ser parte de su pueblo y su familia. En vida, tenía un Padre que ama sin esperar nada en respuesta, para avanzar y acercarme a él. Es lo máximo que alguien puede pedir en su vida”, relata.

Mirando hacia atrás, recuerda una vida plagada de violencia y carente de paz. Por eso celebra que hoy es una persona renovada, repleta de una “paz verdadera, de una felicidad y un gozo que no importa en qué situación esté”, pues confía en que “si Dios está conmigo, todo va a salir bien”.

Entre otras piezas claves de su nueva vida menciona a la Virgen María, a la que valora no solo como la “roca y refugio” que le ha “protegido y consolado” en la adversidad, sino también en quien la ha enseñado a entender el concepto de amor de madre a un hijo.

“Esa ha sido mi experiencia con María, el amor y la compañía en la vida. No importa si estoy feliz o en cualquier situación que esté, siempre le pido que esté conmigo. No me hace falta pedir siempre algo, estar con ella es todo lo que puedo pedir y me basta”, confiesa.

 Armin es feliz con su nueva vida como católico e intenta evangelizar incluso a sus amigos en Irán  

Armin recuerda a sus amigos iraníes de la infancia. Contactó con ellos, pero le reprochan su conversión y le tratan como un desconocido. "No te conozco", le dicen. 

Pero el joven les dijo que había encontrado a Dios, "que conocerle y tener relación con Él y saber cuánto te ama es diferente a solo saber que existe”. Sus amigos entonces le pidieron que les contase algo más. Armin entonces les envió fichas y documentos de su catequesis. Pasado un tiempo, Armin celebra que ahora también ellos se han convertido y asistido hace poco a su primera misa presencial en Turquía.

Aquella experiencia, asegura, “me ha dado el sentido de que si hoy día me muero ya no estoy preocupado por nada. En Irán hay mucha gente que tiene el hambre de conocer a Dios y amarle, ya que siempre han vivido con el temor y no tenían la oportunidad de conocerle. Espero que llegue el día en que podamos celebrar a nuestro Rey, Jesucristo, en todo el mundo y también en que unidos bendigamos a María, nuestra madre”, concluye.

miércoles, 19 de junio de 2024

Djamel Guesmi, actor, era musulmán y vivía en la calle: «Haciendo teatro San Francisco me condujo hacia Cristo que restauró mi dignidad, me abrió los Evangelios y recibí el bautismo con 38 años»

 


* «Durante 35 años he interpretado a Francisco en lugares cargados de historia y espiritualidad -monasterios, abadías o plazas de iglesias. Cada actuación es como un boceto. Una etapa de un viaje interior que nunca termina. Me llamaron especialmente la atención las actuaciones que hicimos en Roma en 2017, durante el festival Fratello, la peregrinación de la gente de la calle. Los hombres y mujeres de la calle son mi familia. San Francisco era grande porque seguía siendo muy pequeño. También me siento muy cercano del cura de Ars, Charles de Foucauld… Como ellos, dejé de crecer, de perseguir el éxito, la fama, el poder y el dinero; son señuelos, calamidades. Como ellos, abracé la pobreza. La habitación de 17 m2 en la que he vivido durante 45 años es muy sencilla y, sin embargo, ¡me siento como en un palacio!»

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miércoles, 12 de abril de 2023

Reza Ajtar fue educado como musulmán, bautizado como anglicano y confirmado católico: «Dios me estaba llamando»


 * «Fui confirmado y recibido en la comunión  de la Iglesia en 2018. Vi a Jesús frente a mí desde la custodia en la capilla de adoración perpetua y supe que había tomado la decisión correcta. Siempre había rezado por los muertos y los sacramentos no presentaban ninguna dificultad. Tampoco tuve problemas para aceptar que los santos en el cielo oraron por nosotros, aunque me tomó un tiempo acostumbrarme a la idea de invocar a los santos para que intercedieran»

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martes, 14 de marzo de 2023

Nikki Kingsley, musulmana convertida al catolicismo: «Buscaba la verdad, soñé con la Virgen y Jesús y en una Iglesia ante un crucifijo supe que Cristo es el Hijo de Dios»

 


* «Es una conversión del Islam, pero realmente es una historia de amor de Dios, y de cuán profundamente nos ama y camina con nosotros. Mi vocación no es hablar de lo que está mal en el Islam. Quiero hablar del amor de Cristo y del amor del Padre, y de cómo puede transformar tu vida. Ser cristiano no consiste sólo en creer en Cristo, sino en reconocer que va a ser un compañero durante toda tu vida, en una relación cada vez más profunda. Cuando tienes esa relación, tu vida se transforma»

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viernes, 13 de enero de 2023

Mehdi Djaadi, actor en Francia, dejó el islam por Cristo: «Hice la comunión y la confirmación. Me sentí rodeado de Jesús y los santos. La cultura no soporta a quien se opone al relativismo»


* «Jonathan, un amigo de infancia católico, me propuso ir a un retiro a la abadía de Sept-Fons (Allier). Al llegar a los oficios, me quedé conmocionado con la liturgia de las horas. Amaba los salmos. Todo el misterio de la Revelación está contenido en ellos: el consuelo, la espera, la alegría, la Jerusalén celeste. Allí, cerca de esos monjes, oí a Dios cantar dentro de mí. Después fui a la Adoración. Nada había sido tan profundo antes como esa exposición del Santísimo Sacramento. Tengo la certeza de que el Jesús que yo amo, al que rezo, está realmente presente. Como si yo pudiera hablar con Él ¡allí mismo! Me sentí envuelto por su presencia. Al salir me encontré con Jonathan y le dije: «He comprendido». Se me abrió un mundo increíble. Me fui de ese lugar con el rostro bañado en lágrimas: sobre una mejilla, por la alegría de haber encontrado de nuevo a Cristo; y sobre la otra, por la tristeza de no poderme unir a Él en la eucaristía. Los dos años siguientes los dediqué a Dios. A las seis de la tarde iba a misa a la basílica de Notre-Dame du Valentin, y también a catequesis»

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sábado, 20 de agosto de 2022

Youssif dejó de ser agnóstico cuando en la oración de unos cristianos «descubrí un Dios que está cerca de nosotros. Eso me transformó y salí con la certeza de que Dios me amaba»

 


* «Lo primero que cambió en mi vida fue la libertad. Me sentí libre de pensar de forma diferente a los demás, y con una relación con Jesús que hoy es bastante sencilla. Jesús es Aquel a quien puedo decir: ‘Amigo, en serio, no puedo más, mi vida no va bien, tienes que intervenir, tienes que hacer algo’. Y sé con certeza que me escucha y que encontrará una solución. La encontramos juntos, porque Dios respeta nuestra libertad. Pero cuando las cosas no van bien, en cualquier caso voy a la Adoración, tomo la Biblia, le digo ‘Ayúdame’ y cuando la abro estoy seguro de que Dios me responde»

El vídeo puede verse con los subtítulos en español entrando en la ruedecita de la derecha de configuración, luego en subtítulos, después en traducir automáticamente y eligiendo el español

Camino Católico.-  Youssif es de origen musulmán. Sus padres le enseñaron «los rudimentos de la religión: a rezar, a ayunar, a temer a Dios… Pero nunca lo encontré suficiente, siempre tuve necesidad de ir más allá en la espiritualidad, de comprender a Dios. Y nunca me hablaron de Dios».

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jueves, 24 de marzo de 2022

domingo, 20 de marzo de 2022

Vicky Adam Ubaid Akram era musulmán y se ha bautizado católico porque en un sueño vio un crucifijo y le conmovió profundamente la enseñanza de Jesús sobre la ley del amor

 


Camino Católico.-  Vicky Adam Ubaid Akram, 24 años, nació en una familia musulmana al este de Java, en Indonesia y siempre había seguido los preceptos del islam, como rezar cinco veces al día. Sin embargo, en 2018 empezó a sentir que su religión no le ayudaba a «comunicarse con Dios». “En 2018 mientras estudiaba en la universidad, comencé a sentir que no encontraba paz al realizar rituales religiosos islámicos como la oración”, relata a Ucanews.

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martes, 8 de marzo de 2022

Benjamín huyó de irán al convertirse del islam en cristiano: «Veía películas de Jesús, me pregunté quién era y una profesora me enseñó todo, me dio una Biblia y Él vino a mi»

 


* «Cuando dije en mi familia que era cristiano, fue una locura, muy estresante. Todo el mundo en mi familia se mofaba de mí. Me decían si era una broma, que Jesús no era el verdadero Dios. Yo respondía que no, que Jesús sí era el verdadero Dios. Mi familia se enfadó conmigo y dejó de hablarme. Hasta pasados uno o dos años, no volví a tener contacto con ellos. Años antes, mi madre se había marchado a Inglaterra para buscar una nueva vida, y se había convertido al cristianismo, pero yo no lo sabía, me enteré cuando llegué a Europa. Entonces ya sabía que Jesús era el verdadero Dios»

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jueves, 15 de abril de 2021

Así se convirtió Maisara, de musulmana criada en Arabia Saudí a católica de misa diaria y catequista


* «Y
o era consciente de que Cristo nos había salvado, que se había puesto en nuestro lugar para salvarnos de la muerte y era consciente del castigo que recibió Cristo por mí... Me dio un vuelco el corazón y una voz que me decía: ‘Y ahora que lo sabes, ¿qué vas a hacer?’. Se me paró el mundo, veía a Cristo en la cruz extendiéndome la mano haciéndome esta pregunta. Y en una décima de segundo pensé que no podía dejarle con la mano extendida. ‘Me acojo a tu mano y te seguiré’»

miércoles, 2 de mayo de 2018

Charbel Raish, católico, cuestionado por un jeque se hizo musulmán un día: «Jesús me dijo: ¿Vas a desechar lo que he hecho por tí?»

* «La cara de Jesús apareció allí, en el Sagrario. Pensaba que me estaba volviendo loco. Me froté los ojos y volví a mirar, el rostro seguía allí…  Sabía con certeza que era la voz de Jesús, y que estaba hablando sobre mi fe católica. Le respondí que no, no iba a dejar al catolicismo. En ese momento me liberé de un peso enorme… Supe que tenía que transmitir el Evangelio, la buena nueva…Sé que todo esto ha sido obra de Dios. Yo no era muy bueno en el colegio, casi suspendo, por eso estoy seguro de que es Dios quién está haciendo el 100% del trabajo»