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jueves, 30 de abril de 2026

Myles Patricio, violinista: «En búsqueda espiritual me acerqué a los mormones, al agnosticismo y al esoterismo pero el testimonio de vida de mi tío me ha llevado a bautizarme católico en la pasada Vigilia Pascual»

Myles Patricio es bautizado la noche de la Vigilia Pascual, el sábado santo, 4 de abril de 2026 / Foto: EWTN Noticias

Camino Católico.- Myles tocaba violín en la Filarmónica de la UNAM y llevaba décadas saltando de una búsqueda espiritual a otra —desde los mormones hasta el esoterismo— sin encontrar respuesta. Fue en la Rectoría de San Buenaventura, al sur de la capital, durante la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Esa noche, junto a otras 18 personas, Myles Patricio Mckeown Meza recibió el bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, y contrajo matrimonio por la Iglesia. 

Una búsqueda que encontró su rumbo 

Myles Patricio es violinista y forma parte de la Orquesta Filarmónica de la UNAM y de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes. Vive en la Ciudad de México junto a Cynthia, su esposa, y su hija de seis años. 

La historia de Myles está marcada por una constante búsqueda espiritual. En entrevista con ACI Prensa cuenta que, a los 13 años, él y su madre se acercaron a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos como los mormones. “Llegamos a ir un poco, me bauticé ahí”, recuerda. No obstante, nunca se involucró plenamente. 

“Después estuve buscando camino por algunas otras lecturas. Leí otros libros de agnosticismo, de algún tipo de esoterismo y si bien me parecía interesante, también sentía como que eran más como una novela que como algo realmente como sustancioso, espiritualmente hablando”, señala. 

Hacia fines de 2025, distintos testimonios comenzaron a iluminar su búsqueda. Para entonces sintió que Dios le estaba poniendo en “un camino que tanto había querido”. 

Uno de esos testimonios fue el de su tío Mike, un católico irlandés con quien siempre ha tenido una relación cercana. Él le compartía “cómo lleva su familia, su matrimonio, su fe” y cómo integra todo ello en la vida diaria. Myles buscaba precisamente fortalecer su propia vida familiar. 

También influyeron dos sacerdotes cercanos. El primero fue el P. Marco Polo Mercado Olmedo, su mejor amigo de la infancia y hoy sacerdote formador en el Seminario Mayor de la Arquidiócesis de Xalapa, Veracruz. 

El segundo fue el P. José Guillermo Gutiérrez Fernández, responsable de la Rectoría de San Buenaventura —donde más tarde sería bautizado—. El sacerdote se mudó cerca de su hogar, y de esa cercanía nació una amistad que poco a poco se transformó en acompañamiento espiritual. 

Así, junto a su esposa Cynthia y su hija, emprendió un camino de fe que culminó con la recepción del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, además de casarse por la Iglesia Católica. Su hija también fue bautizada ese mismo día. 

Desde entonces, asegura que se siente “distinto”. Se muestra emocionado por seguir aprendiendo en su fe y se interesa por figuras como San Patricio. También recurre a herramientas como Hallow, aplicación católica de oración y meditación guiada. 

Hoy, esa transformación se refleja también en su vida cotidiana. Procura hacer oración con su hija al final del día y, en medio de la rutina, detenerse para “recordar qué es lo que importa y por qué estamos aquí. Agradecerle a Dios porque estamos sanos, estamos juntos”.

Hay que dejar actuar a Dios 

El P. Guillermo, que ha acompañado a Myles Patricio  en su proceso, asegura que ha visto cambios evidentes. Entre ellos destaca “una mayor conciencia de la filiación divina”. 

También observa “una conciencia que Dios hace nuevas todas las cosas y por lo tanto una renovada esperanza”, así como la experiencia de saberse que dentro de la Iglesia Católica siempre se sentirá “acogido, amado e impulsado para caminar renovando su vida y su vida concreta de cada día”. 

Un signo que el sacerdote subraya es que  ha vivido un verdadero “encuentro personal con el Señor” a partir del “testimonio callado, silencioso, entregado, alegre” de las personas que han influido en su vida. 

Por ello, hace una invitación a los demás católicos a ser testimonio y dejarse “guiar por el Señor y compartir esta vida, esta alegría que nos inunda a nosotros, esta esperanza que tenemos”.

Aideé Citlali Manzano, psicóloga de 42 años: «Había sido Testigo de Jehová, me alejé de Dios, me detectaron un tumor y vi que necesitaba tener la guía de Dios... el respaldo de la Iglesia Católica y me he bautizado»

Aideé Citlali Manzano Mediana es bautizada la noche de la Vigilia Pascual, el sábado santo, 4 de abril de 2026 / Foto: EWTN Noticias

* «Dios es un Padre muy amoroso, que sabe cuántos cabellos tenemos, qué hay en nuestros sentimientos, qué hay en nuestro corazón»

Camino Católico.- Aideé tenía 42 años, dos hijas y un tumor recién extirpado cuando decidió que ya no podía más sola. Había sido Testigo de Jehová de niña, pero hacía años que no pertenecía a ninguna iglesia.  

Fue en la Rectoría de San Buenaventura, al sur de la capital, durante la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Esa noche, junto a otras 18 personas, Aideé Citlali Manzano Mediana recibió el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, y contrajo matrimonio por la Iglesia. 

Redescubrir a Dios 

Aideé, psicóloga de 42 años, es madre de dos hijas junto a su esposo Francisco. En entrevista con ACI Prensa, relata que durante mucho tiempo pensó que sólo con “creer en Dios era suficiente para salir adelante”. Sin embargo, algo cambió en los últimos años.

“A pesar de que yo había tenido acercamiento con la Iglesia Católica, yo decía: ‘sí me gusta, pero pues yo no necesito pertenecer a ninguna iglesia, ni a ninguna religión, porque yo tengo a Dios en mi corazón y eso es suficiente’”, cuenta. 

Reconoce que un momento decisivo de aprender más de Dios llegó cuando le detectaron un tumor en 2024. Aunque enfrentó la operación para extirparlo con valentía, el proceso posterior fue distinto. “A los dos meses empecé a sentir como que me iba para abajo, depresión, empezaron a cambiar muchas cosas”, recuerda. 

Cuenta que se decía a sí misma: “yo puedo sola”. Sin embargo, llegó a un límite y en 2025 reconoció que no podía más y que “necesitaba tener la guía de Dios... el respaldo de una iglesia como la Iglesia Católica, de una religión”. 

Antes ya había sido Testigo de Jehová. “Participé activamente hasta la edad de 15 años. Aunque yo creía en Dios no sentía que pertenecía a esa ideología”, dice. Con el paso del tiempo, se alejó por completo de la práctica religiosa y, como ella misma relata, “varios años me alejé de Dios”. 

Tras concluir sus estudios en psicología, comenzó a hacer voluntariado en el Hospital General Dr. Rubén Leñero, en el área de urgencias y traumatología. Fue en ese entorno donde, gracias al testimonio de un sacerdote y dos psicólogas católicas, comenzó a tener nuevas preguntas de fe.  Sin embargo, reconoce que en ese momento “no tenía oídos para oír”. 

Después de admitir que necesitaba a Dios y a la Iglesia Católica, se acercó con la convicción de permanecer en ella. En la comunidad de San Buenaventura encontró el acompañamiento espiritual que buscaba. 

Con el apoyo de Francisco, su pareja, se preparó para recibir los sacramentos. En la pasada Vigilia Pascual recibió el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, y contrajo matrimonio por la Iglesia. 

Hoy vive esta nueva etapa con entusiasmo. En su hogar colocó una repisa donde conserva su Cirio Pascual y espera añadir imágenes y otros signos religiosos para que ese espacio “sea un lugar para Dios”.  

También reconoce que aún desea seguir aprendiendo, ya que “hay otras oraciones que yo los escucho decir y no me las sé”. “Nuestros padrinos de boda nos hicieron el favor de regalarnos unos rosarios y nos dijeron: ‘los rezan juntos’, y yo dije: ‘sí, pero no sé rezar el rosario’”. 

Aunque siempre creyó en Dios, hoy lo contempla de otra manera: como “un Padre muy amoroso”, que sabe “cuántos cabellos tenemos, qué hay en nuestros sentimientos, qué hay en nuestro corazón”.

Hay que dejar actuar a Dios 

El P. Guillermo, que ha acompañado a Aideé en su proceso, asegura que ha visto cambios evidentes. Entre ellos destaca “una mayor conciencia de la filiación divina”. 

También observa “una conciencia que Dios hace nuevas todas las cosas y por lo tanto una renovada esperanza”, así como la experiencia de saberse que dentro de la Iglesia Católica siempre se sentirá “acogida, amada e impulsada para caminar renovando su vida y su vida concreta de cada día”. 

Un signo que el sacerdote subraya es que  ha vivido un verdadero “encuentro personal con el Señor” a partir del “testimonio callado, silencioso, entregado, alegre” de las personas que han influido en su vida. 

Por ello, hace una invitación a los demás católicos a ser testimonio y dejarse “guiar por el Señor y compartir esta vida, esta alegría que nos inunda a nosotros, esta esperanza que tenemos”.

La 'influencer' Susana Arcocha hacia meditación Zen, entró en una iglesia y se ha bautizado: «Jesús me acompaña a todos sitios. Ahora comprendo, rezo y los pequeños detalles me recuerdan que Dios existe»

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, donde recibió el bautismo, la comunión y la confirmación del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

* «Cuando entré, noté esa gran paz, como si la iglesia me estuviera abrazando. Como si esos colores, esas vidrieras, esas columnas que se alzaban al cielo, como si ese espacio me estuviera conectando con Dios directamente. Simplemente me puse allí, escuché el órgano de la iglesia y vi cómo entró el obispo y comenzó la misa. Y con cada palabra, con cada canción, con cada nota de ese órgano, no podía dejar de llorar. Me pasé toda la misa llorando porque sentía que estaba en casa. Sentí otra vez, como cuando tenía 10 años, que pertenecía a un lugar en el que era acogida»

  Video del testimonio de Susana Arcocha de octubre de 2025 de su canal de YouTube en el que cuenta su conversión, cuando todavía no había sido bautizado 

Camino Católico.- La catedral del Buen Pastor de San Sebastián (País Vasco, España) acogió este Sábado Santo el bautismo de la influencer vasca Susana Arcocha, que cuenta con una comunidad de 600.000 seguidores en Instagram. La ceremonia fue presidida por el obispo de la ciudad, Fernando Prado. Arcocha estuvo acompañada por su catequista, María Pagalday, quien la ha guiado en todo su proceso espiritual. Durante la celebración, tanto ella como otros adultos recibieron también los sacramentos de la primera comunión y la confirmación.

En las imágenes difundidas en su Instagram, se la puede ver vestida de blanco acercándose a la pila bautismal. El vídeo también recoge escenas en las que aparece leyendo la Biblia en su casa y visitando la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

En pleno crecimiento como creadora de contenido inició su relación con Dios, cuando un domingo cualquiera renegó interiormente de sus rutinas orientales de meditación y, en su lugar, fue a misa. “Cuando entré noté esa gran paz, como si la iglesia me estuviera abrazando, como si estuviese hecha para mí. Como si estuviese en casa”, confiesa en un vídeo publicado el pasado mes de octubre de 2025 en su cuenta de YouTube, en el que relata su conversión que la ha llevado a su bautismo y que publicamos.

La influencer vasca advertía, a sus seguidores de que, a partir de aquel momento, las menciones a Dios y la religiosidad serían algo frecuente en sus publicaciones, a pesar que todavía no estaba bautizada ni había hecho la primera comunión.


Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo el bautismo del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

Meditación zen cristiana

Arcocha lo explica trasladándose con emoción a una infancia que recuerda plagada de lágrimas por no estar bautizada y deseos de formar parte de la comunidad cristiana.

El paso de los años hizo que olvidase la idea, al tiempo que se introducía de la mano de su familia en la “meditación zen cristiana”.

A partir de aquel momento, “conectar con Dios” a través de experiencias espirituales se convirtió en una de sus grandes aspiraciones mientras aprendía a meditar poniendo en práctica la flor de loto. En ocasiones creía que veía o se acercaba a Dios, pero pronto se topaba con la realidad: “No tenía nada que ver, simplemente eran cosas que hacía la mente”.

Arcocha siempre creyó en Dios y siempre tuvo una fe que no supo, o no pudo, poner en práctica. La ocasión de hacerlo surgiría precisamente en la adolescencia, cuando sufrió durante años episodios diarios de acoso escolar.

Primero afectó a su autoestima. Después, a su propia estabilidad emocional.

"Rota por dentro, en la noche oscura"

“Estaba rota por dentro. Entré en una etapa de mucha ansiedad. Quería huir, dejé de ir a clase y estudiar y empecé a esconderme. Fueron tres años de acoso, prácticamente todos los días. Entonces llegó mi etapa universitaria y pinché. Caí en un pozo. En la noche oscura del alma”, relata.

Fue entonces, “demasiado hundida en la oscuridad como para seguir con la vida normal”, cuando decidió buscar ayuda psicológica.

Mientras empezó a practicar yoga y acercarse a la llamada ley de la atracción. Fue entonces, buscando respuesta a sus preguntas, cuando creyó ver la solución disfrazada de espiritualidad oriental.

Tenía unos 26 años y ya conocía aspectos más que elementales de cosmovisiones orientales. Dominaba el plano de los chakras, el desarrollo espiritual, incluso prácticas que la hacían literalmente aprender sánscrito.

“Sentí que estaba dando mucho crédito a la espiritualidad de otras culturas y negando la mía propia, la cultura cristiana. Yo me crie y nací en España, Europa, cuna de nuestra cultura occidental… Y la estaba negando”, relata.

Convencida de que estaba incluso cuestionándose a sí misma, se hizo una pregunta: “¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué me voy tan lejos? ¿Y si tengo las respuestas aquí, más cerca?”.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo la comunión del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

"Donde Dios te ha puesto, están las respuestas"

Pasados los años y con la perspectiva que le ofrece su desarrollo vital, la influencer considera hoy que es algo común “negar lo que tenemos a nuestro alrededor, familia, ciudad, cultura y lengua”, mientras se asumen lenguas y culturas exóticas que resultan atractivas, como si la solución a los problemas no pudiese residir donde han surgido.

Hoy, sin embargo, considera que es precisamente “ahí donde Dios te ha puesto donde están las respuestas a todos los problemas”. En su caso, estaba a solo unos metros, en su propia ciudad natal.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, donde recibió los sacramentos de la iniciación cristiana del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

Llevaba tiempo pensando dónde, o en qué, podía encontrar la paz cuando tomó una decisión, hace unos tres años. “Voy a entrar a una Iglesia, a ver qué sucede”, pensó.

Un domingo cualquiera, en la catedral: "Sentí la paz"

El día que lo cambió todo fue un domingo aleatorio, “random”, en verano, cuando entró en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián. La reacción y el impacto fueron inmediatos.

“Cuando entré, noté esa gran paz”, relata, “como si la iglesia me estuviera abrazando. Como si esos colores, esas vidrieras, esas columnas que se alzaban al cielo, como si ese espacio me estuviera conectando con Dios directamente”.

Aquello solo fue “el principio”. Aún estaba por experimentar lo que sucedería en su primera misa tras años sin práctica religiosa.

“Simplemente me puse allí, escuché el órgano de la iglesia y vi cómo entró el obispo y comenzó la misa. Y con cada palabra, con cada canción, con cada nota de ese órgano, no podía dejar de llorar. Me pasé toda la misa llorando porque sentía que estaba en casa. Sentí otra vez, como cuando tenía 10 años, que pertenecía a un lugar en el que era acogida”.


Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, recibiendo la confirmación del obispo de la diócesis, Fernando Prado, durante la Vigilia Pascual / Foto: Instagram de Susana Arcocha

El poder de la belleza

La acogida y la ausencia de juicio fueron tan cruciales en aquel momento de conversión como lo fue el arte y la estética de un lugar “increíblemente hermoso”.

“Sentí esa hermosura dentro de mí, como si ese lugar estuviera hecho para mí”; recuerda la influencer, que pasados los años sigue sin poder comparar con nada “aquella sensación de estar en casa”.

Arcocha siguió yendo a misa. Y en cada misa lloraba, mientras era cada vez más consciente de que aquellos años estudiando otras culturas, abriendo su mente y expandiendo la conciencia le habían ayudando realmente a abrazar su propia cultura “con mucho más amor”. Y mientras, “en cada misa, seguía llorando”.

Susana Arcocha el sábado santo, 4 de abril de 2026, en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, junto al obispo de la diócesis, Fernando Prado / Foto: Instagram de Susana Arcocha

"He vuelto a mis raíces, todo tiene sentido"

Finalmente, la influencer se puso en contacto con su catequista: “He vuelto a mis raíces, a las raíces de todo lo que me rodea. Antes no entendía nada, y ahora lo entiendo todo, como si todos los pequeños detalles antes se me pasasen de largo y ahora fuese parte de ellos. Ahora comprendo, rezo y me recuerdan que Dios existe. Es como si encendieses la luz y tu vida tuviera sentido, desde las cosas más insignificantes”.

“Esta última semana he tenido un encuentro con Dios que no me esperaba”, concluye en el vídeo publicado en octubre pasado. “No se si esto le interesa a alguien, pero voy a sacar mi rosario y voy a seguir rezándolo hasta que haga un mes entero. Me he comprado mi primera cruz y me siento increíble, ahora Jesús me acompaña a todos sitios. Las cosas que me están sucediendo son fuera de lo normal”.

martes, 21 de abril de 2026

Andrea Payán, coach, 26 años, era atea y se ha bautizado: «Pasé por muchas cosas y Jesucristo es quien me hizo sentir como nunca antes: sostenida, protegida, amada, vista; nunca me he vuelto a sentir sola»

Andrea Payán, coach, cuenta su alegría al bautizarse con 26 años; recuerda haber sido una atea bastante convencida en su adolescencia / Foto: Canal de YouTube de Andrea Payán

* «Al creer en Dios intento cada día obrar lo más parecido a Jesús, seguir los 10 mandamientos, tener en cuenta la misericordia, el perdón, la bondad, el amor… Dios siempre ha estado ahí y estará. Y tú acudes a su encuentro, porque Él te lleva buscando toda la vida. Y además de forma paciente, sin presiones, ni agobios ni imposiciones, porque Dios de hecho nos da el libre albedrío de creer o no en él, no te obliga a creer. Entonces, cuando acudes a este encuentro, todo cambia, la vida cambia por completo. Al menos esa es mi vivencia, que estoy feliz, que estoy contenta, estoy pletórica de haber recibido por fin los sacramentos»

  Video del testimonio de Andrea Payán de su canal de YouTube

 Camino Católico.-  Andrea Payán, de 26 años, es una coach especializada en apoyar relaciones de pareja. En distintas redes lleva tiempo hablando de familia, infancia, valores y relaciones sanas entre hombres y mujeres. Es de Leganés (diócesis de Getafe) y esta Vigilia Pascual se bautizó (aquí el video corto con el obispo Ginés). 

"A mis 26 años he recibido el bautismo, la confirmación y la Eucaristía. En esta pasada Vigilia Pascual, el 4 de abril, recibí los sacramentos y me convertí oficialmente en hija de Dios, hija de la luz. Y para mí fue una noche muy muy especial. Antes del bautizo me iba el corazón a mil por hora. Empecé a emocionarme y la verdad que fue una experiencia inolvidable. Pese a ser 3 horas de vigilia se me pasó volando", explica Andrea Payán en un vídeo en su canal de YouTube.


En el mismo vídeo comenta, reflexionando: "Yo sé cómo es la vida sin creer en Dios, sin saber que existe Jesús, y sé cómo es mi vida ahora. Y hay gente que escucha esto y dice, 'Ah, ¿os creéis superior moralmente?' No. De hecho, yo sí que me creía superior moralmente cuando era atea, porque yo crecí escuchando que los creyentes son personas débiles que se agarran a algo porque son incapaces de de hacer frente a la vida, necesitan como esa ilusión de que algo existe y que eran incrédulos, incluso ignorantes. Yo ahora como cristiana y creyente no considero que los ateos o agnósticos sean malas personas, porque yo personalmente considero que era buena persona cuando no creía en Dios. O sea, tenía unos buenos valores, valores cristianos, aunque no fuera creyente. Ahora bien, ahora soy mejor persona", añade.


Una crisis de desesperanza


Andrea habló también en directo en el programa de televisión Vamos a Ver, que presenta Patricia Pardo, ella también católica de fe viva (ha ayudado a acercarse a la fe al presentador Christian Gálvez), cuenta Religión en Libertad.


"Yo no vengo de familia creyente y, efectivamente, no recibí el bautismo de pequeña, que es lo común", ha explicado Andrea en Vamos a Ver. 


"Siempre fui muy atea, además, estudié el bachillerato de ciencias puras y siempre decía que la razón y la fe están enemistadas. Creía eso. A través de una situación dura, una época muy difícil, pasé por una crisis existencial y caí en depresión, en un trastorno de la conducta alimentaria, no sabía qué estudiar... Sentí ese vacío y la desesperanza de verlo todo negro", ha comenzado explicando la joven.



Andrea Payán se ha bautizado en abril de 2026, en la Vigilia Pascual / Fotos: Facebook de Andrea Payán

"Llegó un día, con 18 años, toqué fondo, pensé que la vida era sufrimiento y que, para no sufrir, no había que estar en esta vida. Es un pensamiento común para aquellas personas que pasan por un momento duro. Pero otro día me vino otro pensamiento de que tenía que haber algo más. Ahí empezó una búsqueda a través de leer, investigar y empecé a hacer terapia. Comencé esa espiritualidad, me replanteé si habría algo que estaba ahí, que te ayuda, que te hace llevar mejor las cosas", añade.


"Me topé con el cristianismo, con la Biblia, con Jesús"


"En esa búsqueda me topé con el cristianismo, con la Biblia, con Jesús y ahí entendí que, pese a todo el sufrimiento que hay, podía ser más ligero y llevadero con la fe, creyendo en Dios. Fue algo que no fue repentino, no fue de la noche a la mañana, sino que fue progresivo. Fue una búsqueda. En mi caso, sé cómo es la vida siendo atea, sé cómo es creyendo en Dios".


En el mismo programa de televisión comenta: "Hay bastante desesperanza, muchas personas tanto adultas como jóvenes que se quitan la vida, con un vacío existencial... Tenemos todo, pero seguimos estando tristes, hay mayores tasas de depresión y peor salud mental. Creo que, como las generaciones más jóvenes hemos estado tan alejados de Dios que hemos llegado y decidido siendo más adultos. Creo que hay un anhelo y los adultos y jóvenes están ahora abrazando la fe".


En el caso de sus parientes, detalla que "me han dicho que si a mí me hace feliz, que lo ven, son testigos de primera mano de cómo ha cambiado mi vida al ser creyente, se alegran mucho".


"Alzo la voz, sin vergüenza"


En su canal de YouTube, Andrea Payán cuenta más sobre sus sentimientos y pensamientos como nueva cristiana. "Alzo la voz y digo orgullosa que soy cristiana, que me he bautizado por la Iglesia Católica sin miedo, sin vergüenza, porque aunque muchas personas nos digan que esto es una mala noticia, es una desgracia que los jóvenes se acerquen a la fe, el auge de jóvenes acercándose a la iglesia, realmente es una muy buena noticia. Realmente es una noticia esperanzadora. ¿Por qué? Porque acercarse a Dios no tiene absolutamente nada de malo", añade, quizá recordando unos comentario de la actriz Silvia Abril molesta porque se convierten muchos jóvenes.


"El sistema hoy en día está hecho para corrompernos y para destruir. Para destruir al hombre, a la mujer, la infancia, la familia, para ir en contra de lo bueno, de lo justo, de lo bello, de la verdad. Entonces, conoces a Jesús, que nos dice, "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6). Y Jesús también nos dijo que la verdad nos hace libres. En este mundo nos dicen que no existe una verdad, que la verdad es relativa, es subjetiva, que no existe el bien ni el mal, todo es relativo según la interpretación de la persona y eso lo único que hace es confundirnos, nos hace perder nuestra identidad, nuestras raíces, perder vínculos sociales sólidos, perder buenos valores que nos hacen buenos ciudadanos, buenos hijos, hermanos, vecinos, padres, madres".


Una civilización buena se construye sobre los 10 mandamientos


"La realidad es que nuestra sociedad, nuestra civilización y el buen progreso, lo bueno que hemos ido construyendo y logrando se basa en los valores cristianos. Seas creyente o no, si todos siguiéramos los 10 mandamientos, el mundo sería un lugar mejor", insiste.


"Ya tenía esos valores, pero al creer en Dios me esfuerzo más en ser mejor persona. Al menos intento cada día obrar lo más parecido a Jesús, intentar seguir esos 10 mandamientos, tener en cuenta la misericordia, el perdón, la bondad, el amor", comenta después.


Incluso criticar a los cristianos da relevancia a Cristo

Luego considera que incluso cuando se critica al cristianismo se le da relevancia a Cristo. "Aquellos que nunca han escuchado sobre ello o los que no tienen ni idea, esa insistencia en atacar también les genera una curiosidad. Así que ¡gloria a Dios!", comenta.


"Yo ya llevo tiempo defendiendo la familia, los valores cristianos, al hombre, la mujer, la infancia. Hablo de todo aquello que se considera políticamente incorrecto. Y ahora que me he bautizado y que he recibido al Espíritu Santo, hay una mayor fuerza y hay una mayor pasión en mí. Si ya la había, pues ahora aún más", asegura.

Luego se pregunta si las nuevas conversiones son por postureo o moda.


"No es postureo. Pienso que puede haber personas que lo hagan por intereses o por moda como pueden seguir otras modas. Ahora bien, bendita moda. Prefiero esto a ciertos bailecitos de TikTok, prefiero esto a ser un therian y sentirte un animal. Ahora bien, creo que verdaderamente hay una búsqueda. ¿Por qué? Porque nos han quitado a Dios. Es decir, nuestros padres y abuelos, quisieran o no, que eso es otra cuestión, escucharon sobre Jesús, hicieron catequesis, recibieron los sacramentos, pero mi generación y otras generaciones de jóvenes directamente no hemos escuchado hablar de Jesús, no hemos leído la Biblia, no hemos leído nada, no hemos recibido la palabra, no hemos tenido la oportunidad de decidir...", comenta.


La sociedad del "yo y ya" no es sana


Ella, que es coach de relaciones, explica que "vivimos en la sociedad del yo y del ya, queremos todo ya, todo rápido, efímero, al instante, sin esfuerzo, sin involucrarnos, sin comprometernos, tanto en las relaciones como en el trabajo, en los proyectos, en construir una buena salud, tener unas buenas finanzas, en cualquier ámbito no nos comprometemos. Y aparte la sociedad nos incita a ser individualistas, egoístas, a mirar por nosotros mismos. Entonces, eso todo lo que hace es que tengamos mucha sed. Cuando hemos probado todo y ves que por ahí no es, te empiezas a preguntar, ¿es esto todo o habrá algo más? Cuando pasamos por depresiones, por pérdidas, por malos momentos, empieza una búsqueda". Y explica luego: "Yo pasé por muchas cosas hasta que llegué a Jesús. Y Jesús es quien verdaderamente me hizo sentirme como nunca antes, sentirme sostenida, protegida, amada, vista. Nunca me he vuelto a sentir sola".


Recuerda que hacia los 16 años "tuve depresión. Pasé por unas épocas muy oscuras, o sea, veía todo negro, no tenía esperanza porque no no tenía fe. Ahí era atea. Y todo eso cuando tocas fondo en medio de la oscuridad, derrotado, solo, abatido, sin ninguna esperanza".


"Quizás ahí escuchas por fin a Dios, porque Dios siempre ha estado ahí y estará. Y tú acudes a su encuentro, porque Él te lleva buscando toda la vida. Y además de forma paciente, sin presiones, ni agobios ni imposiciones, porque Dios de hecho nos da el libre albedrío de creer o no en él, no te obliga a creer. Entonces, cuando acudes a este encuentro, todo cambia, la vida cambia por completo. Al menos esa es mi vivencia, que estoy feliz, que estoy contenta, estoy pletórica de haber recibido por fin los sacramentos".


Desde las redes, defender la familia


Finalmente, aclara que el contenido de su canal de YouTube, sobre familia y relaciones humanas, "pues va a seguir siendo de defensa del hombre, de la mujer, de la infancia, de la familia, reaccionar y comentar ciertos acontecimientos. Yo escucho a personas que no son creyentes, me gusta ciertas cosas que cuentan. Hay personas que ni siquiera tienen mi misma línea de pensamiento, pero me aportan o me ayudan a aprender y reflexionar en ciertos aspectos. Si solo escuchamos aquello que confirma lo que creo, pues tampoco nos permitimos cambiar, reflexionar", añade.