* “Hoy se oyen voces diciendo que los jóvenes están desmotivados porque no tienen un proyecto de futuro, y que los matrimonios y hasta las naciones se rompen porque sus miembros carecen de un proyecto común capaz de ilusionarlos, dinamizarlos y liberarlos de sus intereses particulares. Esto nos pasa, en definitiva, porque hemos rechazado el proyecto común por excelencia: la construcción del reino de Dios, que es el reino del amor. Este proyecto es capaz de despertar en las personas energías insospechadas hasta el punto de entregar por él la propia vida, como ha hecho el mismo Jesucristo y tantos discípulos suyos a lo largo de la historia”

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