* «Dejémonos pues interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pidámosle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?»
Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la catequesis del Papa León XIV
* «En este día, fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Fátima, dirigimos nuestra mirada al Santuario donde la Virgen María entregó un mensaje de paz a los tres pastorcitos. Encomendemos al Inmaculado Corazón de María el clamor por la paz y la concordia que surge de todas partes del mundo, especialmente de los pueblos afligidos por la guerra. Tal día como hoy, hace cuarenta y cinco años, se intentó asesinar al Papa Juan Pablo II, y por ello, dedico mi catequesis de hoy a la Santísima Virgen María. Asimismo, pronto celebraremos la Ascensión del Señor, que marca la entrada de su humanidad al cielo. Mientras esperamos la segunda venida de Jesús en gloria, que, como los Apóstoles, nos encomendemos a la Santísima Virgen. Sobre ustedes y sus familias, invoco con alegría la paz y el gozo de Cristo el Señor»
13 de mayo de 2026.- (Camino Católico).- “Al dejarse moldear por la obra de la Gracia, venida a cumplirse en Ella, y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, María es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo”, ha dicho el Papa León XIV en la Audiencia General de este miércoles, 13 de mayo, ante decenas de miles de fieles, continuando con su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, en esta ocasión reflexionando sobre el capítulo VIII de la Constitución dogmática Lumen Gentium, dedicado a la Virgen María, modelo de la Iglesia.
El Papa León ha señalado que, el Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen gentium, 60-62): “Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo y que su Madre Santísima «no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder» (LG, 60). Al mismo tiempo, «la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia» (ibid., 61)”.
Antes de su catequesis el Papa León XIV protagonizó un momento profundamente simbólico al recordar el atentado contra san Juan Pablo II ocurrido hace cuarenta y cinco años, en el mismo lugar donde hoy el Pontífice recorre en papamóvil para saludar a los fieles. En medio del ambiente de oración y recogimiento, León XIV descendió del vehículo y caminó hacia el punto exacto donde el Papa polaco fue herido en 1981. Allí, a pocos pasos de la Puerta de Bronce, se encuentra una placa de mármol blanco que marca el sitio del atentado. El Papa se detuvo ante la baldosa incrustada entre los adoquines, permaneció unos instantes en silencio y oración, y finalmente se arrodilló para acariciar el escudo de Karol Józef Wojtyła, gesto que conmovió a los presentes y evocó el doloroso episodio que sacudió al mundo entero. En sus saludos en inglés y portugués, el Pontífice ha vinculado la memoria del hecho con la festividad de Nuestra Señora de Fátima y encomendó a la Virgen el clamor de paz de los pueblos golpeados por la guerra. En el vídeo superior de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:
Vídeo del momento en que León XIV se detiene en el punto donde san Juan Pablo II fue herido en 1981
LEÓN XIV
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 13 de mayo de 2026
Los documentos del Concilio Vaticano II. II. Constitución dogmática Lumen gentium. 9. La Virgen María, modelo de la Iglesia
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!
El Concilio Vaticano II quiso dedicar el último capítulo de la Constitución dogmática sobre la Iglesia a la Virgen María (cfr Lumen gentium, 52-69). Ella «proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia y como tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la caridad» (n. 53). Estas palabras nos invitan a comprender cómo en María, que bajo la acción del Espíritu Santo ha acogido y generado al Hijo de Dios hecho carne, se puedan reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial.
Al dejarse moldear por la obra de la Gracia, venida a cumplirse en Ella, y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, María es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo. En cuanto que, además, es la creyente por antonomasia, donde se nos ofrece la forma perfecta de la apertura incondicional al misterio divino en la comunión del pueblo santo de Dios, María es miembro excelente de la comunidad eclesial. En cuanto que, finalmente, genera hijos en el Hijo, amados en el eterno Amado venido entre nosotros, María es madre de toda la Iglesia, que a Ella puede dirigirse con filial confianza, en la certeza de ser escuchada, custodiada y amada.
Se podría expresar el conjunto de estas características de la Virgen María hablando de Ella como de la mujer icono del Misterio. Con el término mujer se evidencia la concreción histórica de esta joven hija de Israel, a quien se le ha dado la extraordinaria experiencia de convertirse en madre del Mesías. Con la expresión icono se subraya que en Ella se cumple el doble movimiento de descenso y ascenso: en Ella resplandecen tanto la elección gratuita por parte de Dios, como el libre consentimiento de la fe en Él. María es por tanto la mujer icono del Misterio, es decir del diseño divino de salvación, en una época oculto y revelado en plenitud en Jesucristo.
El Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen gentium, 60-62). Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo (cfr 1 Tm 2,5-6) y que su Madre Santísima «no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder» (LG, 60). Al mismo tiempo, «la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia» (ibid., 61).
En la Virgen María se refleja también el misterio de la Iglesia: en Ella el pueblo de Dios encuentra representado su origen, su modelo y su patria. En la Madre del Señor la Iglesia contempla el propio misterio, no solo porque se reencuentra el modelo de la fe virginal, de la caridad materna y de la alianza esponsal, a la que está llamada, sino también y sobre todo porque reconoce en ella el propio arquetipo, la figura ideal de lo que está llamada a ser.
Como se puede ver, las reflexiones sobre la Virgen María recogidas en la Lumen gentium, nos enseñan a amar a la Iglesia y a servir en ella al cumplimiento del Reino de Dios que está por venir y que se realizará plenamente en la gloria.
Dejémonos pues interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pidámosle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?
Hermanas y hermanos, el Espíritu Santo, que descendió sobre María e invocado por nosotros con humildad y confianza, nos done vivir plenamente estas realidades maravillosas. Y, después de haber profundizado en la Constitución Lumen gentium, pidamos a la Virgen que nos conceda este don: crezca en todos nosotros el amor por la Santa Madre Iglesia. ¡Así sea!
Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:
La catequesis de hoy la dedicaremos a meditar en la particular relación que existe entre la Virgen María y la Iglesia, expresada en el último capítulo de la Constitución conciliar Lumen gentium. En efecto, María, dócil a la acción del Espíritu Santo, es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser; ella, con su incondicional apertura al misterio divino, es también miembro excelente de la Iglesia, porque es la creyente por antonomasia; y en cuanto a que genera hijos en el Hijo, María es madre de toda la Iglesia, la cual se puede dirigir a ella con confianza filial, y con la certeza de ser escuchada y amada.
La Iglesia, consciente de que el único Mediador del misterio de la salvación es Jesucristo, reconoce que la figura de su Madre Santísima, lejos de oscurecer este misterio, lo ilumina; pues es la Virgen María quien, por un designio divino, con obediencia y con fe cooperó de manera singular en la obra del Salvador (cf. LG 60-61).
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos a nuestra Madre Santísima que interceda por nosotros para que, como ella, vivamos con fe humilde, obediente y operante nuestra pertenencia a la Iglesia. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:
En este día, fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Fátima, dirigimos nuestra mirada al Santuario donde la Virgen María entregó un mensaje de paz a los tres pastorcitos. En ese lugar, tan querido por todos los cristianos, se congregan hoy numerosos peregrinos de los cinco continentes: su presencia es signo de la necesidad de consuelo, unidad y esperanza entre los pueblos de nuestro tiempo. Encomendemos al Inmaculado Corazón de María el clamor por la paz y la concordia que surge de todas partes del mundo, especialmente de los pueblos afligidos por la guerra.
Tal día como hoy, hace cuarenta y cinco años, se intentó asesinar al Papa Juan Pablo II, y por ello, dedico mi catequesis de hoy a la Santísima Virgen María. Asimismo, pronto celebraremos la Ascensión del Señor, que marca la entrada de su humanidad al cielo. Mientras esperamos la segunda venida de Jesús en gloria, que, como los Apóstoles, nos encomendemos a la Santísima Virgen. Sobre ustedes y sus familias, invoco con alegría la paz y el gozo de Cristo el Señor.
Finalmente, mis pensamientos se dirigen a los jóvenes, los enfermos y los recién casados. Les agradezco su presencia e invoco sobre ustedes y sus familias los dones del Espíritu Santo para que mantengan un compromiso cristiano constante en los diversos llamados y situaciones que la Providencia nos reserva a cada uno.
¡Mi bendición para todos!
Papa León XIV
Fotos: Vatican Media, 13-5-2026














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