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martes, 10 de febrero de 2026

Liliana Sáez en el funeral de Adamuz en nombre de las 45 familias de las víctimas: «Con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos»

Liliana Sáez de la Torre, acompañada de su hermano Fidel, que no le ha soltado   la mano durante todas las palabras que ella ha pronunciado en nombre de las 45 familias de víctimas del accidente ferroviario de Adamuz

* «La única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su Madre, en su advocación cinteña… Y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará. Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que… En los brazos de la Virgen ahora duermen, y el regazo de una Madre que los quiere es quien los mece. Virgencita de la Cinta, patrona de este gran pueblo, dales paz, serenidad, descanso eterno. Virgen bella, Virgen guapa, no los sueltes de tu vera, que no sientan el dolor, que no sientan la miseria. Que el amor y la verdad los cobije para siempre y en el abrazo de Dios la vida venza a la muerte»

 

Vídeo de la transmisión en directo de 13 TV de las profundas palabras de Liliana Sáez en el funeral de Adamuz en nombre de las 45 familias de las víctimas

Camino Católico.-  Uno de los momentos más emotivos de la misa funeral en honor a las víctimas del tren de Adamuz, celebrada el jueves 29 de enero, ha sido la intervención de Liliana Sáez de la Torre, hija de Natividad de la Torre, onubense fallecida en el accidente ferroviario. En un gesto de entereza y dolor contenido, Liliana ha hablado en nombre de las 45 familias de las víctimas del trágico accidente ferroviario, acompañada de su hermano Fidel Sáez, quien le cogía la mano y también ha dado estos días testimonio de su fe, y se ha dirigido a los presentes, antes de finalizar la Misa, con un discurso cargado de dolor, gratitud, exigencia de transparencia y dando testimonio de fe y orando: “Diles Tú, Blanca Paloma, Pastora de la Rocina, que siempre los sentiremos con el sol o con la brisa. Y que con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos. Descansen en paz”.

La mujer ha recordado a su madre y a todas las familias afectadas, subrayando que solo con la verdad podrán comenzar a sanar. "Solo la verdad nos ayudará a curar esta herida", aseguró con voz firme ante autoridades, vecinos y familiares.


Liliana Sáez de la Torre junto a su hermano Fidel

El acto ha sido oficiado por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, y ha contado con la presencia de los reyes, que encabezaban una delegación de autoridades formada por representantes del Gobierno central, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Huelva. Liliana ha destacado la entrega de los vecinos de Adamuz y de los servicios de emergencias, la sanidad andaluza y Cruz Roja, agradeciendo su apoyo desde el primer momento. "Sin pensar en las consecuencias, no dudaron en acompañar a nuestros heridos hasta asegurarse de que estaban a salvo", ha apuntado, recordando el compromiso y cariño que acompañaron a las familias en aquel fatídico día. El texto completo de las profundas palabras de Liliana Sáez de la Torre es el siguiente:

Liliana Sáez de la Torre, acompañada de su hermano Fidel, ha iniciado sus palabras dando gracias a todos los que han ayudado a las familias y las víctimas desde el primer momento en que se produjo el accidente ferroviario de Adamuz

Majestades, excelentísimas autoridades civiles y eclesiales que nos acompañáis:

Hoy, cuando el vendaval que recorre nuestro interior parece intentar calmarse, queremos empezar estas palabras dando las gracias.

En primer lugar, gracias a nuestra diócesis por este funeral, el único funeral que cabía en esta despedida, pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su Madre, en su advocación cinteña. Huelva es una tierra mariana, Andalucía es un pueblo creyente y es abrazando su cruz donde encontramos mayor consuelo. Gracias a los que nos acompañáis por amor, por compasión, por empatía… Gracias, incluso, a los que lo hacéis por agenda.

Gracias al pueblo de Adamuz, ese pequeño rincón que nunca olvidaremos y que nunca olvidará, así como a la ciudad cordobesa, a los que nos sentimos y nos sentiremos unidos para siempre… Sin pensar en las consecuencias, no dudaron en sumirse al caos de los hierros retorcidos, de la sangre, del dolor y de las lágrimas. Acompañaron a nuestros heridos hasta que estuvieron seguros de que estaban a salvo y luego nos acompañaron en nuestro lamento… Pusieron a nuestra disposición el sustento y el cobijo de esos amargos días, pero, sobre todo, pusieron todo su cariño, su entrega y su deseo de hacer que ese duro momento doliera un poco menos.

Gracias a los cuerpos de seguridad y emergencias que acudieron prestos, como siempre, a la llamada… Hicieron lo que pudieron con la información y los medios de los que disponían… Gracias por vuestra empatía, vuestra cercanía y vuestro afecto en los días posteriores.

Gracias a la sanidad andaluza, sin duda sostenida por los profesionales que la integran. Yo sé lo que es volver a casa de una guardia mala y abrazar a tus hijos porque sabes que alguien ya nunca podrá volver a hacerlo con el suyo. Yo sé lo que es intentar sanar el cuerpo de alguien que tiene el alma herida de muerte… Tuvo que ser durísimo, compañeros. Gracias. Gracias al personal y voluntarios de Cruz Roja, que no han soltado nuestra mano en ningún momento…

Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela. Si no puedes consolar, acompaña.

Gracias a nuestras instituciones autonómicas, que se pusieron de frente desde el minuto cero, soportando el caos y los envites de nuestra propia angustia… Permitidme, no obstante, una crítica a la lentitud de la información, pues, creedme, es mejor saber que imaginar. Gracias también, como no, a las pequeñas corporaciones locales cuyos vecinos iban corriendo la voz de que algo grave estaba azotando los cimientos de la comunidad y sintieron nuestro quebranto como el suyo propio… Querida Pilar, queridos alcaldes… Habéis demostrado que hay que ser grandes como personas para poder ser grandes como servidores públicos.

Y gracias, infinitas gracias, a Huelva, nuestra querida ciudad bendecida por el sol, que no ha dejado de arroparnos de una forma extraordinaria, haciéndonos llegar la grandeza de su amor y su propio dolor, intentando así que el nuestro fuera un poco menos desgarrador.

Y así han ido pasando los días y el dolor va dejando paso a los recuerdos, y nuestro corazón, aún con la misma espada clavada, empieza a esbozar pequeñas y tímidas sonrisas cuando mil estampas pasadas irrumpen continuamente en nuestra mente.

Yo tendría algo más de pocos años cuando un día le pregunté a mi madre: "Mami, ¿tú cuánto dinero ganas?" Supongo que sería algo que hablábamos entre chiquillos. "Lo justo, cariño" —me dijo ella— "porque lo que queda en mi cuenta a final de mes no es mío". "¿Y de quién es, mamá?", le pregunté porque no lo comprendía. "De los demás", me dijo ella.

Así era mi madre… Generosa con todo lo que tenía, generosa con sus ganas, generosa con su tiempo, generosa con sus sonrisas… Así era ella. Y es que lo que perdimos ese fatídico domingo 18 de enero no era solo una cifra… Eran vagones llenos de virtudes y defectos, eran vagones llenos de triunfos y derrotas, eran vagones llenos de anhelos y silencios… Eran vagones llenos de esperanza.

Porque ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos… Ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas…

Ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran la ilusión de buscar un futuro mejor, la alegría de disfrutar momentos en familia o el deseo de volver con nuestros seres queridos… Ellos eran eso que ya nunca serán…

Porque ellos no son solo los 45 del tren. Ellos eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos estamos dando cuenta. Ellos no son solo los 45 del tren… Pero son los 45 del tren. Y nosotros… nosotros somos las 45 familias a las que se les paró el reloj a las 19:45 de aquella fatídica tarde.

Somos las 45 familias que se abrazaron en aquel centro cívico, donde el paso del tiempo se iba inundando de silencio y el silencio iba dejando paso al llanto cuando empezamos a comprender, en el lento avance de las horas, que volveríamos sin ellos.

Somos las 45 familias que han aprendido con demasiada crueldad que la llamada que no se hace se queda sin hacer y el beso que no damos es el que más recordamos. Somos las 45 familias que cambiarían todo el oro de este mundo, que ahora no vale nada, por poder mover las agujas del reloj tan solo 20 segundos.

Y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará. Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que… En los brazos de la Virgen ahora duermen, y el regazo de una Madre que los quiere es quien los mece. Virgencita de la Cinta, patrona de este gran pueblo, dales paz, serenidad, descanso eterno. Virgen bella, Virgen guapa, no los sueltes de tu vera, que no sientan el dolor, que no sientan la miseria. Que el amor y la verdad los cobije para siempre y en el abrazo de Dios la vida venza a la muerte.

Madre de la Almudena, Virgen que guía el camino, llévales el beso mudo, ese adiós que no les dimos. Remedios, Madre querida, Reina del Aljaraqueño, bríndales tus firmes manos, que ya nunca tengan miedo.

Madre del Amor Hermoso, Reina de la Victoria, Dolores del negro luto, concédeles Tú la gloria. Y guía también nuestras vidas, humilde Virgen del Sol, y que la misericordia lata en nuestro corazón. Haz que cese este dolor, Virgen Morena del Carmen, llévate esta cruel espada con la espuma de los mares. Y Tú, Virgen del Rocío, la que alumbra mis desvelos, la que siempre me acompaña cuando me rompo por dentro, abraza sus corazones y llévales un suspiro con una canción de amor por los años compartidos. Diles que tenemos paz y que seremos valientes, que el odio no nacerá en la rabia que nos crece.

Que volverán las sonrisas y seguiremos viviendo, y este amor no morirá, vivirá de sus recuerdos. Diles Tú, Blanca Paloma, Pastora de la Rocina, que siempre los sentiremos con el sol o con la brisa. Y que con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos. Descansen en paz.

Liliana Sáez de la Torre

en nombre de las 45 familias de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz


Liliana Sáez de la Torre con su hermano Fidel

jueves, 5 de febrero de 2026

Fidel Sáez ha perdido a su madre en el choque de trenes de Adamuz: «Ella iba rezando el rosario y estoy seguro que le dijo a Jesús de Nazaret, el amor de su vida: ‘Llévame a mí, deja a mis nietos y a mi hijo’. Y es lo que ha sucedido»

Fidel Sáez ha perdido a su madre en el choque de trenes de Adamuz y explica la fe que tenía y que les transmitió con la que ahora afrontan lo que ha sucedido

* «Estamos viviendo momentos bastante complicados, se van aceptando estos terremotos que la vida te manda y te pone muchas veces en duda los cimientos de la fe, pero que es a lo que ahora nos agarramos y nos reconforta… Gracias a Dios, se ha seguido el ciclo de la vida y aunque mi madre no se ha ido de la manera que ella se merecía, al final se han quedado los chicos que son los que tienen una vida por delante y mi madre es la que ya goza de la grandeza del Señor y es donde Él ha considerado que ella ya tiene que estar»   

                    

Vídeo del testimonio de Fidel Sáez en el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3

Camino Católico.- Uno de los rostros de la tragedia que ha dejado el choque de trenes en Adamuz (Córdoba) es el de este vecino de Huelva que ha perdido a su madre en el accidente. Su hermano, su sobrino y sus dos hijos sobrevivieron al impacto, a pesar de encontrarse en uno de los vagones donde se han registrado más víctimas mortales en el tren Alvia que iba hacia Huelva.

Pese al dolor de la pérdida, Fidel quiere contar alto y claro quién fue su madre y cómo ha vivido su familia el milagro de sobrevivir a un accidente que deja ya al menos 41 muertos. Sus hijos se encuentran ingresados en el hospital, heridos, y también su hermano, al que han desintubado hace pocas horas y se encuentra fuera de peligro. Quiere que su historia no caiga en el olvido.

“En el momento del accidente mi madre iba rezando el rosario y yo estoy seguro que mi madre ha hecho que el amor de su vida, que es Jesús de Nazaret, hiciera el milagro y le dijo: ‘llévame a mí, deja a mis nietos y a mi hijo í’. Y es lo que ha sucedido”, dice Fidel Sáez a Susanna Griso en el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3. 

“Mi madre era muy religiosa y somos personas que nos agarramos a la fe desde que mi madre me lo inculcó”

"Si lo que estamos viviendo muchas familias sirve para que la sociedad y el ser humano vea que vamos erróneos y muchas veces no vemos las cosas bonitas que el Señor nos regala, entonces estoy encantado de estar aquí", afirma

“Estamos viviendo momentos bastante complicados, se van aceptando estos terremotos que la vida te manda y te pone muchas veces en duda los cimientos de la fe, pero que es a lo que ahora nos agarramos y nos reconforta”. Tanto él como su familia son creyentes y confiesa que en este momento ese es uno de los recursos a los que se agarra. "Gracias a Dios, se ha seguido el ciclo de la vida y aunque mi madre no se ha ido de la manera que ella se merecía, al final se han quedado los chicos que son los que tienen una vida por delante y mi madre es la que ya goza de la grandeza del Señor y es donde Él ha considerado que ella ya tiene que estar".

Fidel dice que “mi hermano me dice: ‘Fidel, habla con los medios, cuenta lo buena que era mamá, lo agradecidos que estaban sus nietos, los abrazos que le han dado en este fin de semana, agradeciéndole el regalo que les hace, que era una abuela maravillosa, que siempre se ha volcado y le ha inculcado valores positivos, que siempre ha llevado a su familia por bandera, que ha sido una mujer que ahora mismo ya está gozando con el amor de su vida, que es Jesús de Nazaret’”.

“Mi madre era muy religiosa, está en muchos grupos cristianos, aquí en Huelva. Nosotros también somos muy cofrades, muy rocieros, en fin, que somos personas que nos agarramos a la fe desde que mi madre me lo inculcó”, asegura.

“La sociedad tiene que saber que muchas veces vamos muy equivocados y le damos valor a cosas banales, cosas que no tienen sentido, nos enfadamos sin necesidad con los familiares y la vida en cualquier momento se va. Yo muchas veces me voy de mi casa sin darle un beso a mi madre. Y me digo: ‘que equivocación, porque ahora ya no la puedo ver más, no la puedo sentir, no la puedo tocar, no puedo ver cómo se me va haciendo viejita y chiquitita, porque ya cada día iba a menos. Cada vez yo  abrazaba mejor a mi madre, pero ya eso no lo puedo hacer’. Y el que pueda hacerlo, que lo aproveche, porque la vida en cualquier momento te da un vuelco, te golpea y te dice, pon los pies en la tierra y valora lo que tienes, porque en cualquier momento lo pierdes”, reflexiona Fidel.

“Yo creo que quien habla por mí es mi madre, porque yo sé que todo el mundo tiene que estar orgulloso de la madre que tiene, pero, ¿quién conocía a mi madre? Mi madre ha vivido una vida entregada al necesitado, al prójimo, al pobre, a los desvalidos. Yo muchas veces hasta le decía a mi mamá que cualquier día en casa te van a entrar, porque lo das todo, no tienes nada. Y ella respondía: ‘Fidel, ¿habrá algo más bonito que darse a los demás?’”, testimonia. 

“Y reflexiono: ‘Mamá, te ha tenido que pasar esto para que la sociedad sepa que muchas veces vamos equivocados por la vida’. Y simplemente, pues, mi función ahora es eso, dejar que hablen los sentimientos y expresarme de la mejor manera que sé”, dice.

Fidel Sáez cuenta el compromiso de su madre con los más desfavorecidos  

"Mi hija me dijo: "No te preocupes que estoy bien, cogemos a la abuela y nos vamos"

Recuerda que este verano su madre había vendido "un terrenito" y se había llevado a toda la familia de crucero. Se llevó a todos pero su hermano no pudo ir. Para tener un detalle con él fueron a Madrid a ver el espectáculo del 'Rey León. 

El domingo Fidel fue a recoger a su familia a la estación de Huelva. El tiempo pasaba y el tren no llegaba. “Entonces me llama una policía local, a la cual estoy eternamente agradecido, diciendo que no me preocupe, que estaba en la vía del tren con mi hija, que la habían sacado por una ventana. Y digo: ‘esto no puede estar pasando’. Y me responde: ‘espérate que te paso con tu hija’. Y mi hija, sin llorar ni nada, estaría en estado de shock, evidentemente, me decía: ‘papá, no te preocupes, que estoy bien, estoy bien, estoy bien. A ver si recogemos a la abuela y nos vamos, que estoy bien’. Y claro, la policía me decía que a mi hija lo que le dolía era la pierna. 

"Mi hermano pensaba que se moría porque estuvo hora y media entre los hierros"

Del vagón uno del tren Alvia  en el que viajaba su familia se ha salvado muy poca gente. “En el vagón uno, que es donde viajaban ellos iba el maquinista, detrás del maquinista iba mi hermano, luego iba mi madre con mi hija y mi hijo con mi sobrino”, describe Fidel.

Cuando le dijo a su hermano que su madre había fallecido, el hombre empezó a llorar preguntándose cómo él había conseguido sobrevivir. "Él pensaba que se moría porque estuvo una hora y media entre los hierros. A mí se me iba la vida, yo me asfixiaba, con los pies tocaba cadáveres, me decía". Su hermano fue capaz de sacar a sus hijos por la ventana con sus propios pies.

“De hecho estoy ahora en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Mi hija tiene diez años y la han operado ahora del fémur y le han puesto unas placas y unos tornillos. Mi otro hijo, Fidel, que está ahí también, que tiene 12 años, está con la pierna escayolada. Y luego mi otro sobrino, Guillermo, tiene algunas heridas en la cabeza, que se las han curado”, relata.

“Mi hermano  está en la UCI actualmente, ha estado intubado, porque tenía un traumatismo en la cabeza y tenía todo el cuero cabelludo levantado, que ha necesitado de un maxilofacial, pero le han hecho un TAC y unas pruebas y afortunadamente no tiene nada. Ya lo han desentubado”, asegura Fidel Sáez.


Fidel Sáez dice que aunque la fe se tambalee en estos momentos, es lo que ahora le da fortaleza  

Amigo de otra familia de fe: Los Zamorano Álvarez de quienes solo ha sobrevivido la niña de 6 años

La noche del descarrilamiento de los trenes Alvia, dos de los profesionales que trabajaban en las tareas de rescate encontraron a una pequeña de seis años que deambulaba entre los amasijos de hierros. Era uno de los cinco miembros de la familia Zamorano Álvarez que viajaba en uno de los primeros vagones del Alvia siniestrado. La noticia de su localización pilló a su abuela en la estación de tren de Huelva a donde había acudido para recibir noticias sobre el paradero de sus allegados y colmó a los suyos de esperanza ante la posibilidad de que sus padres, Félix y Cristina, su hermano Pepe, de 12 años y su primo Félix se hallaran entre los supervivientes. Este lunes, a primera hora de la tarde, la ilusión se desplomaba de golpe al certificarse la identificación de los cadáveres de los otros cuatro miembros del clan familiar.

A Fidel Sáez, Susanna Griso le pregunta si conocía a esta familia y él responde emocionado:

“Ellos están ahora mismo en el centro cívico, con mi hermana Liliana y toda la familia. Ahora mismo aquí somos una única familia. Claro que los conocía, Félix, el padre, es amigo mío, lo conozco de toda la vida. Iban en el mismo tren y Cristina, la niña que ha sobrevivido jugaba con mis hijos durante el viaje

Hay pocas palabras, ¿no? Aunque ahora mismo los cimientos de la fe se tambaleen, es lo único que te puede recompensar y fortalecer el alma. A esa familia que queda aquí han de saber que ellos tienen otra misión; la misión de los que han fallecido ha sido muy pequeña aquí en la Tierra, pero que, por el motivo que sea, el Señor los ha llamado y están ahí y tienen que sentir que están con ellos. No están en la parte física, pero en la parte humana y cristiana, sentimental y emocional, tienen que sentirlos en sus vidas, porque en algún momento se volverán a reencontrar. Eso es así para el creyente. Y ellos son creyentes, son cristianos, muy rocieros. Tienen fe en la Virgen del Rocío, en su patrona, a la Virgen de los Remedios de Aljaraque, no están solos…”, concluye.  

domingo, 1 de febrero de 2026

Davinchi, futbolista del Getafe, tras la muerte de su padre en Adamuz: «Jesús es mi fortaleza y es amor, con Él a mi lado todo lo puedo; espero ayudar a muchas personas a acercarse a Jesús para curar sus heridas»

Davinchi, junto a su padre, durante un partido en su etapa en el Recreativo de Huelva / Foto:  Instagram de Davinchi @davinchi_cm

* «Ahora, junto al Señor, tú eres esa luz que nos guía y que nos da fuerzas en todo momento para salir adelante de las dificultades y para brindarte cada logro y alegría que tengamos… Gracias Señor por todas las bendiciones que me das, por acompañarme en cada momento de mi vida y nunca soltarme de tu mano. Que siempre se haga tu voluntad»   

Camino Católico.-  En el accidente ferroviario en Adamuz, donde dos trenes de alta velocidad colisionaron dejando 45 muertos y decenas de heridos, uno de los fallecidos fue David Cordón Cano, natural de Huelva, y padre de David Cordón Mancha, conocido popularmente como “Davinchi”, futbolista de La Liga y lateral izquierdo del Getafe, club al que llegó desde el Recreativo de Huelva, equipo de su ciudad natal.

El joven futbolista de tan sólo 18 años ha vivido el sufrimiento más grande de su vida, tanto por la pérdida en sí de su padre como por la forma en la que se ha producido esta tragedia. El funeral se celebró en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús con la presencia de su familia y de numerosos amigos.

Sin embargo, pese a su juventud ha dado un auténtico testimonio de entereza y, sobre todo, de fe que ha manifestado ante sus miles de seguidores en las redes sociales.

David Cordón, 'Davinchi' / Foto: @davinchi_cm

En uno de sus últimos mensajes en Instagram escribe: “Ahora, junto al Señor, tú eres esa luz que nos guía y que nos da fuerzas en todo momento para salir adelante de las dificultades y para brindarte cada logro y alegría que tengamos. Estoy seguro de que nos tienes preparadas muchas alegrías y bendiciones a lo largo del camino de la vida, y tú estarás ahí para celebrarlas con nosotros desde arriba”.

Y añade: “Jesús es mi fortaleza, con él a mi lado todo lo puedo y nada me faltará. Espero que mi testimonio de fe ayude a muchas personas a acercarse a Jesús para curar sus heridas y problemas. Jesús es amor y debemos seguir su ejemplo”.

En otra publicación anterior afirmaba: “Sé que el Señor de las Penas y la Virgen del Amor te tienen a su lado y juntos me guiaréis durante toda mi vida. Me llenarás de fuerza en momentos de dificultad y siempre recordaré aquello que tanto nos decías: ‘siempre felices y hacia delante’. Todo lo que haga en esta vida siempre será por el lucero más grande que tengo en el cielo. Como me dijeron una vez: ‘Cuando el camino se hace duro, solo los duros hacen el camino’, tú fuiste siempre un luchador y me lo enseñaste desde el primer momento. Ese es el mayor acto de amor que puedo hacer por ti, demostrar que puedo con todo y que nunca me rendiré. TE AMO PAPÁ”.

Incluso ha llegado a publicar otra imagen en la que sale abrazado con su padre y donde aparece el Señor de las Penas, con el mensaje: “Dios en su mirada”.

Pero no sólo Davinchi ha hablado públicamente de su fe tras la muerte de su padre. Hace apenas tres semanas hacía balance de un 2025 que ha sido clave en trayectoria futbolística y donde Dios tenía también un lugar protagonista.

Esto decía el jugador del Getafe: “Termina un 2025 muy especial para mí. He podido cumplir el sueño de mi vida y he tenido la suerte de hacerlo rodeado de mi gente de siempre. Ha sido un año de mucho aprendizaje y crecimiento tanto en lo personal como en lo profesional. Los momentos difíciles son los que demuestran el carácter de uno, y hacen que se valore, incluso más si cabe, lo privilegiados que somos de poder vivir del deporte que es nuestra pasión. Estoy seguro de que el 2026 traerá muchos momentos y experiencias nuevas y bonitas. Gracias Señor por todas las bendiciones que me das, por acompañarme en cada momento de mi vida y nunca soltarme de tu mano. Que siempre se haga tu voluntad”.