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martes, 20 de enero de 2026

Fidel Sáez ha perdido a su madre en el choque de trenes de Adamuz: «Ella iba rezando el rosario y estoy seguro que le dijo a Jesús de Nazaret, el amor de su vida: ‘Llévame a mí, deja a mis nietos y a mi hijo’. Y es lo que ha sucedido»

Fidel Sáez ha perdido a su madre en el choque de trenes de Adamuz y explica la fe que tenía y que les transmitió con la que ahora afrontan lo que ha sucedido

* «Estamos viviendo momentos bastante complicados, se van aceptando estos terremotos que la vida te manda y te pone muchas veces en duda los cimientos de la fe, pero que es a lo que ahora nos agarramos y nos reconforta… Gracias a Dios, se ha seguido el ciclo de la vida y aunque mi madre no se ha ido de la manera que ella se merecía, al final se han quedado los chicos que son los que tienen una vida por delante y mi madre es la que ya goza de la grandeza del Señor y es donde Él ha considerado que ella ya tiene que estar»   

                    

Vídeo del testimonio de Fidel Sáez en el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3

Camino Católico.- Uno de los rostros de la tragedia que ha dejado el choque de trenes en Adamuz (Córdoba) es el de este vecino de Huelva que ha perdido a su madre en el accidente. Su hermano, su sobrino y sus dos hijos sobrevivieron al impacto, a pesar de encontrarse en uno de los vagones donde se han registrado más víctimas mortales en el tren Alvia que iba hacia Huelva.

Pese al dolor de la pérdida, Fidel quiere contar alto y claro quién fue su madre y cómo ha vivido su familia el milagro de sobrevivir a un accidente que deja ya al menos 41 muertos. Sus hijos se encuentran ingresados en el hospital, heridos, y también su hermano, al que han desintubado hace pocas horas y se encuentra fuera de peligro. Quiere que su historia no caiga en el olvido.

“En el momento del accidente mi madre iba rezando el rosario y yo estoy seguro que mi madre ha hecho que el amor de su vida, que es Jesús de Nazaret, hiciera el milagro y le dijo: ‘llévame a mí, deja a mis nietos y a mi hijo í’. Y es lo que ha sucedido”, dice Fidel Sáez a Susanna Griso en el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3. 

“Mi madre era muy religiosa y somos personas que nos agarramos a la fe desde que mi madre me lo inculcó”

"Si lo que estamos viviendo muchas familias sirve para que la sociedad y el ser humano vea que vamos erróneos y muchas veces no vemos las cosas bonitas que el Señor nos regala, entonces estoy encantado de estar aquí", afirma

“Estamos viviendo momentos bastante complicados, se van aceptando estos terremotos que la vida te manda y te pone muchas veces en duda los cimientos de la fe, pero que es a lo que ahora nos agarramos y nos reconforta”. Tanto él como su familia son creyentes y confiesa que en este momento ese es uno de los recursos a los que se agarra. "Gracias a Dios, se ha seguido el ciclo de la vida y aunque mi madre no se ha ido de la manera que ella se merecía, al final se han quedado los chicos que son los que tienen una vida por delante y mi madre es la que ya goza de la grandeza del Señor y es donde Él ha considerado que ella ya tiene que estar".

Fidel dice que “mi hermano me dice: ‘Fidel, habla con los medios, cuenta lo buena que era mamá, lo agradecidos que estaban sus nietos, los abrazos que le han dado en este fin de semana, agradeciéndole el regalo que les hace, que era una abuela maravillosa, que siempre se ha volcado y le ha inculcado valores positivos, que siempre ha llevado a su familia por bandera, que ha sido una mujer que ahora mismo ya está gozando con el amor de su vida, que es Jesús de Nazaret’”.

“Mi madre era muy religiosa, está en muchos grupos cristianos, aquí en Huelva. Nosotros también somos muy cofrades, muy rocieros, en fin, que somos personas que nos agarramos a la fe desde que mi madre me lo inculcó”, asegura.

“La sociedad tiene que saber que muchas veces vamos muy equivocados y le damos valor a cosas banales, cosas que no tienen sentido, nos enfadamos sin necesidad con los familiares y la vida en cualquier momento se va. Yo muchas veces me voy de mi casa sin darle un beso a mi madre. Y me digo: ‘que equivocación, porque ahora ya no la puedo ver más, no la puedo sentir, no la puedo tocar, no puedo ver cómo se me va haciendo viejita y chiquitita, porque ya cada día iba a menos. Cada vez yo  abrazaba mejor a mi madre, pero ya eso no lo puedo hacer’. Y el que pueda hacerlo, que lo aproveche, porque la vida en cualquier momento te da un vuelco, te golpea y te dice, pon los pies en la tierra y valora lo que tienes, porque en cualquier momento lo pierdes”, reflexiona Fidel.

“Yo creo que quien habla por mí es mi madre, porque yo sé que todo el mundo tiene que estar orgulloso de la madre que tiene, pero, ¿quién conocía a mi madre? Mi madre ha vivido una vida entregada al necesitado, al prójimo, al pobre, a los desvalidos. Yo muchas veces hasta le decía a mi mamá que cualquier día en casa te van a entrar, porque lo das todo, no tienes nada. Y ella respondía: ‘Fidel, ¿habrá algo más bonito que darse a los demás?’”, testimonia. 

“Y reflexiono: ‘Mamá, te ha tenido que pasar esto para que la sociedad sepa que muchas veces vamos equivocados por la vida’. Y simplemente, pues, mi función ahora es eso, dejar que hablen los sentimientos y expresarme de la mejor manera que sé”, dice.

Fidel Sáez cuenta el compromiso de su madre con los más desfavorecidos  

"Mi hija me dijo: "No te preocupes que estoy bien, cogemos a la abuela y nos vamos"

Recuerda que este verano su madre había vendido "un terrenito" y se había llevado a toda la familia de crucero. Se llevó a todos pero su hermano no pudo ir. Para tener un detalle con él fueron a Madrid a ver el espectáculo del 'Rey León. 

El domingo Fidel fue a recoger a su familia a la estación de Huelva. El tiempo pasaba y el tren no llegaba. “Entonces me llama una policía local, a la cual estoy eternamente agradecido, diciendo que no me preocupe, que estaba en la vía del tren con mi hija, que la habían sacado por una ventana. Y digo: ‘esto no puede estar pasando’. Y me responde: ‘espérate que te paso con tu hija’. Y mi hija, sin llorar ni nada, estaría en estado de shock, evidentemente, me decía: ‘papá, no te preocupes, que estoy bien, estoy bien, estoy bien. A ver si recogemos a la abuela y nos vamos, que estoy bien’. Y claro, la policía me decía que a mi hija lo que le dolía era la pierna. 

"Mi hermano pensaba que se moría porque estuvo hora y media entre los hierros"

Del vagón uno del tren Alvia  en el que viajaba su familia se ha salvado muy poca gente. “En el vagón uno, que es donde viajaban ellos iba el maquinista, detrás del maquinista iba mi hermano, luego iba mi madre con mi hija y mi hijo con mi sobrino”, describe Fidel.

Cuando le dijo a su hermano que su madre había fallecido, el hombre empezó a llorar preguntándose cómo él había conseguido sobrevivir. "Él pensaba que se moría porque estuvo una hora y media entre los hierros. A mí se me iba la vida, yo me asfixiaba, con los pies tocaba cadáveres, me decía". Su hermano fue capaz de sacar a sus hijos por la ventana con sus propios pies.

“De hecho estoy ahora en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Mi hija tiene diez años y la han operado ahora del fémur y le han puesto unas placas y unos tornillos. Mi otro hijo, Fidel, que está ahí también, que tiene 12 años, está con la pierna escayolada. Y luego mi otro sobrino, Guillermo, tiene algunas heridas en la cabeza, que se las han curado”, relata.

“Mi hermano  está en la UCI actualmente, ha estado intubado, porque tenía un traumatismo en la cabeza y tenía todo el cuero cabelludo levantado, que ha necesitado de un maxilofacial, pero le han hecho un TAC y unas pruebas y afortunadamente no tiene nada. Ya lo han desentubado”, asegura Fidel Sáez.


Fidel Sáez dice que aunque la fe se tambalee en estos momentos, es lo que ahora le da fortaleza  

Amigo de otra familia de fe: Los Zamorano Álvarez de quienes solo ha sobrevivido la niña de 6 años

La noche del descarrilamiento de los trenes Alvia, dos de los profesionales que trabajaban en las tareas de rescate encontraron a una pequeña de seis años que deambulaba entre los amasijos de hierros. Era uno de los cinco miembros de la familia Zamorano Álvarez que viajaba en uno de los primeros vagones del Alvia siniestrado. La noticia de su localización pilló a su abuela en la estación de tren de Huelva a donde había acudido para recibir noticias sobre el paradero de sus allegados y colmó a los suyos de esperanza ante la posibilidad de que sus padres, Félix y Cristina, su hermano Pepe, de 12 años y su primo Félix se hallaran entre los supervivientes. Este lunes, a primera hora de la tarde, la ilusión se desplomaba de golpe al certificarse la identificación de los cadáveres de los otros cuatro miembros del clan familiar.

A Fidel Sáez, Susanna Griso le pregunta si conocía a esta familia y él responde emocionado:

“Ellos están ahora mismo en el centro cívico, con mi hermana Liliana y toda la familia. Ahora mismo aquí somos una única familia. Claro que los conocía, Félix, el padre, es amigo mío, lo conozco de toda la vida. Iban en el mismo tren y Cristina, la niña que ha sobrevivido jugaba con mis hijos durante el viaje

Hay pocas palabras, ¿no? Aunque ahora mismo los cimientos de la fe se tambaleen, es lo único que te puede recompensar y fortalecer el alma. A esa familia que queda aquí han de saber que ellos tienen otra misión; la misión de los que han fallecido ha sido muy pequeña aquí en la Tierra, pero que, por el motivo que sea, el Señor los ha llamado y están ahí y tienen que sentir que están con ellos. No están en la parte física, pero en la parte humana y cristiana, sentimental y emocional, tienen que sentirlos en sus vidas, porque en algún momento se volverán a reencontrar. Eso es así para el creyente. Y ellos son creyentes, son cristianos, muy rocieros. Tienen fe en la Virgen del Rocío, en su patrona, a la Virgen de los Remedios de Aljaraque, no están solos…”, concluye.  

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