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domingo, 1 de febrero de 2026

Liliana Sáenz en el funeral de Adamuz en nombre de las 45 familias de las víctimas: «Con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos»

Liliana Sáenz de la Torre, acompañada de su hermano Fidel, que no le ha soltado   la mano durante todas las palabras que ella ha pronunciado en nombre de las 45 familias de víctimas del accidente ferroviario de Adamuz

* «La única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su Madre, en su advocación cinteña… Y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará. Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que… En los brazos de la Virgen ahora duermen, y el regazo de una Madre que los quiere es quien los mece. Virgencita de la Cinta, patrona de este gran pueblo, dales paz, serenidad, descanso eterno. Virgen bella, Virgen guapa, no los sueltes de tu vera, que no sientan el dolor, que no sientan la miseria. Que el amor y la verdad los cobije para siempre y en el abrazo de Dios la vida venza a la muerte»

 

Vídeo de la transmisión en directo de 13 TV de las profundas palabras de Liliana Sáenz en el funeral de Adamuz en nombre de las 45 familias de las víctimas

Camino Católico.-  Uno de los momentos más emotivos de la misa funeral en honor a las víctimas del tren de Adamuz, celebrada el jueves 29 de enero, ha sido la intervención de Liliana Sáenz de la Torre, hija de Natividad de la Torre, onubense fallecida en el accidente ferroviario. En un gesto de entereza y dolor contenido, Liliana ha hablado en nombre de las 45 familias de las víctimas del trágico accidente ferroviario, acompañada de su hermano Fidel Sáenz, quien le cogía la mano y también ha dado estos días testimonio de su fe, y se ha dirigido a los presentes, antes de finalizar la Misa, con un discurso cargado de dolor, gratitud, exigencia de transparencia y dando testimonio de fe y orando: “Diles Tú, Blanca Paloma, Pastora de la Rocina, que siempre los sentiremos con el sol o con la brisa. Y que con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos. Descansen en paz”.

La mujer ha recordado a su madre y a todas las familias afectadas, subrayando que solo con la verdad podrán comenzar a sanar. "Solo la verdad nos ayudará a curar esta herida", aseguró con voz firme ante autoridades, vecinos y familiares.


Liliana Sáenz de la Torre junto a su hermano Fidel

El acto ha sido oficiado por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, y ha contado con la presencia de los reyes, que encabezaban una delegación de autoridades formada por representantes del Gobierno central, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Huelva. Liliana ha destacado la entrega de los vecinos de Adamuz y de los servicios de emergencias, la sanidad andaluza y Cruz Roja, agradeciendo su apoyo desde el primer momento. "Sin pensar en las consecuencias, no dudaron en acompañar a nuestros heridos hasta asegurarse de que estaban a salvo", ha apuntado, recordando el compromiso y cariño que acompañaron a las familias en aquel fatídico día. El texto completo de las profundas palabras de Liliana Sáenz de la Torre es el siguiente:

Liliana Sáenz de la Torre, acompañada de su hermano Fidel, ha iniciado sus palabras dando gracias a todos los que han ayudado a las familias y las víctimas desde el primer momento en que se produjo el accidente ferroviario de Adamuz

Majestades, excelentísimas autoridades civiles y eclesiales que nos acompañáis:

Hoy, cuando el vendaval que recorre nuestro interior parece intentar calmarse, queremos empezar estas palabras dando las gracias.

En primer lugar, gracias a nuestra diócesis por este funeral, el único funeral que cabía en esta despedida, pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su Madre, en su advocación cinteña. Huelva es una tierra mariana, Andalucía es un pueblo creyente y es abrazando su cruz donde encontramos mayor consuelo. Gracias a los que nos acompañáis por amor, por compasión, por empatía… Gracias, incluso, a los que lo hacéis por agenda.

Gracias al pueblo de Adamuz, ese pequeño rincón que nunca olvidaremos y que nunca olvidará, así como a la ciudad cordobesa, a los que nos sentimos y nos sentiremos unidos para siempre… Sin pensar en las consecuencias, no dudaron en sumirse al caos de los hierros retorcidos, de la sangre, del dolor y de las lágrimas. Acompañaron a nuestros heridos hasta que estuvieron seguros de que estaban a salvo y luego nos acompañaron en nuestro lamento… Pusieron a nuestra disposición el sustento y el cobijo de esos amargos días, pero, sobre todo, pusieron todo su cariño, su entrega y su deseo de hacer que ese duro momento doliera un poco menos.

Gracias a los cuerpos de seguridad y emergencias que acudieron prestos, como siempre, a la llamada… Hicieron lo que pudieron con la información y los medios de los que disponían… Gracias por vuestra empatía, vuestra cercanía y vuestro afecto en los días posteriores.

Gracias a la sanidad andaluza, sin duda sostenida por los profesionales que la integran. Yo sé lo que es volver a casa de una guardia mala y abrazar a tus hijos porque sabes que alguien ya nunca podrá volver a hacerlo con el suyo. Yo sé lo que es intentar sanar el cuerpo de alguien que tiene el alma herida de muerte… Tuvo que ser durísimo, compañeros. Gracias. Gracias al personal y voluntarios de Cruz Roja, que no han soltado nuestra mano en ningún momento…

Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela. Si no puedes consolar, acompaña.

Gracias a nuestras instituciones autonómicas, que se pusieron de frente desde el minuto cero, soportando el caos y los envites de nuestra propia angustia… Permitidme, no obstante, una crítica a la lentitud de la información, pues, creedme, es mejor saber que imaginar. Gracias también, como no, a las pequeñas corporaciones locales cuyos vecinos iban corriendo la voz de que algo grave estaba azotando los cimientos de la comunidad y sintieron nuestro quebranto como el suyo propio… Querida Pilar, queridos alcaldes… Habéis demostrado que hay que ser grandes como personas para poder ser grandes como servidores públicos.

Y gracias, infinitas gracias, a Huelva, nuestra querida ciudad bendecida por el sol, que no ha dejado de arroparnos de una forma extraordinaria, haciéndonos llegar la grandeza de su amor y su propio dolor, intentando así que el nuestro fuera un poco menos desgarrador.

Y así han ido pasando los días y el dolor va dejando paso a los recuerdos, y nuestro corazón, aún con la misma espada clavada, empieza a esbozar pequeñas y tímidas sonrisas cuando mil estampas pasadas irrumpen continuamente en nuestra mente.

Yo tendría algo más de pocos años cuando un día le pregunté a mi madre: "Mami, ¿tú cuánto dinero ganas?" Supongo que sería algo que hablábamos entre chiquillos. "Lo justo, cariño" —me dijo ella— "porque lo que queda en mi cuenta a final de mes no es mío". "¿Y de quién es, mamá?", le pregunté porque no lo comprendía. "De los demás", me dijo ella.

Así era mi madre… Generosa con todo lo que tenía, generosa con sus ganas, generosa con su tiempo, generosa con sus sonrisas… Así era ella. Y es que lo que perdimos ese fatídico domingo 18 de enero no era solo una cifra… Eran vagones llenos de virtudes y defectos, eran vagones llenos de triunfos y derrotas, eran vagones llenos de anhelos y silencios… Eran vagones llenos de esperanza.

Porque ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos… Ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas…

Ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran la ilusión de buscar un futuro mejor, la alegría de disfrutar momentos en familia o el deseo de volver con nuestros seres queridos… Ellos eran eso que ya nunca serán…

Porque ellos no son solo los 45 del tren. Ellos eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos estamos dando cuenta. Ellos no son solo los 45 del tren… Pero son los 45 del tren. Y nosotros… nosotros somos las 45 familias a las que se les paró el reloj a las 19:45 de aquella fatídica tarde.

Somos las 45 familias que se abrazaron en aquel centro cívico, donde el paso del tiempo se iba inundando de silencio y el silencio iba dejando paso al llanto cuando empezamos a comprender, en el lento avance de las horas, que volveríamos sin ellos.

Somos las 45 familias que han aprendido con demasiada crueldad que la llamada que no se hace se queda sin hacer y el beso que no damos es el que más recordamos. Somos las 45 familias que cambiarían todo el oro de este mundo, que ahora no vale nada, por poder mover las agujas del reloj tan solo 20 segundos.

Y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará. Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que… En los brazos de la Virgen ahora duermen, y el regazo de una Madre que los quiere es quien los mece. Virgencita de la Cinta, patrona de este gran pueblo, dales paz, serenidad, descanso eterno. Virgen bella, Virgen guapa, no los sueltes de tu vera, que no sientan el dolor, que no sientan la miseria. Que el amor y la verdad los cobije para siempre y en el abrazo de Dios la vida venza a la muerte.

Madre de la Almudena, Virgen que guía el camino, llévales el beso mudo, ese adiós que no les dimos. Remedios, Madre querida, Reina del Aljaraqueño, bríndales tus firmes manos, que ya nunca tengan miedo.

Madre del Amor Hermoso, Reina de la Victoria, Dolores del negro luto, concédeles Tú la gloria. Y guía también nuestras vidas, humilde Virgen del Sol, y que la misericordia lata en nuestro corazón. Haz que cese este dolor, Virgen Morena del Carmen, llévate esta cruel espada con la espuma de los mares. Y Tú, Virgen del Rocío, la que alumbra mis desvelos, la que siempre me acompaña cuando me rompo por dentro, abraza sus corazones y llévales un suspiro con una canción de amor por los años compartidos. Diles que tenemos paz y que seremos valientes, que el odio no nacerá en la rabia que nos crece.

Que volverán las sonrisas y seguiremos viviendo, y este amor no morirá, vivirá de sus recuerdos. Diles Tú, Blanca Paloma, Pastora de la Rocina, que siempre los sentiremos con el sol o con la brisa. Y que con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos. Descansen en paz.

Liliana Sáenz de la Torre

en nombre de las 45 familias de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz


Liliana Sáenz de la Torre con su hermano Fidel

martes, 19 de noviembre de 2024

Homilía de Mons. Enrique Benavent, arzobispo de Valencia, en la Misa de los obispos españoles en memoria de las víctimas de la DANA y de todos los afectados, 19-11-2024

19 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía de Mons. Enrique Benavent, arzobispo de Valencia, en la Misa de los obispos españoles en memoria de las víctimas de la DANA y de todos los afectados, emitida por 13 TV desde la Catedral de la Almudena de Madrid.

Santa Misa de los obispos españoles en memoria de las víctimas de la DANA y de todos los afectados, 19-11- 2024

19 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de los obispos españoles en memoria de las víctimas de la DANA y de todos los afectados, presidida por Mons. Enrique Benavent, arzobispo de Valencia, emitida por 13 TV desde la Catedral de la Almudena de Madrid. 

lunes, 11 de marzo de 2024

Santa Misa funeral por el vigésimo aniversario del 11-M, 11-3-2024


11 de marzo de 2024.- (
Camino Católico) Celebración de la Santa Misa funeral por el vigésimo aniversario del 11-M, presidida por el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, emitida por 13 TV desde la Catedral de la Almudena de Madrid.  


jueves, 5 de enero de 2023

Vídeo de la solemne ceremonia del entierro de Benedicto XVI en tres ataúdes en las grutas vaticanas y la despedida de quienes le han cuidado, 5-1-2023


 5 de enero de 2023.- (Camino Católico  Los restos del Papa emérito Benedicto XVI, ya reposan en la cripta de la basílica de San Pedro del Vaticano, tras un entierro que culminó los últimos cinco días de exequias por su muerte. Benedicto ha sido enterrado en la que hasta 2011 fue tumba de Juan Pablo II y, como manda la tradición, lo hacen en un féretro triple: uno en madera de ciprés, introducido en un segundo de zinc y sellado y revestido todo en uno tercero en olmo barnizado, tal y como puede verse en el vídeo de El Debate 

Fue el mismo Joseph Ratzinger quien dejó como última voluntad ser enterrado en la pequeña capilla de la cripta vaticana, donde estuvo la tumba de Juan Pablo II, antes de que en 2011 se trasladase a la parte superior de la basílica para su beatificación y posterior canonización.

Las imágenes muestran la emotiva despedida final de Georg Gänswein, que ha sido durante veinte años secretario personal de Joseph Ratzinger, y de quienes le han cuidado los últimos años.

Texto del Rogito de Benedicto XVI depositado en el féretro: «Luchó con firmeza contra los delitos del clero contra menores o personas vulnerables, llamando a la conversión» 

 


«Benedicto XVI puso el tema de Dios y de la fe en el centro de su pontificado, en una búsqueda continua del rostro del Señor Jesucristo y ayudando a todos a conocerlo… Dotado de vastos y profundos conocimientos bíblicos y teológicos, tenía la extraordinaria capacidad de elaborar síntesis esclarecedoras sobre los principales temas doctrinales y espirituales, así como sobre cuestiones cruciales de la vida de la Iglesia y de la cultura contemporánea…. Promovió con éxito el diálogo con anglicanos, judíos y representantes de otras religiones; también reanudó los contactos con los… Como teólogo de reconocida autoridad, dejó un rico legado de estudios e investigaciones sobre las verdades fundamentales de la fe sacerdotes de la Comunidad de San Pío X»   

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miércoles, 19 de marzo de 2008

El Obispo Agustí Cortés Soriano preside el funeral de Ana Cifuentes Rus, madre de nuestro parroco

"Ana ya ha vivido las Bienaventuranzas aquí entre nosotros" proclama el Obispo de Sant Feliu
La Misa funeral celebrada el martes 18 de marzo, a las 5 de la tarde, en la Parróquia de la Inmaculada Concepción de Vilanova i la Geltrú, ha sido presidida por Agustí Cortés Soriano, Obispo de la Diocesis de Sant Feliu, y concelebrada por 20 sacerdotes y 2 diáconos.

Las más de 400 personas que han llenado el templo han vivido una ceremonia sencilla y ungida, a lo que ha contribuido la comunión entre celebrantes y fieles, que han asistido con un silencio orante lleno de amor, devoción y paz, que ha propiciado un recogimiento muy particular.

El Obispo Agustí Cortés Soriano ha centrado su homilia en el Evangelio de las Bienaventuranzas. "Ana ya ha vivido las Bienaventuranzas aquí entre nosotros" ha proclamado Agustí Cortés glosando la vida sencilla, su honestidad, su capacidad de sacrificio, su corazón límpio y la dedicación total a su familia y a la misma iglesia, que ha visto como fruto el trabajo de su hijo sacerdote. "Ana ha gastado su vida y ha dado vida. Su familia es la prueba. Ella con sacrificio constante la ha hecho crecer sola en tiempos difíciles" dijo el Obispo.

Al final, dos de las nietas de Ana Cifuentes subieron al altar para testimoniar que su abuela "era muy buena cocinera, pero la mejor receta que nos ha dejado en herencia es su forma de vivir". Destacaron su honestidad, su capacidad de sacrificio y de entrega al afrontar todas las situaciones de la vida. Antes de concluir la ceremonia el padre Rafael Maroto Cifuentes, hijo de la difunta, que también concelebró, agradeció a todos los asistentes su presencia en nombre de la familia.



Sigamos orando por la difunta Ana Cifuentes Rus y su familia

Ha fallecido Ana Cifuentes Rus, de 90 años, madre del padre Rafael Maroto Cifuentes, parroco de la Inmaculada Concepción de Vilanova i la Geltrú, la parroquia de los autores de este blog.

En nombre de la familia agradecemos las oraciones y Eucaristias que se han ofrecido en estos momentos de dolor y esperanza. Sigamos orando por la difunta Ana Cifuentes y por su familia para que puedan agradecer a Dios, en medio del dolor, el gran amor de una mujer que ha vivido dedicada a los suyos. Podemos hacerlo ahora mismo interiorizando la siguiente plegaria:

"En tus manos, Padre de bondad, encomendamos el alma de nuestra hermana Ana; nos sostiene la esperanza de que resucitará con Cristo en el último día con todos los que en Cristo han muerto. Te damos gracias, Señor, por los beneficios derramados sobre tu sierva en su vida mortal, signo de tu bondad y manifestación de la comunión de tus santos. Escucha nuestras oraciones, Dios de misericordia, para que se abran a tu sierva las puertas del paraíso, y nosotros, los que aún permanecemos en este mundo, nos consolemos mutuamente con palabras de fe hasta que salgamos todos al encuentro de Cristo, y así, con nuestro hermana, gocemos en tu presencia. Por Jesucristo nuestro Señor."

(De la oración de despedida del cuerpo en la Iglesia).