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domingo, 26 de enero de 2025

Papa Francisco en el Ángelus, 26-1-2025: «Estamos llamados a reconocer en Jesús al Hijo de Dios, nuestro Salvador, portador de un anuncio de salvación que nadie más puede darnos»

* «Probemos a preguntarnos: ¿advertimos la autoridad única con la que habla Jesús de Nazaret? Y yo, ¿me siento necesitado de esta salvación? ¿Siento que, de algún modo, yo también soy pobre, prisionero, ciego, oprimido? ¡Entonces, solo entonces, el “año de gracia” será también para mí!»   

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Renuevo el llamamiento a las partes en guerra en Sudán para que cesen las hostilidades y acepten sentarse a una mesa de negociación. Exhorto a la comunidad internacional a que haga todo lo posible para hacer llegar las ayudas humanitarias necesarias a los desplazados, y para ayudar a los beligerantes a encontrar pronto caminos hacia la paz. Veo con preocupación la situación en Colombia, especialmente en la región de Catatumbo, donde los enfrentamientos entre grupos armados han provocado numerosas víctimas civiles y más de 30.000 desplazados. Les expreso mi cercanía y rezo por ello» 

26 de enero de 2025.- (Camino Católico) “Las palabras de Jesús nos interpelan; también nosotros estamos llamados a reconocer en Él al Hijo de Dios, a nuestro Salvador. ¿Reconocemos que Él es portador de un anuncio de salvación que nadie más puede darnos?” ha dicho el Papa Francisco antes de rezar el Ángelus en la plaza de San Pedro, ante miles de fieles y peregrinos.

Al final del Ángelus, el Santo Padre pide, en vísperas del Día de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, que el Holocausto de millones de judíos nunca sea olvidado. Recuerda luego a los enfermos de lepra, en la Jornada mundial dedicada a ellos que se celebra este domingo. También, el saludo a los participantes en el Jubileo de la Comunicación: “Sean narradores de esperanza”. Por último, un niño de Acción Católica, de las parroquias y de las escuelas católicas de Roma, se asomó a la ventana junto al Santo Padre para hacer un llamamiento a la paz y que se “silencien las armas”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

PAPA FRANCISCO

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro
Domingo, 26 de enero de 2025

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!:

El evangelista Lucas nos presenta este domingo a Jesús en la sinagoga de Nazaret, el pueblo donde creció. Jesús lee el pasaje del profeta Isaías que anuncia la misión evangelizadora y liberadora del Mesías, y luego, en medio del silencio general, dice: «Hoy se ha cumplido esta Escritura» (cfr. Lc 4,21).

Imaginemos la sorpresa y el desconcierto de los conciudadanos de Jesús, que lo conocían como el hijo del carpintero José y que nunca hubieran pensado que Él pudiera presentarse como el Mesías. Hubo desconcierto. Y, sin embargo, sucede precisamente esto: Jesús proclama que, con su presencia, ha llegado «el año de gracia del Señor» (v. 19). Es un feliz anuncio para todos, especialmente para los pobres, los prisioneros, los ciegos, los oprimidos; así dice el Evangelio (cfr. v. 18).

Aquel día, en Nazaret, Jesús puso a sus interlocutores ante una elección sobre su identidad y su misión. En la sinagoga, nadie pudo dejar de preguntarse: ¿Él es solamente el hijo del carpintero que se atribuye un papel que no le corresponde, o es verdaderamente el Mesías, enviado para salvar al pueblo del pecado?

El evangelista nos dice que los nazarenos no consiguieron reconocer en Jesús al consagrado del Señor. Creían conocerlo demasiado bien, y eso, en lugar de facilitar la apertura de sus mentes y de sus corazones, los bloqueó, como un velo que oscurece la luz.  

Hermanos y hermanas, este acontecimiento, con las debidas analogías, nos sucede también hoy a nosotros. La presencia y las palabras de Jesús nos interpelan; también nosotros estamos llamados a reconocer en Él al Hijo de Dios, a nuestro Salvador. Pero puede sucedernos, como sucedió entonces a sus compaisanos, que creamos que ya lo conocemos, que ya sabemos todo de Él: hemos crecido con Él en la escuela, en la parroquia, en el catecismo, en un país de cultura católica… Y, de este modo, también para nosotros es una Persona cercana, es más, “demasiado” cercana.

Pero probemos a preguntarnos: ¿advertimos la autoridad única con la que habla Jesús de Nazaret? ¿Reconocemos que Él es portador de un anuncio de salvación que nadie más puede darnos? Y yo, ¿me siento necesitado de esta salvación? ¿Siento que, de algún modo, yo también soy pobre, prisionero, ciego, oprimido? ¡Entonces, solo entonces, el “año de gracia” será también para mí!

Dirijámonos con confianza a María, Madre de Dios y Madre nuestra, para que nos ayude a reconocer a Jesús.

Oración del Ángelus:                         


Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


El conflicto actual en Sudán, iniciado en abril de 2023, está provocando la crisis humanitaria más grave del mundo, con consecuencias dramáticas también en Sudán del Sur. Deseo manifestar mi cercanía a las poblaciones de ambos países, y las invito a la fraternidad, a la solidaridad, a evitar cualquier tipo de violencia y a no dejarse instrumentalizar. Renuevo el llamamiento a las partes en guerra en Sudán para que cesen las hostilidades y acepten sentarse a una mesa de negociación. Exhorto a la comunidad internacional a que haga todo lo posible para hacer llegar las ayudas humanitarias necesarias a los desplazados, y para ayudar a los beligerantes a encontrar pronto caminos hacia la paz.


Veo con preocupación la situación en Colombia, especialmente en la región de Catatumbo, donde los enfrentamientos entre grupos armados han provocado numerosas víctimas civiles y más de 30.000 desplazados. Les expreso mi cercanía y rezo por ellos.


Hoy se celebra la Jornada mundial de los Enfermos de Lepra. Animo a todos los que operan en favor de los afectados por esta enfermedad a proseguir en su compromiso, y a que ayuden a quienes sanan a reincorporarse a la sociedad. ¡Que no sean marginados!


Mañana se celebra la Jornada Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto: han pasado ochenta años desde la liberación del campo de concentración de Auschwitz. El horror del exterminio de millones de personas hebreas y de otras fes que tuvo lugar en aquellos años no se puede olvidar ni negar. Recuerdo a la poetisa húngara Edith Bruck, que vive en Roma. Ella sufrió todo esto. Hoy, si lo desean, pueden escucharla en el programa “Che tempo che fa” [Qué tiempo hace]. Es una gran mujer. Recordemos también a los muchos cristianos, entre ellos numerosos mártires. Renuevo mi llamamiento para que todos colaboren a debelar la lacra del antisemitismo y cualquier forma de discriminación y de persecución religiosa. Construyamos juntos un mundo más fraternal, más justo, educando a los jóvenes a tener un corazón abierto a todos, en la lógica de la fraternidad, del perdón y de la paz.


Y los saludo a todos ustedes, provenientes de Italia y de muchas partes del mundo; saludo especialmente a los periodistas y a los operadores de la comunicación que han vivido en estos días su Jubileo: los exhorto a ser siempre narradores de esperanza.


Saludo a los polacos, especialmente a los de Zabno; a los alumnos del Instituto Zurbarán de Badajoz (España), a los fieles de Siquirres (Costa Rica), al grupo de chicas quinceañeras de Panamá.


Saludo a los peregrinos de la Unidad Pastoral de Busto Garolfo y Olcella, de la archidiócesis de Milán.


Y los acojo con alegría a ustedes, chicos y chicas de la Acción Católica, de las parroquias y de las escuelas católicas de Roma. Han venido al término de la “Caravana de la Paz”, durante la que han reflexionado sobre la presencia de Jesús en sus vidas, testimoniando a sus coetáneos la belleza de la acogida y de la fraternidad. Y ahora, escuchemos a estos muchachos, que quieren decirnos algunas cosas… ¡Adelante! ¡Fuerte!

 



[lectura del mensaje]


Ahora él [el chico que lee] ha dicho una palabra muy hermosa [el muchacho la relee: “Así lograrían hacer callar las armas”]. ¡El chico es bueno! Saluden de mi parte a todos los chicos y chicas.


Deseo a todos un feliz domingo. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!



Francisco


Fotos: Vatican Media, 26-1-2025

Santa Misa, presidida por el Papa Francisco, de hoy, Domingo de la Palabra de Dios, 26-1-2025

Foto: Vatican Media, 26-1-2025

26 de enero de 2025.- (Camino Católico)  Este 26 de enero, el Santo Padre ha presidido en la Basílica de San Pedro, la Santa Misa en el Domingo de la Palabra de Dios, en el cual ha instituido a 40 nuevos lectores de diferentes partes del mundo y con la cual se ha concluido el Jubileo del Mundo de la Comunicación. El Pontífice ha afirmado en su homilía que “la Palabra de Dios está viva; camina con nosotros a través de los siglos y actúa en la historia por el poder del Espíritu Santo”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración.

Homilía de Mons. Francisco César García Magán, obispo auxiliar de Toledo, y lecturas de la Misa de hoy, III Domingo de Tiempo Ordinario, 26-1-2025

26 de enero de 2025.-  (Camino Católico) Homilía de  Mons. Francisco César García Magán, obispo auxiliar de Toledo, y lecturas de la Misa de hoy, III Domingo de Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Catedral de Toledo.

Santa Misa de hoy, III domingo de Tiempo Ordinario, en la catedral de Toledo, 26-1-2025

26 de enero de 2025.-  (Camino Católico)  Celebración de la Santa Misa de hoy, III Domingo de Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Francisco César García Magán, obispo auxiliar de Toledo, emitida por 13 TV desde la Catedral de Toledo.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 26-1-2025

26 de enero de 2025.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdesen el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 26/1/2025: «Hoy se ha cumplido esta Escritura» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 26 de enero de 2025, domingo de la 3ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 1, 1-4; 4, 14-21:

Ilustre Teófilo:

Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, también yo después he resuelto escribírtelos por su orden, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.

Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que le ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él.

Y él comenzó a decirles:

«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Homilía del evangelio del domingo: La fundamental verdad histórica de los Evangelios es lo que experimentamos cada vez que somos alcanzados por una palabra de Cristo / Por Cardenal Ranieroessa, OFM Cap.

* «Los Evangelios no son libros históricos en el sentido moderno de un relato lo más despegado y neutral posible de los hechos ocurridos. Pero son históricos en el sentido de que lo que nos transmiten refleja en la sustancia lo sucedido»

¿Son los evangelios relatos históricos? 

Domingo III del tiempo ordinario – C

Nehemías 8, 2-4a.5-6.8-10  /  Salmo 18  /  1Corintios 12, 12-30  /  San Lucas 1, 1-4;4,14-21


Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap. / Camino Católico.- Antes de empezar el relato de la vida de Jesús, el evangelista Lucas explica los criterios que le han guiado. Asegura que refiere hechos transmitidos por testigos oculares, verificados por él mismo con «comprobaciones exactas» para que quien lee pueda darse cuenta de la solidez de las enseñanzas contenidas en el Evangelio. Esto nos ofrece la ocasión de ocuparnos del problema de la historicidad de los Evangelios.

Hasta hace algún siglo, no se mostraba entre la gente el sentido crítico. Se tomaba por históricamente ocurrido todo lo que era referido. En los últimos dos o tres siglos nació el sentido histórico por el cual, antes de creer en un hecho del pasado, se somete a un atento examen crítico para comprobar su veracidad. Esta exigencia ha sido aplicada también a los Evangelios.

Resumamos las diversas etapas que la vida y la enseñanza de Jesús atravesaron antes de llegar a nosotros.

Primera fase: vida terrena de Jesús. Jesús no escribió nada, pero en su predicación utilizó algunos recursos comunes a las culturas antiguas, los cuales facilitaban mucho retener un texto de memoria: frases breves, paralelismos y antítesis, repeticiones rítmicas, imágenes, parábolas... Pensemos en frases del Evangelio como: «Los últimos serán los primeros y los primeros los últimos», «Ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición...; estrecha la entrada y angosto el camino que lleva a la Vida» (Mt 7,1314). Frases como éstas, una vez escuchadas, hasta la gente de hoy difícilmente las olvida. El hecho, por lo tanto, de que Jesús no haya escrito Él mismo los Evangelios no significa que las palabras en ellos referidas no sean suyas. Al no poder imprimir las palabras en papel, los hombres de la antigüedad las fijaban en la mente.

Segunda fase: predicación oral de los apóstoles. Después de la resurrección, los apóstoles comenzaron inmediatamente a anunciar a todos la vida y las palabras de Cristo, teniendo en cuenta las necesidades y las circunstancias de los diversos oyentes. Su objetivo no era el de hacer historia, sino llevar a la gente a la fe. Con la comprensión más clara que ahora tenemos de esto, ellos fueron capaces de transmitir a los demás lo que Jesús había dicho y hecho, adaptándolo a las necesidades de aquellos a quienes se dirigían.

Tercera fase: los Evangelios escritos. Una treintena de años después de la muerte de Jesús, algunos autores comenzaron a poner por escrito esta predicación que les había llegado por vía oral. Nacieron así los cuatro Evangelios que conocemos. De las muchas cosas llegadas hasta ellos, los evangelistas eligieron algunas, resumieron otras y explicaron finalmente otras, para adaptarlas a las necesidades del momento de las comunidades para las que escribían. La necesidad de adaptar las palabras de Jesús a las exigencias nuevas y distintas influyó en el orden con el que se relatan los hechos en los cuatro Evangelios, en la diversa colocación e importancia que revisten, pero no alteró la verdad fundamental de ellos.

Que los evangelistas tuvieran, en la medida de lo posible en aquel tiempo, una preocupación histórica y no sólo edificante, lo demuestra la precisión con la que sitúan el acontecimiento de Cristo en el espacio y el tiempo. Poco más adelante, Lucas nos proporciona todas las coordenadas políticas y geográficas del inicio del ministerio público de Jesús (Lc 3,1-2).

En conclusión, los Evangelios no son libros históricos en el sentido moderno de un relato lo más despegado y neutral posible de los hechos ocurridos. Pero son históricos en el sentido de que lo que nos transmiten refleja en la sustancia lo sucedido.

Pero el argumento más convincente a favor de la fundamental verdad histórica de los Evangelios es lo que experimentamos dentro de nosotros cada vez que somos alcanzados en profundidad por una palabra de Cristo. ¿Qué otra palabra, antigua o nueva, jamás ha tenido el mismo poder?

Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

Evangelio

Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: 

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». 

Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: 

«Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy».

San Lucas 1, 1-4;4,14-21

Homilía de la segunda lectura del domingo: El Espíritu Santo es el Espíritu de amor y de comunión que, nos constituye en miembros del Cuerpo de Cristo, en verdadera comunidad / Por P. José María Prats

* «De hecho, cada vez que celebramos la eucaristía pedimos que el Espíritu Santo se derrame sobre nosotros para fortalecer nuestra condición de miembros de un mismo Cuerpo. Así lo hacemos, por ejemplo, en la plegaria eucarística II: ‘Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo’. Pidamos este don con fe y con el compromiso de trabajar para que sea una realidad en nuestra comunidad»

Domingo III del tiempo ordinario – C

Nehemías 8, 2-4a.5-6.8-10  /  Salmo 18  /  1Corintios 12, 12-30  /  San Lucas 1, 1-4;4,14-21


P. José María Prats / Camino Católico.- La lectura de hoy de la primera carta de San Pablo a los corintios es muy importante para vivir bien nuestra fe. Nos dice que todos los cristianos formamos un solo cuerpo –el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia– porque por el bautismo hemos recibido un mismo Espíritu. La mano, el pie, el ojo, la cabeza... por sí mismos no pueden hacer nada, y sólo tienen sentido en la medida en que están coordinados entre sí y al servicio de todo el cuerpo. Pues lo mismo pasa con los cristianos: la fe sólo produce frutos en la medida en que nos olvidamos de nosotros mismos y nos ponemos al servicio unos de otros. San Cipriano decía que «unus christianus, nullus christianus»: el cristiano que se encierra en sí mismo no es un verdadero cristiano.

Otra imagen muy interesante parecida a la del cuerpo es la de un coro: el coro sólo suena bien cuando todas las voces se entretejen armónicamente. Es muy común cuando los principiantes ingresan en un coro que se entusiasmen con su propia melodía y canten demasiado fuerte ahogando las otras voces. De hecho, uno se convierte en un buen cantante cuando aprende a escuchar y a gozar de todas las voces modulando la propia voz para que se integre armónicamente en el conjunto.

Lo mismo ocurre en una comunidad cristiana. Cada uno de nosotros es diferente, con una manera de ser y unos talentos distintos: unos tienen capacidad de organizar, otros una gran sensibilidad por los enfermos o los marginados, otros tiene bienes materiales, otros talentos artísticos, otros facilidad para hablar y enseñar... Lo importante es que todos estos talentos se armonicen para entonar juntos un misma melodía: la proclamación de la gloria de Dios que se manifiesta en el amor entre todos los miembros de la comunidad. 

Un famoso cantar de Antonio Machado dice: «Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción». Esta es la clave de todo: Cuando cada uno busca su propia gloria y que todos admiren su canción el coro desafina, el cuerpo se disgrega. En cambio, cuando nos olvidamos de la propia gloria para proclamar juntos la gloria de Dios todo se llena de armonía, paz y bienestar. Y, como decíamos, la gloria de Dios es que los miembros de la comunidad se amen.

Para conseguir esto, hemos de aprender a salir de nosotros mismos y cultivar una mirada contemplativa hacia los demás. Cada hermano es un instrumento precioso que Dios ha regalado a la comunidad y su voz es muy importante: tenemos que aprender a escucharla, amarla, potenciarla e integrarla en la melodía común que proclama la gloria de Dios. Y, como nos ha dicho San Pablo, cuidando muy especialmente de los miembros más débiles: los enfermos, los ancianos, los que sufren por cualquier circunstancia. Estas son las voces más delicadas y más apreciadas por el Señor. La atención preferencial hacia ellos es la prueba de la opción de la comunidad por el amor.

Pero no debemos olvidar que el que hace posible todo esto es el Espíritu Santo. «Todos nosotros ... hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo» –nos ha dicho San Pablo. El Espíritu Santo es el Espíritu de amor y de comunión que, habitando en nosotros, nos constituye en miembros del Cuerpo de Cristo, en verdadera comunidad. De hecho, cada vez que celebramos la eucaristía pedimos que el Espíritu Santo se derrame sobre nosotros para fortalecer nuestra condición de miembros de un mismo Cuerpo. Así lo hacemos, por ejemplo, en la plegaria eucarística II: «Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo». Pidamos este don con fe y con el compromiso de trabajar para que sea una realidad en nuestra comunidad.


P. José María Prats

 

Evangelio

Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: 

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». 

Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: 

«Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy».

San Lucas 1, 1-4;4,14-21

«Tu palabra es lámpara para mis pasos y luz en mi camino» / Por P. Carlos García Malo