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viernes, 9 de enero de 2026

Cuatro testimonios de venezolanos: «La clave en los momentos que hoy vive Venezuela es volver al amor primero: Amor a Dios sobre todas las cosas, y amar a los demás como a nosotros mismos»

El padre José Laureano Ballesteros Blanco, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en Venezuela, y tres laicos hablan de vivir unidos a Dios ante lo que han vivido y lo que viven

* «Ante todo esto, solo nos queda aferrarnos a la fe, sabiendo que Dios siempre actuará de la manera correcta… El recobrar la vida sacramental considero que es vital para purificar y limpiar nuestros corazones de las acciones malignas del enemigo. Persuadir el egoísmo y el facilismo de querer tener, tener y tener… Hoy puedo decir que he vivido lo que es la Providencia de Dios, que sé qué es vivir con lo esencial, que sé valorar lo importante, que somos actualmente una familia resiliente. También vivimos y aprendimos que nuestra mirada de auxilio no puede estar en el hombre, sino solo en Dios»                    

Camino Católico.- Preocupación e incertidumbre, pero también esperanza. Aunque no superan la angustia tras lo ocurrido, se abrazan a la oración y a los sacramentos, con la esperanza puesta en Aquel que sufrió primero, y cuyo amor no defrauda. Cuatro testimonios emotivos de venezolanos dentro y fuera de las fronteras de la nación sudamericana. Un sacerdote y tres laicos comparten su conmovedor testimonio y lo que esperan para su país con Carlos Zapata en Aleteia, uno el que es Dios quien tiene la última palabra.

“Solamente nos queda aferrarnos a la fe”

“Un regalo de año nuevo para el pueblo venezolano. A pesar de la incredulidad de muchos y de la enorme fe de otros, el inicio de 2026 nos trae nuevas perspectivas, ilusiones y preguntas. Luego de lo sucedido el pasado 3 de enero, es natural pensar que, después de tanto tiempo, Dios no se ha olvidado del pueblo venezolano. La separación de Nicolás Maduro del poder marca un punto de inflexión: se cierra un ciclo oscuro y de dolor, y se abre otro cargado de esperanza, pero también de incertidumbre”.

Así lo ve el ingeniero petrolero David Molina, un venezolano formado en el país que se vio forzado a huir años atrás, en medio de la persecución contra la juventud criolla. Vive en Roma, a escasos metros del Vaticano, por lo que cada vez que puede acude a misa en la basílica de San Pedro.

“Hoy muchos nos preguntamos ¿cuál será nuestro futuro?, ¿qué pasará con Venezuela?, ¿Por qué no nombraron a Edmundo González de presidente?, entre tantas dudas legítimas en estos momentos de zozobra”, señala. 

Le preocupa su familia, que siguen en la nación sudamericana. Con la mirada puesta en sus papás, afirma con nostalgia: “Ante todo esto, solo nos queda aferrarnos a la fe, sabiendo que Dios siempre actuará de la manera correcta”.

Sostiene que más temprano que tarde se hará justicia. Y cree que “Él nos guiará por el camino que Venezuela necesita para reencontrarse con los principios y valores que alguna vez la definieron, y que, con esfuerzo y esperanza, volverán a renacer”.

“Debemos recobrar la vida sacramental”

Jesús Díaz es profesor titular de la Universidad Nacional del Táchira. Es católico practicante y un hombre de oración.

“La situación actual venezolana la percibo desde un punto de vista no de optimismo, pero sí de esperanza. Son innumerables los cambios que deseamos los venezolanos, pero sin la presencia de Dios en todos los ámbitos personales de cada ciudadano es imposible. Esta situación es semejante a la salida de los israelitas de Egipto, donde hubo duda, desconfianza del mismo Dios que estaba junto a ellos”.

“El recobrar la vida sacramental considero que es vital para purificar y limpiar nuestros corazones de las acciones malignas del enemigo. Persuadir el egoísmo y el facilismo de querer tener, tener y tener, pues existen valores imprescindibles como propiciar el amar con pasión lo que se hace; y allí estoy seguro que Dios en su hijo Jesucristo habitará en cada rincón del corazón de cada venezolano para hacer de esta nación un ejemplo para nosotros mismos y para el mundo entero”.

“En el dolor se dispara la fe verdadera”

Fanny de Gamboa también es educadora universitaria, esposa, madre de dos hijos. Coincide con Díaz en que el amor a Dios, los sacramentos y la vida de oración son cruciales en nuestra relación con Dios, con mayor razón en estas circunstancias.

“He vivido en Venezuela toda mi vida. Cuando empezó esta tragedia solo tenía 5 años de graduada y 2 años de casada. Jamás imaginé por todo lo que íbamos a pasar”, confiesa.

“Aprendí que solo se conoce a ese Dios verdadero, amoroso, fuerte y providente en el dolor humano. Solo cuando estamos arrinconados y sin opciones humanas, es cuando se dispara la fe verdadera”.

“Hoy puedo decir que he vivido lo que es la Providencia de Dios, que sé qué es vivir con lo esencial, que sé valorar lo importante, que somos actualmente una familia resiliente. También vivimos y aprendimos que nuestra mirada de auxilio no puede estar en el hombre, sino solo en Dios”.

“Aprendí a orar todos los días por este país y por tantas necesidades de mis hermanos venezolanos, aprendí a tener empatía por el dolor humano. Lo más importante es que ahora sí puedo decir que soy una católica que salió de las aulas de la teoría y tuve una verdadera experiencia en la que conocí a un Dios verdadero y Todopoderoso. Pero, sobre todo, a un Dios que me enseñó a esperar y a confiar en Él”.

"¡Necesitamos volver al amor primero!"


El padre José Laureano Ballesteros Blanco, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en Venezuela

El cuarto testimonio llega por parte de un sacerdote, el padre José Laureano Ballesteros Blanco, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en Venezuela.

“Si revisamos la carta del Apocalipsis en la biblia, encontraremos que san Juan le da al pueblo una gran esperanza. Les dice a los pobladores que después de haber pasado por muchos sacrificios y una profunda oscuridad, vendrá la luz. Pero también les advierte que Dios tiene en cuenta sus errores, sus muchos pecados y el haberse apartado del camino del bien”.

“Les dice con afecto y belleza: algo tengo que corregirte, pues ¡tú has olvidado el amor primero! Y a partir de este mensaje, les deja claro el siguiente paso: Tienes que volver el amor primero. Esto se traduce en amor a Dios, amor al prójimo, que es también amor a la familia, amor a la Patria, amor a la bandera, e incluso amor al bellísimo himno de Venezuela, que tiene una letra sumamente profética”.


En este aspecto, concluye el sacerdote: “La clave en los momentos que hoy vive Venezuela es volver al amor primero: Amor a Dios sobre todas las cosas, y amar a los demás como a nosotros mismos”.

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