Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

lunes, 12 de enero de 2026

Veronica Daniels, 90 años, tiene 6 hijos, acogió a 18 más, 26 nietos, 51 bisnietos y espera a un tataranieto: «Todos son bienvenidos; somos una gran familia de Dios y Él te lleva por el camino que tienes que recorrer»

Veronica y Len Daniels tienen 6 hijos, acogieron a 18 más, 26 nietos, 51 bisnietos y va a nacer su tataranieto, hablan de fe , amor y acogida / Foto: Kymberlee Gomes - The Catholic Leader

* «Cuanto más amas, más amor tienes… Todo lo que quería era casarme y tener una familia… Cuando nuestras hijas van a tener hijos, siempre les regalo una medalla de San Gerardo Majella [o Mayela]. Cuando no encuentro dónde aparcar, digo 'Bendito San Antonio, encuéntrame un sitio'. A veces me encuentra tres»

Camino Católico.- Veronica Daniels, católica australiana de 90 años, tiene 26 nietos y 51 bisnietos. Habla de su felicidad a Kymberlee Gomes, del Catholic Leader, de Australia, porque asegura que lo que ella siempre quiso era tener familia y crecer con ella.

Pero en diciembre de 2025 le intrigaba algo nuevo (aunque, a la vez, es algo ya vivido): ¡su primer tataranieto!

La enorme familia de Veronica, a la que todos llaman Von, tiene "truco", pero igual que cualquier otra familia numerosa, se construyó sobre la acogida y la generosidad.

Tuvo seis hijos de sangre, pero también fue madre de acogida de otros 18 niños. Dos de ellos incluso tomaron su apellido familiar. Un niño que llegó en adopción con 12 semanas, ahora tiene 47 años.

Uno de los bebés que acogió era una niña de 18 meses con una grave discapacidad. Los médicos dijeron que no viviría mucho... pero acompañó a la gran familia hasta que murió con 28 años.

Creció en familia grande y ve a todos como hijos de Dios

Ella cuenta que la clave de gestionar y acoger a tantos niños fue su convicción de que todos somos hijos de Dios. "Hay suficiente amor en el mundo para todos. Todos son bienvenidos. Somos una gran familia de Dios en este mundo", proclama. Su experiencia repite aquello que decía Madre Teresa de Calcuta: el amor es una de esas cosas que cuanto más das, más tienes. También ella dice que "cuanto más amas, más amor tienes".

Veronica Daniels, de 90 años, en diciembre de 2025, con su bisnieto 51, pero ahora espera una novedad, un primer tataranieto Foto: Kymberlee Gomes - The Catholic Leader

Los hijos de Veronica dicen que ella siempre fue "una persona desinteresada, divertida, enérgica y acogedora", que vivía los valores del Evangelio y "ama como Jesús".

Veronica explica que siendo ella niña, ya vivió en una familia numerosa, alborotadora y acogedora. "Aunque éramos 13 en mi casa, siempre había lugar para uno más", dice, recordando cómo su madre acogió a un niño.

No le interesaba un empleo, solo la familia... y fue enorme

A la joven Von la escuela no le interesaba, y los trabajos que hizo de joven le parecían aburridos. "Todo lo que quería era casarme y tener una familia", recuerda. Y lo hizo... a lo grande.

Con 20 años de edad, se casó con Len, que estaba en la Marina y luego trabajó en telecomunicaciones. Se mudaron unas cuantas veces por su país, Australia.

Von no sólo se volcó en su propia familia, sino que colaboraba con las parroquias o escuelas católicas de su zona. Su hija Cathy explica: "Mamá solía ayudar con la recaudación de fondos, con rifas y bailes, además de la limpieza de la escuela", dice. Y vendía pasteles. Así surgió la primera escuela católica del lugar. Von también era catequista en una escuela pública.

Fe, amor por la vida, espacio en la mesa para más gente

Habla también sobre Von una religiosa, Sandra Lupi, de las Sisters of Mercy, quien alaba su "profunda fe y amor por la vida". "No habría sobrevivido mis primeros años como religiosa joven sin el apoyo y la hospitalidad de Von", explica. Destaca que fue Von quien la enseñó a conducir y que siempre tenía espacio para uno más en la mesa. "Nadie se quedaba con hambre ni sentía que estorbara", detalla.

Boda a los 20 años y momentos familiares de Veronica Daniels / Foto: the catholic leader - cortesía familia daniels

Como si atender la familia no fuera suficiente, sirvió también en el cargo de ministro extraordinario para repartir la Comunión, acompañó en el apostolado funerario y militó en las Conferencias de San Vicente de Paúl (con su intensa actividad caritativa) y la Liga de Mujeres Católicas (CWLA).

En cierto momento, ella misma se vio algo saturada con seis niños menores de seis años. Su receta: "Simplemente sigue adelante, haces lo que tienes que hacer. Dios te lleva por el camino que tienes que recorrer”.

El poder de la oración y los santos que ayudan en familia

Cada día rezaba, y considera que la oración a veces es "lo único que tienes". Su hija Cathy confirma que su madre oraba por todos y a todas horas.

En cierta ocasión Von tenía a una hija grave en la unidad de cuidados intensivos. "Mi esposo tenía una gran devoción por Santa Teresa [de Calcuta]; solíamos rezarle todas las noches. Siempre nos enseñaron que ella te dará lo que quieras: una rosa, pero hay que llevarse las espinas".

Caminaban desde la capilla hacia la habitación del hospital, cuando una rosa cayó frente a ellos. Len la recogió y dijo: "Todo irá bien, tenemos esta rosa". No cayó del cielo, pero fue una señal, dice.

También habla de otros santos que le ayudan en el día a día. “Cuando nuestras hijas van a tener hijos, siempre les regalo una medalla de San Gerardo Majella [o Mayela]. Cuando no encuentro dónde aparcar, digo 'Bendito San Antonio, encuéntrame un sitio'. A veces me encuentra tres”, dice Von.

Con 90 años: cocina, cose, visita ancianos

A sus 90 años aún cocina casi cada mañana. "Se lo regalo a mis nietos porque están trabajando. Preparo espaguetis a la boloñesa, pastel de patata con guisantes, caramelos de mermelada, galletas y pastelitos", enumera Von.

También hace faldas y pantalones para los niños pequeños, se los regala en Navidad. "Me mantengo ocupada. No tengo tiempo para tonterías".

También visita a otros ancianos del barrio y la parroquia, a veces con recados, otras con pasteles. Y aún le queda tiempo para organizar encuentros para tomar el té por la mañana con las amigas y hasta juega al croquet por las tardes (deporte tranquilo en el que se golpean bolas con un mazo para hacerlas pasar por una serie de aros colocados en el césped).

No hay comentarios:

Publicar un comentario