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sábado, 17 de enero de 2026

Cuatro testimonios de venezolanos: «La clave en los momentos que hoy vive Venezuela es volver al amor primero: Amor a Dios sobre todas las cosas, y amar a los demás como a nosotros mismos»

El padre José Laureano Ballesteros Blanco, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en Venezuela, y tres laicos hablan de vivir unidos a Dios ante lo que han vivido y lo que viven

* «Ante todo esto, solo nos queda aferrarnos a la fe, sabiendo que Dios siempre actuará de la manera correcta… El recobrar la vida sacramental considero que es vital para purificar y limpiar nuestros corazones de las acciones malignas del enemigo. Persuadir el egoísmo y el facilismo de querer tener, tener y tener… Hoy puedo decir que he vivido lo que es la Providencia de Dios, que sé qué es vivir con lo esencial, que sé valorar lo importante, que somos actualmente una familia resiliente. También vivimos y aprendimos que nuestra mirada de auxilio no puede estar en el hombre, sino solo en Dios»                    

Camino Católico.- Preocupación e incertidumbre, pero también esperanza. Aunque no superan la angustia tras lo ocurrido, se abrazan a la oración y a los sacramentos, con la esperanza puesta en Aquel que sufrió primero, y cuyo amor no defrauda. Cuatro testimonios emotivos de venezolanos dentro y fuera de las fronteras de la nación sudamericana. Un sacerdote y tres laicos comparten su conmovedor testimonio y lo que esperan para su país con Carlos Zapata en Aleteia, uno el que es Dios quien tiene la última palabra.

“Solamente nos queda aferrarnos a la fe”

“Un regalo de año nuevo para el pueblo venezolano. A pesar de la incredulidad de muchos y de la enorme fe de otros, el inicio de 2026 nos trae nuevas perspectivas, ilusiones y preguntas. Luego de lo sucedido el pasado 3 de enero, es natural pensar que, después de tanto tiempo, Dios no se ha olvidado del pueblo venezolano. La separación de Nicolás Maduro del poder marca un punto de inflexión: se cierra un ciclo oscuro y de dolor, y se abre otro cargado de esperanza, pero también de incertidumbre”.

Así lo ve el ingeniero petrolero David Molina, un venezolano formado en el país que se vio forzado a huir años atrás, en medio de la persecución contra la juventud criolla. Vive en Roma, a escasos metros del Vaticano, por lo que cada vez que puede acude a misa en la basílica de San Pedro.

“Hoy muchos nos preguntamos ¿cuál será nuestro futuro?, ¿qué pasará con Venezuela?, ¿Por qué no nombraron a Edmundo González de presidente?, entre tantas dudas legítimas en estos momentos de zozobra”, señala. 

Le preocupa su familia, que siguen en la nación sudamericana. Con la mirada puesta en sus papás, afirma con nostalgia: “Ante todo esto, solo nos queda aferrarnos a la fe, sabiendo que Dios siempre actuará de la manera correcta”.

Sostiene que más temprano que tarde se hará justicia. Y cree que “Él nos guiará por el camino que Venezuela necesita para reencontrarse con los principios y valores que alguna vez la definieron, y que, con esfuerzo y esperanza, volverán a renacer”.

“Debemos recobrar la vida sacramental”

Jesús Díaz es profesor titular de la Universidad Nacional del Táchira. Es católico practicante y un hombre de oración.

“La situación actual venezolana la percibo desde un punto de vista no de optimismo, pero sí de esperanza. Son innumerables los cambios que deseamos los venezolanos, pero sin la presencia de Dios en todos los ámbitos personales de cada ciudadano es imposible. Esta situación es semejante a la salida de los israelitas de Egipto, donde hubo duda, desconfianza del mismo Dios que estaba junto a ellos”.

“El recobrar la vida sacramental considero que es vital para purificar y limpiar nuestros corazones de las acciones malignas del enemigo. Persuadir el egoísmo y el facilismo de querer tener, tener y tener, pues existen valores imprescindibles como propiciar el amar con pasión lo que se hace; y allí estoy seguro que Dios en su hijo Jesucristo habitará en cada rincón del corazón de cada venezolano para hacer de esta nación un ejemplo para nosotros mismos y para el mundo entero”.

“En el dolor se dispara la fe verdadera”

Fanny de Gamboa también es educadora universitaria, esposa, madre de dos hijos. Coincide con Díaz en que el amor a Dios, los sacramentos y la vida de oración son cruciales en nuestra relación con Dios, con mayor razón en estas circunstancias.

“He vivido en Venezuela toda mi vida. Cuando empezó esta tragedia solo tenía 5 años de graduada y 2 años de casada. Jamás imaginé por todo lo que íbamos a pasar”, confiesa.

“Aprendí que solo se conoce a ese Dios verdadero, amoroso, fuerte y providente en el dolor humano. Solo cuando estamos arrinconados y sin opciones humanas, es cuando se dispara la fe verdadera”.

“Hoy puedo decir que he vivido lo que es la Providencia de Dios, que sé qué es vivir con lo esencial, que sé valorar lo importante, que somos actualmente una familia resiliente. También vivimos y aprendimos que nuestra mirada de auxilio no puede estar en el hombre, sino solo en Dios”.

“Aprendí a orar todos los días por este país y por tantas necesidades de mis hermanos venezolanos, aprendí a tener empatía por el dolor humano. Lo más importante es que ahora sí puedo decir que soy una católica que salió de las aulas de la teoría y tuve una verdadera experiencia en la que conocí a un Dios verdadero y Todopoderoso. Pero, sobre todo, a un Dios que me enseñó a esperar y a confiar en Él”.

"¡Necesitamos volver al amor primero!"


El padre José Laureano Ballesteros Blanco, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en Venezuela

El cuarto testimonio llega por parte de un sacerdote, el padre José Laureano Ballesteros Blanco, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en Venezuela.

“Si revisamos la carta del Apocalipsis en la biblia, encontraremos que san Juan le da al pueblo una gran esperanza. Les dice a los pobladores que después de haber pasado por muchos sacrificios y una profunda oscuridad, vendrá la luz. Pero también les advierte que Dios tiene en cuenta sus errores, sus muchos pecados y el haberse apartado del camino del bien”.

“Les dice con afecto y belleza: algo tengo que corregirte, pues ¡tú has olvidado el amor primero! Y a partir de este mensaje, les deja claro el siguiente paso: Tienes que volver el amor primero. Esto se traduce en amor a Dios, amor al prójimo, que es también amor a la familia, amor a la Patria, amor a la bandera, e incluso amor al bellísimo himno de Venezuela, que tiene una letra sumamente profética”.


En este aspecto, concluye el sacerdote: “La clave en los momentos que hoy vive Venezuela es volver al amor primero: Amor a Dios sobre todas las cosas, y amar a los demás como a nosotros mismos”.

lunes, 12 de enero de 2026

Una bomba cayó a metros de sus casas en Caracas, pero sobrevivieron: «Dios está con nosotros siempre y un milagro se obró»

A la izquierda de la imagen, Elena Berti, de 78 años, es una de las personas que sobrevivió, junto a su hija Patricia Salaza

* «Ella siempre duerme con un Rosario detrás de su almohada y siempre tiene en la mesa de noche cantidad de santos, hay algunos que perdieron la cabeza lamentablemente. Yo digo que ella es obra de un milagro, así como mis tíos que viven arriba…. Dios está con nosotros siempre, en todo momento y en toda circunstancia» 

  

Vídeo de la EWTN con los testimonios de algunas de las familias que sobrevivieron, según ellas, por obra de un milagro a la explosión de una bomba en Caracas junto a sus casas

Camino Católico.- ¿Cómo se escucha un bombardeo a gran escala? ¿Qué se siente estar en medio del fuego? Después del 3 enero, todos en Caracas, la capital de Venezuela, son capaces de responder a estas preguntas, que quizá nunca se habían cruzado antes por sus mentes.

Y es que Venezuela jamás había sufrido un ataque militar extranjero directo en el sentido clásico de una invasión. Todo cambió el sábado 3 de enero, cuando 150 aeronaves militares estadounidenses irrumpieron el cielo caraqueño para ejecutar la Operation Absolute Resolve (Operación Resolución Absoluta), que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

Cerca de las dos de la madrugada, incontables y terribles explosiones interrumpieron el sueño de millones. El silbido de las bombas, el rugir de los cazas de combate y de los helicópteros, las bolas de fuego y de humo dominaban el panorama de la ciudad. Una familia del este de Caracas —los Berti— fueron, junto a sus vecinos, testigos principales del caos.

Sobrevivir “es obra de un milagro”

Una cosa es despertar por el ruido relativamente lejano de aviones y bombas, y otra muy distinta es hacerlo por el estruendo demoledor de un proyectil que cae a menos de 20 metros de tu habitación.

Elena Berti, de 78 años, dormía sola en su casa cuando un proyectil cayó en el patio de su casa durante los bombardeos. Elena vive en un pequeño vecindario cercano a una zona conocida como El Volcán, en donde se encuentran antenas que fueron parte de los blancos a los que apuntó el poder de fuego estadounidense.

La fuerza de la explosión fue devastadora. “¡Mi casa se destruyó, mi casa se destruyó!”, fue lo único que Elena atinó a decir por el teléfono a su hija, Patricia Salazar, que solo pudo llegar a asistir a su madre horas después, cuando ya era de día y había pasado el peligro.

“Ella siempre duerme con un Rosario detrás de su almohada y siempre tiene en la mesa de noche cantidad de santos, hay algunos que perdieron la cabeza lamentablemente. Yo digo que ella es obra de un milagro, así como mis tíos que viven arriba”, asegura Salazar en entrevista con EWTN.

Dos grandes ventanales, ubicados sobre la cabeza de Elena, volaron en pedazos. Un gran pedazo del espaldar de su cama, de madera pesada, también se rompió. Varias puertas y paredes fueron destruidas. La cocina quedó casi irreconocible. Hay daños tan significativos en la estructura de la casa, que es necesario demoler una gran porción. 

Pero a Elena no le pasó absolutamente nada.

Graves daños en la casa de Elena Berti / Foto: Cortesía de la familia Berti

“En la mañana ella me empieza a mandar las fotos, bien fuertes, la casa destruida y yo lo único que le escribí es la frase de la Novena del Abandono, que la he estado leyendo que dice: Oh Jesús, yo me entrego a ti, me abandono a ti, ocúpate Tú de todo”, recuerda Patricia conmovida.

“Diosito nos va a ayudar, es Él que salvó a mi mamá y a mis tíos, que han podido morir perfectamente porque bueno, ¿cuáles son las probabilidades de que un misil, americano además con toda esa potencia te venga a caer en el jardín de tu casa y destruya, para decir poco, la mitad de tu casa? Los vidrios cayeron de tajo, completos, la pudieron picar en dos. No te puedo decir que pasó, pero definitivamente un milagro se obró”, expresa.

Más daños en la casa de Elena Berti / Foto: Cortesía de la familia Berti

Seis metros menos y “hubiera sido un desastre”

Ventanas y puertas de casas a más de 200 metros del punto de impacto fueron destruidas. Casi toda la urbanización quedó afectada, no sólo en daños materiales, sino también a nivel psicológico.

En el segundo piso de la casa de Elena, en una vivienda separada, vive su hermano Arturo. Esa noche se quedó despierto hasta muy tarde: había estado leyendo en la sala de su casa, que terminó siendo el sitio más afectado por la explosión, hasta pocos minutos antes del proyectil.

“Al ratico oigo un silbido largo y al final un impacto, una explosión fenomenal, una cosa impresionante. Se movió todo, se movió la cama. Sentí que se movió el edificio, se reventaron todos los vidrios, la cama toda llena de vidrio”, relata Arturo Berti.

Daños en las ventanas de la casa de Arturo Berti / Foto: Andrés Henríquez - EWTN

Inmediatamente intentó resguardarse junto a su esposa, sin saber exactamente qué había sucedido. Arturo aseguró que quienes han escuchado la historia y visto los videos de la explosión no se explican cómo lograron salir con vida.

“Tiene que ser un milagro, es algo impresionante. Si hubieran sido seis metros menos, cae dentro de la casa y no sé qué hubiera pasado, hubiera sido un desastre. Por supuesto, yo creo mucho en Dios, siempre he creído en Dios, en la Virgen y en José Gregorio. Es así, fue la mano de Dios”, dice al borde de las lágrimas.

“¿Tú no crees en Dios?”

Justo al lado de la residencia Berti viven Gracia Mónaco y su hija, Ana María Campos. Los daños de su casa se concentraron en sus dos habitaciones. Mientras estaba en su cama, una esquirla abrió un gran agujero muy cerca de Ana María.

En medio del humo y los escombros, se dirigió al cuarto de su mamá, que ya no tenía ventanas. Los marcos estaban doblados de manera pronunciada y las paredes se agrietaron violentamente. Ana María estaba en estado de shock, muy angustiada.

En ese momento, la fe de Gracia se ancló a una pequeña imagen de la Santísima Virgen, que recién había colocado en su mesa de noche, pocas horas antes de los bombardeos. En medio de la incertidumbre, dirigió unas palabras de consuelo a su hija:

Agujero en la pared de la habitación de Ana María Campos, producto de la explosión, a pocos metros de su cama / Foto: Andrés Henríquez - EWTN

“Ana María, ¿tú no crees en Dios? Ella se queda en silencio y yo le digo: Esta Virgen que está aquí, hace dos días no estaba. Yo la encontré en el closet donde la había guardado y dije: La voy a poner otra vez, aquí está. Yo la tengo aquí al lado de las fotos de mis padres que ya fallecieron y que son para mí lo más importante después de mis hijas”, cuenta Gracia.

“Yo le dije: Aquí explotó mi ventana, entraron escombros, yo sufrí el momento, pero esta Virgen se mantuvo aquí sin moverse, sin caerse y para mí eso significa algo. Tienes que creer en eso, que Dios existe, que nos acompaña, que nos salvó”, añade.

El sobresalto y los nervios de Ana María se aligeraron gracias a las palabras de fe de su madre, que la conmovieron.

Pequeña estatua de la Santísima Virgen que permaneció intacta en la habitación de Gracia Mónaco / Foto: Andrés Henríquez - EWTN

“Entonces mi mamá me dice: Mira, Ana María, esta Virgen yo la tenía guardada y la saqué. Vieras cómo quedó esa Virgen: Intacta, ni se cayó. Todo lo demás se había caído y la Virgen siguió en pie. La tenía en la mano y la puso al lado de donde estaba y me dijo: ¿Tú no crees en Dios, no tienes fe? Me conmovió esa verdad, que por un momento lo había dejado todo en la parte humana y me olvidé de Él por unos segundos, en el sentido de que me dejé impresionar y angustiar”, dice.

Gracia, su hija, la familia Berti y todos sus vecinos son la prueba de la fe inconmovible del venezolano, aún en las condiciones más adversas, abundantes especialmente en los últimos 25 años, pero que después de todo y de tanto no se ha quebrantado.

“Esto para mí es importante, es vital porque yo tengo fe y la fe me acompaña todo el tiempo. Por eso yo le digo a ella que hay que creer siempre, no eventualmente. Dios está con nosotros siempre, en todo momento y en toda circunstancia”, concluye Gracia.

Los Berti han iniciado una campaña de recaudación donde cualquiera puede colaborar en la reconstrucción de su casa. El que lo desee también puede donar materiales de construcción para la casa de Gracia Mónaco y la de los demás vecinos.

lunes, 10 de octubre de 2022

Maryori Mejía: «El cáncer desapareció de mi ojo y a la fecha, desde hace 26 años, estoy totalmente curada gracias a la Virgen del Valle que me hizo el milagro»

 


* «Una tía me dijo: ¡pídele con fe a la Virgen del Valle!. Me operaron y empecé tratamiento de radioterapia y quimioterapia, pero en ese ínterin fui a la Isla de Margarita y visité la basílica. El ojo me lloraba y justo le estoy rezando y pidiéndole a la Virgen que me ayudara a salir bien de ese proceso porque yo tenía un hijo en ese entonces de 3 años. Usted se podrá imaginar cómo me sentía de solo pensar que me pasara algo, ¿qué iba a ser de mi hijo? Los milagros existen y no hay que perder la fe. Yo no perdí la fe en la Virgen del Valle Sabía que ella me iba a curar y así sucedió» 

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miércoles, 8 de junio de 2022

Julio César Morillo, profesor de ingeniería de petróleo, lo dejó todo para ser sacerdote: «El Señor me pedía una entrega total para seguirle. Mi familia al principio lo rechazó»

 


* «Mis amigos admiraban en cierta manera mis logros a tan corta edad. Creía que esto sería lo que me haría plenamente feliz, pero en realidad no lo era. Me sentía un poco vacío y también sentía que estaba llamado a algo más por lo cual debía concentrarme en descubrirlo. Diseñé de tal modo lo que quería para mi vida y seguí ese plan hasta lograrlo. Pero mi vida estaba un poco vacía.  Me percaté que, si bien había realizado mi plan, nunca lo había sometido a consideración de Dios para ver si eso era lo que realmente Él quería para mí, sino que sólo mi oración se basaba en pedir ayuda para realizarlo y siento que Dios me permitió cumplirlo. Tomé la decisión de embarcarme en esta aventura de la vocación y Dios se ha ido encargando poco a poco de poner todo en su sitio, acompañar a mi familia y ocupar el lugar que yo he dejado en ellos»

Julio César Morillo Leal explica en el video de Mater Mundi TV  del año 2020 su testimonio de conversión y vocación 

Camino Católico.-  Julio César Morillo Leal tiene 35 años y pertenece a la Diócesis de Cabimas, Venezuela. Fue profesor de Ingeniería de Petróleo en la universidad, en Venezuela, lo dejó todo para entrar en el seminario, buscando servir a Dios como sacerdote. Desde hace cuatro años se encuentra en España porque su obispo le envió a realizar los estudios teológicos en la Universidad de Navarra, en Pamplona, con el fin de formarse integralmente en dicha universidad y en el Seminario Internacional Bidasoa. Julio César será ordenado diácono el 29 de mayo de 2022 en Bidasoa, como paso previo para su ordenación presbiteral. En este testimonio en primera persona cuenta para CARF su vocación, algunos de los problemas por los que atraviesa su país y la labor que hace la Iglesia católica en Venezuela.

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viernes, 30 de abril de 2021

Papa Francisco: «Beatificación de José Gregorio Hernández es una bendición especial de Dios. Pido por la reconciliación y la paz entre los venezolanos»

 


* «Una de las facetas más relevantes y atrayentes de la personalidad de José Gregorio Hernández fue la de ser testimonio de superación personal y de servicio ciudadano. Un servicio entendido desde el ejemplo que Cristo nos dejó durante la Última Cena, cuando se puso a lavar los pies a sus discípulos y a todos, porque a todos amaba, también a Judas, aún sabiendo que lo iba a traicionar. Jesús no se vengó de nadie, amó a todos. Y en este momento Jesús deja un mandato a sus discípulos: lávense los pies los unos a los otros. Me parece importante reseñar “los unos a los otros”, porque el Señor nos exhorta no sólo a ser sujetos activos del servicio, sino también a tener la humildad de dejarnos lavar los pies por los demás. ¿Y qué es hoy día ese lavarse los pies unos a otros —me pregunto— para todos nosotros y en concreto para ustedes, que hoy están festejando la beatificación de este gran lavador de pies? Por ejemplo, significa acogerse, recibirse los unos a los otros, ver al otro como un igual, como alguien como yo, sin menospreciar. No menospreciar a nadie. También es servirse los unos a los otros, estar dispuestos a servir, pero también dejar que los otros nos ayuden, nos sirvan. Ayudar y dejarnos ayudar. Otro ejemplo es perdonarnos los unos a los otros, pues debemos perdonar y permitir que nos perdonen. Sentirnos perdonados. En definitiva, lavarse los pies unos a otros, es amarse los unos a los otros»

29 de abril de 2021.- (Camino Católico) El Papa Francisco ha enviado un video mensaje al pueblo venezolano con ocasión de la Beatificación de José Gregorio Hernández Cisneros, que tendrá lugar mañana viernes, 30 de abril, en Caracas. “La beatificación del doctor Hernández es una bendición especial de Dios para Venezuela, y nos invita a la conversión hacia una mayor solidaridad de unos con otros, para producir entre todos la respuesta del bien común tan necesitada para que el país reviva, renazca después de la pandemia, con espíritu de reconciliación. Es una gracia que hay que pedir: el espíritu de reconciliación… Pido a Dios por la reconciliación y la paz entre los venezolanos”, afirma el Pontífice.

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viernes, 4 de agosto de 2017

El Papa pide a todo el mundo rezar por Venezuela y al Gobierno venezolano que la Constituyente «se suspenda»

“El Santo Padre sigue de cerca dicha situación y sus implicaciones humanitarias, sociales, políticas, económicas e incluso espirituales, asimismo asegura su constante oración por el País y por todos los venezolanos, mientras invita a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por esta intención…. Pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada”

sábado, 6 de mayo de 2017

Anciano que busca comida en la basura en Venezuela da lección de fe en Dios a un grupo de extranjeros que le dio alimentos

“Gracias. Muy agradecido de verdad. Cristo estará siempre con ustedes porque ustedes andan haciendo una obra cristiana muy grande. Cristo vive, Él está en vuestros corazones, lo sé yo. Ustedes sí son cristianos de verdad. Gracias al Señor por mandarlos. “Porque ustedes no vinieron porque quisieron venir. No. Dios los mandó. Gracias mi Dios, muy agradecido”